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Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 8 online gratis en español

Después de Bellhorn, Grael insistió en evitar los caminos principales durante casi una semana, lo cual significaba menos gente, menos preguntas, y también menos comida. —Prefiero tener hambre a tener una jaula —fue toda la explicación que ofreció, y Nolan no tuvo argumentos para contradecirlo. Fue el hambre, precisamente, lo que los llevó hasta Ossra, un pueblo comercial más grande que Aldenar, construido alrededor de un cruce de rutas que conectaba Cortevar con los puertos libres de Nym. Bastante gente de paso como para que dos forasteros, uno de ellos con dientes demasiado afilados para pasar del todo por humano bajo la capucha prestada de Nolan, no llamaran tanto la atención como en un pueblo pequeño. Fue también en Ossra donde Nolan escuchó, por primera vez, la palabra que terminaría persiguiéndolo durante mucho tiempo. —Filo —dijo una voz detrás de él, mientras esperaba en la fila de un puesto de pan, con un tono más de curiosidad académica que de sospecha—. Interesante. No había visto a uno moverse así antes. Nolan se giró. La mujer que había hablado era mayor, quizás cincuenta años, con el cabello gris recogido en un moño desordenado y las manos manchadas de tinta en vez de tierra o metal. Vestía una túnica de viaje llena de bolsillos, cada uno visiblemente cargado de algo —frascos, papeles enrollados, una pluma que sobresalía de forma precaria. —¿Perdón? —dijo Nolan, con la cautela reflexiva que ya se le había vuelto costumbre. —Su compañero. —La mujer señaló con la barbilla hacia donde Grael esperaba, apoyado contra un muro, fingiendo desinterés mientras vigilaba cada movimiento a su alrededor—. Se mueve como un Filo, no como una bestia invocada corriente. Los invocadores catalogados clasifican a los invocados de voluntad limitada por su forma de pelear, ¿sabe? Filo, Lanza, Arco, Jinete, Bruja, Sombra, Furia. Es un sistema imperfecto, pero útil para quien estudia estas cosas. Nolan sintió que el suelo se movía ligeramente bajo sus pies, no de miedo esta vez, sino de la sensación extraña de escuchar, por primera vez, que el mundo ya tenía nombres para clasificar algo que él pensaba que solo él conocía. —No sé de qué clasificación habla —mintió, sin mucha convicción. La mujer sonrió, sin malicia, con la expresión de alguien acostumbrada a que la gente le mintiera mal sobre cosas que a ella le importaban mucho más que a ellos. —Soy Yeva Solheim, estudiosa de fenómenos de invocación, actualmente sin gremio ni patrocinio, lo cual es una forma elegante de decir que nadie quiere pagarme por hacer lo que hago —dijo, sin esperar que Nolan le preguntara—. Y no, antes de que se ponga nervioso: no trabajo para Cortevar, ni para nadie que quiera atraparlo. Llevo quince años documentando invocaciones que no encajan del todo en los libros oficiales, y su compañero de ahí no encaja en absolutamente nada de lo que he visto hasta hoy. Grael se acercó, sin disimular ya su desconfianza, plantándose entre Nolan y la mujer con una lentitud deliberada que era, en sí misma, una advertencia. —No me gusta que hablen de mí como si fuera un espécimen —gruñó. —Con razón —respondió Yeva, sin intimidarse en lo más mínimo, algo que pareció sorprender incluso a Grael—. Es exactamente lo que la mayoría de la gente que estudia invocaciones hace: hablan de ustedes, no con ustedes. Es un error que yo intento no cometer, aunque a veces la costumbre me traiciona. Discúlpame. El gesto —una disculpa directa, sin necesidad de que nadie se la exigiera— pareció desarmar algo en Grael, aunque no lo suficiente como para relajar del todo la postura. —¿Qué es exactamente un "Filo"? —preguntó Nolan, incapaz de contener la curiosidad, incluso sabiendo que cada pregunta lo acercaba un poco más a revelar más de lo que debería. —Una categoría de combate, no de origen —explicó Yeva, con el entusiasmo inmediato de alguien a quien rara vez le preguntan sobre su tema favorito—. Los invocadores catalogados de Cortevar y Nym llevan generaciones tratando de ordenar a los invocados de voluntad limitada en siete roles: Filo para el combate versátil cuerpo a cuerpo, Lanza para movilidad y golpes rápidos, Arco para distancia y estrategia, Jinete para montura y control de terreno, Bruja para el poder mágico puro, Sombra para el sigilo, y Furia para quienes sacrifican el control mental a cambio de fuerza bruta. —Hizo una pausa, estudiando a Grael con una mirada que era más respeto que morbo—. Pero esos roles se pensaron para invocados de voluntad limitada, criaturas y espíritus catalogados de este mundo. Su amigo tiene una voluntad completa. Habla, decide, desconfía. Eso no debería ser posible según ningún texto que yo conozca. El silencio que siguió se sintió más peligroso que cualquier amenaza de Bellhorn. Nolan supo, con una certeza fría, que Yeva acababa de acercarse más a la verdad sobre él de lo que cualquier soldado de Cortevar había logrado con toda su fuerza. —Si le preocupa que vaya corriendo a contarle esto a alguien, no lo haré —dijo Yeva, como si le hubiera leído el pensamiento con la misma facilidad con la que catalogaba a Grael—. He pasado quince años viendo cómo el Imperio destruye cualquier cosa que no entiende antes de intentar entenderla primero. No pienso ayudarlos a hacerlo de nuevo. Pero si alguna vez decide que quiere hablar con alguien que sepa algo real sobre lo que le está pasando, en vez de suposiciones de campesinos asustados, sabe dónde encontrarme: sigo las rutas comerciales entre Ossra y Nym, casi todo el año. Se marchó sin esperar respuesta, con el mismo paso ligero y ocupado con el que había llegado, dejando a Nolan con más preguntas de las que había tenido antes de la conversación, y con una sola certeza nueva, incómoda y valiosa a la vez: no era el único que sospechaba que el mundo no tenía todavía las palabras correctas para explicar lo que él era. —No confío en ella —dijo Grael, todavía tenso, viendo a Yeva desaparecer entre la multitud del mercado. —Yo tampoco, todavía —respondió Nolan—. Pero por primera vez desde que llegué aquí, alguien no me miró con miedo ni con hambre de recompensa. Solo... curiosidad. —La curiosidad también mata —gruñó Grael. —Lo sé —dijo Nolan, con la vista todavía fija en el punto por donde Yeva se había ido—. Pero por ahora, es lo más parecido a esperanza que he encontrado desde Aldenar.
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Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 8

Estás leyendo el capítulo 8 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 14 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.