Leer Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 626 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Eran aproximadamente las 2 de la madrugada en la ciudad de Ashton.
La oscuridad ya había envuelto a toda la ciudad, siendo las luces de la ciudad la única fuente de luz en medio de aquel mundo oscuro.
En un determinado edificio de gran altura.
¡Cling!
Las puertas del ascensor se abrieron silenciosamente, dejando al descubierto dos ojos rojo carmesí que brillaban en la oscuridad.
"¡Qué desastre...!''
Kevin levantó la mano para limpiarse la cara ensangrentada mientras su voz apagada y fría resonaba en la habitación.
Una docena de cadáveres, aproximadamente, quedaron al descubierto tras él al salir del ascensor.
Lo recibió un pasillo silencioso y tenuemente iluminado, con una gran puerta de madera al fondo. Junto a la puerta había un mostrador de recepción de mármol, pero estaba vacío.
Mientras caminaba, las cámaras que apuntaban a diferentes áreas del salón explotaron antes de que pudieran entrar en su alcance.
Toc. Toc. Toc.
El sonido de sus pasos rítmicos resonó en el pasillo.
Pronto se detuvo frente a la puerta.
¡Toc, toc!
Llamó a la puerta dos veces.
Nadie respondió.
Pa-!
Kevin volvió a llamar a la puerta.
"¿Eh? ¿Quién es?"
Una voz confusa resonó desde el otro lado de la puerta.
"¿Rowana? ¿Por qué no me avisaron de que alguien venía aquí?"
"No debería haber nadie."
Kevin oyó una voz femenina que provenía de la misma habitación.
'Rowana. Ese debe ser el nombre de su secretaria.'
Kevin pensó para sí mismo, mientras extendía la mano hacia la puerta.
Luego, con un rápido movimiento de muñeca, abrió la puerta para revelar una elegante oficina.
Al fondo del despacho, un gran escritorio de mármol se ubicaba junto a amplios ventanales que permitían contemplar la ciudad desde lo alto. A un lado, altas estanterías repletas de libros, ordenados por colores, completaban la estancia. El suelo de roble, recién pulido, estaba cubierto por una alfombra, y en una esquina se exhibían varias estatuas de piedra.
El lugar parecía extremadamente elegante, pero eso no fue lo que llamó la atención de Kevin.
En ese instante, su mirada se dirigió a las mujeres semidesnudas que estaban junto a un hombre alto, de pelo castaño corto y cejas angulosas. Su ropa y su cabello estaban revueltos, clara señal de lo que había ocurrido momentos antes de su llegada.
Ambos miraban a Kevin con expresiones de sorpresa y asombro.
"¡¿Qué estás haciendo aquí?!"
Tras recobrar el sentido, el hombre alto fulminó con la mirada a Kevin. Su cuerpo comenzó a brillar con una luz amarilla.
Justo en el momento en que sus miradas se cruzaron, el rostro del hombre cambió.
"Espera... ¡Te reconozco! Eres Kevin Voss."
No le costó mucho al hombre reconocer a Kevin. Prácticamente no había una sola persona en el mundo que no supiera quién era.
Era así de famoso.
Los hombros del hombre se relajaron al reconocer a Kevin.
"¿Puedo preguntarle por qué está aquí?"
Él, junto a la mujer que estaba a su lado, comenzó a arreglarles la ropa.
Kevin los miró a ambos por un instante. Luego levantó la mano y la deslizó hacia donde estaba la mujer.
Pa-!
Con un solo movimiento, la cabeza de la mujer fue decapitada y cayó al suelo.
"¿Q...qué estás haciendo?"
El hombre de pelo castaño tardó un momento en comprender lo que acababa de suceder, mientras se quedaba boquiabierto.
"Tú... tú..."
El hombre de pelo castaño volvió a levantar la cabeza para mirar a Kevin, apartando la vista de la cabeza de su secretaria, que yacía cercenada en el suelo.
Abriendo y cerrando la boca, luchaba por encontrar el valor para decir alguna palabra.
"¿...Crees que no lo sé?"
Fue la voz gélida de Kevin la que rompió el silencio en la habitación.
Un resplandor rojo oscuro se formó detrás de él, elevándose lentamente desde atrás como una enorme ola.
"¿De...de qué estás hablando?"
El hombre de pelo castaño tartamudeó y dio un paso atrás.
Kevin miró el cadáver de la secretaria, no dijo nada y extendió la mano hacia su lado derecho.
"¡Uek!"
Con un apretón de manos, un gemido ahogado resonó. Una figura oscura emergió en la mano de Kevin.
"Te felicito por tu esfuerzo al intentar atacarme por sorpresa, pero hace tiempo que lo veía venir."
Luego giró la cabeza para fijar la mirada en el hombre de pelo castaño cuyo rostro se había puesto considerablemente pálido.
"Es una pena que las cosas hayan tenido que terminar así."
"¡Espera, espera, espe—!''
Crack-!
Un crujido ensordecedor resonó en la habitación y el cuerpo inerte del demonio cayó sobre la mano de Kevin. Entonces, extendiendo la mano, Kevin atravesó el brazo derecho del demonio y extrajo su núcleo.
¡Nooo!
El hombre de pelo castaño gritó a todo pulmón cuando vio el núcleo en la mano de Kevin.
Una fuerza poderosa surgió de su interior y su figura apareció frente a Kevin.
Era tan rápido que parecía como si se hubiera teletransportado.
Crash!
Por desgracia, su velocidad no fue suficiente. Con la mano que tenía libre, Kevin chasqueó los dedos y golpeó al hombre de pelo castaño de lleno en la frente, haciéndolo volar por los aires y rompiendo el cristal de la ventana.
Al romperse el cristal, los fragmentos de vidrio cayeron por toda la habitación; algunos incluso silbaron junto a la cara de Kevin.
Para Kevin, el tiempo pareció ralentizarse mientras sus ojos y los del hombre de pelo castaño se encontraban en ese breve instante en que el cristal se rompió y el hombre cayó por la ventana.
En ese breve instante, Kevin alcanzó a vislumbrar varias emociones en el rostro del hombre: odio, impotencia, tristeza...
Kevin pudo verlo todo.
Sin embargo.
¡Clack!
Aplastó el núcleo con la mano y el cuerpo del hombre se retorció.
El tiempo se aceleró de nuevo y la silueta del hombre se desvaneció. Entonces Kevin oyó gritos frenéticos provenientes de debajo de la estructura, seguidos de un sordo golpe.
¡Golpear!
Poco después, resonaron las sirenas de la policía.
"¿Cuántos son? ¿Ocho? ¿Nueve?... ¿A cuántos he matado?''
Kevin caminó hacia la ventana dañada, sin importarle lo que sucedía abajo. No se detuvo hasta que sus pies estuvieron casi al borde de la ventana.
"Huuu..."
Kevin respiró hondo al divisar la ciudad de Ashton desde lo alto y dejó que la imagen se grabara en su mente. Se aseguró de memorizar cada detalle de la ciudad.
Su figura comenzó lentamente a fundirse con la noche antes de desaparecer mientras alzaba la cabeza para mirar la luna brillante en el cielo.
"...Aún no es suficiente."
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
La tierra tembló al impactar contra ella armas afiladas y pesadas.
Miles y miles de orcos, agrupados en legiones de más de 5000 hombres cada una, eran la causa del temblor. Sus rostros estaban ocultos por las desgastadas armaduras de metal que cubrían cada centímetro de sus cuerpos.
Su presencia física emanaba una presión terrible y ominosa, que envolvía el entorno a su alrededor y asustaba a cualquier organismo vivo que se encontrara a pocos metros de su presencia.
"¿Estás listo?"
Una voz atronadora resonó por toda la llanura, acallando cualquier ruido procedente de los orcos.
Todas las miradas se centraron en un orco que estaba de pie en primera línea.
Su sola presencia bastaba para hacer temblar de miedo a una legión, inspirando el respeto de los miles de orcos presentes en la llanura herbosa.
Grandes runas rojas con un brillo rojizo se distinguían sobre el cuerpo desnudo del orco, fundiéndose con el verde oscuro que emanaba de él. Las runas centelleaban como lava ardiente con cada respiración de Silug, aumentando aún más su presencia en el campo de batalla.
Silug escudriñó todo el campo de batalla con su enorme hacha clavada en el suelo a su lado.
Un gesto serio y solemne se dibujó en su rostro mientras memorizaba las caras de todos los orcos que lo rodeaban.
Podía sentir una presencia cada vez mayor detrás de él que amenazaba con hacer retroceder la presión combinada de todos los orcos, ya que se hacía más fuerte con cada segundo que pasaba.
La situación era bastante sombría, pero él no era de los que se rinden.
Habían llegado muy lejos y él no era de los que se rendían hasta el final. Fijando la mirada en una dirección concreta, gritó.
"¡Carguen las armas!''
Enormes construcciones comenzaron a aparecer ante su vista, mientras las legiones empezaban a moverse a su alrededor.
Silug se giró para observar la horda de demonios que se acercaba lentamente. Luego volvió a fijar la vista en las armas que le traían rodando y levantó la mano.
"¡Detener!"
Él gritó.
Las estructuras dejaron de moverse justo cuando sus palabras resonaron.
“¡Carguen las armas!”
Poco después, Silug gritó, y enormes rocas comenzaron a acumularse sobre las estructuras. Las rocas eran tan grandes que se necesitaron más de mil orcos para transportarlas.
Era importante señalar que las rocas no estaban hechas de cualquier piedra común. En cambio, se formaron combinando varios materiales diferentes, lo que produjo proyectiles extraordinariamente gruesos y duros. Eran lo suficientemente resistentes como para que alguien como Silug no pudiera romperlas.
Las armas tardaron dos minutos en cargarse por completo, y para cuando terminaron, los demonios ya las habían alcanzado.
Sin perder un solo segundo, Silug fulminó con la mirada a los demonios que se acercaban y gritó.
"¡Disparar!"
¡Br! ¡Brr!
Tras sus órdenes, la tierra tembló y, ¡zas!, las rocas desaparecieron de la vista de todos. A continuación, se oyeron varios silbidos agudos.
¡Xiuuuuuuuu! ¡Xiuuuuuuuu! ¡Xiuuuuuuuu!

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Punto de Vista del Autor (Novela) Capítulo 626
Estás leyendo el capítulo 626 de Punto de Vista del Autor (Novela), un novela. La persona alrededor de la cual gira el mundo. La persona que derrota a todos sus oponentes y, al final, se queda con la chica guapa. La única existencia que todos los villanos temen. Ese es el protagonista. ¿Y yo qué?… Este capítulo tiene publicado el 7 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Punto de Vista del Autor (Novela) tiene 861 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.