Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 14 online gratis en español
Ilvara resultó ser, contra lo que Nolan había esperado en silencio, mucho más observadora de lo que su apariencia frágil sugería.
—Ese —dijo, la segunda noche, señalando con la barbilla hacia Grael, que fingía dormir a pocos pasos del fuego mientras en realidad vigilaba cada sonido del bosque— protege a Nolan constantemente y se pondría furioso si alguien se lo dijera a la cara.
—No sabría de qué hablas —gruñó Grael, sin abrir los ojos, confirmando exactamente lo que ella acababa de decir.
—Y ese otro —continuó Ilvara, señalando ahora a Roderic, que limpiaba su espada con la misma disciplina de siempre— lo protege porque hizo un juramento en otro mundo, a otra persona, y todavía no ha decidido qué significa Nolan dentro de ese juramento.
Roderic no lo negó. Se limitó a seguir puliendo el metal, en un silencio que era, de alguna forma, una confirmación tan clara como cualquier palabra.
—¿Y tú qué ves cuando me miras a mí? —preguntó Nolan, con más curiosidad que incomodidad.
Ilvara lo estudió un momento largo, con esa calma ceremonial que parecía nunca abandonarla del todo.
—Veo a alguien que carga con nosotros como si fuéramos responsabilidades, no personas —dijo, sin suavizar la observación—. Y veo a dos hombres que te siguen sin que ninguno de los dos entienda todavía qué eres en realidad. Ninguno de ustedes tres parece haberse dado cuenta de eso todavía. Yo sí lo he notado, apenas en dos días.
El silencio que siguió no fue hostil, pero sí incómodo, del tipo que se instala cuando alguien nombra en voz alta algo que todos sentían sin haberlo dicho.
Nolan, todavía sin invocados suficientes activos para cubrir todos los ángulos del campamento, sintió el peso conocido de sostener a los tres existiendo dentro de él, incluso en calma, incluso descansando.
Fue esa misma noche cuando el ataque llegó, sin aviso, desde la oscuridad más allá del alcance del fuego.
No fue una bestia corrompida, ni desertores, ni nada que Nolan hubiera enfrentado antes. Fueron flechas, rápidas y precisas, disparadas desde algún punto elevado del terreno, silenciosas hasta el impacto. Roderic, activo esa noche junto a Grael, apenas tuvo tiempo de interponer su escudo antes de que una de ellas se clavara profundamente en su hombro, justo en el punto donde la armadura no cubría del todo.
—¡Arqueros! —gritó Grael, ya moviéndose hacia la oscuridad de donde habían venido los disparos, con Roderic renqueando detrás, herido pero decidido a no quedarse atrás.
Nolan, todavía sin invocados suficientes activos para cubrir todos los ángulos, sintió el pánico subirle por la garganta cuando una segunda andanada de flechas se dirigió, esta vez, directamente hacia él.
No hubo tiempo para pensar en la Casa correcta, ni en ofrecer nada con intención clara. Solo hubo el mismo instinto viejo y ciego de la primera noche en Kaeloth, el tirón brusco y descontrolado de la pura necesidad de no morir.
Algo cayó entre Nolan y las flechas, pequeño, apenas formado, una masa de luz gris pálida que apenas alcanzaba a sostener una forma reconocible antes de que el primer proyectil la atravesara.
No gritó. No tuvo tiempo de tener una voz propia siquiera. Se deshizo casi al mismo tiempo que aparecía, como una vela apagándose antes de terminar de encenderse del todo, dejando tras de sí solo un instante de luz que se apagó demasiado rápido para que Nolan llegara a distinguir qué había sido, ni quién.
No sabía que podían desaparecer así, antes de llegar del todo. Ninguno de los otros lo había hecho. Incluso Pinocho, tan frágil, había alcanzado a existir el tiempo suficiente para intentarlo, para mirarlo una vez antes de romperse. Esto ni siquiera había llegado a eso.
Las flechas que había desviado, sin embargo, cumplieron su propósito: ninguna llegó a Nolan.
—¡Nolan! —La voz de Ilvara, aguda por primera vez desde que la conocía, rompió el shock. Ella misma, sin ser llamada de vuelta al combate, se había mantenido cerca, y ahora tiraba de su brazo hacia la sombra de una roca cercana—. Muévete, ahora no es momento de quedarte mirando lo que ya no está.
Nolan se dejó arrastrar, todavía con la vista fija en el punto vacío donde la pequeña luz se había apagado, sintiendo el peso familiar y horrible de una pérdida que ni siquiera había alcanzado a nombrar.
La pelea terminó minutos después, cuando Grael y Roderic lograron acorralar y neutralizar a los dos arqueros responsables —mercenarios, según descubrirían después, contratados sin que quedara claro por quién, aunque las sospechas de todos recayeron de inmediato en Cortevar—. Pero para Nolan, ese triunfo llegó opacado por completo por lo que había pasado a su lado.
—No llegó a nada —dijo, en voz baja, más tarde, sentado junto al fuego reconstruido, con Ilvara sentada cerca, sin decir nada, simplemente presente—. Ni siquiera llegó a tener una forma completa. Murió sin haber sido nada todavía.
—Murió siendo exactamente lo que hacía falta en ese momento —respondió Ilvara, sin suavizar la dureza de la verdad, pero tampoco sin crueldad—. Eso no es "nada". Es más de lo que la mayoría de las cosas que existen alguna vez llegan a ser.
Nolan la miró, sorprendido por la firmeza seca de su respuesta, tan distinta de la fragilidad ceremonial con la que se había presentado la noche anterior.
—Creí que ibas a decir algo más... amable —admitió.
—Amable no siempre es lo mismo que verdadero —dijo Ilvara, con una media sonrisa que no llegaba a ser alegre, pero tampoco era del todo triste—. Y tú, por lo que he visto en dos días, pareces necesitar más de lo segundo que de lo primero.
Nolan no respondió, pero algo en esa honestidad cruda, tan distinta del duelo suave que había esperado de ella, se sintió, de alguna forma incómoda, como el primer paso real de empezar a conocerla más allá de la historia que cargaba.
Esa noche, mientras el grupo se turnaba para vigilar, Nolan volvió a guardar, sin darse cuenta, un trozo de tela quemada por una de las flechas fallidas, envolviéndolo junto al carbón y al pan seco que ya cargaba desde Aldenar, sin ninguna razón práctica para hacerlo, salvo la misma terquedad silenciosa de no querer que nada más desapareciera sin dejar alguna prueba de haber existido.

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Estás leyendo el capítulo 14 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 19 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.