arrow_back

Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 39 online gratis en español

El paisaje cambió de nuevo, esta vez de golpe, como si los Yermos hubieran decidido que ya era suficiente sutileza para un solo viaje. La Franja Gris, con sus árboles retorcidos y sus colinas bajas, terminó en un borde casi visible, una línea donde la vegetación simplemente dejaba de intentarlo, y más allá se abría una extensión de tierra gris y marrón que parecía no tener fin, plana hasta donde alcanzaba la vista, interrumpida solo por alguna roca solitaria o el esqueleto oxidado de lo que alguna vez había sido una carreta. —Las Llanuras —dijo Roderic, con el brazo ya libre del cabestrillo, aunque todavía lo movía con cierta cautela—. Nada que nos avise de una tormenta antes de que llegue, tal como advirtió la posadera. —Entonces caminamos rápido y con los ojos abiertos —dijo Grael, ya avanzando hacia la extensión gris con su energía habitual recuperada casi por completo. El viento aquí soplaba distinto, más constante, levantando finas volutas de polvo que se arrastraban por el suelo como serpientes perezosas, y el sol, sin árboles que lo filtraran, caía con una intensidad pálida pero persistente que hacía sudar bajo la ropa pese al frío de fondo que nunca terminaba de irse del todo. Caminaron durante horas sin cruzarse con nadie, el silencio roto solo por el crujido de sus propios pasos sobre la tierra reseca, hasta que Ilvara, adelantándose unos metros, se detuvo con la misma tensión reconocible de siempre. —Ahí —dijo, señalando hacia el horizonte, donde una nube de polvo distinta a las demás se movía con un patrón demasiado regular para ser producto del viento. —Caravana —confirmó Roderic, entornando los ojos—. Se mueve hacia nosotros, o hacia algún punto que cruza nuestro camino. Se acercaron con cautela, y la nube de polvo se convirtió, poco a poco, en la silueta reconocible de una hilera de carretas cubiertas, tiradas por animales de piel gruesa y gris que Nolan no reconoció, escoltadas por un puñado de hombres armados que los observaron acercarse con la misma desconfianza calculada que ya era costumbre en cualquier encuentro en los Yermos. Un hombre de mediana edad, con un chaleco cargado de bolsillos y una expresión curtida por años de viaje, se adelantó al resto, con una mano descansando cerca de su arma sin llegar a sujetarla del todo. —No suelo ver caminantes solitarios cruzar las Llanuras sin caravana propia —dijo, con un tono que era más cauteloso que hostil—. ¿De dónde vienen? —De Cenizal —dijo Nolan, con la misma cautela calculada de siempre—. Vamos hacia Vhal-Zerin, o hacia donde el camino nos lleve primero. El hombre los estudió un momento más, deteniéndose en Grael con una mirada evaluadora que no llegó a ser hostil, solo profesional. —La Liga no suele tener problema con viajeros que pagan su paso —dijo, finalmente—. Si quieren, pueden unirse a nuestra ruta hasta Las Tres Cruces. Es más seguro moverse en grupo grande por aquí, sobre todo con el cielo tan raro que se ve al oeste. Nolan siguió la dirección que el hombre señalaba con la barbilla, y sintió un nudo de aprensión formarse en el estómago: una franja del horizonte, mucho más oscura que el resto del cielo pálido, se extendía baja y densa, como una cortina que alguien hubiera corrido a medias sobre el mundo. —¿Eso es lo que creo que es? —preguntó, con cautela. —Tormenta de ceniza, sí —confirmó el hombre, sin ninguna alarma particular en la voz, como quien ha visto suficientes para dejar de temerlas y limitarse a respetarlas—. Todavía está lejos. Con suerte, llegamos a un refugio antes de que nos alcance. Sin suerte... bueno, para eso llevamos práctica evitándola. —Aceptamos la oferta —dijo Nolan, sin necesitar consultarlo con el resto, viendo en los rostros de Grael, Roderic e Ilvara la misma conclusión silenciosa: viajar con la caravana, pese a la pérdida de independencia que implicaba, era considerablemente mejor que enfrentar solos lo que fuera que esa franja oscura estuviera a punto de traer. Se integraron a la marcha de la caravana con la facilidad práctica de quien ya ha aprendido, a fuerza de necesidad, a adaptarse rápido a cualquier compañía disponible, y Nolan, caminando junto a una de las carretas cubiertas, no pudo evitar notar la variedad de rostros que la formaban: comerciantes de rasgos que no reconocía de ningún reino visitado hasta entonces, un par de niños asomados entre las telas de una carreta con curiosidad descarada, y un anciano que tallaba algo pequeño con las manos mientras caminaba, con una destreza que hizo que Nolan, instintivamente, tocara el bolsillo donde guardaba su propio intento torpe de zorro-perro de carbón. —¿Tallas? —preguntó el anciano, notando el gesto, con una sonrisa que dejaba ver más encías que dientes. —Mal —admitió Nolan, sacando la figura para mostrarla, ya resignado a la vergüenza—. Muy mal. El anciano la examinó con una seriedad que no encajaba del todo con lo torpe de la talla, girándola entre sus dedos artríticos. —El primer intento de mi hijo también parecía un perro con problemas —dijo, devolviéndosela con cuidado—. Ahora talla mejor que yo. Todo lo que empieza mal tiene derecho a mejorar, muchacho, si no te rindes antes de intentarlo lo suficiente. Fue un comentario pequeño, casi insignificante en medio de todo lo demás que estaba pasando, pero Nolan lo guardó, junto con la figura de carbón, como algo que valía la pena recordar mientras la caravana entera apretaba el paso, alejándose lo más rápido posible de la franja oscura que seguía creciendo, lenta pero segura, en el horizonte occidental.
Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela)

Continúa leyendo

Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela)

Capítulo 40

Siguiente Capítulo ›

Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 39

Estás leyendo el capítulo 39 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 6 de octubre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.