Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 34 online gratis en español
El mapa desplegado sobre la mesa de campaña de Bellhorn ya tenía más marcas rojas de las que él hubiera querido admitir en voz alta ante sus superiores.
—El radio de tres días no dio resultado, comandante —dijo uno de sus oficiales, señalando el círculo trazado alrededor del túnel derrumbado—. Ni rastro en los asentamientos cercanos.
—Entonces ampliamos el radio —dijo Bellhorn, sin levantar la vista del mapa—. Si sobrevivieron a esa caída, y sigo pensando que es poco probable, no se habrían quedado quietos. Habrían buscado la salida más cercana y habrían seguido moviéndose.
—¿Hacia dónde, comandante?
Bellhorn trazó, con un dedo cansado, una línea imaginaria hacia el sur, más allá de los límites conocidos de sus mapas actuales.
—Si yo fuera un fugitivo sin recursos ni contactos, y quisiera desaparecer de verdad —dijo—, no iría hacia otra ciudad grande. Iría hacia algún lugar donde nadie más quisiera buscarme.
—Los Yermos —dijo el oficial, entendiendo de inmediato.
—Los Yermos —confirmó Bellhorn—. Envía informantes a los pueblos del camino sur. Descripciones actualizadas, no el boceto viejo que ya circula. Y esta vez, ofrece la recompensa a nombre de la Canciller Voss, no de Cortevar. Va a llegar más lejos, más rápido.
El oficial dudó un instante antes de hablar de nuevo.
—¿Puedo preguntar algo, comandante?
Bellhorn asintió, sin mucho entusiasmo.
—¿De verdad cree que ese muchacho es tan peligroso como dice la Canciller? Por lo que sabemos, solo ha estado huyendo.
Bellhorn se quedó en silencio un momento, con la vista todavía fija en el mapa, en las marcas rojas que representaban meses enteros de su vida dedicados a algo que empezaba a sentirse, cada vez más, como una obsesión personal disfrazada de deber.
—No sé si es peligroso —admitió, finalmente, con una honestidad que rara vez se permitía frente a sus hombres—. Sé que lo que tiene ya mató a mi familia una vez, en manos de alguien que tampoco sabía controlarlo. Eso es suficiente para mí. No necesito saber más.
El oficial no insistió, y Bellhorn se quedó solo con el mapa, con las marcas rojas, y con la pregunta que llevaba semanas evitando hacerse a sí mismo con la misma claridad con la que acababa de negarla en voz alta.
A varios días de camino, en la plaza principal de una ciudad mediana bajo dominio de Cortevar, la Canciller Ishara Voss se dirigía a una multitud considerable desde los escalones de un templo reconvertido, con la misma cadencia calmada y segura que había llevado a la Fe Restaurada de ser una curiosidad religiosa menor a una fuerza política real en apenas una década.
—Nos dijeron, durante generaciones, que el Umbral era un don —decía, con una voz que no necesitaba gritar para llenar la plaza entera—. Que los invocadores eran héroes, protectores, la primera línea de defensa de nuestro mundo. Y durante generaciones, cada vez que un cruce descontrolado abría una herida en nuestras ciudades, alguien nos convencía de que el próximo invocador lo haría mejor.
La multitud escuchaba en un silencio atento, algunos asintiendo, otros con los brazos cruzados, evaluando.
—Yo no vengo a decirles que los invocadores son malvados —continuó Voss—. Vengo a decirles algo mucho más simple, y mucho más difícil de aceptar: que cada vez que alguien abre una grieta entre lo que somos y lo que no deberíamos tocar, Virelia entera paga un precio que no siempre vemos de inmediato. Nuestros campos rinden menos cada año. Nuestros hijos nacen con marcas que ningún sanador sabe explicar. Y en algún lugar, ahora mismo, alguien está abriendo otra grieta, convencido de que su necesidad justifica el riesgo.
Hizo una pausa, dejando que el silencio trabajara a su favor antes de continuar.
—No pido que odien a los invocadores —dijo, con una calma que resultaba, de alguna forma, más persuasiva que cualquier grito—. Pido que dejen de fingir que no hay un precio. Y pido que me ayuden a encontrar la forma de cerrar esa herida antes de que sea demasiado tarde para todos nosotros, no solo para quienes tienen la mala suerte de estar cerca cuando algo sale mal.
La multitud rompió en un aplauso que no era unánime —Nolan, de haber estado ahí, habría notado los rostros que no aplaudían, los brazos que seguían cruzados, los que se marchaban en silencio antes de que terminara el discurso—, pero sí era mayoritario, suficiente para que Voss descendiera los escalones del templo con la certeza tranquila de alguien que sabe que su causa crece un poco más cada semana, sin necesidad de prisa ni de exageración.
Un asistente se acercó a ella en cuanto la multitud empezó a dispersarse, con un mensaje sellado en la mano.
—Noticias del comandante Bellhorn, Canciller —dijo, entregándoselo con una reverencia breve—. Sobre el muchacho.
Voss abrió el sello con dedos pacientes, leyendo el contenido con la misma expresión serena que había mantenido durante todo el discurso, sin que ni la esperanza ni la frustración lograran alterarla demasiado.
—Todavía nada concreto —comentó, más para sí misma que para el asistente, doblando de nuevo el mensaje—. Pero cada día que sigue suelto, más gente escucha lo que tengo que decir. En cierto modo, su libertad me sirve casi tanto como su captura.
Guardó el mensaje entre los pliegues de su túnica y siguió caminando hacia el templo, con el mismo paso calmado con el que hacía todo lo demás, mientras a varios días de distancia, sin saberlo todavía, Nolan Vey seguía avanzando hacia el mismo territorio que Bellhorn acababa de señalar en un mapa. Los informantes apenas empezaban a moverse hacia los pueblos del camino sur, la recompensa todavía no había llegado a los oídos correctos, y la red que algún día podría cerrarse sobre él era, por ahora, solo una intención reciente, no una trampa ya tendida.
Por ahora.

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Estás leyendo el capítulo 34 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 3 de octubre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.