Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 55 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Todo transcurrió con la exactitud que Ye Tu había anticipado.
A la mañana siguiente.
Apenas comenzó su aprendizaje de las artes divinas, Lorne dejó al descubierto aquel "poder sagrado" que se había disparado de golpe hasta el sexto nivel.
En una sola noche.
¿¡Saltar sin escalas del tercer al sexto nivel!?
Semejante acontecimiento, absurdo e insólito hasta el delirio, sacudió los cimientos de la Iglesia del Alba por completo.
¿Favor divino?
¡¿Qué clase de disparate era ese?!
Aquello ya no podía explicarse con una simple apelación a la "gracia de Dios".
Un muchacho criado por una paria indocumentada, de humilde cuna entre los Guerreros de la Luz Sagrada y que apenas daba sus primeros pasos en el estudio de las artes sagradas...
¿Pretendían hacerles creer que había recibido la bendición del Señor en dos ocasiones consecutivas?
¡Imposible!
¡Más creíble resultaba asegurar que el Señor le había transferido poder divino directamente!
Durante un instante, la gran mayoría de los obispos de la iglesia entraron en cólera, completamente incapaces de digerir aquel hecho.
Respaldada por una petición formal firmada por múltiples obispos, la apertura de una investigación rigurosa contra Lorne parecía inminente.
En el momento más crítico, fue una vez más Elliot quien dio un paso al frente; una sola frase suya bastó: "¿Acaso están poniendo en duda la omnisciencia del Señor?". Aquellas palabras sofocaron de golpe a los obispos firmantes, silenciando incluso a los dos arzobispos que también sospechaban de Lorne.
En el Imperio del Alba, ¡las palabras del Papa constituían un decreto sagrado!
Cualquiera que osara cuestionarlo estaría desafiando la autoridad suprema del Señor del Alba.
¡Nadie podía cargar con el peso de semejante herejía!
Gracias a ello, Lorne logró esquivar la tormenta.
De este modo, transcurrieron cinco días con rapidez.
Los trescientos sesenta y un nodos de la "Matriz de Refinamiento de Ángeles del Pecado Original" quedaron plenamente erigidos, el Purgatorio del Pecado Original que yacía bajo el hielo perpetuo quedó desellado por completo, y el anual "Festival de la Sagrada Iluminación" estaba a punto de dar inicio.
...
...
"Va colgado justo aquí, ¿verdad?"
Frente a la entrada principal de la torre de magos de la Asociación de Magos.
Evia se encontraba encaramada a una escalera, sosteniendo en la mano tres flores de la corona matutina seleccionadas con esmero, depositándolas con sumo cuidado dentro de una cestita de flores colgada en la esquina superior derecha del portón.
En cuanto al porqué una Maga necesitaba la ayuda de una escalera para una tarea semejante...
Solo cabía decir que flaquear en ciertas áreas era algo que podía ocurrirle incluso a los genios más brillantes.
"Sí."
Irenevet la observaba desde abajo, con cierta incomprensión en la mirada.
"¿No decías siempre que a la gente del Imperio del Alba le faltaba un tornillo?"
"¡Para nada!", se defendió Evia de inmediato.
Ella solo consideraba que a los fanáticos devotos del Imperio del Alba les patinaba la cabeza.
¡Tener la cabeza averiada y no tener cerebro eran dos conceptos muy diferentes!
¡Quién sabía si esos mismos fanáticos no pensaban también que a ella le faltaba un tornillo!
"¿A qué viene esa pregunta tan de repente?", inquirió Evia mientras descendía por los peldaños.
"Te muestras muy entusiasta."
Desde hacía tres días, Evia había comenzado a preparar los preparativos necesarios para el Festival de la Sagrada Iluminación.
Se desenvolvía con mayor energía que la propia Irenevet, quien se había criado en el Imperio del Alba desde la infancia.
"¡Es una festividad! ¡Por supuesto que tiene que ser alegre y animada!"
Aunque el ambiente general del Imperio del Alba no fuera de su agrado...
¡Una cosa no quitaba la otra!
Mientras fuera un festejo digno de celebración, ¡a ella le encantaba!
Se trataba de un día festivo, un acontecimiento maravilloso para estar de buen humor; ¿a quién le importaba el motivo detrás de la fiesta?
"Eres bastante extraña", comentó Irenevet con seriedad.
"¡La rara eres tú!"
Evia sacó dos caramelos de su bolsillo y se metió uno en la boca.
"En esta vida solo se disfrutan unos cuantos momentos; ¿no es mejor pasársela contenta?"
Esa era una de las grandes lecciones que le había inculcado su maestra.
Y además...
Si Irenevet decidía marcharse con ellos más adelante, era sumamente probable que jamás regresara.
En otras palabras, existían altas posibilidades de que este fuera el último Festival de la Sagrada Iluminación que celebraría en el Imperio del Alba.
Habiendo perdido a sus padres desde niña y criándose sola en este rincón desolado, la vida no debió de ser nada fácil para ella...
Siendo así, correspondía llenarlo de alegría para dejarle recuerdos inolvidables y hermosos.
Con ese pensamiento, le tendió el otro caramelo a Irenevet:
"¡Ten!"
"..."
Irenevet se quedó mirándola fijamente durante unos instantes, al punto de que a Evia le empezó a recorrer una leve inquietud por la espalda, antes de alargar la mano para aceptar el dulce.
"Gracias."
Evia agitó la mano con desdén:
"¿Qué toca hacer ahora?"
"Rezar en la Plaza del Lucero del Alba, implorando por la bendición del Señor del Alba", respondió Irenevet mirándola. "¿Te gustaría experimentarlo?"
"Mejor paso."
Una actividad tan soporífera no era para ella en lo más mínimo.
"Aparte de eso, ¿hay alguna otra cosa entretenida?"
"No."
"¡Pero qué aburrimiento!"
Para ser una celebración anual, resultaba penoso que no hubiera ni un ápice de diversión.
Tras refunfuñar un par de quejas en su fuero interno, recordó de pronto otro detalle:
"Por cierto, ¿dónde se metió Ye Tu? ¿A qué rincón se fue ahora?"
Irenevet percibió el dulzor disolviéndose con lentitud en su paladar y negó levemente con la cabeza:
"No lo sé."
...
...
Al mismo tiempo, en el extremo opuesto de la Santa Sede de Lothor.
En la Plaza de los Estigmas Sagrados.
Ye Tu permanecía frente a aquellos pilares de cristal surcados por venas de luz entrecruzadas.
Ante él levitaba en sereno reposo un paño de seda blanca inmaculada, de unos tres pies cuadrados; carecía de grabados o figuras de cualquier clase y, a simple vista, no parecía distinguirse de un pedazo de tela ordinaria.
Sin embargo, en los ojos de Elliot, de pie tras su espalda, ardía una consternación que era incapaz de sofocar.
Bajo sus sentidos místicos, en las profundidades de aquel lienzo de seda blanca que parecía insignificante fluían incontables filamentos de luz tan delgados como cabellos, congregándose y dispersándose de forma sutil y etérea.
En medio de infinitas transformaciones, el tejido engendraba y daba forma a un mundo colosal y desprovisto de confines.
¡Montes, ríos, lagos y mares; el sol, la luna y las estrellas!
¡El fluir de las cuatro estaciones, la génesis y la aniquilación de todas las cosas!
En medio de su aturdimiento, una nota cristalina resonó junto a su oído, semejante al tañido majestuoso de una campana o un carillón de piedra:
"Lo verdadero es el origen fundamental; la derivación es la transformación."
"Retornar a la verdad permite contemplar el Dao; derivar el Dao conduce a penetrar los misterios profundos."
Al penetrar aquellas palabras en su conciencia, Elliot experimentó la maravillosa sensación de que su alma quedaba purificada por entero, mientras su cuerpo, envejecido y al borde de la decrepitud, parecía volver a rebosar de vigor.
¡El "Diagrama de la Derivación del Dao que Retorna a la Verdad"!
¡Aquel nombre albergaba un poderío inconmensurable!
En el instante en que resonó dentro de su mente, el poder sagrado del Alba que habitaba en su ser, pese a su pureza absoluta, perdió toda eficacia, quedando completamente sellado sin poder movilizarse ni un ápice.
Elliot tardó un largo rato en salir de aquel trance, retrocediendo un par de pasos con ademán vacilante.
"Su Gracia... ¿qué es esto...?", su voz temblaba ligeramente.
Por mucho que cavilara en soledad, nada se comparaba a contemplarlo con sus propios ojos.
Anteriormente había supuesto que este enigmático señor Ye Tu era una divinidad en la misma cumbre que su Señor.
Sin embargo, aquella manifestación que desafiaba cualquier límite de su entendimiento...
Evidenciaba con total claridad que la magnitud de este señor Ye Tu sobrepasaba con creces el alcance de su imaginación.
Crear un universo de la nada, una potestad equiparable a la de un Dios Creador...
Incluso el Señor del Alba, a quien había consagrado toda su existencia, probablemente palidecía ante semejante abismo, ¿verdad?
"Solo unos cuantos experimentos."
Trascurridos cinco días, la semilla del sendero inmortal había echado raíces profundas.
La capacidad de asimilación del mundo hacia el sendero inmortal se había incrementado, y aquellos artefactos mágicos que antes no podían desplegarse debido al choque entre las leyes cósmicas finalmente habían recuperado una porción de sus funciones.
En cuanto al alcance exacto de esa restauración...
Solo podría determinarse tras ponerlo a prueba.
Acto seguido, Ye Tu flexionó un dedo y tocó suavemente aquel lienzo de seda blanca.
Una onda ligera se propagó al instante sobre el tejido, como la neblina que danza entre los riscos o los vapores que brotan tras el chubasco; su silueta se tornó vaporosa, asemejándose a una pintura de tinta inacabada.
Pronto, conforme la tinta se densificaba, una frontera oculta en los planos insondables fue desgarrada sin la menor resistencia, y almas errantes comenzaron a perfilarse de forma dispersa sobre el tapiz.
Tinieblas, desolación...
Acompañadas de una frialdad glacial capaz de congelar el alma hasta la médula.
¡El Purgatorio del Pecado Original!
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 55 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.