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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 59 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al mediodía. En aquel mismo estudio. Evia depositó con sumo cuidado en un contenedor especial el cristal etéreo que registraba las propiedades mágicas de Irenevet, selló el recipiente herméticamente y lo guardó en el maletín. Solo entonces soltó un largo suspiro de alivio. "Fuuu..." Secándose un sudor inexistente de la frente, alzó la vista hacia Irenevet, sentada tras el escritorio. "Listo, ¡con esto queda completada la última recolección de datos!" "Una vez que la Asociación de Magos lo verifique y actualice el estado de la misión, me pondré de acuerdo con Ye Tu para fijar la fecha exacta, ¡y podremos regresar a la Isla Celestial!" Así era. Daba por sentado que Irenevet se marcharía con ellos. Al fin y al cabo, ya había firmado un contrato con Ye Tu; liberada de sus ataduras previas, ¿qué sentido tendría quedarse en este rincón? "Cuando lleguemos, primero te llevaré a..." Antes de que terminara la frase, captó por el rabillo del ojo a Ye Tu cruzando el umbral del estudio. ¿Eh? ¡Había estado desaparecido toda la mañana y por fin daba señales de vida! De inmediato, la mirada de la maga se clavó en la pintura al óleo que Ye Tu sostenía en la mano. ¿Adónde diablos había ido para traerse un cuadro de vuelta? ¿No sería acaso otro regalo de la Iglesia del Alba, como aquel ejemplar del Pacto Sagrado del Alba de la otra vez? Ye Tu se dirigió hacia su asiento habitual y dejó el óleo a un lado. Lanzó una mirada casual al maletín que Evia sostenía entre sus brazos: "¿Terminaron?" "Sí, todo listo", respondió ella, dejando el maletín sobre la mesa mientras la curiosidad le picaba en el pecho sin remedio. "Esa pintura que trajiste es... ¿?" Como empleada ejemplar, no tenía por costumbre husmear en el paradero de su patrón. Pero hacerle una pequeña pregunta sobre el objeto que traía para saciar su curiosidad era perfectamente legítimo. "Tómalo como un recuerdo de viaje." ¿Un recuerdo? Evia se deslizó con disimulo unos pasos hacia un lado, echando miraditas clandestinas hacia el lienzo. Creía que se toparía con algún contenido subido de tono —al fin y al cabo, tratándose de pinturas al óleo...—, pero solo divisó un resplandor cálido y luminoso, y, sometida bajo el aplastante dominio de esa luz, una penumbra siniestra, helada y aberrante. ¡¿Eh?! ¡¿Qué clase de disparate era ese?! ¿Acaso a eso se le podía llamar cuadro? Completamente desconcertada, se frotó los ojos, pero la imagen que contemplaba seguía siendo exactamente la misma. ¡No cuadraba! ¿Acaso anoche se había desvelado demasiado tarde buscando inspiración y ahora la vista le jugaba malas pasadas? Al mismo tiempo, Irenevet también examinaba la pintura con el ceño levemente fruncido: "¿Es el cuadro que estaba en los vestigios de los antiguos dioses?" Como General Subyugadora de Demonios del Imperio del Alba, se había adentrado tres años atrás en el corazón de aquellos vestigios para una misión de reconocimiento. Esa pintura al óleo... Si la memoria no le fallaba, parecía ser la que colgaba al final de la escalinata del castillo decadente. Solo que, en aquel entonces, ¿la luz no abarcaba apenas una ínfima fracción de la obra? ¿Cómo es que ahora se había expandido tanto? Además, aunque el cuadro estuviese colgado físicamente en el castillo, su naturaleza era sumamente insólita. Por describirlo de algún modo... La forma material del cuadro era como una proyección en el plano real, mientras que su verdadera esencia permanecía en un estrato incomprensible. En su momento, ella incluso recurrió al poder de Pluma de Escarcha, pero fue incapaz de romper la frontera entre la forma y la esencia para tocar el lienzo real. ¿Y Ye Tu lo había descolgado hoy y se lo había traído consigo? "Es ese mismo." "¿Cómo lograste retirarlo?" "Bueno, sobre eso...", Ye Tu esbozó una leve sonrisa. "... no es algo que debas saber en tu nivel actual." ¡Tal como esperaba! ¡La misma frasecita de siempre! Evia, que desde hacía un momento mantenía la boca cerrada sin atreverse a soltar prenda, se regodeó de satisfacción. ¡Je, je! Sabía de sobra que Ye Tu respondería eso, ¡por eso no abrió la boca! ¡Ahora ella no era la única que se quedaba con las ganas! Echó un vistazo furtivo tras el escritorio, esperando ver la frustración ajena, pero Irenevet se limitó a responder con voz impasible: "Entendido." Dicho esto, se puso de pie con total naturalidad: "¿Tienes alguna otra tarea asignada para mí por ahora?" "De momento no", Ye Tu se recostó contra el respaldo del asiento. "Ve y ocúpate de lo que quieras hacer." "De acuerdo." Asintió levemente y abandonó el estudio con paso firme. El intercambio entre ambos dejó a Evia todavía más descolocada. ¡Pero bueno! ¿Acaso ustedes dos se comunican en código morse? Podía entender cada palabra por separado, pero puestas juntas no captaba un comino. ¿Qué significaba eso de "lo que quieras hacer"? ¿Y por qué con solo escuchar eso se marchaba así como así? ¿Acaso no formaban todos parte de la misma banda...? ¡Bah! ¿Del mismo equipo? Evia abrió la boca pero terminó callándose. Le carcomían las ganas de indagar, pero temía que la respuesta fuera otro fastidioso "no es algo que debas saber en tu nivel actual". ... ... Poco después, en la Gran Catedral del Alba. Tras la nave central donde se erigía la estatua sagrada del Señor del Alba, existía una cámara secreta sumida en la más absoluta penumbra. Filas de estanterías se alineaban en perfecto orden, repletas de legajos y archivos carcomidos por el paso del tiempo. No obstante, al parecer por el prolongado abandono, una fina capa de polvo cubría la mayoría de los estantes. Fuuu... Con el silbido de una corriente de aire gélido, un torrente de escarcha compuesto por diminutos cristales de hielo penetró de forma invisible en la cámara secreta, condensándose entre los libreros en una figura solitaria, gélida y deslumbrante. Era Irenevet. Justo en el instante en que extendió la mano dispuesta a tomar uno de los legajos del anaquel contiguo... "Creí que vendrías después de mi muerte." Una voz envejecida resonó desde sus espaldas, frenando en seco el movimiento de Irenevet. Al girar la cabeza, descubrió a Elliot de pie tras ella, quién sabe en qué momento había entrado. Sostenía un farol en la mano cuya lumbre azulada iluminaba su rostro surcado de arrugas y manchas seniles, otorgándole un aspecto espectral. "Debería haber venido mucho antes." Irenevet no mostró la menor alteración; su voz conservaba una serenidad absoluta. "Cierto", sonrió débilmente Elliot. Con las capacidades que ostentaba aquella formidable existencia, rescindir el pacto entre el clan del Héroe del Hielo y el Señor del Alba no debía representar más que un trámite insignificante. Liberada de las ataduras de aquel contrato, la heroína más poderosa de la era contemporánea, cuyo poderío combativo superaba con creces a cualquier profesional del Reino Sagrado, ciertamente no tenía motivos para rendirle cuentas a nadie. "Pensándolo bien, debiste haber entrado aquí mucho antes." Esta cámara secreta había sido construida por aquel Sumo Pontífice del Alba que alcanzó el Reino Sagrado antes de que su alma ascendiera al reino de su dios. Los legajos sepultados bajo el polvo en este recinto registraban acontecimientos que "jamás debían pronunciarse". Aquellas bajezas vergonzosas, infames y deshonestas, pero indiscutiblemente reales, quedaban grabadas en esta sala en el instante exacto en que se consumaban. Por ello, a esta cámara se la conocía también como "La oscuridad bajo el alba". Nadie comprendía el propósito que movió a aquel Papa a crear semejante archivo. Incluso los pontífices de las generaciones posteriores no se atrevían a poner un pie aquí, aterrados ante la sola idea de que leer semejantes crónicas hiciera tambalear los cimientos de su fe. "¿Pretendes detenerme?", preguntó Irenevet mirándolo fijamente. Un maná de frío polar comenzó a circular por sus venas, cubriendo el suelo y los libreros circundantes con una sutil capa de escarcha blanquecina. "¿Detenerte?" Elliot negó con la cabeza con lentitud: "No, muchacha. Jamás se me ha cruzado por la cabeza la idea de impedírtelo." Si a una hija se le negara incluso el derecho a conocer por qué murió su propio padre, este mundo sería un lugar demasiado desolador. "Cualquier cosa que desees saber, puedes preguntármela de forma directa." Elliot colgó el farol en un gancho lateral, arrojando algo más de claridad sobre la lóbrega estancia: "Tanto las atrocidades cometidas por la Iglesia del Alba como la vileza del mismísimo Señor del Alba... te las relataré con absoluta fidelidad." "..." ¿Acaso a Elliot se le había averiado la cabeza? ¿Eran esas palabras propias de un Sumo Pontífice del Alba? \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 59

Estás leyendo el capítulo 59 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.