Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 56 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Los ojos de Elliot titilaron con destellos dorados, clavados fijamente en aquel Diagrama de la Derivación del Dao que Retorna a la Verdad.
En medio de una oscuridad infinita, aquellas almas errantes temblaban de pies a cabeza a causa de las ráfagas gélidas y sombrías que anegaban el Purgatorio del Pecado Original.
Incluso la sustancia misma de sus cuerpos espectrales comenzaba a titilar entre luces y sombras, como si al instante siguiente fueran a desvanecerse por completo.
Y, sin embargo, a pesar de padecer semejante tormento, resplandecientes hilos de devoción continuaban brotando de sus figuras, proyectándose hacia las profundidades del firmamento.
¡Así era!
Las almas de aquellos fieles creyentes seguían adorando al Señor del Alba, con un fervor aún más ferviente que cuando estaban con vida.
¡Necios, ignorantes!
¡Aquel que los había sumido en semejante suplicio no era otro que el mismísimo Señor del Alba a quien adoraban con devoción!
Una profunda desolación inundó el pecho de Elliot.
Aunque sentía amargura ante tanta ingenuidad, comprendía a la perfección que no se les podía culpar por entero.
Sometidos a un adoctrinamiento incesante por parte de la iglesia durante generaciones, solo atinaban a creer que sus almas albergaban el pecado original y que su falta de devoción hacia el Señor los había arrojado a un purgatorio tan tenebroso y glacial.
Al fin y al cabo...
¡Cualquier culpa nacía de no rendir pleitesía al Señor!
Además, habiendo descendido a semejante abismo, aparte de implorar clemencia y profesar una fe aún más ciega hacia el Señor del Alba, ¿qué otra alternativa les quedaba?
¿Acaso tenían opción de elegir?
En vida nadie se preocupó por ellos, y tras su muerte a casi nadie le importaba el destino final de sus espíritus.
"Esta tanda de almas, junto a las anteriores, te las encomiendo a ti."
En la palma de Ye Tu se materializó una esfera semitransparente de oro pálido, idéntica a la que le había confiado días atrás.
"¿Las anteriores?"
Elliot se quedó pasmado.
Ye Tu apartó la mirada del Diagrama de la Derivación del Dao que Retorna a la Verdad que flotaba ante él y la posó sobre el pontífice.
"No creerás que en el Imperio del Alba muere únicamente esa cantidad de gente cada día, ¿verdad?"
Con esas palabras, abrió la mano.
La esfera de oro pálido flotó con lentitud hasta situarse frente al pecho de Elliot.
Al observarla de cerca, distinguió incontables puntos de luz diminutos centelleando en su interior; cada chispa representaba el alma de un individuo.
La inmensa mayoría pertenecía a personas cuya esperanza de vida había tocado a su fin por causas naturales.
Aquellos fallecidos por accidentes o catástrofes repentinas apenas conformaban una fracción insignificante.
Asimismo, no todos profesaban una devoción ferviente hacia el Señor del Alba; de hecho, la gran mayoría encajaba más bien en la categoría de "creyentes tibios".
Sin embargo, al Señor del Alba poco le importaba: los había arrastrado a todos al Purgatorio del Pecado Original sin distinción.
¿Creyentes tibios?
Basta arrojarlos al Purgatorio del Pecado Original para padecer penalidades un tiempo; ese sufrimiento convierte la fe tibia en una devoción absoluta.
El padecimiento forja una fe infinitamente más pura.
En cuanto a aquellos que, tras ser atormentados, se negaran a entregar su devoción entera...
¿No era acaso conveniente? ¡Merecían con creces que sus almas descendieran al purgatorio a expiar sus culpas!
"El Imperio del Alba...", murmuró Elliot sosteniendo la esfera dorada.
Siempre había asumido que el alcance se limitaba a la Santa Sede de Lothor.
Resulta que...
¿Se trataba de la totalidad del Imperio del Alba?
"Te otorgaré cierta autoridad de acceso."
Ye Tu tocó una vez más el Diagrama de la Derivación del Dao que Retorna a la Verdad; las escenas del lienzo se esfumaron, y la densa tinta negra se desprendió del paño de seda blanca.
¡Weng!
Cual rayo de luz azabache, voló en línea recta e ingresó de lleno en la esfera semitransparente que flotaba entre las manos de Elliot.
"De ahora en adelante, podrás valerte de esto para trasladar hacia el exterior a cualquier alma que caiga en el Purgatorio del Pecado Original."
Sin esperar la respuesta de Elliot, Ye Tu retiró el Diagrama de la Derivación del Dao que Retorna a la Verdad.
Dando un único paso al frente, su figura se disolvió en el aire sin dejar rastro.
Elliot permaneció inmóvil en el sitio, sin asimilar del todo lo acontecido.
Que el señor Ye Tu le confiara una responsabilidad de semejante calibre...
¡Si a él le quedaba tan poco tiempo de vida!
¿En verdad sería capaz de estar a la altura de tal peso?
"..."
Tras un largo silencio, se valió de la autoridad otorgada por Ye Tu para transferir fuera de aquel encierro a la remesa de almas aprisionadas en el Purgatorio del Pecado Original.
Al cesar aquel frío glacial que congelaba los espíritus, las almas recién liberadas vitorearon alborozadas, proyectando oleadas de gratitud dedicadas al Señor del Alba.
Gratitud hacia el Señor del Alba...
La escena rebosaba una ironía tan desgarradora que Elliot se quedó mudo por unos instantes.
De pronto, un pensamiento cruzó por su mente.
"El Señor del Alba no es más que un ladrón vil y desvergonzado. Quien en verdad os ha salvado es el sagrado, honorable y glorioso Señor de la Derivación del Dao que Retorna a la Verdad."
Respaldada por las "Palabras Sagradas", la voz de Elliot resonó en ondas superpuestas, retumbando con absoluta nitidez junto a los oídos de cada alma presente.
Un cántico de infinita solemnidad y reverencia se propagó por doquier.
'Que mi vida y mi espíritu me concedan presentarme ante Vuestro trono de gracia sin temor alguno, para allegarme a Vos.'
'¡Oh Señor, cuán grandioso, glorioso y temible sois! Alabo Vuestro poder por crear los cielos y todas las cosas, concediéndome el aliento de la vida.'
En comparación con un Señor del Alba carente de toda compasión, que trataba a sus propios devotos como meras herramientas sacrificables, ¿acaso el señor Ye Tu, mucho más poderoso, infinitamente benevolente y dispuesto a rescatar incluso a almas inocentes, no merecía con más justicia ser objeto de veneración?
Al concluir aquel cántico, el corazón de Elliot latía desbocado en su pecho.
Se sentía como si hubiera regresado al día exacto en que asumió el cargo papal.
Inquieto, aterrado, pero presa de una euforia incontenible.
Esto ya no era un mero acto de blasfemia: ¡estaba cavando los cimientos del Señor del Alba desde la raíz!
¡Él, ocupando la posición de Sumo Pontífice de la Iglesia del Alba, acababa de cometer semejante sacrilegio contra su propio dios!
Tuvo que pasar un buen momento para que el torbellino de emociones complejas en su interior se aplacara.
Al percibir el poder sagrado del Alba fluyendo aún dentro de su cuerpo con pulcritud y fulgor, una sonrisa teñida de sátira curvó las comisuras de sus labios.
¿El omnisciente Señor del Alba?
¡Qué soberana farsa!
...
...
Al mismo tiempo.
Más allá de los confines de la Santa Sede de Lothor, en una vasta llanura.
Al contemplar aquellos filamentos de devoción que fluían hacia su persona, Ye Tu no supo si reír o lamentarse.
El Señor de la Derivación del Dao que Retorna a la Verdad.
El Papa de la Iglesia del Alba resultaba ser todo un personaje.
No obstante...
"Si los dioses disfrutan del incienso de las masas, deben guardar reverencia hacia esas masas...", murmuró Ye Tu en un susurro.
Aquellas palabras habían sido pronunciadas por el Gran Soberano Celestial del Sendero Divino de su mundo natal, convirtiéndose en el precepto supremo que toda deidad debía acatar sin excepción.
Incluso cuando su propio hijo de sangre violó aquella ley, fue despojado de su divinidad y vio dispersado todo su cultivo terrenal.
Implacable, severo y, sin embargo...
Lleno de reverencia hacia las masas.
¡Así era!
Siendo el Gran Soberano Celestial del Sendero Divino, la deidad suprema entre el cielo y la tierra, lo que sentía hacia el pueblo llano no era condescendencia ni compasión paternal, sino un respeto reverencial genuino.
Él respetaba a las masas, del mismo modo en que las masas le guardaban reverencia a él.
En la época en que apenas era una deidad tutelar menor de la tierra, muchos hombres y dioses lo tildaban de lunático por defender semejante principio.
A él, sin embargo, le tuvo sin cuidado y preservó su postura sin claudicar jamás.
¡Hasta que, al final, coronó su hazaña!
Amalgamando los anhelos de incontables cientos de millones de almas, empuñó la autoridad suprema, gobernando el ying, el yang, la fortuna y la desdicha del universo para auxiliar a todos los seres vivientes.
El Sendero Divino, que languidecía en la más absoluta decadencia, renació con fuerza arrolladora gracias a su irrupción.
Para cuando Ye Tu ascendió y abandonó aquel plano, las fuerzas del Sendero Divino no tenían nada que envidiarle a un Sendero Inmortal donde coexistían múltiples Soberanos supremos.
Solo un ser de tal temple merecía de verdad la devoción y el respeto de la gente...
Inmerso en estos pensamientos, Ye Tu esbozó una sonrisa de autoescarnio.
Aunque lo mereciera con creces, aquel individuo aborrecía la idea de que otros lo idolatraran ciegamente.
Con un leve ademán de la mano, absorbió aquellos hilos de devoción dentro del Diagrama de la Derivación del Dao que Retorna a la Verdad y fijó la vista al frente.
Ante él se extendía un dominio superpuesto con la pradera pero oculto a los ojos del mundo, al cual solo era posible acceder quebrando sus límites mediante un procedimiento esotérico.
Apenas una delgada línea los separaba, pero parecía marcar la frontera tajante entre la vida y la muerte.
Su interior era lúgubre y putrefacto, anegado por una densa neblina grisácea y negruzca cargada de malos augurios; anomalías aberrantes pululaban por doquier entre árboles consumidos hasta la sequedad.
Aquel territorio aislaba incluso, en cierta medida, su capacidad de percibir las leyes fundamentales de este mundo.
¡Los Vestigios de los Antiguos Dioses!
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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