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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 54 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Por un pelo... Estuvo a nada de que el nivel de erosión sobrepasara el cincuenta por ciento. Al contemplar las cifras en el panel celeste y semitransparente, Lorne soltó un largo suspiro de alivio en su fuero interno. De no haberse visto acorralado sin salida, jamás habría cometido semejante locura. Por fortuna... Ganó la apuesta. Aquel individuo que también poseía la herencia del sendero inmortal tampoco fue capaz de esquivar los efectos negativos inherentes a este camino. 'Si hubiera elegido marcharme...', pensó Lorne de manera involuntaria. Si antes hubiera tomado la decisión de partir, ¿habría sido diferente el desenlace de todo esto? Pero al instante esbozó una sonrisa amarga. No habría cambiado nada. La fe de la tía Una hacia el Señor del Alba era demasiado profunda y pura; aun si la hubiesen sacado del Imperio del Alba, habría buscado cualquier vía para regresar. Al final, no habría podido eludir la muerte. E incluso en su propio caso, de no haber obtenido la Escritura Secreta de la Espada del Camino Extremo, probablemente solo le habría quedado esperar con resignación a que el destino trazado cayera sobre él. Descansó así durante más de diez minutos. Soportando con entereza su cuerpo al límite del agotamiento, Lorne cargó el fardo y prosiguió a paso firme rumbo a la Tercera Calle del Distrito de la Estrella Resplandeciente. ... ... "En un par de días concluirá la recolección de datos." En el comedor de la mansión de Irenevet. Dado que Evia tenía planeado quedarse a dormir esta noche en lugar de volver a la Asociación de Magos, Irenevet había dispuesto una suculenta cena para ella. Evia ensartó con el tenedor un trozo de carne asada empapada en salsa y se lo llevó a la boca. Entrecerró los ojos, colmada de una inmensa satisfacción. ¡Estaba exquisito! Comparada con esto, ¡la comida de la cafetería de la Asociación de Magos era purabazofia para cerdos! Aunque era inevitable: con lo apartado que quedaba este sitio y el presupuesto tan limitado que recibía cada año, era del todo normal que no pudieran costearse a un chef decente. Chupándose los labios, pinchó otro bocado mientras miraba al frente: "Cuando llegue el momento, vente conmigo de una vez. Total, ya no tienes ningún contrato encima." Sentada al otro lado de la mesa, Irenevet ni siquiera alzó la vista, respondiendo con frialdad: "Si Ye Tu se va, me voy." "Él se irá también, fijo", bebió un trago del zumo a su lado. "Cuando lleguemos a la Isla Celestial, te llevaré a probar los restaurantes de los elfos." Las dotes culinarias de la raza élfica tenían fama mundial. En el último ranking de gastrónomos publicado por la Asociación de Magos, seis de los diez primeros puestos pertenecían a elfos. Por desgracia, en los últimos años, con el constante incremento de los elfos de la facción "Despiertos", cada vez eran menos los que se sentaban con paciencia a aprender el oficio. Dentro de unas cuantas décadas, quién sabía si todavía se podría degustar semejante comida... Al pensarlo, a Evia se le escapó un suspiro de nostalgia. "También el servicio de experiencia como jinete de dragón está genial; llegado el momento, te llevaré a probarlo." En la era actual, ser jinete de dragón había dejado de ser una profesión trascendente reservada a la suerte o a herencias ancestrales. Siempre que tuvieras dinero, cualquiera podía firmar un contrato con un dragón gigante de la Isla de los Dragones. Cuanto más pagaras, mayor sería la vigencia del pacto. Es más: si contratabas un paquete de tres años o superior, la Isla de los Dragones te proporcionaba de forma gratuita todo el conocimiento de la profesión trascendente de jinete de dragón. Para planes de cinco años o más, incluían un ritual de baño en sangre de dragón de regalo. Y en cuanto a diez años en adelante, incluso te obsequiaban un frasco de poción fortalecedora hecha a base de esencia diluida de sangre del Rey Dragón. ¿Por qué soñarlo cuando puedes vivirlo? Toma ya mismo tu comunicador y haz tu pedido... ¡Ejem! Se le había ido la lengua por las ramas. A decir verdad, la inspiración para su nueva obra inconclusa provenía de un dragón rojo con el que había contratado un día entero de prueba. Y no es que ella se empeñara en meterlo a la fuerza en el cómic; fue el mismísimo dragón rojo quien luego vino a buscarla por iniciativa propia para encargarle un diseño a medida, ¡y los ancianos del clan de los dragones rojos incluso le soltaron una jugosa suma por el trabajo! La competencia en ese negocio era feroz... Frente a la imponente estampa de los sagrados dragones dorados o los temibles dragones de oscuridad pura, el clan de los dragones rojos apenas contaba con ventajas. Así que no les quedaba más que recurrir a una ilustradora erótica como ella para hacerse publicidad y ver si lograban captar clientes. "De acuerdo." El mundo que Evia describía era algo que ella jamás había visto, e incluso algo que le resultaba imposible de imaginar. Si una vez concluido todo surgía la ocasión, ciertamente le gustaría ir a conocerlo. Sin embargo... Tenía el presentimiento de que Ye Tu no se marcharía en cuanto terminara la recolección de datos. "Pues entonces le pediré a mi maestra que vaya registrando tus datos personales en el sistema." Con una identidad legal, instalarse en la Isla Celestial al regresar sería coser y cantar. "En un día más o menos debería estar listo." Tratándose de cualquier otra persona, difícilmente iría tan rápido; ¡solo pasar por la burocracia se llevaría varios días! Pero con Irenevet el caso era distinto. El presidente era su tío carnal; ¿quién se atrevería a ponerle trabas? ¡Tendría que estar loco para jugarse el puesto en la Isla Celestial! "Está bien", Irenevet asintió levemente. En ese instante, Ye Tu, que había estado ausente durante un buen rato, entró en la estancia y tomó asiento junto a la mesa con absoluta naturalidad: "¿De qué están hablando?" "De nada en especial, solo de registrarle una identidad oficial en la Isla Celestial", cortó Evia otro pedazo de carne asada. "Para que cuando nos vayamos de aquí y volvamos sea todo más cómodo." "Por cierto, ¿dónde estabas metido?" "¿Por qué tardaste tanto en volver?" "¿Yo?..." Ye Tu aceptó la fruta que Irenevet le tendió. "Por nada, solo salí a dar un paseo." La capacidad de reacción de Lorne al toparse con el Pecado Original de la Avaricia hacía un momento había superado ligeramente sus expectativas. Si bien recurrir a la contaminación del sendero inmortal resultaba una total demencia en este mundo... Había sido la respuesta más óptima para sortear aquel dilema. Apostarlo todo le brindaba una posibilidad de romper el cerco. Si se hubiera acobardado, habría quedado sepultado cada vez más hondo en la telaraña, hasta convertirse en un peón manipulable en manos del Pecado Original de la Avaricia. "Ah." Evia asintió con la cabeza, pero esta vez no siguió indagando como solía hacer. "¿Por qué no sigues preguntando?", le dio curiosidad a Ye Tu. "Igual no me lo vas a contar", torció ella el gesto. A lo sumo le soltaría otro 'no es algo que debas saber en tu nivel actual'. Para fastidiarse a sí misma, mejor se ahorraba las ganas. "¿Y si no preguntas, cómo sabes que no te lo diría?" La chispa de la curiosidad volvió a picarle a Evia: "¿Me lo dirías entonces?" "No." "..." (▼皿▼#) Furiosa, Evia clavó el tenedor en un filete enorme y le dio un mordisco tremendo. ¡Preguntar había sido una soberana pérdida de tiempo! Ye Tu negó con la cabeza entre risas y contempló el exterior a través de la ventana. La crisis del encuentro con el Pecado Original de la Avaricia había quedado neutralizada. No obstante, aquella temeridad había catapultado la Escritura Secreta de la Espada del Camino Extremo hasta el sexto estrato de la primera fase. Que su poder se inflara de golpe hasta semejante magnitud no era en absoluto una buena noticia para alguien que mañana mismo debía iniciar el aprendizaje formal de las artes divinas. Había que recordar que antes, al pasar del primer al tercer estrato, su fuerza ya había experimentado un salto abismal. Y ahora se repetía la misma historia. Sumando todos los cabos sueltos previos, cualquier persona con dos dedos de frente notaría que algo no cuadraba. Aquello no se podía tapar con una simple excusa de 'gracia divina'. En cuanto lo detectaran, lo que le esperaba era un escrutinio infinitamente más riguroso. Claro que someterlo a escrutinio no implicaba necesariamente que fuera a quedar al descubierto. Al fin y al cabo, sin importar qué método emplearan, la esencia del poder de Lorne solo se manifestaría como 'poder sagrado del Alba'. Por no hablar de que... Lorne no era el único cuya fe se había resquebrajado. Aquel Papa que había adorado al Señor del Alba durante toda una vida, consagrando su existencia entera al 'Alba', ya distaba mucho de ser tan devoto como antaño. \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 54

Estás leyendo el capítulo 54 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.