Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 831 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Emma no podía explicarlo con palabras, pero en el momento en que su mirada se posó en el hombre que estaba detrás de ella, se encontró incapaz de hablar.
Era como si algo se le hubiera atascado en la garganta, impidiéndole hablar, y la sensación de vacío que había estado sintiendo durante bastante tiempo comenzó a resurgir repentinamente.
La dejó completamente agotada.
"¿Tú... tú... quién eres?"
Retrocedió varios pasos, mirando fijamente la figura sonriente que le resultaba demasiado familiar, pero a la vez, distante.
Por mucho que lo intentara, no podía recordarlo en absoluto.
Estaba completamente en blanco.
Su mente estaba completamente en blanco.
'¿Qué... qué está pasando? ¿Quién es él? ¿Por qué me siento así?'
Tenía la mente hecha un lío y apenas podía pensar con claridad.
Cuanto más miraba a la figura, más se confundía su mente, y seguía retrocediendo.
No era por miedo, sino por la extraña sensación que le oprimía el pecho.
"Ah... ja..."
Algo le resbaló por las mejillas mientras se sujetaba la cabeza con ambas manos.
"¿Ese... quién, simplemente...?"
"Emma, cálmate. Soy yo."
"¡No!"
Él intentó acercarse a ella, pero Emma lo detuvo rápidamente, apartándole la mano de un manotazo.
Ella le lanzó una mirada feroz.
"...¡No des ni un solo paso hacia mí; quédate donde estás!"
En ese momento, ella prácticamente gritaba y el dolor de cabeza comenzaba a empeorar.
En ese momento no sabía qué estaba pasando, pero de repente empezaron a aparecer imágenes fugaces en su mente, y su cabeza comenzó a palpitar aún con más fuerza.
Su mano buscó su camisa y la agarró con fuerza.
'J, ¿qué está pasando?'
Cuanto más se prolongaba la situación, más vacilaba.
"No."
Apretando los dientes, Emma sujetó sus espadas cortas a la altura de las caderas y, con un rápido movimiento, las apuntó hacia el hombre que estaba de pie frente a ella.
"Tú…"
El maná empezó a fluir de su cuerpo mientras el poder emanaba de ella. Al observar la niebla que la rodeaba, tuvo una idea repentina.
"Ahora lo entiendo."
Era la única explicación que se le ocurría en ese momento.
Esa era la única explicación posible para su repentino ataque de pánico y su reacción ante aquel hombre desconocido al que nunca había visto en su vida.
"Tú... Tú debes ser una manifestación de lo que sea que sea esta niebla."
Después de eso, no volvió a hablar.
Con ambas espadas cortas en mano, apoyó el pie en el suelo y su figura apareció ante el hombre.
Era rápida. En un instante llegó frente a él y lo atacó con sus espadas cortas.
¡Swoosh!
Una lástima que su arma atravesara por completo al hombre que no dejaba de sonreírle.
"¡Lo sabía!"
Emma gritó, aliviada de que sus espadas hubieran atravesado al hombre. Sin duda, aquello confirmaba su suposición, y logró calmarse.
'Es una ilusión.'
Se tranquilizó a sí misma.
Sin embargo, por alguna razón, en el fondo, se sintió un poco decepcionada al pensarlo.
¿Por qué me atacaste? Tranquilízate un momento...
Lo dijo mirándola de arriba abajo, con una sonrisa que parecía sumamente sincera. Esa mirada hizo que el vacío en el corazón de Emma se intensificara, y apretó los dientes.
"¡Callate!"
Gritó, blandiendo su otra espada corta.
Aunque solo fuera una proyección, su mera presencia la inquietaba. Tenía que desaparecer. Por su propio bien.
¡Swoosh!
Una vez más, atravesó su cuerpo, pero a Emma no le importó.
¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!
Golpe tras golpe, ella seguía atacando. Sus ataques lo atravesaban una y otra vez, y él parecía relativamente ileso ante lo que ella le hacía, pero Emma simplemente no podía detenerse.
Necesitaba desahogarse en ese momento, y cada uno de sus golpes comenzó a ser progresivamente más rápido y fuerte.
Boom!
Tanto es así que la tierra bajo sus pies se desgarró y la niebla se disipó por un breve instante.
"¿Eh?"
Lo que hizo que Emma se detuviera fue el hecho de que la figura permaneciera donde estaba a pesar de la desaparición de la niebla, y sus pies se detuvieron en seco.
"Jaaa..jaaa… jaaa.."
Su respiración era extremadamente dificultosa y el sudor le corría por la mejilla, pero su mirada no se apartó en ningún momento de la figura mientras seguía mirándolo.
"¿Tú... por qué... quién eres?"
En ese momento quería preguntarle muchas cosas, pero solo logró articular eso. No sabía qué hacer, y lo único que pudo hacer fue mirarlo fijamente.
Míralo fijamente con la esperanza de que sepa algo.
Algo que pudiera explicar el vacío que había estado sintiendo durante los últimos años.
Ella creía haberlo logrado someter, pero en ese preciso instante resurgió con más fuerza que nunca, y lo único que deseaba era comprender por qué sucedía esto.
¿Qué era exactamente ese vacío, y por qué se intensificaba al verlo?
"Mi nombre es Kevin."
Solo era un nombre.
Un nombre sencillo.
Todavía…
En el momento en que pronunció esas palabras, como si algo dentro de ella se hubiera roto, un torrente de recuerdos comenzó a resurgir en su mente, y su mente quedó completamente en blanco por un instante.
¡Thud-!
Pronto cayó de rodillas y una expresión vacía apareció en su rostro.
"¿Q...qué...cómo...qué?"
Sus palabras eran incomprensibles, y parecía tener una expresión en el rostro que sugería que acababa de ver un fantasma.
Su mente…
No estaba en el estado correcto, ya que ella seguía repitiéndolo.
"¿H..K..evin? ¿Cómo?"
Los recuerdos seguían inundando su mente, y algo dentro de ella parecía estar a punto de estallar.
¡Swoosh!
Fue justo en ese momento cuando Kevin apareció detrás de ella. Ella no pareció percatarse de su presencia, pues su rostro permaneció inexpresivo, como si estuviera completamente perdida.
"¿Quién lo hubiera imaginado?"
La voz de Kevin cambió repentinamente a una ronca, y su figura comenzó a desvanecerse, revelando los rasgos de un demonio anciano con una larga perilla blanca y un esmoquin.
El bastón, que sostenía con la mano derecha y que usaba para mantener el equilibrio, se hundió en la tierra.
Su mirada estaba ahora dirigida hacia Emma, y sus ojos brillaban con interés.
"¿Quién lo hubiera pensado…?"
Murmuró, con voz tan suave como un susurro.
"...¿Quién iba a pensar que su cuerpo contenía vestigios del poder que su majestad me había otorgado?"
* * *
Mientras entregaba el cuerpo de una joven humana de cabello castaño que le llegaba a los hombros, el príncipe Solbaken dio una orden a uno de los demonios que estaba a su lado.
"Cuídala especialmente."
"Comprendido."
Un demonio larguirucho se acercó por detrás al Príncipe y le arrebató a la niña de las manos antes de llevársela lejos de su vista.
El príncipe, contemplándola fijamente, ladeó ligeramente la cabeza.
'Debo informar de esto a su majestad más tarde.'
El hecho de que conservara vestigios del poder que Su Majestad le había otorgado era motivo de preocupación.
No era precisamente potente, pero había rastros de ello, y fue entonces cuando se dio cuenta de que sus recuerdos habían sido manipulados.
No estaba muy seguro de quién era el responsable del sello, pero lo que más le preocupaba era el poder que se había utilizado para sellar sus recuerdos.
Por lo que pudo deducir… la persona responsable de colocar el sello en su cuerpo era extremadamente fuerte. Quizás incluso más fuerte que él, pero aun sabiendo eso, el príncipe no sintió miedo.
"Yo también puedo controlar los poderes."
Con las manos a la espalda, el príncipe dejó a un lado su bastón y avanzó.
Toca. Toca.
Sus tranquilos pasos resonaron dentro de la cueva, y después de caminar un par de minutos, se detuvo junto al borde de una gran abertura.
Con una luz brillante en la distancia, avanzó y pudo ver lo que había más allá de la luz.
"Nada mal."
Una sonrisa apareció en su rostro en el momento en que pudo ver lo que sucedía mientras se encontraba de pie sobre la gran entrada de una cueva.
Lo que llamó su atención fue la gran runa en el centro de la caverna que emitía una luz roja brillante, y varias personas habían sido posicionadas estratégicamente dentro de la runa en distintos puntos.
Estaban sentados con las piernas cruzadas y todo su cuerpo tenía un aspecto robusto.
Como si les hubieran succionado todo lo que había en sus cuerpos.
¡Por aquí!
¡Colócalos aquí!
"Hemos capturado otro."
A través de una abertura bajo la cueva, los demonios continuaron avanzando.
Transportaban humanos, orcos, elfos y enanos y los colocaban de nuevo en la gran runa que había en el centro de la cueva, la cual brillaba con más intensidad a cada segundo que pasaba.
"Parece que todo está transcurriendo sin problemas."
El príncipe estaba más que satisfecho con lo que veía.
Si había alguna razón por la que no le tenía miedo a la entidad responsable de colocar un sello sobre la niña humana, era por la runa que había en el centro.
Mientras lograra absorber el poder que se acumulaba en su interior, no temía a nadie. Ni siquiera a Su Majestad.
Eso, por supuesto, partía de la premisa de que él estaba dentro del Pilar y guardaba rencor contra Su Majestad, lo cual no era cierto.
No sentía más que respeto y admiración por él.
"Bien... bien..."
Tras asentir para sí mismo un par de veces, el príncipe apartó la mirada de la runa y regresó por donde había venido.
Ya había visto suficiente.
'No debería tardar más de un par de horas como máximo… para entonces…'
En ese momento no pudo evitar sonreír.

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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 831
Estás leyendo el capítulo 831 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.