Leer Privilegio Sin Límite: Reencarné Como La Anomalía Del Sistema (Novela) Capítulo 4 online gratis en español
Castillo de la Condesa Elianor
Muy lejos de Harunose, en el corazón del Condado de Rauglen, el hierro cantaba.
Martillos, yunques, hornos: el sonido de las forjas nunca se detenía.
La Condesa Elianor von Rauglen observaba el valle desde la ventana alta de su castillo.
Las bocas de las minas abrían la montaña como cicatrices, y las columnas de humo de los hornos se alzaban como plegarias torcidas hacia el cielo.
—Hermoso, ¿verdad? —dijo una voz a su espalda.
Elianor no se giró de inmediato.
—Hermoso —respondió—, pero quieto. El hierro que no se vende es solo piedra con pretensiones.
El hombre que había hablado avanzó hasta quedar a su lado.
Vestía las ropas solemnes de la Iglesia de Asterion, con una estola blanca bordada en oro y un símbolo sagrado colgando del pecho.
Era el Cardenal Seraphil, uno de los hombres más influyentes del reino.
—La paz tiene sus ventajas —dijo el cardenal, con una media sonrisa—. Menos viudas, menos huérfanos, menos almas inquietas.
—Y menos necesidad de espadas, lanzas y armaduras —completó Elianor—. Mis minas bostezan, Eminencia. Las forjas trabajan a mitad de su capacidad. Los enanos me preguntan cuándo volverán los grandes pedidos. No puedo alimentarlos con sermones.
Seraphil entrelazó las manos.
—La iglesia no declara guerras, mi lady.
—No, por supuesto —Elianor sonrió con frialdad—. La iglesia interpreta la voluntad de los dioses. Y a veces, los dioses piden sacrificios… en forma de campañas justas, cruzadas santas y “defensas preventivas”.
El cardenal no negó nada.
—El rey de Asterion se ha ablandado —continuó Elianor—. Demasiada diplomacia, demasiados tratados con elfos, enanos y, peor aún, tolerancia hacia demonios domesticados en las fronteras. Eso confunde al pueblo.
—Confunde la doctrina —corrigió Seraphil—. La humanidad debe guiar este mundo, no compartirlo.
Elianor se apartó de la ventana y caminó hacia una mesa cubierta de mapas y documentos.
En uno de ellos, varias rutas estaban marcadas con tinta roja.
—Si estalla una guerra en la frontera norte —dijo, señalando una región—, el Reino de Asterion necesitará armas. Muchas. Rápido.
El hierro de mis montañas se convertirá en sangre, oro y méritos para la iglesia.
Los enanos tendrán trabajo, mis arcas se llenarán, sus templos también.
Seraphil miró el mapa con calma.
—Y todo… ¿por la voluntad de los dioses?
—Por la interpretación adecuada de sus silencios —replicó Elianor.
Hubo un momento de silencio.
—La frontera con los demonios siempre es una herida abierta —comentó el cardenal—. Bastan unos cuantos incidentes para que el pueblo pida justicia.
—Incidentes que pueden… ocurrir —dijo Elianor—. Mercenarios con colmillos falsos. Un par de aldeas sacrificadas en el lugar correcto. Rumores de pactos entre demonios y ángeles caídos. Usted pone las palabras. Yo pongo el ruido.
Seraphil la observó con interés.
—Y el rey…
—El rey solo seguirá a la multitud si cree que la iglesia respalda el clamor. Y la multitud gritará si le dan historias de aldeas quemadas y niños desaparecidos.
El cardenal suspiró, como un padre paciente ante una hija demasiado pragmática.
—Su alma es… eficiente, condesa.
—Mi alma es cara —lo corrigió ella—. Y este reino no puede pagarla con miseria y paz eterna.
Un golpe suave en la puerta interrumpió la conversación.
—Adelante —dijo Elianor.
Un joven clérigo entró, inclinándose ante ambos.
—Discúlpenme, Eminencia, mi lady. Ha llegado el reporte semanal de las parroquias rurales. Noticias de las ceremonias de bendición de seis años.
Seraphil levantó una ceja.
—¿Algo relevante?
El clérigo dudó.
—La mayoría son registros habituales… campesinos, artesanos, algún niño con afinidad mágica leve… —buscó una página específica—. Pero hay un caso curioso. De un pueblo menor, Harunose.
El nombre era insignificante, uno más entre muchos, pero Elianor aguzó el oído.
—Lee —ordenó el cardenal.
El joven repasó el pergamino.
—“Nombre: Hino de Harunose. Edad: 6. Clase potencial: Guerrero / Soldado de Línea. Rango físico: C. Rango mental: D+. Talentos de combate detectados con valores por encima de lo normal para su edad. Se recomienda seguimiento futuro como posible recluta para milicia o ejército del reino.”
Seraphil hizo un gesto leve.
—Rango C en físico a los seis años. Nada extraordinario, pero… inusual para un pueblo menor.
El clérigo añadió, algo incómodo:
—El sacerdote adjunta una nota personal. Dice que la reacción del pergamino fue… más intensa de lo habitual. Que por un momento pensó que el artefacto se sobrecargaría, pero los valores se estabilizaron mostrando cifras “razonables”.
Elianor sonrió muy levemente.
—Un niño de pueblo con potencial militar. Y un artefacto que casi rompe al medirlo… pero que al final “se estabiliza”.
Suena como esos casos que la iglesia suele llamar… “bajo observación”.
Seraphil tomó el pergamino, lo leyó de nuevo y luego lo dobló con cuidado.
—El reino necesitará buenos soldados —dijo, pensativo—. Sobre todo si ciertas… circunstancias se desarrollan como hemos discutido.
Elianor tomó una copa de vino, girándola entre los dedos.
—Los campesinos son baratos. Pero los talentos tempranos son valiosos.
Si hay niños así en los pueblos… mejor tenerlos dentro de nuestro sistema que sueltos por ahí.
El cardenal asintió.
—Enviaré instrucciones discretas.
Cuando tenga edad suficiente, ese niño puede ser “invitado” a entrenar en la ciudad, o al menos listado como material para futuras levas.
El clérigo inclinó la cabeza.
—¿Debo marcar el nombre, Eminencia?
Seraphil miró la línea donde decía “Hino de Harunose” y apoyó el dedo sobre ella.
—Márcalo.
—Añade una nota: “posible recluta prioritario en caso de movilización general”.
El joven escribió obediente y salió de la sala.
Elianor dejó la copa en la mesa.
—Así empieza —comentó—. Un niño en un pueblo ignorante, un papel marcado en la capital, unas minas que esperan trabajo, una iglesia que necesita un enemigo claro.
Seraphil entrecerró los ojos.
—La historia dirá, condesa, que defendimos al reino de las hordas demoníacas.
No que subimos el precio del hierro.
Elianor sonrió.
—La historia la escriben los que sobreviven.
Y yo pienso sobrevivir.
Mientras tanto, en un pequeño pueblo llamado Harunose, un niño de seis años salía del templo, sin saber que su nombre ya había sido subrayado en un despacho muy lejano.
Que las estadísticas que había robado, sin querer, a un soldado cualquiera, lo habían puesto en la lista de piezas útiles para una guerra que aún no existía… pero que ya estaba siendo cuidadosamente diseñada

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Capítulo 5
Privilegio Sin Límite: Reencarné Como La Anomalía Del Sistema (Novela) Capítulo 4
Estás leyendo el capítulo 4 de Privilegio Sin Límite: Reencarné Como La Anomalía Del Sistema (Novela), un novela. PRIVILEGIO SIN LÍMITE Murió salvando a un desconocido. Nadie fue a verlo al hospital. Su jefe lo despidió por mensaje. Cuando volvió a casa, alguien ya se había llevado sus cosas. Así terminó su vida: sin testigos, sin… Este capítulo tiene publicado el 16 de febrero de 2026. Privilegio Sin Límite: Reencarné Como La Anomalía Del Sistema (Novela) tiene 26 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.