Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 57 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Desde que los dioses regresaron al Reino Astral y dejaron de caminar entre los mortales, extraños y siniestros enclaves conocidos como los "vestigios de los antiguos dioses" comenzaron a brotar sin cesar por todos los rincones del mundo.
Sin embargo, hasta el día de hoy, el verdadero origen de estos vestigios seguía siendo un absoluto misterio.
En las leyendas de la Iglesia del Alba, los vestigios de los antiguos dioses eran producto de la contaminación provocada por el poder divino remanente tras la victoria del Señor del Alba sobre el antiguo dios.
Por su parte, aquellos Apóstoles del Pecado Original que iban tras la autoridad de los antiguos dioses aseguraban que se trataba de una dádiva concedida por estos al mundo.
En el seno de la Asociación de Magos también circulaban innumerables teorías al respecto.
Algunos sostenían que los vestigios eran el resultado del desbordamiento de divinidad tras la muerte, incontables milenios atrás, de una existencia ancestral e insondable.
Otros planteaban que los vestigios eran en realidad el propio antiguo dios en persona, y que si no lograban comprender semejante forma de existencia se debía únicamente a que su nivel era demasiado bajo y su cognición sumamente limitada.
Incluso había quienes creían que el mundo entero había sido creado por los antiguos dioses, y que el panteón del Reino Astral no estaba compuesto más que por vulgares ladrones que usurparon su poder. La aparición de los vestigios representaba el inminente regreso de los antiguos creadores; temerosos de una purga ineludible, las deidades se habrían replegado al Reino Astral para no volver a intervenir en los asuntos terrenales.
En resumidas cuentas, abundaban hipótesis de toda índole. Cada bando consideraba que su postura era la más acertada, por lo que nadie lograba convencer a nadie.
"Ya va siendo hora."
Ye Tu contempló aquel vestigio que se extendía ante él, separado apenas por una delgada línea.
En un principio tenía planeado entrar en contacto con los antiguos dioses más adelante.
No obstante, los planes rara vez siguen el ritmo de los cambios.
En estos últimos días, a través de aquel hilo de poder divino proyectado por el Señor del Alba, su comprensión de las leyes de este mundo había alcanzado un peldaño completamente nuevo.
A raíz de ello, se dispuso a desentrañar el elemento trascendente fundamental de este mundo: la verdadera naturaleza del "maná".
El maná constituía los cimientos de la trascendencia en esta realidad.
En cierto sentido, ya fuera el poder sagrado del Alba canalizado por los clérigos, el maná refinado por los magos o el poder divino exclusivo de las deidades...
Todos ellos no eran más que diversas manifestaciones del mismo maná original.
Por lo tanto, comprender la esencia del maná equivalía a desentrañar las reglas trascendentes del cosmos entero.
Esa era la tarea a la que Ye Tu se había consagrado desde el instante en que puso un pie en este mundo.
Sin embargo...
El proceso no resultó tan fluido como había previsto.
Cuando comenzó a desentrañar de verdad la naturaleza del maná, descubrió que toda la energía mágica de este mundo se hallaba aprisionada bajo capas de grilletes invisibles, siniestros y gélidos.
Eran tan densos y difusos que bloqueaban cualquier intento de análisis más profundo.
Por expresarlo de algún modo...
Daba la impresión de que una entidad inimaginablemente colosal hubiera impuesto a la fuerza su propia voluntad sobre cada brizna de maná en el mundo.
No solo velaba la esencia primigenia de la energía, sino que, a través de su conciencia entrelazada con el maná, ejercía una influencia inversa sobre la totalidad de la creación.
Pero considerando la solidez de las leyes de este mundo, incluso para la mismísima Diosa de la Luz, quien congregaba en su ser la totalidad del concepto de la "luz", lograr semejante hazaña quedaba todavía un escalón fuera de su alcance.
¿Quién era entonces?
La respuesta caía por su propio peso.
'Visto así, aquella fuerza inobservable e inaprensible que empujaba a Evia y a Irenevet hacia la perversión y el libertinaje también debe de guardar relación con los antiguos dioses.'
Pensaba Ye Tu para sus adentros, con un matiz enigmático asomando en su mirada.
De ser cierta esta suposición, ¿cómo debía interpretarse todo esto?
¿Acaso aquella entidad trataba al mundo entero como el lienzo de un cómic erótico?
¿Y cuál era su propósito al obrar de tal modo?
¿Mera diversión?
¿O acaso no era más que una influencia instintiva e involuntaria ejercida sobre este plano mientras permanecía en un estado inconsciente?...
Con los pensamientos cruzando su mente a gran velocidad, Ye Tu dio un paso al frente.
Ondulaciones perceptibles a simple vista se propagaron en capas sobre el vacío, y su figura se desvaneció de la vasta e interminable pradera.
...
...
Coo...
Coo, coo...
Graznidos roncos y ásperos rasgaban la bruma, rebotando en el interior de un bosque seco y marchito.
Hasta donde alcanzaba la vista, densas corrientes de niebla grisácea y negruzca fluían sin cesar, reduciendo la visibilidad a su mínima expresión.
Un sendero serpenteante y estrecho se internaba hacia las profundidades de la espesa bruma.
Desolado, tétrico, carente del más mínimo vestigio de vida, exactamente igual a aquel vestigio de los antiguos dioses en las proximidades de la Isla Celestial.
Ye Tu avanzaba por la senda con paso constante, reflexionando mientras se adentraba en la niebla.
Apenas había recorrido un corto trecho cuando el suelo pedregoso bajo sus botas comenzó a ablandarse, dando una sensación viscosa y húmeda, semejante a caminar sobre una gruesa alfombra de carne viva.
A la derecha del sendero, entre la densa bruma, un globo ocular escarlata del tamaño de un puño surgió sin previo aviso, clavando sus pupilas en Ye Tu.
¡Weng!
Con la propagación de una extraña oscilación en el aire, una fuerza anómala capaz de distorsionar los sentidos de un Gran Mago de noveno rango arremetió al instante contra él.
La ubicua niebla grisácea y negruzca se agitó en un violento remolino.
De haber sido cualquier mortal ordinario, muy probablemente habría caído en la trampa allí mismo.
Ye Tu, en cambio, se limitó a girar la cabeza y posar la mirada sobre aquel ojo.
¡Una sola mirada!
Un caudal incalculable de conocimiento del sendero inmortal se precipitó sobre la criatura, provocando en un parpadeo que el ojo se inflara hasta alcanzar el tamaño de una cabeza humana.
La pupila escarlata mutó hacia un blanco plateado, y la codicia y el frenesí que albergaba fueron suplantados de golpe por una serenidad indiferente y trascendental.
Sin embargo...
La niebla gris y negra del entorno pareció detectar la presencia de algo absolutamente intolerable, abalanzándose en tropel sobre aquel "ojo del sendero inmortal" de tono plateado.
Cada hebra de bruma actuaba como un ácido de altísima concentración, corroyendo la superficie del ojo entre feroces chasquidos y siseos.
¡Muy pronto!
Con un crujido sordo, el ojo del sendero inmortal reventó bajo la corrosión de la niebla, disolviéndose en volutas de qi puro que se dispersaron en el aire.
"En efecto, sigue igual que antes."
En el mundo exterior, gracias a la divulgación del Método Básico de Extracción de Maná, la semilla del sendero inmortal ya había sido sembrada.
Aunque el conocimiento y los artefactos de la vertiente inmortal pura continuaban entrañando un peligro extremo, la realidad circundante ya había comenzado a asimilarlos.
Esto quedaba patente en el hecho de que Elliot, momentos antes, contemplara el Diagrama de la Derivación del Dao que Retorna a la Verdad sin mostrar la más mínima señal de mutación en cuerpo o mente.
Pero en los vestigios de los antiguos dioses la situación era otra.
Las reglas en su interior conservaban su estado primigenio, desprovistas del menor rastro vinculado al sendero inmortal.
"Trascendencia espontánea, fijeza inmutable y eterna..."
Resultaba evidente que los antiguos dioses también pertenecían al rango de entidades que habían rozado ese umbral.
Con este pensamiento en mente, Ye Tu no se detuvo; prosiguió adentrándose en el territorio y su figura pronto quedó sepultada por la espesura de la bruma.
A lo largo del camino, numerosos entes aberrantes intentaron acecharlo tomándolo por presa, al igual que aquel ojo.
Sin embargo, bastaba un cruce de miradas para que, ante la exposición directa a la contaminación del sendero inmortal, sus cuerpos colapsaran en deformaciones incontrolables, transformándose en criaturas inmortales puras.
Para luego terminar siendo repelidos por las reglas internas del vestigio y desmoronarse en hebras de qi limpio.
¿Quién era, al fin y al cabo, el verdadero horror?
En las profundidades del bosque marchito, una silueta borrosa envuelta en una sutil rima del dao permanecía pegada al suelo, sin atreverse a mover ni un solo músculo.
Tres minutos más tarde.
Ye Tu alcanzó el final del sendero.
Frente a sus ojos se extendía un vasto campo de ruinas envuelto en niebla, salpicado por llamaradas flotantes de un tono carmesí oscuro que añadían una nota aún más lúgubre a aquella atmósfera asfixiante.
En el corazón de los escombros se erguía en silencio un antiguo castillo en ruinas.
El portón de hierro entreabierto se mecía levemente, dejando escapar chirridos estridentes a intervalos irregulares, flanqueado por jardines cubiertos de flores negras completamente marchitas.
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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