Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 15 online gratis en español
De los dos mercenarios que Grael y Roderic lograron acorralar, solo uno seguía con vida para cuando Nolan llegó hasta ellos, y no por mucho tiempo.
Estaba tendido contra una roca, con una herida en el costado que Roderic había vendado más por instinto profesional que por esperanza real de que sirviera de algo. Tenía los ojos vidriosos, la respiración corta, y esa clase de mirada perdida de quien ya ha empezado a hacer las paces con lo que viene.
—No trabajamos para el Imperio —dijo, antes de que nadie le preguntara nada, con una voz que se quebraba entre palabra y palabra—. No directamente. Alguien pagó a un intermediario en Ossra. Buena paga, por encontrar a un muchacho viajando con... cosas que no deberían caminar.
—¿Quién? —preguntó Nolan, arrodillándose junto a él, con una urgencia que no lograba disimular del todo.
El hombre tosió, algo oscuro manchándole la comisura de los labios.
—No sé el nombre. Solo sé que quien pagaba tenía prisa. Más prisa de la que un cazador de recompensas normal tendría por un fugitivo cualquiera —dijo, con una sonrisa amarga, casi resentida por su propia mala suerte—. Eso debería decirte algo sobre lo importante que te has vuelto, muchacho. Ojalá lo hubiera sabido antes de aceptar el trabajo.
Murió pocos minutos después, sin ofrecer nada más útil, y Nolan se quedó ahí, arrodillado junto a un desconocido cuya muerte no había sido su intención, sintiendo el peso incómodo y familiar de una vida más terminando cerca de él, aunque esta vez no hubiera sido uno de los suyos.
—No fue Bellhorn —dijo Roderic, más tarde, examinando las flechas recuperadas con ojo experto—. Estas puntas no son de manufactura imperial. Alguien más está buscando información sobre ti, y no parece interesado en capturarte con vida.
—O simplemente quiere saber dónde estás, antes de decidir qué hacer contigo —añadió Ilvara, con esa practicidad seca que Nolan empezaba a reconocer como parte genuina de ella, no solo una máscara sobre el duelo.
Grael, todavía con sangre ajena seca en el pelaje, gruñó algo bajo, mirando hacia el horizonte con una inquietud que no era habitual en él.
—Cuantos más caminos usemos, más fácil será para cualquiera seguirnos —dijo—. Necesitamos un lugar donde perdernos entre suficiente gente como para que nadie se moleste en mirarnos dos veces.
—Nym —dijo Nolan, recordando el nombre que Mira le había mencionado hacía tantas semanas, y que Yeva Solheim había repetido después, como si el destino insistiera en señalarle la misma dirección—. Puertos libres. Zona gris. Nadie hace demasiadas preguntas si pagas bien y no llamas la atención.
Y sin embargo, mientras lo decía, no pudo evitar pensar en lo poco realista que sonaba: ¿cómo pretendía no llamar la atención viajando con un lobo que no se molestaba en ocultar los dientes, un hombre de armadura que jamás se la quitaba, y una mujer que, técnicamente, ya debería estar muerta?
Grael resolvió la duda a su manera, sin que nadie se la planteara en voz alta.
—Puedo caminar como perro grande si hace falta —gruñó, con el mismo desagrado de quien ofrece algo que le cuesta el orgullo—. No es la primera vez que finjo ser menos de lo que soy para que me dejen en paz.
Roderic, en cambio, se limitó a quitarse el yelmo por primera vez desde que Nolan lo conocía, revelando un rostro que hasta entonces solo había intuido entre las rendijas de metal.
—La armadura llama la atención. El hombre debajo, menos —dijo, como si la solución fuera tan simple como eso, aunque el gesto, viniendo de él, se sintiera como algo mucho más grande de lo que admitía en voz alta.
Ilvara no ofreció ninguna solución práctica. Se limitó a ajustarse la capucha desgastada que ya llevaba sobre el cabello y las flores marchitas, con un gesto cansado que sugería que llevaba mucho más tiempo del que aparentaba practicando el arte de pasar inadvertida.
—Yo ya sé cómo hacerme invisible para la gente que no quiere verme —dijo, sin más explicación, y algo en su tono cerró la conversación mejor que cualquier plan detallado.
Esa noche, mientras el grupo se preparaba para retomar el camino al amanecer, Nolan se quedó despierto más tiempo del necesario, mirando el punto exacto donde el mercenario había muerto, incapaz de dejar de pensar en la prisa que, según él, su cazador había mostrado.
No era Bellhorn, con su código y su dolor personal convertido en misión. Era algo más impaciente, más urgente, y Nolan no sabía todavía si eso lo hacía más peligroso, o simplemente distinto de un miedo al que ya se había empezado, sin quererlo, a acostumbrar.

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Estás leyendo el capítulo 15 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 19 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.