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Leer Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 13 online gratis en español

Sevrin resultó ser, para sorpresa de todos, el más hablador del grupo. —Un lobo que gruñe en vez de conversar, una armadura con complejo de mártir, y un niño con un poder que ni él mismo entiende —dijo, la mañana después de su llegada, estirándose con una elegancia felina que no encajaba con el terreno rocoso donde habían dormido—. Voy a necesitar mucho más vino del que tienen para sobrevivir a esta compañía. —No tenemos vino —dijo Nolan. —Lo sé —respondió Sevrin, con un suspiro teatral—. Por eso lo menciono. Es una queja, no una petición. Grael gruñó algo que sonaba sospechosamente parecido a un insulto en su idioma original, y Sevrin, lejos de ofenderse, pareció encantado de haber provocado una reacción. Nolan los dejó a su dinámica extraña —desconfianza y sarcasmo enfrentándose sin llegar todavía a la violencia— y se apartó unos pasos, todavía agotado por la noche anterior, sintiendo el peso conocido de saber que ahora había un hilo más dentro de él, tirando en la misma dirección que los otros dos. Fue en ese momento de calma relativa, mientras el grupo desayunaba lo poco que quedaba de sus provisiones, cuando la vio por primera vez. No fue una invocación. Al menos, no una que él hubiera provocado a propósito. Apareció al borde del campamento, entre dos rocas cubiertas de musgo pálido, una silueta femenina vestida con lo que quedaba de un vestido ceremonial, alguna vez blanco, ahora gris y deshilachado en los bordes, con motas oscuras que podrían haber sido flores bordadas o manchas de algo mucho peor. Su piel tenía la palidez translúcida de quien ha pasado demasiado tiempo sin sol, y su cabello, largo y oscuro, estaba adornado con lo que quedaba de una corona de flores negras y marchitas. No se movía como un fantasma difuso. Se movía con una precisión extraña, casi ceremonial, como si cada paso fuera parte de un ritual que ya nadie recordaba completo. —¿Quién de ustedes me llamó? —preguntó, con una voz suave pero firme, que no encajaba del todo con su apariencia frágil. Roderic se puso de pie de inmediato, con la mano en la empuñadura de su espada, aunque sin desenvainarla del todo. —Nadie te llamó —dijo—. Al menos, no que sepamos. —Alguien lo hizo —insistió ella, con una calma que no ocultaba del todo una tensión más profunda—. Sentí algo que tiraba de mí, desde muy lejos. Una herida abierta, gritando por algo que se pareciera a compañía. No sé explicarlo mejor que eso. Solo sé que me trajo hasta aquí, aunque los que cruzan a veces mientan sobre lo que sintieron primero. Nolan sintió un escalofrío de reconocimiento. No la había llamado a propósito, pero tampoco podía negar del todo la descripción: agotado, procesando todavía el miedo de la sombra y la llegada abrupta de Sevrin, quizás algo en él sí había gritado, en silencio, por algo más simple que supervivencia. —Puede que haya sido yo —admitió, con cautela—. Sin querer. La mujer lo estudió un momento largo, con unos ojos oscuros que parecían ver más de lo que Nolan hubiera querido mostrar. —Me llamo Ilvara —dijo finalmente—. O me llamaba. Morí el día que debía casarme, en un mundo que ya no puedo nombrar con certeza. No recuerdo quién me mató, ni por qué, solo el peso del vestido, las flores marchitándose demasiado rápido para ser normales, y la sensación de que algo salió profundamente mal antes de que pudiera terminar de decir mis votos. —Lo siento —dijo Nolan, sin saber qué otra cosa ofrecer. —No lo sientas —respondió Ilvara, con una sonrisa pequeña y triste que no llegaba del todo a sus ojos—. Llevo tanto tiempo sola con esa historia que casi había olvidado cómo sonaba decirla en voz alta a alguien más. Eso, al menos, ya es algo. Sevrin, que había observado toda la escena con un interés que fingía ser casual, ladeó la cabeza hacia ella con una curiosidad genuina, la primera que Nolan le veía sin una capa de sarcasmo encima. —Una novia sin boda y un ladrón sin nombre —dijo—. Empiezo a pensar que este muchacho tiene un talento particular para coleccionar a quienes el mundo dejó a medio terminar. —Habla por ti mismo —gruñó Grael, sin mucha convicción, desde su rincón. Ilvara giró la cabeza hacia el grupo entero, evaluándolos con la misma calma ceremonial con la que se había presentado, y algo en su expresión se suavizó, apenas perceptible. —¿Y bien? —preguntó, dirigiéndose de nuevo a Nolan—. ¿Vas a pedirme que me quede, o vas a dejarme ahí parada hasta que decida por mí misma? Nolan pensó en Grael, decidiendo quedarse por voluntad propia. Pensó en Roderic, aferrado a un juramento que ya no tenía a quién rendirle cuentas. Pensó en Sevrin, buscando en la compañía ajena algo parecido a un nombre nuevo. —No voy a pedirte nada que no quieras dar —dijo, finalmente—. Pero si decides quedarte, prometo no tratarte como si tu historia empezara y terminara el día que moriste. Fue, quizás, la respuesta correcta, o al menos la más honesta que tenía disponible. Ilvara lo observó un momento más, con esa mezcla extraña de fragilidad y firmeza que parecía definirla por completo, y asintió, despacio, como quien acepta algo sin prometer todavía nada más grande. —Entonces me quedo —dijo—. Por ahora. Hasta que decida si esto es un nuevo capítulo, o solo un lugar distinto donde seguir esperando la boda que nunca voy a tener.
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Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) Capítulo 13

Estás leyendo el capítulo 13 de Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela), un novela. Expulsado de un mundo consumido por la guerra, Nolan Vey llega a Virelia con dieciocho años, una familia que no pudo salvar y un poder que nadie más posee: puede invocar personas reales de otros mundos. Pero cada… Este capítulo tiene publicado el 19 de septiembre de 2026. Puedo invocar héroes de otros mundos (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.