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Leer ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 18 online gratis en español

🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
"En realidad no hacía falta que me dieras tantas explicaciones, tampoco es que haya dicho nada", replicó Evia con terquedad, negándose a dar su brazo a torcer. Ante esto, Ye Tu se limitó a sonreír con calma. Sintiendo que su dignidad quedaba en entredicho, Evia cambió de tema en el acto. "Cambiando de tema, después de haber charlado tanto tiempo con mi maestra, ¿qué opinión te merece ella como persona?" 'Mmm...' ¿Qué opinión le merecía? La personalidad de Daphne resultaba ciertamente bastante entretenida; era como una versión adulta de Evia, aunque desprovista de esa pizca de ingenuidad infantil. Quizá por tratarse de su primer encuentro, se había mostrado un tanto cohibida. Pero era perfectamente natural; después de todo, no cualquiera poseía esa osadía nacida de la pura ignorancia que caracterizaba a Evia. "No está mal." '¿No está mal?' '¡¿A qué te refieres con que no está mal?!' '¿En qué aspecto no está mal?' '¡Explícate con claridad! Fueron tres horas enteras, tiempo más que de sobra para hacer cualquier cosa...' ¡Plaf! "¡Ay!", Evia se llevó las manos a la frente con un respingo. "¡¿Por qué me golpeas?!" "¿Acaso no tienes otra cosa en la cabeza?" Esta muchacha no tenía remedio. "..." Tras quedarse perpleja un segundo, Evia envaró el cuello con orgullo: "¿Acaso no acabo de trazar varias páginas de borradores? ¡Todavía no se me ha despejado la mente!" Además, no se la podía culpar por dejar volar la imaginación. Al fin y al cabo, su maestra había dicho en el pasado que, si algún día elegía una pareja, debía ser alguien más inteligente y más poderoso que ella. '¡Y Ye Tu encaja a la perfección en ese perfil!' "¿Y ya se te despejó ahora?" "Ya se me despejó", admitió Evia con total docilidad. Pensándolo bien con detenimiento, si Ye Tu de verdad terminaba convirtiéndose en la pareja de su maestra... '¿No me convertiría yo en la que sobra del grupo?' '¡Sssss...!' '¡Ni hablar, ni hablar, de ninguna manera!' ... Poco después. Ye Tu ya había abandonado la sede de la Asociación de Magos. Evia, exhausta tras un día entero de ajetreo interminable, se había marchado a descansar a sus aposentos. A estas alturas la noche ya mediaba su curso, y la totalidad de la Santa Sede de Lothé se hallaba sumida en una quietud casi sepulcral. Salvo por los ocasionales susurros del viento nocturno, en la penumbra solo resonaba el eco acompasado de sus propios pasos. Ye Tu avanzaba en solitario por la calzada adoquinada, rememorando el encuentro que acababa de sostener con Daphne. Aquella velada le había reportado cosechas considerables. En primer lugar, y como punto más trascendental: A través del estado espiritual de Daphne, había logrado desentrañar y ordenar por completo el sistema trascendental de este mundo por debajo del rango de los 'semidioses'. 'Demasiado tosco.' ¡Así era! ¡Sencillamente rudimentario! Esa era la impresión indiscutible que le quedaba tras haber descifrado parte de la estructura sobrenatural de este plano. Aún no podía certificar con exactitud el nivel de los semidioses y las entidades superiores a ellos. Pero respecto a los trascendentales por debajo del reino de los semidioses, tanto el método por el cual escalaban las jerarquías como la manera en que canalizaban el poder arcano resultaban en extremo deficientes. En especial el método para encender el fuego divino descrito por Daphne: era infinitamente más burdo que el camino deducido por él mismo; representaba una apuesta suicida a todo o nada donde el menor descuido conducía inexorablemente a la aniquilación simultánea del cuerpo y el alma. En el mundo que habitaba antes de su ascensión, ni siquiera los cultivadores del Sendero Demoníaco más radicales y desquiciados se habrían atrevido a jugar con sus vidas de semejante manera. Sin mencionar la severa descompensación existente entre el vigor físico y la potencia mental, o la absoluta incapacidad para ejercer un dominio pleno sobre su propio ser. Cómo definirlo... El sistema trascendental de este mundo le transmitía la constante sensación de hallarse apenas en una fase incipiente. Sin embargo, al reflexionar con detenimiento, aquello parecía un contrasentido histórico. Durante la pretérita Era de los Dioses, incontables divinidades caminaban sobre la tierra, coexistiendo incluso con existencias tan incomprensibles como los 'Antiguos Dioses'. Aquella época debió estar respaldada por un sistema de leyes y cultivo sumamente maduro y perfeccionado; no obstante, todo ese conocimiento... parecía haberse extraviado por completo tras el repliegue del panteón divino hacia el Reino Astral. '¿Tendrá algún vínculo con los Antiguos Dioses?' Daphne había señalado previamente que la reclusión de las deidades y el cese de sus manifestaciones terrenales se debían a los 'Antiguos Dioses'. Por lo visto... todavía resultaba indispensable capturar a un Apóstol del Pecado Original obsesionado con usurpar la autoridad divina para interrogarlo. Mientras cavilaba en ello... Ye Tu percibió una repentina alteración y alzó la mirada hacia la bóveda celeste. Para ser más precisos, fijó los ojos en la Gran Catedral del Alba suspendida en el aire. El diagrama del pez Yin-Yang comenzó a girar en lo profundo de sus pupilas, rasgando la ilusión para vislumbrar la cruda realidad. Pudo verlo con total nitidez. Una emanación oscura y densa había irrumpido de improviso en el interior de la Gran Catedral del Alba. Portaba la misma signatura residual que aquel hálito de 'Antiguo Dios' que había detectado previamente en Cyril. '¿Será el Apóstol del Pecado Original que mantenía contacto con Cyril?' 'Vaya coincidencia más oportuna; justo cuando me entra el sueño, alguien me acomoda la almohada.' Apenas comenzaba a planear la captura de uno para diseccionar sus secretos, y el sujeto se presentaba por voluntad propia en bandeja de plata. Puesto que Cyril lo había convocado para lidiar con él, no habría motivos para andarse con contemplaciones. Al instante siguiente, la silueta de Ye Tu comenzó a desvanecerse milímetro a milímetro, como si un borrador invisible estuviera eliminando los trazos de un dibujo sobre el papel. Fuuu... Una brisa nocturna sopló a lo largo de la calle desierta, donde ya no quedaba el menor rastro de presencia humana. ... En la Gran Catedral del Alba. En la nave central. Cyril permanecía arrodillado frente a la estatua del Señor del Alba. En el fondo de sus ojos se entrelazaban una densa penumbra y un fulgor dorado incandescente, conformando una estampa sumamente siniestra y aberrante. ¡Dos días enteros! ¡Habían transcurrido dos días completos! Cada vez que rememoraba las palabras de Elliott, asegurando que Ilinwitt consideraba a ese tal Ye Tu como su amo y que disfrutaba estar bajo su dominio absoluto... sentía como si una hoguera de rencor le abrasara las entrañas. "¡Tch, tch!" Una corriente de aire punzante y gélido barrió la nave central de extremo a extremo. "¿Pero a quién tenemos aquí? ¿Acaso no es el devoto más fiel de Nuestro Gran Señor del Alba, el ilustre arzobispo Cyril de la Santa Iglesia?" Una voz cargada de sorna resonó a sus espaldas. Cyril se tensó al instante; se puso de pie con lentitud y volvió la cabeza para encarar al recién llegado. Una figura envuelta en una túnica negra con capucha aguardaba tras él; su estatura no era imponente, pero de pies a cabeza rezumaba un hálito siniestro, frío y ponzoñoso. "¿Cómo es que has terminado en un estado tan patético y miserable?" El rostro de Cyril se mantuvo pétreo, pero en ese preciso instante la oscuridad en sus pupilas sofocó el brillo dorado. "¿Te tomaste la molestia de infiltrarte hasta aquí solo para burlarte de mi desgracia?" "En efecto", rio la figura con voz sibilina. "Ver a un arzobispo que antes miraba a todos desde la cima arrastrarse de rodillas como un perro sarnoso... es un espectáculo tan insólito que no podía perdérmelo." "..." Cyril le sostuvo la mirada durante un largo rato antes de contener la furia en su pecho y pronunciar con voz sombría: "Hazme un favor." A pesar de que no sentía la menor simpatía por esos herejes desquiciados, odiaba con muchísima más intensidad a Ye Tu por haberle arrebatado a Ilinwitt. "¡Me niego!" "Primero escucha mis condiciones." "Me tienen sin cuidado las condiciones que ofrezcas; no pienso mover un solo dedo por ti", la risa del encapuchado se tornó sumamente perversa. "Mientras tú sigues postrado aquí humillándote como un can obediente, es muy probable que Ilinwitt se lo esté pasando de maravilla retozando con ese carilindo forastero." "Y aun así no pienso ayudarte en lo más mínimo. ¿A que te revienta de rabia por dentro?" '¡Maldito bastardo!' El rostro arrugado de Cyril se tiñó de un rojo encendido por la humillación, y un haz de luz dorada comenzó a encenderse en la palma de su mano diestra. "¿Quieres pelear?", el intruso se encogió de hombros y adelantó la cabeza con descaro. "¡Ven, vamos! ¡Golpea justo aquí!" "¡Si no me golpeas, demuestras ser un cobarde sin agallas!" ¡Bum! Un estallido de luz cegadora detonó en el recinto, eclipsando el resplandor de la luna que se filtraba por los vitrales e iluminando la catedral entera. Acorralado entre insultos y provocaciones, Cyril perdió finalmente los estribos, olvidándose por completo de que se hallaba frente a la mismísima estatua sagrada del Señor del Alba. El torrente de luz sagrada abrasadora llegó en una fracción de segundo; sin embargo, en el instante preciso de impactar contra el individuo, atravesó su cuerpo como si no fuera más que una sombra espectral. La silueta del sujeto se disolvió como una tenue neblina en el aire, dejando tras de sí un eco burlón resonando ante el monumento divino: "Qué lástima... Por mucho que logres matarme, Ilinwitt jamás se dignará a posar sus ojos sobre un perro viejo, decrépito y repulsivo como tú." "..." Cyril apretó los puños hasta que los nudillos crujieron; las sombras en sus ojos habían devorado por completo el último rastro de luz sagrada. El impulso de desobedecer el mandato formal de Elliott, irrumpir en la noche para dar con Ye Tu y estrangularlo con sus propias manos crecía con una fuerza incontrolable. "Cyril." El anciano esquelético y marchito apareció de pie junto al umbral de la entrada sin que nadie advirtiera su llegada. A pesar de la considerable distancia que los separaba, su voz resonó con diáfana claridad al lado del oído de Cyril, disipando en un abrir y cerrar de ojos todo el arrebato de cólera que hervía en su pecho. "Su... Su Eminencia..." La voz de Cyril sonó reseca y entrecortada. \----- • Novela: 飞升错世界了怎么办? • Título en inglés: What Should I Do If I Ascended to the Wrong World? • Autor: A Jiu Wei (阿玖未) • Traductor: Inmensurable ☯️ ¡Compañero(a) daoísta, deja tu reacción y comentario para ayudar a acelerar el cultivo de los próximos capítulos! ¡Tu apoyo es nuestra energía espiritual! ¡Que tu Gran Dao prospere! 🙏
¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela)

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¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) Capítulo 18

Estás leyendo el capítulo 18 de ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela), un novela. Año 745 del Calendario de la Luz. Los dioses que antaño caminaban entre los mortales se han retirado a las profundidades del reino astral. Con el silencio divino, ha comenzado la verdadera era de los seres mortales.… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. ¿Qué Hago Si Ascendí al Mundo Equivocado? (Novela) tiene 108 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.