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Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 31 online gratis en español

Durmieron esa primera noche sobre la superficie sin ningún refugio más que los árboles, y Nolan, pese al cansancio acumulado de días bajo tierra, apenas logró cerrar los ojos, demasiado ocupado sintiendo la lluvia fina caerle sobre la cara cada vez que se filtraba entre las hojas. Cuando amaneció de verdad —un amanecer real, con luz que crecía despacio en vez de aparecer de golpe como la de los insectos luminosos— Roderic ya estaba de pie, examinando el musgo en la corteza de los árboles con atención profesional. —El musgo crece más grueso de este lado —dijo, señalando—. Eso nos da el norte, más o menos. —¿Y hacia dónde vamos con eso? —preguntó Grael, todavía tumbado, sin ninguna prisa por levantarse. Nolan se sentó, sacando de su memoria los mapas incompletos que había visto de pasada en la posada de Mira, en las conversaciones con Yeva, en cualquier fragmento de información que hubiera logrado retener sobre Virelia. —Los Yermos de Ceniza —dijo, finalmente—. Si seguimos alejándonos de Cortevar y de Nym, deberían estar en esa dirección, más o menos. Es territorio que nadie controla del todo. Gente que tampoco quiere ser encontrada. —Suena a nuestro tipo de lugar —dijo Ilvara, sin ironía, examinando una telaraña cubierta de gotas de lluvia con genuino interés. Grael finalmente se incorporó, estirándose con un crujido audible, y olfateó el aire con desconfianza. —Huele distinto aquí arriba —comentó—. Más verde. Menos a piedra vieja. —Huele a tierra mojada —dijo Nolan, cerrando los ojos un momento, dejando que el aroma le llegara de lleno—. En Kaeloth, después de una lluvia rara, olía parecido. Casi lo había olvidado. Nadie dijo nada a eso, pero Ilvara se acercó un poco más, sin comentario, y se quedó ahí, cerca de él, como si el simple hecho de que Nolan recordara algo bueno de su mundo mereciera compañía silenciosa. Caminaron toda la mañana, orientándose con el sol y con la terquedad de Roderic, deteniéndose solo cuando el hambre se volvió imposible de ignorar. Fue Grael quien encontró, entre la maleza, un arbusto cargado de bayas oscuras que ninguno reconoció. —¿Se comen? —preguntó Nolan, con esperanza. Grael las olfateó, decidido a probar antes que nadie, sin ningún miedo aparente a envenenarse. —Probablemente —dijo, comiendo un puñado sin más ceremonia. —Eso no es exactamente tranquilizador —dijo Roderic, observando el proceso con escepticismo. Diez minutos después, con Grael todavía vivo y sin ningún síntoma peor que las manos manchadas de morado, el resto del grupo se animó a probarlas también. Nolan comió más de las que necesitaba, guardándose un puñado extra en el bolsillo sin pensarlo del todo, hasta que notó la mirada divertida de Ilvara sobre él. —¿Qué? —preguntó, a la defensiva. —Nada —dijo ella, aunque la sonrisa pequeña que se le escapó decía otra cosa. Fue esa misma tarde, durante un descanso breve junto a un arroyo, cuando Nolan sacó de su bolsa el pequeño trozo de carbón que llevaba guardando desde Aldenar, y con un cuchillo prestado de Roderic, empezó a tallarlo sin mucha convicción, dejando que sus manos se movieran solas mientras su mente descansaba del peso constante de decidir hacia dónde ir. —¿Qué haces? —preguntó Roderic, observando con curiosidad genuina. —No lo sé todavía —admitió Nolan, girando el pedazo de carbón entre los dedos—. Mi padre me enseñó a tallar madera. Esto no es madera, pero se comporta parecido si tienes cuidado. Grael se acercó, mirando por encima del hombro de Nolan con la misma atención que dedicaba a cualquier cosa nueva. —Parece un zorro —dijo, con total seriedad. —Se supone que es un zorro —confirmó Nolan, aunque la figura, torcida y desproporcionada, se parecía más a un perro con problemas serios de columna. —Parece un perro enfermo —corrigió Grael, sin ninguna intención de ofender, solo constatando un hecho. —Entonces es un perro —dijo Nolan, sin ganas de discutir, y siguió tallando. Ilvara, sentada un poco más allá, observó la escena con una expresión que Nolan no supo interpretar del todo, algo entre la ternura y la melancolía, aunque no dijo nada al respecto. Retomaron la marcha antes de que el sol empezara a caer, con el pequeño perro-zorro de carbón guardado de nuevo en el bolsillo de Nolan, y una sensación extraña y nueva instalándose entre todos ellos: la de estar, por primera vez desde Kaeloth, avanzando hacia algo elegido, en vez de huyendo de algo que los perseguía. —Si vamos a cruzarnos con gente en el camino —dijo Roderic, retomando el tema práctico que todos habían estado evitando—, necesitamos una historia. Algo simple, que no invite preguntas. —Yo puedo pasar por mercader —dijo Nolan—. O aprendiz de uno. Nadie pregunta mucho por un joven vendiendo baratijas. —¿Y nosotros? —preguntó Grael, con una ceja alzada, señalándose a sí mismo, a su propio pelaje y garras evidentes. Nolan lo pensó un momento, y no pudo evitar que una sonrisa cansada se le escapara. —Tú puedes ser mi bestia de caza —dijo—. Rara, cara, exótica. La gente no hace muchas preguntas si cree que ya pagaste mucho dinero por algo. Grael gruñó, profundamente ofendido por la sola sugerencia. —No voy a llevar correa. —Nadie dijo correa —dijo Nolan, aunque la idea, ahora que la mencionaba, le pareció considerablemente más graciosa. —Lo estabas pensando —acusó Grael. —Un poco —admitió Nolan, y por primera vez en mucho tiempo, se permitió reír de verdad, con ganas, mientras Grael seguía protestando y Roderic, a su lado, dejaba escapar algo que casi podría haberse llamado una risa contenida. Ilvara, cerrando la marcha, sonrió para sí misma sin que nadie la viera, guardando ese momento, como todo lo demás que consideraba valioso, en algún lugar que no pensaba compartir todavía.
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Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 31

Estás leyendo el capítulo 31 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 3 de octubre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.