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Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 10 online gratis en español

Nolan despertó bocarriba, con la nariz todavía manchada de sangre seca y un dolor de cabeza que le latía al ritmo de su propio pulso. Sobre él, el cielo nocturno de Virelia seguía intacto, indiferente a lo que acababa de pasar, y a su lado, sentado sobre una roca con una quietud casi antinatural, un hombre lo observaba en silencio. Era alto, de hombros anchos, con una armadura pesada de placas grises que parecía formar parte de su cuerpo tanto como su propia piel —no llevaba correas visibles ni broches, como si la armadura hubiera crecido con él en vez de habérsela puesto. El rostro, enmarcado por un yelmo entreabierto, tenía la solidez tallada de alguien acostumbrado a no mostrar nada que no quisiera mostrar: mandíbula firme, ojos grises tan calmos que resultaban casi inquietantes, una cicatriz vieja cruzándole la sien derecha. —Estás despierto —dijo el hombre, con la misma voz serena que Nolan recordaba haber escuchado justo antes de perder el conocimiento—. Bien. No sabía cuánto tardaría tu cuerpo en recuperarse de haberme traído. Grael estaba de pie a pocos metros, tenso, evaluando al recién llegado con la misma desconfianza automática que reservaba para todo lo que no conociera todavía. —No se ha movido desde que cayó —dijo Grael, sin apartar la vista del hombre—. Solo se ha quedado ahí, sentado, mirándote dormir. No sé si eso me tranquiliza o me pone más nervioso. —Ninguna de las dos cosas sería un error —respondió el hombre, sin ofenderse—. Me llamo Roderic. En mi mundo me llamaban el Yunque, porque decían que las palabras rebotaban en mí sin dejar marca. No es del todo cierto. Solo prefiero pensar antes de gastarlas. Nolan se incorporó despacio, con la cabeza todavía dándole vueltas, estudiando a Roderic con la misma cautela con la que había estudiado a Grael la primera noche. —¿Recuerdas algo de tu mundo? —preguntó, con cuidado, recordando lo que Yeva había dicho sobre la voluntad completa, sobre lo poco que se sabía de invocados como los suyos. Roderic se tomó su tiempo antes de responder, como si estuviera revisando algo en su propia memoria con el mismo cuidado con el que examinaría una grieta en una armadura antes de una batalla. —Recuerdo una guerra que no terminó como debía. Recuerdo un juramento que no pude cumplir del todo. —Hizo una pausa, y algo en su expresión, apenas perceptible, se tensó—. Recuerdo haber fallado a alguien que confiaba en mí para protegerlo. Más allá de eso, los detalles se sienten como agua entre los dedos. Sé que son ciertos. No sé si son completos. Nolan sintió un escalofrío de reconocimiento que no esperaba. No era la primera vez que escuchaba una versión de esa misma herida —fallar a alguien que dependía de él— aunque viniera de una boca completamente distinta a la suya. —¿Por qué respondiste a mi llamada? —preguntó Nolan—. Las otras veces que probé, sentí algo del otro lado, pero no cruzaba. —Porque esta vez no pedías con miedo —dijo Roderic, con una simpleza que se parecía extrañamente a lo que Grael le había dicho unas noches antes—. Pedías con intención de proteger algo. Eso reconozco. Es lo único que siempre he reconocido, en cualquier mundo en el que haya estado. —¿Y qué esperas a cambio? —preguntó Grael, todavía con la guardia en alto—. Nadie cruza gratis. Yo no lo hice. Roderic giró la cabeza hacia Grael, sin ninguna hostilidad en el gesto, solo la misma calma inquebrantable de antes. —No espero nada que no se me ofrezca —respondió—. Pero si me preguntas qué busco: un lugar donde el juramento que no pude cumplir antes todavía pueda significar algo. Eso es todo lo que necesito por ahora. Nolan se puso de pie, todavía inestable, y por primera vez desde que había cruzado a Virelia, sintió algo que no esperaba sentir con tanta claridad: la sensación física, casi tangible, de que había elegido traer a alguien a su lado, en vez de que el mundo se lo arrojara encima en medio de una tragedia. No sabía todavía si eso lo hacía más fuerte o simplemente más responsable de una vida más. —Bienvenido, entonces —dijo, con una formalidad torpe que no sabía si era apropiada—. No puedo prometerte que esto sea seguro. —No esperaba que lo fuera —respondió Roderic, poniéndose de pie con un movimiento tan controlado que la armadura pesada no produjo ni un solo sonido de más—. Los juramentos que valen algo nunca lo son. Grael soltó un gruñido bajo, a medio camino entre el fastidio y algo parecido a la aprobación reticente. —Genial —murmuró—. Ahora somos tres. Espero que el mundo esté listo para lo mal que se ve esto desde lejos. Por primera vez desde que Nolan lo conocía, algo parecido a una sonrisa —apenas un gesto en la comisura de los labios— cruzó el rostro tallado de Roderic, ahí y desaparecido en un instante, como si hubiera olvidado que todavía era capaz de hacerlo.
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Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 10

Estás leyendo el capítulo 10 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 14 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.