Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 9 online gratis en español
Salieron de Ossra al amanecer siguiente, con las provisiones que el poco dinero de Nolan había podido comprar y la sensación incómoda de que la conversación con Yeva Solheim los había dejado más expuestos de lo que cualquiera de los dos quería admitir.
—Alguien más pudo haberla escuchado hablar de mí en el mercado —dijo Grael, mientras dejaban atrás las últimas casas del pueblo—. Las palabras viajan tan rápido como el olor.
Nolan no lo dudaba. Llevaba dos días sintiendo esa vieja tensión familiar en la nuca, la misma que lo había mantenido con vida en Kaeloth: la certeza de que algo, en algún lugar, ya sabía demasiado sobre él.
Fue esa misma tensión la que lo hizo detenerse esa noche, lejos del camino, y hacer algo que no había hecho hasta entonces: intentarlo a propósito.
—¿Qué haces? —preguntó Grael, observándolo sentarse con las piernas cruzadas junto al fuego apagado, los ojos cerrados, las manos apoyadas sobre las rodillas.
—Quiero saber si puedo hacerlo sin que alguien intente matarme primero —respondió Nolan, sin abrir los ojos—. Las dos veces que pasó, fue porque no tenía otra opción. Quiero ver si puedo pedirlo. Solo pedirlo.
Grael no dijo nada, pero tampoco se alejó, lo cual, viniendo de él, ya era una forma de apoyo.
Nolan buscó, dentro de su propio pecho, el lugar exacto donde había sentido el tirón las dos veces anteriores —esa costura que se abría cuando ya no le quedaba nada más que ofrecer. No fue fácil encontrarlo estando tranquilo. La desesperación, descubrió, dejaba un camino mucho más claro que la calma.
Cerró los ojos con más fuerza, buscando algo que se pareciera a esa necesidad sin tener que fingir estar muriendo para sentirla. Pensó en Pinocho, partiéndose contra el árbol. Pensó en Sael, el peso de su cuerpo contra el suyo. No convocó el recuerdo para hacerse daño a propósito —o no solo por eso—, sino porque era, hasta ahora, el único lenguaje que su poder parecía entender.
El tirón llegó, más débil que las veces anteriores, como una cuerda tensándose a medias, sin llegar a romperse del todo.
El aire tembló frente a él, apenas, gris y tenue, como el reflejo de una grieta más que la grieta misma. Por un instante, Nolan sintió algo al otro lado —una presencia difusa, curiosa, casi indecisa— y después nada. El aire volvió a su quietud normal, sin que nada cruzara.
Nolan abrió los ojos, sin aliento, como si hubiera corrido una distancia larga sin moverse del sitio.
—¿Y bien? —preguntó Grael.
—Casi —dijo Nolan, con una mezcla de frustración y algo parecido al alivio—. Sentí que algo respondía. No llegó a cruzar del todo. Pero respondió.
—¿Eso es bueno o malo?
Nolan lo pensó un momento, todavía con la respiración agitada.
—Es la primera vez que decido cuándo intentarlo, en vez de que decida por mí un cuchillo en mi garganta —dijo finalmente—. Creo que eso ya es algo.
Lo intentó de nuevo al día siguiente, y al siguiente, cada vez con el mismo resultado: un tirón débil, un temblor en el aire, una presencia que se asomaba sin cruzar del todo, como si el otro lado del velo todavía no confiara en que la llamada fuera real. Grael se quedaba cerca cada vez, sin decir mucho, pero observando con la misma atención calculadora con la que evaluaba cualquier posible amenaza.
Fue en el cuarto intento, ya con la frustración empezando a pesarle más que la esperanza, cuando Nolan entendió algo que ninguna de las dos primeras invocaciones le había enseñado.
—No estoy pidiendo bien —dijo en voz alta, más para sí mismo que para Grael.
—¿A qué te refieres?
—Las dos veces que funcionó de verdad, no estaba pidiendo nada. Estaba... —Nolan buscó la palabra correcta, sintiendo que se le escapaba entre los dedos—. Estaba ofreciendo algo. No solo necesidad. Necesidad y algo mío a cambio, al mismo tiempo.
Grael ladeó la cabeza, con esa expresión suya que no era exactamente curiosidad, pero se le acercaba.
—Entonces deja de pedir con miedo —dijo, con una simpleza brutal que solo alguien tan directo como él podía ofrecer—. Pide con algo que de verdad estés dispuesto a perder.
Nolan cerró los ojos una vez más, y esta vez, en vez de buscar el recuerdo más doloroso que tenía, buscó algo distinto: la certeza fría y clara de que algo le costaría —no sabía qué, ni cuánto, solo que hasta ahora nunca había sido gratis— con tal de dejar de estar solo contra un mundo que ya sabía su nombre antes de que él aprendiera el de nadie más.
El tirón llegó completo esta vez, brusco y firme, sin titubeos.
El aire se abrió del todo, y por primera vez desde Grael, algo cruzó al otro lado sin que la desesperación absoluta lo hubiera obligado a suceder.
Nolan no llegó a ver bien la silueta antes de que el agotamiento lo tirara de rodillas, la nariz sangrando, el cuerpo entero temblando por el esfuerzo. Pero alcanzó a escuchar, con la poca claridad que le quedaba, una voz nueva, serena y firme, hablando por primera vez en el aire nocturno de Virelia.
—Alguien me llamó —dijo la voz, con el tono calmado de quien ha esperado mucho tiempo a que eso ocurriera—. Y esta vez, no fue un accidente.

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Estás leyendo el capítulo 9 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 14 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.