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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 4 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Al otro lado de la puerta, tras el sacerdote, aguardaba un escuadrón de Guerreros del Resplandor Sagrado equipados con armaduras pesadas de color blanco y oro. Junto a él permanecía un hombre de mediana edad que vestía una túnica sacra roja con finos bordados dorados, sosteniendo en la palma de su mano derecha un cristal con forma de lágrima del tamaño de un puño. Observando la espalda del clérigo, uno de los guerreros situados al frente de la formación frunció el ceño, desconcertado. "Tío, ¿por qué nosotros...?" Sin embargo, antes de que pudiera completar la frase, el hombre maduro volvió la cabeza y le clavó una mirada severa. Un solo gesto bastó para obligarlo a cambiar las palabras de inmediato. "Señor Yann, ¿por qué no entramos directamente a registrar el lugar?" Ellos eran los devotos más leales del Señor, caballeros bendecidos por la gloria del magnífico Señor del Alba. El ocupante del cuarto no pasaba de ser un hechicero ignorante proveniente de la Asociación de Magos. '¿Acaso no bastaría con echar la puerta abajo de una patada y entrar de una buena vez?' Del mismo modo en que el mundo exterior consideraba que la mayoría de los habitantes del Imperio del Alba eran unos fanáticos desquiciados, la gente del imperio juzgaba a los forasteros como ignorantes desprovistos de fe que jamás comprenderían la grandeza del Señor. En pocas palabras: ambos bandos se consideraban idiotas el uno al otro. "Cállate", soltó Yann con aspereza glacial. La misión de esta noche constituía una orden impartida en persona por Su Alteza Cyril; debía ejecutarse con absoluta discreción y bajo ninguna circunstancia podían alertar a los subordinados de aquella persona en un momento tan crítico. De no ser por eso... Tratándose de un insensato que no comprendía las revelaciones divinas ni reconocía la gracia del Señor, ¿cómo iba a molestarse en esperar de pie frente a una puerta? Reprendido de esa manera, el Guerrero del Resplandor Sagrado agachó la cabeza, sumiso y sin atreverse a rechistar. Al presenciar la escena, el resto de los guerreros comprendió por fin la verdad. '¡Con razón!' '¡Con razón este sujeto, que parece un villano de tercera categoría mirando siempre a todos por encima del hombro, ascendió de rango con tanta rapidez! ¡Resulta que el obispo Yann es su tío!' Poco después, la puerta se abrió. Ye Tu se encontraba de pie tras el umbral, sosteniendo en la mano aquel ejemplar de 《El Pacto del Alba》. "Buenas noches, señor Ye", saludó el sacerdote con una sonrisa amable. "Lamento profundamente importunarlo a una hora tan avanzada." "Nos encontramos en busca de una persona... sumamente importante. Hace un instante huyó en esta dirección, motivo por el cual vinimos a inspeccionar." Incluso en esta situación, el clérigo no se atrevía a calificarla abiertamente como una 'fugitiva'. Después de todo, nadie en el imperio podía negar las monumentales contribuciones que tanto ella como su padre habían brindado a la nación. Mientras el sacerdote ofrecía sus disculpas a Ye Tu, la mirada de Yann ya había traspasado la figura del joven, barriendo minuciosamente la sala de estar a sus espaldas. Sin embargo... '¿No está?' 'Pero si el rastro residual de maná apuntaba con total claridad hacia aquí, ¿cómo es posible que no haya nada?' "Comprendo la situación; revisen con total libertad", respondió Ye Tu con una leve sonrisa. Tras decir esto, se hizo a un lado y regresó a tomar asiento junto a la mesa del balcón. Yann contempló el ejemplar de 《El Pacto del Alba》 que descansaba en la mano de Ye Tu, y la rigidez de su semblante se suavizó considerablemente. "Disculpe la molestia." Dicho esto, fue el primero en entrar a la suite, seguido por la tropa de guerreros que comenzó a revolver cada rincón del departamento. Se movían con torpeza y brusquedad, casi poniendo patas arriba la habitación entera. Sin embargo, cada uno de ellos actuaba como si estuviese completamente ciego, ignorando de manera absoluta a Ilinwitt, quien permanecía de pie en el mismísimo centro de la sala. '¿Y ahora... qué clase de situación es esta?' "Ven a sentarte; en cuanto vean que no hay nada, se marcharán", comentó Ye Tu con tranquilidad. Ilinwitt tardó un instante en reaccionar antes de tener la certeza de que le hablaba a ella. Miró a su alrededor a los soldados buscando a ciegas cual necios, así como a Yann y al clérigo parados a poca distancia de su posición. "..." En silencio, caminó con paso ligero hacia el balcón y se sentó en la silla frente a la mesa. "Aunque tu condición actual no es la mejor, ellos ni siquiera están a tu altura. ¿Por qué molestarse en huir?", preguntó Ye Tu con genuina curiosidad. En su percepción espiritual, la gran mayoría del maná de Ilinwitt se hallaba bloqueado por una energía pura y luminosa. No obstante, aun tratándose únicamente de la fracción remanente, su magnitud superaba con creces a la del grifo con el que se cruzaron en el tren de vías de nubes. Yann, el sacerdote y esos soldados ni siquiera merecían ser comparados con ella. "No puedo alzar mi mano contra ellos." "¿Por qué?" "Mi ancestro estableció un pacto con el Señor del Alba en nombre de 【Pluma de Escarcha】: sus descendientes debían proteger el Imperio del Alba y tenían estrictamente prohibido lastimar a los devotos del Señor." 'Vaya pacto tan disparatado. Es prácticamente no tratar a sus propios descendientes como seres humanos.' "Pues tu ancestro sí que era una porquería." Ilinwitt no pronunció palabra para refutarlo. Poco después, Yann, el sacerdote y los guerreros concluyeron la inspección tras haber registrado el aposento de punta a cabo. "Le reitero mis disculpas, señor Ye, por haberlo importunado tan tarde." Yann ya se había retirado encabezando a sus tropas, pero el clérigo permanecía allí visiblemente apenado. "No se preocupe, en breve enviaré a alguien para que ordene y limpie su habitación." "No es necesario; mis autómatas mágicos se encargarán del aseo. Prosiga con sus deberes pendientes." Previamente, Ye Tu había adquirido varios autómatas manufacturados por la Asociación de Magos con fines de investigación, entre los cuales figuraban modelos destinados a tareas domésticas. Había escuchado rumores sobre ciertos artefactos creados para satisfacer 'necesidades particulares' que gozaban de enorme popularidad, aunque por desgracia el catálogo provisto por Evia no los incluía. "Agradezco enormemente su comprensión", dijo el sacerdote con una reverencia respetuosa. "En tal caso, me retiro para no incomodarlo más." Tras despedirse, el clérigo dio media vuelta y se marchó. Ilinwitt contempló su figura alejarse por el pasillo. '¿Así de fácil y sencillo nos libramos de ellos?' A ella misma le costaba asimilar lo sucedido. Tras vacilar un par de segundos, fijó sus ojos en Ye Tu y expresó con seriedad: "Gracias." "No ha sido más que un favor insignificante", respondió Ye Tu agitando la mano con desinterés. Apenas acababa de llegar a la Santa Sede y ya le habían obsequiado un ejemplar de 《El Pacto del Alba》 con la intención de lavarle el cerebro; era justo y necesario buscarles algunos inconvenientes como retribución. "¿Qué planeas hacer a partir de ahora?" "Regresaré a mi puesto y esperaré a que el actual Sumo Pontífice muera de vejez." En su calidad de General Exterminadora de Demonios del Imperio del Alba y cúspide del poderío marcial imperial, ella contaba con sus propios partidarios leales. Conforme a las estipulaciones del pacto original, aunque no podía arremeter contra los fieles del Señor del Alba, su jerarquía dentro de la nación se situaba por encima de los tres arzobispos supremos, equiparándose a la del Sumo Pontífice. Esta noche solo había caído por descuido en la celada tendida por Cyril; en cuanto lograra reincorporarse a sus filas, ni siquiera un arzobispo como él se atrevería a ponerle una mano encima. "En cuanto a lo que vendrá después...", hizo una pausa y tanteó el terreno con cautela, "¿podría ayudarme a resolver el problema que cargo en mi cuerpo?" "Es posible." Aunque la fuerza que confinaba la mayor parte de su maná poseía un rango considerable en este mundo, a ojos de Ye Tu distaba de ser un obstáculo insalvable. "Sin embargo, ¿qué estás dispuesta a ofrecer a cambio?" Él no otorgaba favores sin condiciones ni límites. Tal como exigió medio año de servidumbre a Evia como retribución. Durante la convulsa era que experimentó antes de su ascensión inmortal, vio incontables ocasiones en que una generosidad desmedida terminaba engendrando rencores y traiciones. "Todo cuanto poseo", afirmó Ilinwitt con aplomo. "Con tal de que en verdad puedas brindarme esa ayuda." Había aguardado durante demasiado tiempo; ¡bajo ningún concepto podía permitirse perder su fuerza en un momento tan decisivo! Al escuchar su respuesta, Ye Tu se disponía a replicar cuando de pronto percibió una anomalía en las corrientes del entorno y desvió la mirada hacia un costado. ... La noche continuó espesándose. En el interior de la Gran Catedral del Alba suspendida sobre la ciudad sagrada. Sentado tras el escritorio, el rostro de Cyril lucía espantoso. El espejo mágico que levitaba frente a él reflejaba únicamente un destello de azul gélido inmaculado, con una fina capa de escarcha cubriendo el cristal, extendiéndose hasta congelar la madera del escritorio y el suelo a su alrededor. '¡No la encontraron!' '¡¿Cómo es posible que no la encontraran?!' El resplandor dorado en sus pupilas comenzó a girar con violencia, incapaz de ocultar la densa hostilidad que habitaba en el fondo de sus ojos. "Con lo que me costó... con lo que me costó conseguir esta oportunidad..." "¡¿Cómo voy a perderla de esta manera...?!" '¡¿Cómo voy a perder 【Pluma de Escarcha】?!' '¡¿Cómo voy a perder a Ilinwitt?!' Pareciendo sucumbir a la influencia de una fuerza perniciosa, la impaciencia de Cyril se desbordó. Con el surgimiento de una runa dorada en lo profundo de su mirada, la imagen proyectada en el espejo sufrió una mutación. ¡Aquel fragmento de azul escarchado comenzó a tomar forma y contorno! Pretendía forzar un rastreo temporal retrospectivo para desentrañar lo ocurrido. ¡Sin embargo, al segundo siguiente...! El reflejo del espejo quedó sumido de pronto en una negrura absoluta, una oscuridad abismal e insondable que rezumaba un terror primordial. ¡Crac! Acompañado por el sonido del cristal agrietándose en mil pedazos, una asfixiante sensación de ser 'observado', o más bien de ser 'contemplado' directamente por una existencia incomprensible, paralizó a Cyril por completo en su asiento. \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traducción del chino al español: Inmensurable Si encuentras algún error tipográfico o inconsistencia en los términos, déjamelo saber en los comentarios.
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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 4

Estás leyendo el capítulo 4 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.