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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 58 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Esta era, sin lugar a dudas, la zona central de los vestigios de los antiguos dioses. "¿Un antiguo castillo?..." Tiempo atrás, cuando experimentó las turbulencias de la ascensión y cayó por error en este mundo, también había aparecido en el interior de unos vestigios de los antiguos dioses. Sin embargo, el núcleo de aquel otro vestigio era una torre ruinosa de siete pisos, y su estructura general distaba mucho de encontrarse tan entera como este castillo decadente. Con estos pensamientos en mente, Ye Tu cruzó el sendero cubierto de grava y pedruscos. La niebla ondulaba al compás de sus pasos, provocando que aquellas llamaradas carmesíes ocultas en su espesura oscilaran de un lado a otro, titilando entre luces y sombras. No tardó en atravesar las ruinas por completo hasta plantarse frente al castillo. ¡Chiiirrr! Con un chirrido estridente que hería los oídos, el portón entreabierto se abrió con lentitud. ¡Fuuush! Una ráfaga de viento violento arremetió de golpe; las flores negras y marchitas de los canteros laterales fueron arrancadas de cuajo, e innumerables pétalos oscuros danzaron arrastrados por el vendaval, arremolinándose en torno a Ye Tu. Visto desde la lejanía, parecía una colosal mano negra que apretaba a Ye Tu con fuerza en su puño. Ye Tu, sin embargo, no le prestó la menor atención y continuó caminando hacia el decadente castillo. Y aquellos pétalos negros arrastrados por la corriente de aire, al tocarlo... ¡No! Tan solo con aproximarse a Ye Tu, el negro profundo se replegó a gran velocidad, transmutándose en un blanco inmaculado. Incluso el aullido feroz del viento se tornó apacible y suave. Los pétalos, ahora semejantes al jade blanco, cayeron flotando uno tras otro. Aunque muy pronto se disolvieron en tenues volutas de qi puro, aportaron un resquicio de luminosidad a aquel mundo sombrío. Entró al interior del castillo. La niebla continuaba siendo sumamente espesa. Una alfombra roja, impecable como si fuera nueva y sin una sola mota de suciedad, se extendía desde la entrada del salón principal por las escaleras hasta la cima, luciendo extraordinariamente fuera de lugar. Las paredes circundantes estaban atestadas de enredaderas grisáceas y negruzcas que reptaban como las extremidades retorcidas de espectros malignos. Innumerables pinturas al óleo, borrosas y densamente dispuestas, colgaban de los muros, cubriéndolos casi en su totalidad. No obstante, la inmensa mayoría de estos cuadros yacían asfixiados bajo las enredaderas; solo tres habían escapado de esa suerte. La primera se encontraba a mano izquierda de la entrada; más de la mitad estaba cubierta por las plantas trepadoras, y la porción visible mostraba únicamente bloques de color desordenados y manchados. La segunda colgaba a la derecha de la puerta y se conservaba bastante intacta, prácticamente libre de enredaderas. En el lienzo se apreciaban dos esferas de color púrpura oscuro que parecían globos oculares, cubiertas de misteriosos y arcanos grabados. "El 'Ojo del Ocultamiento'..." Tras observar fijamente la segunda pintura durante unos instantes, Ye Tu levantó la vista hacia el final de la escalinata. Allí colgaba el tercer óleo al descubierto, y también la obra más singular de todo el castillo. No solo era más grande que las dos anteriores juntas, sino que su contenido resultaba de lo más fascinante. La parte superior, que abarcaba dos tercios del lienzo, estaba dominada por una cálida y resplandeciente aurora matutina. La parte inferior, que apenas ocupaba un tercio, retrataba un rostro pálido pero de una belleza exquisita. Ambas mitades estaban claramente delimitadas y, al mismo tiempo, se devoraban mutuamente en una pugna constante. Pero bastaba con contener el aliento y examinar el lienzo con atención para notar que el poder de corrosión de la cálida aurora era notoriamente superior. Prácticamente a cada segundo, el área ocupada por aquel rostro pálido y refinado se iba reduciendo. A este paso, no tardaría mucho en que la cálida y resplandeciente luz matutina devorara la totalidad de la pintura. "Una autoridad ilusoria e incorpórea... ¿incluso ha sido distorsionada hasta transformarse en un artefacto físico y tangible?" Ye Tu se detuvo ante el óleo. Bajo sus sentidos místicos, esta pintura en sí misma era la manifestación de una autoridad divina; ¡el vestigio entero existía únicamente en torno a ella! Si sobre el maná pesaban múltiples cadenas invisibles, la autoridad representada por este cuadro era la llave de uno de esos cerrojos. Dominarla equivalía a adueñarse de una parte de la esencia fundamental del maná. Y en este mismo instante, a medida que la resplandeciente y tibia aurora del lienzo se expandía sin pausa, una autoridad pesada, incorpórea, etérea y a la vez indiscutiblemente real se aproximaba con lentitud hacia cierta existencia en el Reino Astral. Evidentemente, esto era lo que el Señor del Alba codiciaba y venía tramando desde hacía tanto tiempo. Tras reflexionar durante un par de segundos... Ye Tu extendió la mano y, sin titubear, descolgó la pintura de la pared; la sujetó con naturalidad y dio media vuelta para marcharse. Aproximadamente media hora más tarde. Una silueta envuelta de pies a cabeza en una túnica negra penetró en el castillo. Como de costumbre, subió con soltura los cuarenta y nueve peldaños de la escalera, dispuesto a comprobar cuánto se había reducido de nuevo la porción de su autoridad. Sin embargo... ¡Un momento! ¿Y el cuadro? ¡¿Adónde demonios se había ido una pintura tan grande?! Al contemplar la pared negra y completamente vacía, un destello de desconcierto absoluto cruzó la mirada del Pecado Original de la Avaricia. ... ... En el Reino Astral. Las estrellas titilaban en el firmamento infinito. En el seno de un reino divino forjado con inagotables hilos de fe, el Señor del Alba permanecía erguido en lo alto de su trono sagrado, contemplando un espejo de aspecto arcaico cubierto de misteriosos y arcanos grabados que sostenía entre las manos. 【¡Rápido! ¡Hay que darse prisa! ¡No queda tiempo! ¡Pronto será demasiado tarde!】 Caracteres retorcidos brotaban sin cesar en la superficie del cristal, denotando una desesperación absoluta. "¿Que no queda tiempo?..." De pronto, sus pupilas doradas y blancas vibraron levemente; una densa penumbra cruzó por ellas en un parpadeo. El Señor del Alba colocó el espejo boca abajo sobre el reposabrazos con un giro de muñeca y se levantó de su trono divino. En los confines más recónditos del Reino Astral, un punto de luz emergió en el más absoluto sigilo. Exactamente igual que la vez anterior, aquel punto de luz se propagó en una fracción microscópica de segundo, barriendo el espacio e iluminando de golpe más de la mitad del Reino Astral. "Arollo, ¿lo has pensado con claridad?" La voz sonaba etérea y suave como siempre, envolvente hasta el punto de incitar a la sumisión y al embeleso involuntario. "Así es, excelsa Señora del Resplandor", respondió el Señor del Alba con una reverencia impecable. "Tras tantos milenios atrapados en el Reino Astral, alguien debe dar el paso para explorar un nuevo camino." Ante estas palabras, aquella figura curvilínea y vaporosa inmersa en la inconmensurable claridad no mostró la menor alteración. Se limitó a posar la mirada sobre el espejo boca abajo en el reposabrazos, manteniendo un tono imperturbable: "No debes creer en sus palabras." El origen de ese espejo era un enigma absoluto, y muy probablemente guardaba una estrecha relación con los antiguos dioses. En realidad, de no haber sido por la presencia de ese objeto, ella ni siquiera se habría tomado la molestia de acudir en persona. "..." El Señor del Alba guardó silencio durante unos instantes. "Lo sé." En el pasado, no pocas deidades se habían desangrado en guerras fratricidas instigadas por sus provocaciones; por supuesto que no confiaba ciegamente en él. "El pilar de mi confianza jamás ha sido ese espejo..." "Como gustes", sentenció la Diosa de la Luz con frialdad indiferente. Aunque no terminaba de descifrar de dónde procedía la seguridad de Arollo... Tenía la certeza de que su intento por asumir la autoridad del Pecado Original de los antiguos dioses jamás coronaría con el éxito. Ya había fracasado estrepitosamente quince años atrás, y en esta ocasión... ¡Aquel hombre! Aquella existencia que había escudriñado el Reino Astral aquella noche. Estando presente ahora mismo en el corazón del Imperio del Alba, ¿de verdad se quedaría cruzado de brazos contemplando cómo Arollo se adueñaba de la autoridad? "No habrá una segunda oportunidad." Aquella frase sonó como una advertencia y, al mismo tiempo, como una proclamación dirigida a todo el panteón divino. La luz que bañaba más de la mitad del Reino Astral retrocedió como una marea menguante. El Señor del Alba permaneció frente a su trono divino, contemplando con cierta melancolía la silueta difusa que se desvanecía con la luz en la distancia. Siendo la Señora del Resplandor la máxima autoridad de la Urdimbre Mágica del Reino Astral, si decía que no habría una segunda oportunidad, era una sentencia definitiva. A partir de este momento, la Urdimbre Mágica del Reino Astral comenzaría a excluirlo paulatinamente. ¡Muy pronto, quedaría expuesto cara a cara ante la contaminación de los antiguos dioses! El Señor del Alba volvió a tomar asiento con pesadez. Levantó de nuevo el espejo del reposabrazos y, al contemplar los caracteres deformes que continuaban brotando en su superficie, sus pensamientos se dispersaron en la distancia. Pero de no actuar así, ¿cómo podría romper los grilletes para dar el siguiente paso, e incluso... Llegar a poseerla a Ella? \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 58

Estás leyendo el capítulo 58 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.