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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 51 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al atardecer. El resplandor del crepúsculo teñía el horizonte, bañando la mitad del cielo con una deslumbrante capa dorada. La brisa fresca ya había disipado la mayor parte del bochorno que flotaba en el aire. Lorne se apresuraba de regreso, sosteniendo entre sus brazos un juego de túnicas sagradas correspondientes a los sacerdotes del Alba. Ya contaba con el beneplácito de Declan; a partir de mañana iniciaría de manera formal su instrucción en las artes divinas. Un sacerdote del Alba... Si la tía Una se enteraba, de seguro se pondría infinitamente contenta, ¿verdad? Con ese pensamiento, una sonrisa involuntaria curvó sus labios y sus pasos se tornaron aún más ligeros. No tardó en regresar a la Tercera Calle del Distrito de la Estrella Resplandeciente. Sin embargo, a mitad del trayecto descubrió que habían excavado un enorme hoyo en el césped junto al camino. Sobre el estrado improvisado de antes, Arenz, acompañado por dos Guerreros de la Luz Sagrada, dirigía a varios artesanos para encajar en el agujero un pilar sagrado cubierto de runas siniestras. Al divisar a Lorne, los ojos de Arenz se iluminaron. Tras musitar un par de órdenes a los dos guerreros que tenía al lado, bajó de la plataforma y fue directo hacia él. "¿Me enteré de que fuiste a ver a Su Eminencia Declan?" Al formular la pregunta, echó un vistazo de reojo a las vestiduras sagradas que Lorne llevaba en las manos. "Sí." "¿Y el asunto de consagrarte como sacerdote del Alba...? " "Mañana mismo comienzo el aprendizaje formal de las artes divinas", respondió Lorne con una sonrisa afable. Como aún dependía de las influencias de este hombre para arreglar la situación de la tía Una, era conveniente mostrarse cercano y complaciente. ¡En efecto! El semblante de Arenz se volvió de inmediato mucho más hospitalario. Convertirse en un sacerdote formal del Alba contando con el aprecio personal de Su Eminencia Declan garantizaba un porvenir nada menos que brillante. Si no fuera porque las circunstancias se lo impedían por completo, hasta le habría encantado mover influencias para tramitarle una ciudadanía oficial a Lorne. "¿Acaso no se suponía que colocarían los pilares sagrados después de que todos los residentes terminaran de censarse? ¿Por qué tan pronto...?", indagó Lorne a modo de tanteo. "Quién sabe", se encogió de hombros Arenz. "Fue una ordenanza repentina de la iglesia." Incluso había sido transmitida de primera mano por el obispo Freyer, con una urgencia bastante inusual. A decir verdad, la única razón por la que él se había postulado como voluntario para esta tarea era para cuidar de esa vieja Una durante la instalación de los pilares. Por desgracia... Esa anciana, por razones que nadie lograba comprender, ¡se había suicidado! Al recordarlo, su semblante adoptó una gravedad forzada, fingiendo vacilación: "Hay un asunto... que no sé muy bien cómo decírtelo." "¿Qué ocurre?" Sin saber por qué, un presentimiento nefasto oprimió de golpe el pecho de Lorne. Tenía la insidiosa sensación de que algo terrible acababa de suceder... "Es sobre la tía Una." Arenz, con expresión compungida, le dio una suave palmada en el hombro. "Será mejor que vayas tú mismo a verlo." De no ser por Lorne, jamás le habría importado la vida o la muerte de una paria clandestina. Si se moría, bien muerta estaba. Pero eso era solo un supuesto. Con la proyección que llevaba Lorne ahora, ¡quién sabía si en el futuro no escalaría hasta el rango de obispo! Si dejaba que la brecha entre ellos se ensanchara, sería demasiado tarde para estrechar lazos. "..." El corazón de Lorne cayó en picado y la sonrisa de su rostro se desvaneció por completo. Un pánico inmenso brotó de su interior sin que pudiera contenerlo; sin pronunciar una sola palabra más, echó a correr a grandes zancadas hacia el final de la calle. Arenz hizo el amago de alcanzarlo. No obstante, como Portador de la Espada Secreta de rango tres, la condición física de Lorne estaba a años luz de lo que un sacerdote del Alba de rango dos podía equiparar. Así, en cuestión de un parpadeo, la espalda de Lorne se redujo a un diminuto punto en su campo de visión. "..." ¡Qué guerrero tan bruto y ordinario! Maldijo por lo bajo para sus adentros, aunque no le quedó más remedio que apurar el paso para seguirle el rastro. ... ... Al fondo de la calle. La precaria choza levantada con tablones y lonas seguía allí. Unas cuantas hojas secas reposaban sobre el techo, con el aspecto desolador de haber sido olvidada por el mundo entero... Fuuu... La silueta de Lorne irrumpió en el interior como un vendaval. Lo recibieron las ollas, los cuencos, el pequeño horno y una mesita redonda sobre la cual yacía, solitaria, la mitad de un pedazo de pan blanco que la anciana no se había atrevido a terminar. Era un espacio estrecho y humilde, pero albergaba los restos de toda una vida. Al contemplar a la anciana tendida sobre el camastro, vestida con su túnica de algodón blanco y desprovista del más mínimo vestigio de aliento vital... Todo el cuerpo de Lorne comenzó a temblar descontroladamente; su mente quedó sumida en un vacío absoluto. ¿Por qué? Si claramente existían otras salidas, si él ya le había asegurado un camino de retirada... ¿Por qué...? ¿Por qué la tía Una había tomado la decisión de morir? Lorne permaneció clavado en el sitio como una estatua aturdida; ni siquiera cuando Arenz llegó jadeando y apartó la lona para entrar mostró la más mínima reacción. Arenz echó un vistazo a la anciana sobre la cama. Tenía unas ganas inmensas de recalcar que todo esto se debía a su propia consideración. Los dos guerreros que venían con él pretendían llevarse el cadáver de Una de inmediato y derribar la choza entera. Había sido su insistencia la que permitió que Lorne regresara a tiempo para verla por última vez... Sin embargo, al fijarse en la espalda inmóvil del muchacho. Tras dudarlo una y otra vez, optó por no abrir la boca. ... ... Devota creyente, y aun así repudiada por el reino divino. Elliot permanecía de pie en el exterior del cobertizo, envuelto en un tenue fulgor dorado que desentonaba por completo con el entorno. Ni Lorne ni Arenz tras su llegada habían advertido su presencia en las inmediaciones. "¿Por qué...?" Como Papa de la Iglesia del Alba, conocía al dedillo cada rincón de la Santa Sede de Lothor, e incluso del Imperio del Alba en su totalidad. Una, si bien carecía de un registro legal, poseía una fe que jamás admitió sospecha alguna. Era una auténtica creyente devota que había venerado al Señor durante toda su existencia, sin vacilar jamás ni por un instante. Un alma así merecía haber ascendido al reino divino para alcanzar la verdadera eternidad bajo el resplandor de su Señor. Sin embargo, ¿por qué...? ¿Por qué su alma había sido desterrada hacia aquel Purgatorio del Pecado Original que despertaba de su letargo? "Porque Él necesita compartir el precio." Una figura pasó de la ilusión a la materia tangible, manifestándose junto a Elliot. En la palma de su mano levitaba en perfecto reposo una esfera semitransparente de oro pálido, refulgente como la primera luz de la aurora. Elliot se sobresaltó: "¿Señor Ye Tu?" En efecto, el recién llegado no era otro que Ye Tu. "Nos vemos de nuevo", asintió este levemente. "¿Por qué ha venido usted a...?" "Por nada en especial; simplemente me apetecía." "..." Elliot guardó silencio unos instantes. "Eso que acaba de mencionar sobre compartir el precio... ¿a qué se refiere?" "Exactamente a lo que significa de forma literal", Ye Tu lo miró con fijeza. "Pero ¿estás seguro de que quieres saberlo?" "Una vez que lo sepas, no habrá marcha atrás." Al escuchar esto, Elliot volvió a sumirse en un mutismo absoluto. Comprendía a la perfección el peso de la advertencia, pero aun así... "Sí." Pase lo que pase, deseaba saberlo. Antes de esto, siempre había albergado la convicción inquebrantable de que el grandioso Señor cobijaría a todos Sus fieles devotos. Pero ahora, si incluso una creyente tan pura como Una acababa precipitada al purgatorio, ¿qué destino les aguardaba a los demás creyentes? ¿Qué eran ellos a Sus ojos? "Por favor, dígamelo." "El Señor del Alba pretende heredar la autoridad divina de los antiguos dioses", declaró Ye Tu con voz pausada y fría. Debido a las discrepancias en las leyes fundamentales del mundo, sumado a que este asunto involucraba a divinidades primigenias, sus artes de adivinación resultaban prácticamente inútiles. Sin embargo, el mensaje póstumo que el padre de Irenevet había legado dentro de Pluma de Escarcha, el reinicio del Purgatorio del Pecado Original, y el haber presenciado con sus propios ojos el trágico destino del alma de Una tras perecer... Todo ello, combinado con la permisividad previa del Señor del Alba al tolerar que sus propios feligreses entraran en contacto con los Apóstoles del Pecado Original... ¡Todo el panorama encajaba con aterradora claridad! "Pero Él se niega a pagar el coste que exige asumir dicha autoridad divina", continuó Ye Tu. "Por ende, pretende utilizar cierto 'catalizador' para transferir y repartir ese precio." Un catalizador... Un escalofrío helado sacudió de pronto el pecho de Elliot; su voz se tornó áspera y quebrada: "¿Se refiere usted... a la fe?" La respuesta ya latía con crudeza en su fuero interno. Utilizar la devoción como catalizador para amortiguar el castigo. Cuanto más pura y fervorosa fuera la fe, mayor sería la cuota del precio capaz de absorber. Por consiguiente... ¡Los devotos creyentes descenderán al purgatorio! \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 51

Estás leyendo el capítulo 51 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.