Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 25 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Llegó el atardecer.
En la residencia de Ilinwitt.
Ninguno de los tres se vio afectado por la destitución de Cyril.
Incluso Ilinwitt, quien en el pasado había sido víctima de sus trampas, tampoco le dio mayor importancia al asunto.
"Ya se está haciendo tarde; todavía tengo que enviar los datos recolectados hoy a la sede de la Asociación." Evia guardó todas sus pertenencias dentro del maletín.
"Adelante."
Ye Tu sostenía un libro en las manos cuya portada no tenía una sola letra inscrita, por lo que resultaba un misterio qué estaba leyendo.
Le encantaba leer; fuera de sus paseos ocasionales al exterior, pasaba el resto del tiempo sentado con un volumen entre las manos, a menudo durante más de medio día entero.
'Mmm...'
'Pensándolo bien, ese libro que está leyendo ni siquiera tiene título en la portada... ¿no contendrá acaso material restringido sumamente explícito y picante?', caviló Evia, juzgándolo según sus propios hábitos.
Al fin y al cabo, para evitar que su maestra la descubriera en el pasado, ella siempre arrancaba o borraba las portadas antes de esconder sus lecturas debajo de la cama.
"En ese caso, me retiro por hoy."
Se puso de pie y lanzó una mirada hacia la bola de cristal sobre el escritorio de Ilinwitt.
"En un par de días te compraré el modelo más reciente."
Ese cacharro era una antigüedad de hacía varios años.
¿Eh?
Ilinwitt alzó la mirada hacia ella con evidente desconcierto:
"¿Por qué?"
'¿A qué viene mencionar eso de repente?'
"Ambas trabajamos bajo las órdenes de Ye Tu; tómalo como un obsequio de bienvenida de parte de tu colega."
Evia soltó la explicación al desgaire, tomó el maletín y avanzó hacia la salida.
Con total soltura, de forma sumamente decidida y resuelta.
Sin embargo, al alcanzar el umbral de la puerta se detuvo un instante, como si aguardara algo con expectación.
No obstante...
Desde su espalda no llegó ni una sola palabra.
'¡Oye, no me fastidies!'
'¡¿De verdad no vas a decir nada más?!'
Tras aguardar varios segundos, a Evia le dio vergüenza quedarse plantada en la entrada, de modo que no le quedó más remedio que marcharse con el ceño fruncido y visiblemente frustrada.
Solo después de que su figura desapareció por completo de su vista:
"¿Qué le ocurre?", preguntó Ilinwitt.
"Seguramente quería darte las gracias."
Esa pequeña intención suya resultaba transparente al primer vistazo.
"¿Darme las gracias a mí?", Ilinwitt se mostró aún más perpleja.
"¿No investigaste ciertos asuntos por ella previamente, temiendo que la engañaran?"
Como lo relativo a esa anciana y a la pequeña que le regaló flores.
"Eso fue por ti."
De no haber sido por Ye Tu, ella ni se habría molestado en intervenir.
"El motivo carece de importancia; lo que cuenta es lo que hiciste", explicó Ye Tu. "Aunque no lo exprese con palabras, en su interior ciertamente te está agradecida."
Quien recibe un favor debe retribuirlo; las deudas de gratitud deben saldarse.
Los principios de Evia eran en verdad sumamente sencillos.
Retribuir la gratitud recibida...
Sonaba como el concepto más elemental del mundo, pero ¿cuántas personas eran capaces de llevarlo a la práctica en la realidad?
"¿Es así...?"
Ilinwitt contempló la bola de cristal sobre la mesa frente a ella.
Antes de esto, debido al entorno en el que se había criado, albergaba ciertos prejuicios arraigados contra el colectivo de los 'magos'.
Sin embargo, tras convivir con Evia durante estos días, descubrió que los hechiceros no eran necesariamente tan 'malvados'; al menos, Evia distaba de ser tan perversa como había imaginado.
Esa muchacha, si bien solía hablar de más, era terca como una mula y no paraba de quejarse de los defectos del Imperio del Alba, en el fondo poseía una naturaleza intachable.
"Es bondadosa, y de una ingenuidad que roza la estupidez", sentenció Ilinwitt a modo de evaluación.
Incluso sabiendo que había sido engañada, no tuvo el valor de tomar represalias.
"También podrías llamarlo 'idealismo'", sonrió Ye Tu. "Al fin y al cabo, todavía es joven."
Tal vez cuando experimentara más vicisitudes y conociera a más personas en la vida, ese 'idealismo' terminaría por desgastarse hasta la nada.
Pero al menos en el presente, aún conservaba la mayor benevolencia posible hacia el mundo.
"..."
Tras un prolongado mutismo, Ilinwitt soltó de improviso:
"Cuando concluyan los asuntos aquí, me gustaría visitar la sede central de la Asociación de Magos."
"En tal caso, es muy probable que te lleves una decepción."
Individuos como Evia constituían, después de todo, una ínfima minoría.
"No obstante, aprovechando que aún eres joven, salir de este lugar para viajar y contemplar la inmensidad del mundo tampoco es una mala idea."
"¿Joven?", Ilinwitt se congeló un instante.
Parecía no haberse esperado que Ye Tu utilizara ese término para referirse a ella.
"¿Acaso no eres apenas cinco años mayor que Evia?"
'Es verdad...'
'¿Acaso no tengo apenas veinticuatro años cumplidos?'
Ilinwitt se sumió en un breve aturdimiento.
Ye Tu no la interrumpió; desvió la mirada hacia el exterior de la ventana.
Su percepción visual cruzó distancias inconmensurables, posándose directamente más allá de los confines de la Santa Sede de Lothé.
Como si hubiese detectado algo inusual, un sutil destello relampagueó en sus ojos.
'¿Conque logró purgar y expulsar una parte?'
...
A cuatrocientas leguas de la Santa Sede de Lothé existía una frontera tajante que se asemejaba a un abismo celestial.
Más allá de dicha línea divisoria se desplegaba el ocaso vespertino: el sol poniente en el horizonte lejano, aunque carecía del fulgor del mediodía, teñía de escarlata la mitad de la bóveda celeste.
En cambio, hacia el interior de la 'frontera'...
Parecía una zona vedada para cualquier indicio de luz; toda claridad quedaba bloqueada, cediendo su lugar a una densa y perpetua niebla grisácea y oscura que se arremolinaba sin cesar.
Un sendero sinuoso y escarpado se adentraba en las profundidades de la bruma.
A ambos lados del camino, las ramas secas de los árboles inertes apenas perfilaban contornos borrosos entre la espesura, proyectando sombras fantasmales mientras susurros y crujidos diminutos no dejaban de emerger desde el fondo del páramo.
Siniestro, desolado...
Eran las ruinas de los Antiguos Dioses.
La tierra prohibida más aberrante y peligrosa de todo el continente.
Según la doctrina promulgada por la Iglesia del Alba, los vestigios antiguos dispersos por el mundo eran regiones contaminadas surgidas en el pasado tras la derrota de una deidad arcaica a manos del Señor del Alba, producto de la dispersión de los poderes divinos de ambos entes colisionando entre sí.
El poder divino albergaba un poderío ilimitado.
Por ende, en el interior de las ruinas no solo acontecían con frecuencia fenómenos grotescos e inexplicables, sino que merodeaban criaturas aberrantes mancilladas por la energía divina, donde el más mínimo descuido le costaba la vida a cualquier intruso.
Por descontado, aquella era únicamente la versión oficial de la Iglesia del Alba.
Respecto a dicha explicación, la inmensa mayoría de los profesionales del Reino Santo de las demás naciones no le concedía el menor crédito.
Si bien tampoco tenían clara la auténtica causa del nacimiento de las ruinas de los Antiguos Dioses...
De lo que estaban plenamente seguros era de que los Antiguos Dioses eran una cosa y el Señor del Alba era otra; no existía la más mínima relación entre ambos.
"El Sendero Inmortal... es la verdad suprema... libertad absoluta... longevidad eterna..."
En el punto más recóndito de las ruinas de los Antiguos Dioses.
Murmullos erráticos y difusos resonaban entre los muros derruidos; en medio de la niebla, llamaradas de un tenue fuego verde azulado titilaban de forma intermitente, dejando entrever siluetas etéreas ataviadas con vestiduras cian y coronas de jade.
En el interior de una fortaleza en ruinas, una figura enteramente envuelta en una túnica negra permanecía sentada sobre un pedestal circular de piedra colmado de grietas y runas carcomidas.
Al compás del ascenso y descenso de la holgada túnica oscura, aquellos incomprensibles balbuceos se tornaban cada vez más nítidos.
"Mi método... conduce el espíritu para ingresar al Dao... refina el Qi para alcanzar la inmortalidad..."
Llamaradas semejantes a lotos cian florecieron de golpe en el aire, disipando jirones de niebla. En cada rincón bañado por el fuego místico, la cantidad de siluetas de vestiduras cian y coronas de jade se multiplicaba sin cesar.
Levitaban en el vacío con rostros inertes, desprovistos de la menor expresión; en sus cuencas no había rastro de pupilas ni de escleróticas blancas, únicamente dos ruedas de peces Yin-Yang que rotaban con pausada lentitud.
Una estampa espeluznante y atroz.
El hombre de la túnica negra se estremecía de pies a cabeza, dejando escapar de cuando en cuando gruñidos ahogados por el tormento reprimido.
Glup, glup...
Acompañada de un sonido viscoso e insólito, una sombra difusa pareció desprenderse y reptar hacia el exterior desde el fondo de las ropas oscuras.
Las llamaradas en forma de loto se extinguieron, las siluetas de ropajes cian y coronas de jade se esfumaron tras ellas, e incluso aquellos balbuceos arcanos volvieron a tornarse lejanos e incoherentes.
"Practicar mi método... exige... venerar mi Dao..."
Al final, solo quedó una silueta difusa suspendida a media altura, envuelta por un misterioso encanto del Dao al que se entrelazaba una brizna de frialdad siniestra e inescrutable.
Fijó una mirada vacía e implacable en el hombre encapuchado sobre el pedestal de piedra.
Al instante siguiente.
Fuuu...
Con una violenta agitación de la niebla, aquella silueta borrosa atravesó la espesura y se perdió en la lejanía hacia un rumbo desconocido.
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• Novela: 飞升错世界了怎么办?
• Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World?
• Autor: A Jiu Wei (阿玖未)
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 25 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.