arrow_back

Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 33 online gratis en español

Acamparon esa noche junto a un riachuelo estrecho, lo bastante lejos del pueblo como para sentirse seguros, y con suficiente comida comprada como para permitirse, por primera vez en días, algo parecido a una cena tranquila. El problema surgió en cuanto Nolan se ofreció a prepararla. —Puedo hacerlo —dijo, con una confianza que ninguno de los presentes compartía del todo, tomando la pequeña olla de viaje que Roderic llevaba entre su equipo—. En Kaeloth cocinaba a veces, cuando mi madre estaba demasiado cansada. —¿Cocinabas bien? —preguntó Roderic, con un tono que ya sonaba a advertencia disfrazada de pregunta inocente. —Cocinaba —repitió Nolan, evadiendo la pregunta real con una seguridad que debería haber alertado a cualquiera. Diez minutos después, un olor a quemado empezó a extenderse por el campamento, y Grael, con la nariz arrugada en genuino sufrimiento, se alejó varios pasos del fuego. —¿Qué le hiciste a la carne? —preguntó, con una mezcla de horror y fascinación. —Nada —dijo Nolan, a la defensiva, removiendo el contenido ennegrecido de la olla con el ceño fruncido—. Solo la estoy cocinando. —Eso ya no es carne —dijo Grael—. Eso es carbón con forma de carne. Roderic, asomándose con cautela profesional, confirmó el diagnóstico con una sola mirada. —Definitivamente pasado de cocción —dijo, con la diplomacia de quien intenta no herir sentimientos sin mentir del todo. —Todavía se puede comer —insistió Nolan, sirviéndose una porción con una determinación que no admitía derrota. Le tomó exactamente un bocado cambiar de opinión, aunque el orgullo le impidió admitirlo en voz alta durante varios segundos más de los necesarios, masticando con una expresión de sufrimiento silencioso que hizo que Ilvara, observando desde su lugar junto al fuego, dejara escapar algo que en cualquier otra persona hubiera sido una carcajada, y que en ella se quedó en una sonrisa breve pero genuina. —Está bien —admitió Nolan, finalmente, tragando con esfuerzo—. Está mal. Está muy mal. —Iba a dejarte descubrirlo solo —dijo Roderic, tomando la olla de sus manos con una autoridad tranquila—. Pero ya que insistes en confirmarlo en voz alta, déjame intentarlo a mí. Lo que Roderic preparó después, con los mismos ingredientes y considerablemente más paciencia, resultó comestible, incluso agradable, y Nolan comió su porción con una mezcla de gratitud y humillación que Grael no dejó pasar sin comentario. —Así que el guerrero de armadura sabe cocinar mejor que el que puede invocar ejércitos de otros mundos —dijo, con evidente disfrute—. Eso es gracioso de una forma que no sé si debería decir en voz alta. —Ya lo dijiste —señaló Roderic. —Y no me arrepiento. Nolan, resignado, dejó pasar la burla sin más protesta que un suspiro cansado, y se concentró en terminar su porción, todavía mejor que cualquier cosa que él mismo hubiera podido producir. Más tarde, con el fuego reducido a brasas y el grupo instalado para pasar la noche, Ilvara se acercó a Roderic con una de sus preguntas directas, sin preámbulo alguno. —¿A quién protegías? —preguntó—. La persona del juramento que mencionaste. La que le gustaban las historias viejas. Roderic no respondió de inmediato, y por un momento Nolan pensó que, como en ocasiones anteriores, la conversación se cerraría ahí sin más. —Mi hermana menor —dijo, finalmente, con una voz más baja de lo habitual—. Tenía la misma edad que Sael, más o menos, cuando todo terminó. Nolan sintió el nombre de su hermana en boca de Roderic como un golpe suave pero certero, y no dijo nada, dejando que el silencio sostuviera el peso de lo que apenas empezaba a compartirse. —No hace falta que sigas —dijo Ilvara, con una suavidad poco habitual en ella—. Ya es más de lo que habías dicho antes. —Lo sé —respondió Roderic—. Pero por primera vez en mucho tiempo, no me duele tanto decirlo como pensé que dolería. Grael, que había estado escuchando en silencio desde su lugar, sin comentar nada esta vez, se limitó a asentir una sola vez, un gesto pequeño que, viniendo de él, significaba más de lo que cualquier palabra hubiera logrado. Nolan, observando a los tres —su equipo desigual, cada uno cargando su propia versión de la misma herida de fondo—, sintió que la distancia entre ellos se acortaba un poco más cada día, no por obligación del vínculo que los había traído juntos, sino por la simple, terca costumbre de seguir eligiéndose los unos a los otros, noche tras noche, pese a todo lo que cada uno todavía guardaba en silencio. —Mañana seguimos hacia los Yermos —dijo, finalmente, rompiendo el momento con la practicidad que la situación exigía—. El vendedor dijo seis días, si el clima acompaña. Deberíamos descansar mientras podamos. Nadie discutió, y el campamento se quedó en un silencio cómodo, distinto al silencio tenso de los días anteriores, mientras la noche avanzaba sobre un bosque que, por primera vez desde que habían cruzado a Virelia, no se sentía completamente hostil.
Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela)

Continúa leyendo

Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela)

Capítulo 34

Siguiente Capítulo ›

Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 33

Estás leyendo el capítulo 33 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 3 de octubre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.