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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 23 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Minutos más tarde. En el último piso de la torre de magos. En aquel amplio y despejado espacio circular, la bola de cristal colocada sobre el pedestal de piedra proyectaba una cortina de luz en el aire. En la imagen aparecía una hermosa mujer madura de porte intelectual, reclinada lánguidamente sobre un sofá, con la mejilla apoyada en la curva de su brazo. Sus fascinantes curvas quedaban expuestas en todo su esplendor, derrochando una irresistible sensualidad. Sin embargo, parecía no haber descansado bien, pues entre sus cejas se traslucía un evidente rastro de fatiga. Tras reprimir un leve bostezo, Daphne soltó una risita suave: "¿Qué ocurre, cariño?" "¿Maestra?", Evia titubeó un segundo. "¿No has estado durmiendo bien estos días?" "Mmm... dentro de lo normal, supongo." El 【Arte de la Alquimia de Píldoras】 que Ye Tu le había transmitido era en verdad demasiado profundo y complejo. Habiéndose entregado a descifrarlo día y noche sin descanso, el desgaste mental y anímico había sido considerable. "Pero hablemos de ti. Comunicarte conmigo a estas horas tan tempranas... ¿acaso me traes alguna buena noticia?" Por lo común, solo se ponían en contacto al caer la noche. "A ver, déjame adivinar..." "¿No será que Ye Tu planea regresar antes de tiempo?" Evia: "..." '¿Y eso qué tiene de buena noticia?' '¡¿Se puede saber si de verdad eres mi maestra o no?!' "Como aún tienes tareas pendientes allá, supongo que no te vendrá bien acompañarlo", continuó Daphne con semblante solemne. "En ese caso, no me importaría hacer el sacrificio de viajar para salir a su encuentro en el camino." '¿Qué tiene de divertido quedarse en un reino plagado de fanáticos religiosos? Mucho mejor sería que regrese a la sede central de la Asociación para debatir sobre la alquimia conmigo.' "Mejor evitémosle la molestia a mi respetable maestra", replicó Evia con el rostro completamente inexpresivo. "Ye Tu no tiene la menor intención de volver." 'Con esa mujer haciéndole compañía todo el día, se lo está pasando en grande aquí.' "Vaya, qué lástima...", suspiró Daphne, visiblemente decepcionada. '¡Ya basta! ¡Es tu alumna quien te está llamando! ¿A qué viene estar mencionando a Ye Tu a cada momento?' 'De principio a fin solo se han visto una mísera vez.' '¡No me salgas con el cuento de que en apenas tres horas caíste enamorada a primera vista!' "En ese caso, ¿para qué me llamabas, cariño?" El entusiasmo de Daphne decayó de golpe, respondiendo con un tono de voz lánguido y desganado. Evia vaciló unos instantes: "... Solo quería preguntarte sobre el paquete que me reenviaron junto con los suministros." "¿El paquete?" Daphne frunció levemente el ceño, como si no lograra recordarlo de inmediato; pasaron varios segundos antes de que cayera en la cuenta. "¡Ah, te refieres a eso! Como vas a tener que quedarte un tiempo más en el Imperio del Alba, aproveché la ocasión para mandártelo." "¿Por qué? ¿Acaso no te llegó?" "¿O es que hubo algún problema con las cosas?" 'A juzgar por sus palabras... ¿será posible que de verdad no lo abrió para mirar el contenido?' "No me digas que tenías miedo de que revisara a escondidas esos libros que compraste, ¿eh?", bromeó Daphne con tono burlón. "Descuida, cariño, tu maestra no tiene el menor interés en esa clase de lecturas." Evia se atragantó con el aire. "¡Yo no compré nada!" 'Y tampoco tengo ningún interés en esos libros...' 'Al menos, no tanto interés.' '¡Solo los uso... solo los uso para buscar material e inspiración para mis obras!' '¡Exacto!' '¡Únicamente para buscar material!' "Sí, sí, lo que tú digas; no compraste nada y todos esos tomos que tienes escondidos debajo de la cama aparecieron ahí porque yo misma fui a metértelos." 'Ese tono parece el de un adulto mimando a una niña caprichosa...' 'Aun así, a juzgar por su actitud, la maestra de verdad no llegó a leer esas cartas.' Evia suspiró por fin con genuino alivio. ... Media hora después. Creyendo haber engañado con éxito a Daphne, Evia cargó un juego de herramientas de medición y abandonó la filial de la Asociación de Magos, dirigiéndose a paso apresurado hacia la mansión de Ilinwitt. Sin embargo, al transitar por la Plaza del Lucero del Alba, descubrió una multitud inmensa congregada en los alrededores. Cerca de la imponente estatua divina en el corazón de la explanada, varios contingentes de Guerreros del Resplandor Sagrado formaban cordones para mantener el orden. En el centro de la escena permanecían de pie dos figuras ataviadas con túnicas litúrgicas de color blanco y oro. Uno de ellos aparentaba una mediana edad, de facciones afiladas como esculpidas a golpe de cincel y una presencia fría y severa. El otro era un anciano de espesa barba blanca y cabellos níveos, con un semblante sonrosado que irradiaba benevolencia y serenidad. '¿Acaso son... los otros dos arzobispos supremos de la Iglesia del Alba?' Evia se había documentado bien antes de viajar al Imperio del Alba, por lo que sabía de sobra que aquellas vestiduras sacras de ese tono exclusivo solo podían ser portadas por los arzobispos. '¿Qué demonios habrá pasado?' No solo había un gentío descomunal abarrotando el lugar, sino que incluso dos arzobispos de la Iglesia se habían personado en el sitio. Dominada por la curiosidad, pensó en detenerse un momento para averiguar qué ocurría. No obstante, por el rabillo del ojo divisó una silueta familiar apreujada entre la multitud a escasa distancia. Era precisamente aquella anciana que aborrecía a muerte a los magos; la misma que en su momento le regaló una Corona de la Aurora solo para arrebatársela en cuanto supo su identidad, fulminándola con esa mirada como si contemplara una inmundicia infecta. A Evia se le agriaron los ánimos en el acto. Perdiendo de golpe las ganas de curiosear, sujetó con fuerza la maleta y dio media vuelta para marcharse. La verdad era que, aun siendo una odiosa y recalcitrante fanática local... tampoco se la podía catalogar como una persona perversa. Ilinwitt se había tomado la molestia de indagar sobre sus antecedentes: aquella anciana, a pesar de vivir en una precaria estrechez, había auxiliado a una incontable cantidad de necesitados. Muchos indigentes y vagabundos sin rumbo habían probado al menos un tazón de comida caliente gracias a su caridad en sus peores momentos. Tiempo atrás, cuando un niño gravemente enfermo fue desahuciado incluso por las instituciones de caridad de la Iglesia del Alba, la anciana se empeñó en vaciar los ahorros de toda su vida para contratar a un sacerdote sanador, logrando salvarle la existencia mediante plegarias y sortilegios sagrados. Hoy en día, aquel muchacho ya era un consumado Guerrero del Resplandor Sagrado al servicio del Tribunal del Santo Juicio. Ante un individuo semejante, uno podía tacharla de ignorante, de fanática recalcitrante, ¡incluso de tonta rematada! Pero acusarla de ser una persona 'malvada' resultaba a todas luces excesivo. En el fondo, Evia seguía siendo una muchacha bondadosa, rayando a veces en la ingenuidad infantil. Alguien de su temple, por descontado, no deseaba guardar rencores mezquinos contra una anciana ignorante pero de buen corazón. Sin embargo... tampoco toleraba que la miraran como si fuera una basura hedionda. Por lo tanto... '¡Si no puedo enfrentarla sin armar un escándalo, al menos puedo poner tierra de por medio!' Mientras Evia se alejaba a paso vivo, la anciana permanecía con la vista clavada en el centro de la explanada, con los ojos anegados de honda preocupación. 'Ambos señores arzobispos están presentes, pero Su Eminencia Cyril no aparece por ningún lado...' '¿No le habrá ocurrido alguna desgracia?' ... Por otra parte. Al arribar a la mansión de Ilinwitt con el maletín en mano: "¿No habré llegado demasiado tarde?" Evia cruzó la puerta del estudio con su habitual desparpajo, pero la escena que se desplegó ante sus pupilas la dejó petrificada en el acto. Ilinwitt se encontraba extendiendo los brazos para desabrocharse un collar de cuero del cuello. Ye Tu, por su parte, descansaba recostado en el sofá, sosteniendo otro collar entre las manos mientras lo examinaba con atención. "..." '¡Un momento!' '¡¿Se puede saber qué demonios estuvieron haciendo ustedes dos a mis espaldas?!' "Llegas a tiempo; no es tarde", comentó Ilinwitt depositando el collar sobre la mesa con su habitual parsimonia glacial. "Menos mal...", balbuceó Evia con la mirada extraviada, respondiendo por puro automatismo. "Empecemos de una vez." 'Cuanto antes concluyamos las pruebas, más temprano podré reanudar mi cultivo.' "Ah, sí..." '¡Un momento, nada de eso!' "¡¿Qué empezar ni qué ocho cuartos?! ¡¿Se puede saber qué estaban haciendo hace un segundo?!" (≡•̀·̯•́≡) ¡Por fin había logrado espabilarse de golpe! '¡A plena luz del día!' "¿Qué ocurre?", inquirió Ilinwitt, ligeramente desconcertada por el escándalo. '¡¿Que qué ocurre?! ¡Todo lo que acaban de hacer, si se ilustrara en un doujin, calificaría directamente como contenido extremo, ¿lo saben?!' "Ya basta, deja de divagar tonterías", intervino Ye Tu con tranquilidad. "Simplemente se lo estaba probando." '¿Probándoselo?' '¡¿Qué clase de persona decente se prueba semejantes artefactos por puro pasatiempo?!' "¿De dónde sacaron esa porquería? Ye Tu, ¿no me digas que fuiste tú quien lo compró?" "Lo forjé yo misma", respondió Ilinwitt con voz serena e inmutable. "¿Lo hiciste tú?" Evia se quedó atónita. 'Cierto...' La familia del Héroe del Hielo custodiaba técnicas secretas de forja ancestral; el portador de la generación anterior llegó a forjar con sus manos un artefacto sagrado. '¡Pero esto sigue sin tener sentido!' '¡Las legendarias técnicas secretas de forja del Héroe del Hielo... ¿y te pones a fabricar estas indecencias?!' \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 23

Estás leyendo el capítulo 23 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.