Leer Pocket Mirror (Novela) Capítulo 72 online gratis en español
🏴 Grupo: Kappoff00✍️ Traducción: Kappoff00
—¡Solo tenían un trabajo! —Grace señaló a los dos guardias con cabeza gacha en el sillón de la sala de los Logan. Le costaba continuar gritando con su voz tan ronca de todo el escándalo que ya había superado la hora de duración.
Alice y Jazka continuaban mirando al suelo en la sala repleta de muebles caros, grandes ventanales con cortinas verdes. Detrás de ellos, Arthur caminaba de un lado al otro, esperando que Lawrence regresara de su conversación por celular con Baskerville en el segundo piso. No quería escuchar nada de lo que Baskerville le diría.
«Yo lo sabía. Maldita sea. ¡Maldita sea! Debimos llamar al AFRAT». Su respiración agitada, sus pasos más fuertes de lo común mientras se sostenía los costados de su abdomen, apretando lo suficiente como para sentir un ligero dolor. No podía aceptar este resultado.
—Los humanos normales llegaron y nos atacaron a todos con armas. Pudimos defendernos con aura, pero cuando Arthur salió a encargarse, esa estructura extraña apareció. —Alice formó un cuadrado con ambas manos, enfatizando la apariencia de la estructura. Su voz desganada, cansada. Ahora mismo, quien más la odiaba en esa habitación era ella misma.
—Se formó demasiado rápido, alterando toda la estructura y nos separó de ti, Jesse y Dexter. —Recostada en un sofá personal de terciopelo verde oscuro, Lindsy recorría lentamente el cabello de Rachel con las yemas de sus dedos. Daba gracias a Dios de que Rachel estuviera bien, al menos físicamente. La mirada de la joven de gabardina gris no era para nada difícil de leer para ella.
—¿¡Qué hay de Arthur!? —Grace dirigió su expresión enrabietada al borde de las lágrimas contra el operador más fuerte de todos— ¡Puedes teletransportarte!
—No cuando la zona cambia de esa forma —contestó deteniendo sus pasos, dándole la espalda al grupo. Encendió un cigarro, manteniendo su mirada fija en el ventanal cerrado de la sala—. Solo puedo crear portales o teletransportarme en lugares donde ya he estado o he visto; por ejemplo, si construyeran una casa sobre una pradera, tendría que entrar a la casa o ver su interior para crear un portal.
—Eres un inútil, hijo de perra. —Bufó Grace luego de aquellas palabras. Se pasó la mano por el rostro, limpiando algunas lágrimas— Me cago… ¡Me cago en todos ustedes! ¡Me cago en ti! ¡Me cago en Adarza! ¡Me cago en Dios ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué llevarse a Jesse!?
Grace cruzó la sala, plantándose frente a la rubia pensativa que no había dicho palabra alguna luego de que fue curada. Rachel repasaba todo lo que ocurrió, una y otra, y otra vez. Recordaba el viaje con Saint Germain, analizaba sus palabras, revivía el martilleo constante en su cabeza al tratar de usar su clarividencia con una calamidad, pero principalmente, recordaba la estúpida risa de Adarza.
—¡El problema es contigo! ¿Por qué? ¿Por qué a Jesse? —Grace, otra vez al borde del llanto, agachó su cuerpo, colocando las manos en los reposabrazos del sillón. Obligando a Rachel a mirarlo a los ojos— ¿Por qué no te llevó a ti?
—Grace.
Lindsy quiso interrumpir, hasta que Rachel levantó su mano, indicándole que se mantuviera al margen. Ella negó con la cabeza, entrecerrando sus apagados ojos azules. A punto de hablar, miró de reojo cómo Luz observaba todo desde las escaleras, manteniendo un silencio total.
Con la mirada de Rachel, Leena asintió, levantándose de una silla para subir las escaleras y tomar la mano de Luz.
—Vamos al cuarto. Juguemos algo con Violet, ¿sí?
Luz mantuvo su mirada en el pálido rostro de Rachel, que trató de forzar una sonrisa. La niña no necesitó más para acatar las órdenes de su madre, tomando su mano para irse al cuarto.
—Gracias… —La pobre sonrisa desapareció. Regresando su mirada a los ojos verdes de Grace. Sintió algo de lástima al ver lo rojos que estaban, ya sea por la ira o por soportar el llanto— ¿Qué quieres que te diga, Grace?
Rachel se levantó del sofá. Empujó a Grace desde su pecho, alejándolo un poco.
—¿Eh? ¿Me explicas qué se supone que debo decirte? —Rachel volvió a empujarlo, ignorando cómo el humor del pelirrosa empeoraba con cada toque—. ¿¡Qué quieres, Grace!? ¿Qué te digo? ¿¡Quieres que te cuente la conversación de dos horas que tuve con Adarza donde me explicaba su plan de mierda y que se llevaría a Jesse para cumplirlo!? —Gruñó, apretando sus puños. Quería golpearlo. Estrujó su camisa, acortando la distancia entre ambos—. ¡Lo agarró y se lo llevó! ¡Fin, maldito hijo de perra!
El golpe de Grace en su nariz la obligó a alejarse. Arthur intervino entre ellos ya con su aura encendida. Colocó una mano en el pecho de Grace, obligándolo a mantenerse donde estaba. Lindsy sostuvo el brazo de Rachel, lanzándole una mordaz mirada a Grace.
—¡No estabas entrenando duramente para derrotarla! ¿No entrenaste un año? —Grace seguía tratando de acercarse, pero le era imposible debido a la fuerza que Arthur ejercía para evitarlo.
—¿¡Qué vamos a solucionar peleando entre nosotros!? —exclamó Lindsy.
—Ah, cállate. A ti no te importa que haga esa perra mientras te la puedas coger en las noches. —Grace se apartó de la mano de Arthur. Soltó una pequeña risa por las palabras de Lindsy. Al llevarse de nuevo la mano a la cara, dejó de sonreír al ver cómo temblaba— Esto no es justo… ¿Por qué a Jesse?
Rachel se limpió la sangre de su nariz, palmeando el hombro de Lindsy. La miró a los ojos, negando con su cabeza. Compartía su misma creencia: pelear entre todos no tenía sentido, pero ahora que Grace dirigía su odio hacia ella, podría evitar que la culpa recaiga sobre quienes no lo merecen.
La única culpable de todo era la misma Rachel. La llegada de esa mujer desconocida no era una excusa. No pudo hacer nada para proteger a uno de sus amigos, ni logró acercarse a Adarza sin que ella se lo permitiera. Aún podía sentir la arena en su boca, por más que se había lavado y cepillado.
—Tienes razón, Grace —Rachel bajó la cabeza, apretando sus puños con fuerza. Sintió la mirada de Grace sobre ella, aun si fuera fugaz—. Todo esto es mi culpa.
—No.
Jazka se levantó del sofá, al igual que Alice. Ambos inclinaron sus cabezas.
—Usted no tiene la culpa, señorita Rachel. Nosotros debíamos protegerlos. —Jazka cerró sus ojos; la impotencia en su voz por primera vez hizo sentir mal a la rubia, que negó con la cabeza—. Si hubiéramos sido más eficientes, si fuéramos más fuertes, el señor Arthur no hubiera tenido que apartarse de su lado y hubiera reaccionado mejor… Al final, es porque ni usted creía que podríamos manejarlo solos, ¿verdad?
Al recibir la mirada de Jazka en él. Arthur cerró los ojos. Herir su orgullo no era algo que quisiera, pero asintió a sus palabras. Estaba seguro de que Jazka, Alice y Grace no podrían vencer a tantos humanos armados.
—Por supuesto, Arthur. El operador más fuerte, claro que pueden llamarte así si nunca te veo haciendo un carajo. —Grace caminó frente a Arthur, manteniendo su vista fija en el solemne rostro del joven hombre— Eres un fraude, hermano. Ese título te queda muy grande.
—¿Alguien puede callar a este maldito? —Lawrence irrumpió, bajando las escaleras con una molestia notable en su rostro—. ¿Puedes dejar de ser una perra llorona por cinco minutos?
—Lawrence.
—No, Arthur. —Al bajar a la sala, su mano plantó una explosiva cachetada en Grace. Arthur quiso entrometerse, pero el líder del hogar tomó a Grace del cuello de su camisa y lo acercó. El pelirrosado contrajo los músculos de su rostro, sacando los chicles que quedaban de su bolsillo—. Te lo voy a decir solo una vez, bastardo idiota. Tú y Jesse no vinieron para ser protegidos. Ustedes eran quienes deben proteger a mi hija y a Rachel, no al revés. Jesse sabía en lo que se estaba metiendo, todos lo sabían y si no te quedó claro luego de lo que pasó en Francia, eres un retardado mental.
Grace se tragó los dos chicles restantes que quedaban en la pequeña bolsa. Cubierto por un aura rosada, detuvo su paso contra Lawrence al ver cómo Alice y Jazka encendieron sus auras. Jazka levantó su mano, preparado para disparar hojas bala, mientras que la más pequeña lo apuntaba con su tentáculo azabache.
Lawrence mismo encendió su aura celeste, soltando algunos rayos entre sus dedos. Grace apretó sus dientes entre ellos, antes de gritar con todas sus fuerzas.
—¡Entonces vamos ya mismo a ese castillo de mierda y no perdamos tiempo!
—No podemos —Rachel interrumpió el grito desesperado—. Adarza tiene a un hombre que puede teletransportarla; se irá si rompemos el trato.
—¡Pero Jesse está en peligro! —Grace volteó a ver a Rachel.
—Por amor de Dios, Grace, Jesse está muerto —Lawrence se llevó las miradas de todos los presentes. No tenía pelos en la lengua para admitir lo que todos menos Grace pensaban—. ¡Mira lo que pasó con Dexter! Obviamente, Adarza mató a Jesse al segundo de entrar ahí; con suerte, una muerte rápida. Creó una réplica y lo que vendrá con nosotros si casualmente lo sacamos algo herido va a ser una creación de Adarza que quizás te mate mientras duerme.
Nadie dijo nada, ni siquiera Grace, que por más que quiso seguir gritando y enojándose, él no era lo suficientemente estúpido como para decir que eso era una mentira. Si Adarza mataba a Jesse, no habría una forma de demostrar verdaderamente si era Jesse o si no lo era.
—¿Entonces qué se supone que vamos a hacer? —Quebrando en un patético mar de llantos, Grace cayó de rodillas, cubriéndose el rostro con sus hombros temblando—. ¿Qué se supone que me piden que haga?… ¿¡Que finja que mi novio murió sin siquiera confirmarlo!? ¿¡Que si lo salvamos, lo encierre porque no sé si de verdad sea él!? —Grace alejó sus manos, dirigiendo sus ojos llenos de lágrimas hacia el hombre con un traje militar negro con una cinta verde que pasaba su abdomen— ¿Cómo podría hacer eso, Lawrence Logan?… ¿Cómo voy a tener el corazón para algo así?
Lawrence tomó un largo suspiro, realizando un ademán con su mano, pidiéndole que se levantara del suelo; Grace obedeció. El mayor se acercó, envolviendo a Grace en un fuerte abrazo, palmeando su espalda múltiples veces. El pelirrosado quiso apartarse al instante, pero no pudo por la fuerza de Lawrence.
—Ven, hablemos en mi oficina —dijo Lawrence, separándose del abrazo, señalando a Rachel con su índice—. Luego hablaré contigo, así que prepárate. Entras a mi oficina apenas Grace se vaya.
Grace le dio un breve vistazo a Rachel, limpiándose las lágrimas para seguir a Lawrence en silencio, resoplando su nariz en la manga de su camisa. Por otro lado, Rachel y Arthur fruncieron el ceño ligeramente. Tenían muy claro en lo que terminaría esa conversación. A pesar de que Rachel no conocía a Lawrence tan bien como Arthur, esa mirada arrogante junto con su abrazo barato dejaban más que claro que iba a manipularlo. Ahora más que nunca necesitaba mantener a Grace calladito y bonito.
«Bastardo inteligente». Rachel, recostada de nuevo en el sofá, dedujo rápidamente la intención de Lawrence de hablar con Grace en privado. «Lo confirmaré cuando vaya con él».
—Muchachos, sé que no salió como lo esperábamos, pero esto no es culpa de nadie. —Lindsy se alejó de Rachel, caminando al centro de la sala, dejando sus manos en los hombros de sus guardaespaldas—. Todo fue demasiado repentino, y el grupo de Adarza iba muy bien preparado. A los únicos que podemos culpar verdaderamente son a Adarza y Dexter; no se mortifiquen pensando en que no fueron capaces de hacer, solo sean mejores.
Ante la ligera sonrisa de su protegida, Alice y Jazka la estrujaron en un fuerte abrazo. Necesita escuchar palabras como esas en un momento tan duro.
—Sabía que nos quería, señorita Lindsy. Nunca dudé de usted ni por un momento.
—Nosotros también la queremos.
Al borde del llanto, ambos jóvenes vestidos de negro no le permitían respirar a la sonriente Logan, que correspondió el abrazo de igual manera. Rachel se levantó; no compartía ese pensamiento, pues a la única que se debería culpar es a ella, pero Lindsy era demasiado buena como para lanzarle toda la culpa.
Los minutos pasaron; cuando Grace bajó, Rachel subió al segundo piso, entrando al despacho de Lawrence, donde Luck se encontraba sentado en un sofá con la laptop en sus piernas. El dueño de la casa se recostaba frente al escritorio, pegándose una botella de ron dominicano. Al ver a Rachel, se limpió los labios, observándola sin mucho ánimo como siempre tenía el showman.
—Vamos a tener que ir a ver a Baskerville.
—Lo supuse —Inexpresiva, Rachel se sentó junto a Luck, posando su mirada en los pies del mayor en la habitación—. Debimos abrirle el cuello a Dexter apenas tuvimos la oportunidad. Si hubiéramos explicado la verdadera naturaleza del espejo, podríamos haber ahorrado toda esta situación.
—Es muy tarde para lamentarnos de lo que no hicimos. —Lawrence le lanzó la botella y Rachel la atrapó— Dale un trago, puede ayudarte a digerir mejor todo.
Dudó bastante de las palabras de Lawrence, pero le dio un pequeño sorbo antes de toser. Su garganta parecía derretirse debido al ardor repentino. Escupió parte del ron, mientras que Lawrence golpeaba varias veces el escritorio en desesperación.
—Maldita sea, ve al baño. Que el alfombrado es caro.
—¿Cómo beben esta basura? —Rachel tapó la botella, lanzándola a Luck con cuidado de no romperla.
—Una vez llegues a mi edad y cargues con la mitad de lo que yo cargo, verás que enfrentar tus problemas sin alcohol de por medio es prácticamente imposible.
—Lawrence, ¿qué hacemos? —Dejando de ocultar la inseguridad en su voz y su clara desesperación, Rachel se levantó, acercándose al operador más apto para ayudarla.
No confiaba en Arthur, mucho menos en los Erradicadores. El único hombre que había movido cielo y tierra para ayudar a Rachel y darle algo de apoyo, ya sea por petición de Lindsy o no, era Lawrence Logan. Así fuera un irresponsable, un niño, alguien que adoraba presumir todo lo que tenía, Rachel confiaba en él cuando el asunto era serio.
Además de ser quien le prometió darle a Adarza en bandeja de plata.
—Mira, hablaremos con Baskerville y tendremos la ayuda de los Erradicadores. —Para tranquilizar a la joven, se hincó en una pierna, colocándole las manos en sus hombros, mirándola directamente a sus ojos— Pero la mentira debe mantenerse.
—La mentira fue lo que nos llevó a esto; si hubiéramos explicado que el espejo al parecer crea nuevas personas...
—No te dejarían cazarla y me arrebataría la búsqueda del espejo —Lawrence la interrumpió—. Si se enteran de sus capacidades, el AFRAT, un grupo especializado en temas paranormales liderado por Baskerville me hubieran quitado la búsqueda y a ti no se te permitiría acercarte. Es importante que subestimen las capacidades de Adarza.
—Pero… —Rachel dudó. Seguir mintiendo a pesar de solicitar refuerzos no le resultaba una buena idea—. Los demás estarán en peligro, los Erradicadores.
—¿Y eso importa? Rachel, son nuestros enemigos. Ellos nos odian; Baskerville, si tuviera la oportunidad, mataría a todos los operadores. —Endureció su expresión, palmeando múltiples la mejilla de Rachel—. ¿Qué fue lo que me pediste en Francia?
—Ser yo quien mate a Adarza.
—Exactamente, y yo voy a hacer lo posible para llevarte y dejarte el camino libre; si podemos conseguir el espejo, mejor, pero necesito que me sigas apoyando con esto, Rachel. ¿Qué te importa más, estos malditos que no has visto en tu vida o vengar por fin la muerte de tu hermana y sacarte toda esa sangre de sus manos?
Rachel apretó sus labios, mirando a los ojos de Lawrence con una determinación renovada; asintió con la cabeza, resoplando un poco más fuerte con su nariz.
—Tienes razón… Tienes razón, Lawrence. Mantendremos la mentira.
—¡Esa es mi muchacha! —Lawrence sonrió, revolviendo el cabello de Rachel—. Para que sepas, le dije a Grace algo parecido, pero si encontramos a Jesse vivo.
—Los sacaremos del grupo, lo sé, no podemos permitir que Jesse se quede si no sabemos si es una réplica. Supuse qué harías algo así.
Sin palabras, Lawrence aplaudió la perspicacia de la joven con gabardina, que poco a poco se parecía mucho más a él. Rachel vio el punto de Lawrence; sabía que esto era lo mejor. Velar por sus propios intereses era lo que un operador tenía que hacer.
«Después de todo, los Erradicadores son los malos también». Pensó, chocando su puño con el de Lawrence antes de darse la vuelta e ir hacia la salida.
—Voy a cepillarme de nuevo los dientes y nos fuimos.
—Claro, pero una cosa más —Lawrence levantó su brazo, viendo a Rachel detenerse y mirarlo con curiosidad—. Lindsy dijo que por más que te movía, no despertaste. Temía que estuvieras bajo los efectos de una habilidad. ¿Pasó algo mientras dormías?
Rachel guardó silencio un momento, antes de negar con su cabeza.
—No… Me dormí y cuando abrí los ojos, ya estaba con Dexter y Jesse lejos de los demás.
—Bueno, a menos que necesites una granada como despertador, supondré que tiene algo que ver con la barrera alrededor del oasis. —dijo yendo a la silla tras su escritorio, levantando la mano indicándole a Luck que le pasara la botella. Al tenerla en su mano, dio un largo trago— Prepárense rápido.
Rachel salió del cuarto. No le importaba si él era su benefactor; cuando se trataba de la información que acababa de descubrir, nadie debía descubrir los secretos de Los Ecos Del Mundo. Si cualquiera tenía una pregunta totalmente gratis, personas como Lawrence o Baskerville podrían utilizarla para algo no muy bueno.
«No le diré a nadie sobre los ecos, no pueden saberlo».
—¡Ray!
«Bueno… Quizás solo a ella».
Lindsy alcanzó a Rachel. Caminó junto a ella en silencio; la mirada perdida de Rachel no le dejaba un margen de preguntas muy amplio. ¿Qué debería decirle? Preguntarle cómo estaba era estúpido; ella sabía que Rachel estaba mal. Eran de esos momentos donde solo quería permanecer a su lado y cuidarla hasta que la misma Rachel fuera capaz de sentirse mejor.
—Lindsy, tengo algo que contarte… Pero solo puede quedar entre nosotras dos.
—¿Ah? —Levantó sus cejas más de lo usual, tomando la mano de Rachel mientras asentía con la cabeza—. Debe ser muy importante… ¿Está relacionado con Adarza?
—Solo una parte, pero tomará tiempo. Te lo contaré cuando volvamos de ver a los Erradicadores.
Rachel tragó saliva, luego suspiró. A pesar de ser capaz de hablar más fácilmente con las personas, un interrogatorio de las fuerzas que odiaban a los operadores no era algo que de verdad quisiera experimentar.
—Sabes que puedes contar conmigo, Ray. Cuéntame lo que sea —dijo con una sonrisa, que desapareció en el silencio de aquel pasillo. A pesar de ahora mismo tomarla de la mano y caminar a su lado, con el solo hecho de notar que era la única que apretaba la mano de la otra, se daba cuenta de que Rachel estaba tan distante como antes de aquel día trágico que las acercó.
Eso la aterraba.
En Lawrence, Kansas, la base más cercana bajo el control de los Erradicadores solamente era una fachada. Por fuera, un edificio de ventas común y corriente, donde cientos de empleados vendían seguros o ese tipo de cosas; por dentro, era… Casi lo mismo.
Rachel esperaba que todo fuera un poco más militar. Creía que iba a ver soldados, por un lado, aviones y tanques por otro, pero esto era solamente una oficina de empleos cualquiera. A lo largo de los pasillos con habitaciones llenas de gente sumidas en sus computadoras, Rachel reconoció a uno de los hombres en los cuadros colgando en las paredes tapizadas de blanco.
Ella se detuvo, observando tres cuadros en fila. A la izquierda, un hombre con rasgos asiáticos, de largo cabello negro y ropa ceremonial roja con bordados dorados y decoraciones de jade.
El cuadro al extremo de la derecha llevaba a un hombre pálido de cabello rubio y vibrantes ojos amarillos, portando un traje blanco; era el único de los tres que sonreía en el cuadro, una sonrisa que Rachel solo pudo clasificar como arrogante.
Y el del medio, un conocido reciente, nada menos que el mismísimo Lincoln Logan. Rachel se cruzó de brazos, observando a su compañero de guerra. Solo que, a diferencia de la visión que tuvo Rachel de aquel hombre con una ferviente llama en su interior, aquí Lincoln se veía demacrado, una mirada muerta y cabello canoso para ser un operador.
«Amigo… ¿Qué te pasó?»
—¿Interesada en la historia familiar, Ray? —Lawrence se detuvo, mientras que los demás avanzaron un poco, siendo recibidos por un olvidable hombre de traje negro y sombrero, el administrador.
—Oh… Sí. ¿Acaso son familia? —Rachel señaló al asiático, formando una pequeña sonrisa al ver a Lawrence voltear sus ojos.
—¿Tengo cara de ser un maldito chino?
—A veces, depende del día.
—Lincoln Logan, mi abuelo. —Ignorando su comentario, Lawrence observaba con una sonrisa los tres cuadros—. Junto a él, Zhu Wei, el abuelo de tu querida Zhu Qing. Ya sabes, la que te cacheteó frente a todo el congreso de operadores.
—oh, sí. Como olvidarlo. —Rachel se cruzó de brazos— Entonces el otro es el abuelo de Alexei.
—Vadim Vasíliev. Mi abuelo juntó a esos dos bastardos renegados que fueron expulsados de sus países, aprovechando sus fortunas y salir de la Segunda Guerra Mundial como un héroe de guerra, fundó el triunvirato que se mantiene hasta ahora con los Logan a la cabeza, luego los Zhu y Los Vasíliev.
Lawrence se llevó las manos a su espalda con orgullo, esperando que Rachel alabara a la familia Logan luego de descubrir eso, pero la pequeña rubia de gabardina solo asintió con la cabeza. Ella estaba sorprendida de lo increíble que había sido Lincoln.
—¿Cuándo fundaron el triunvirato?
—Dos años después de la Segunda Guerra, en el 47.
«Eso es extraño… ¿Por qué se ve tan viejo?»
Por lo que ella sabía, los operadores siempre se ven jóvenes, incluso llegando a los 60, parecen estar en sus treinta años y según detalles que había conseguido de Ne Zha y Ao Bing, los operadores podían hasta vivir 120 años y verse como alguien muy bien cuidado en sus 50 o 60. Pero Lincoln en el cuadro parecía que toda su juventud fue arrebatada.
Entonces, la apariencia de ese demonio con traje de las S.S. apareció brevemente en su mente. Rachel frunció el ceño, negado con la cabeza alejándose de la pared. No quería recordar al mariscal Von Kriegsfreund.
Se fijó en los cuadros contrarios a esa pared, reconociendo a Bram, pero al hombre del segundo cuadro no era capaz de reconocerlo, muy probablemente era otro de los magníficos que había sido condecorado.
—¿Y ellos dos?
—Ambos fueron compañeros de mi abuelo, uno es Jan, un operador que ayudó a fundar L.L. Corp. El otro es Bram, era considerado uno de los más fuertes en su tiempo. —dijo sin mucho interés, tampoco era que supiera demasiado de la vida de los otros miembros de los magníficos, o siquiera le interesara.
«Ellos si se ven jóvenes… Algo muy malo debió pasarle a Lincoln luego de su pelea con Kriegsfreund».
—¿Qué hay de tu padre, Law? —Rachel lo miró de reojo, llevándose la sorpresa de ver un rostro carente de cualquier tipo de brillo. Había tocado una fibra sensible dentro de Lawrence Logan.
—Un maldito. —respondió. Se dio la vuelta para caminar hacia donde los demás se encontraban con el administrador.
—¿Por qué? —Rachel lo siguió, ligeramente interesada en el tema. Lindsy tampoco hablaba de su abuelo, de hecho, Rachel jamás había pensado en los otros familiares Logan hasta conocer a Lincoln.
—Entiendo tu situación con Arthur porque… —Dudoso de continuar, volvió a detener sus pasos, levantando una mano para acariciar la cabeza de la confundida Rachel— Es algo parecido, pero a pesar de que Ludwig siempre estuvo cerca, nunca… Él simplemente estaba más centrado en cualquier cosa que ser mi padre. Creo que yo era la última prioridad.
—Oh…
Rachel apartó la mano del afligido Lawrence. Este último chasqueó la lengua, recuperando su tan típica sonrisa que siempre llevaba en reuniones.
—Era un viejo maldito, obsesionado con la industria del comic y engrandecer el nombre de los operadores, pero gracias a que nunca estuvo para mí, yo tuve muchas libertades y eso me llevó a conocer a Arthur. —Lawrence palmeó con fuerza la espalda de Rachel, que lo miró con enojo— ¿Te imaginas que yo fuera superserio, tipo un general o un viejo obsesionado con el pasado? Qué espanto.
—No fueras Lawrence. —Siendo imposible para ella imaginarse a Lawrence sin ser un excéntrico presentador, Rachel retomó el rumbo junto a los demás.
Cada uno fue llevado a diferentes salas por hombres y mujeres con la misma vestimenta clásica que el administrador llevaba, siendo este último el que llevó a Rachel a una habitación vacía, a excepción de dos sillas a los lados de una mesa de madera.
Incómoda, se sentó en una de las sillas, teniendo en frente al inexpresivo hombre que revisaba unos documentos en su mano.
—Es todo un placer conocerte en persona, Rachel Ficks. —el administrador sonrió con calma. Algo que no alivió para nada la extraña sensación que este hombre le generaba a Rachel.
Ella sabía que era un humano, pero había algo… Que no consideraba natural en él. No le era diferente a hablar con un robot.
—¿Se dice mucho sobre mí en el mundo de los operadores y los Erradicadores? —preguntó curiosa.
—No tanto en el segundo, pero en el primero eres toda una celebridad. Vi personalmente como insultaste a todo el congreso. Desde ese día, supe que te tendría aquí más pronto que tarde.
«Halagador». Rachel frunció el ceño, ojeando los papeles que el hombre de negro dejó sobre la mesa.
—Empecemos con unas preguntas sencillas, algo de rutina. ¿Cuánto mides?
—1.62.
—¿Cumples años el primero de abril?
—Sí, 17 años.
—¿Cómo se llamaba tu madre?
—Sam Ficks.
—¿Color favorito?
—El morado —Respondió sin dudar. Levantó un dedo, sonriendo ligeramente—. Aunque el verde también me está gustando.
—Excelente, pasemos a las preguntas importantes. —El administrador dejó los papeles en la mesa, dejándole ver que no eran más que documentos con datos personales de Rachel—. Te haré preguntas relacionadas con el espejo de bolsillo que encontraste, espero que respondas únicamente con la verdad.
—Entendido. —relajó los músculos. No tenía nada que temer, ya había mentido muchas veces. Esto no era algo nuevo.
—¿Dónde lo encontraste?
—Una caja vieja de mi madre, no había nada más que fuera especial en ella.
—¿Cómo ese objeto llegó a las manos de tu madre?
—Arthur lo compró en un basar en libia. Hace poco hicimos una investigación que no terminó muy bien, pero no encontramos nada además del campo de aura. Lawrence les habló de eso, ¿cierto? —Claramente, Rachel ya lo sabía, pero parecer una tonta era muy útil en diferentes situaciones.
—Sí. ¿Estás totalmente segura de que no hubo nada de interés?
—Una ciudad que se extiende por kilómetros por debajo de la tierra, pero no hallamos nada del espejo.
—Tu clon maligno, Adarza, casualmente llegó a ese lugar. ¿Por qué crees que fue?
—Dexter Murphy, el erradicador. Creemos que siempre estuvo bajo el control de Adarza y dio la ubicación para planear una emboscada.
—¿Sabes que son los Impíos?
—Una organización de operadores terroristas que apoyan “La causa”. Son como los neonazis de la operación. ¿No?
El administrador soltó una pequeña risa, asintiendo con la cabeza.
—Es una buena forma de resumirlos. ¿Sabías que Adarza tomó control de esa organización terrorista?
Rachel se congeló, Lawrence no le había dicho nada sobre los movimientos de Adarza, nadie lo sabía. Pero al parecer, los Erradicadores habían hecho su propia investigación.
—No lo sabía.
—Desde la llegada de Adarza, los Impíos se volvieron más eficientes, comenzaron a utilizar armas a pesar de que antes se dejó claro que las odiaban al ser productos hechos por el humano común. Cientos de ciudadanos de diferentes regiones donde se cree ha estado Adarza abandonaron sus vidas de un día para el otro y se unieron a sus tropas. ¿Me cuentas como se relaciona esto con las habilidades del espejo?
—No los tengo muy claros. Nunca vi directamente como nació Adarza, pero el espejo me sacó sangre, luego ella me engañó, todo quedó en negro y cuando abrí los ojos resulta que estaba en otro lugar cerca de aquí, mataron a mi amiga, Adarza tenía un cuerpo físico… Luego los demás empezaron a actuar raro, creo que Adarza puede lavar la mente con su espejo.
Ocultar la habilidad de la sangre era primordial. Adarza era capaz de copiar los recuerdos de toda una vida con solo una gota de sangre, y aunque no conocían el proceso de creación de réplicas, tampoco lo contarían. Por otro lado, Rachel desconocía si el espejo poseía cualquier otro tipo de habilidad.
—Oh, sí. Seguramente Adarza puede utilizar aura, pero jamás la vi haciéndolo.
—¿Desde cuándo sospechas que Dexter Murphy haya sido manipulado?
—Igual que los otros profesores y alumnos, desde el primer día en el que Adarza salió. Yo hui de ella, pero luego ocurrió todo el desastre de la escuela.
Apretó sus puños ligeramente. Recordando ese momento donde toda la locura pudo haber terminado, pero no fue lo suficientemente valiente. Esta vez sería diferente.
—¿Esa es toda la información que tienes sobre el espejo?
—Sí, señor. Luego del incidente en el bosque, nunca volví a ver a Adarza hasta ayer.
—Desde mayo hasta marzo. Adarza tuvo un total de 11 meses moviéndose por su cuenta. ¿Qué te dijeron los Logan sobre los avances de su búsqueda?
—Este, fuete hasta hace poco que Arthur recordó donde estaba el espejo, pero Lawrence nunca halló una pista de Adarza. Yo empecé a centrarme en mi entrenamiento, así que dejé de preguntar.
El administrador asintió. Rachel se encontraba mucho más relajada, pues todas esas preguntas de rutina ya habían sido bien gestionadas por Lawrence. Ninguna estuvo fuera de lo ordinario y cualquier anomalía que haya mostrado Adarza o ellos hayan descubierto, simplemente sería respondido con que Rachel de verdad no lo sabía.
—Entiendo, puedes salir y esperar a los demás. Se les dará información importante antes de que se vayan. —respondió sonriente aquel hombre en sus 40. Se levantó de la silla, al igual que Rachel. Le dio un firme apretón de manos a la niña para salir de la habitación.
Rachel se encontró con Grace, el administrador fue a otra de las habitaciones, mientras que la rubia se recostó a la pared junto a su desanimado compañero. Quiso decir algo, pero estaba segura de que ella era la persona a la que Grace menos quería escuchar.
—Esto es una mierda, Rachel.
Con esas palabras, Rachel asintió con la cabeza, dando un ligero bufido.
—Sí. Lo sé…
—Debiste matarla… —Grace levantó su mirada, observando como Rachel asintió con la cabeza. Ella sabía eso mejor que nadie.
Luego de unos minutos, el grupo entero fue reunido, esta vez en una sala de reuniones donde todos se sentaron alrededor de una larga mesa. Los interrogatorios no fueron muy diferentes, pues solo recopilaban información de Adarza.
—Así que líder de los Impíos —Lawrence sonrió burlón, observando como Rachel apenas y aprendía a pelear mientras su réplica dirigía toda una organización terrorista—. Eso es sorpresivo.
Rachel lo ignoró, por esa sonrisa sabía que no pensaba nada bueno. Miró de reojo a Lindsy, que se sentó junto a ella dándole una sonrisa. Rachel estaba por hablar, hasta que el administrador encendió el televisor de aquella sala.
Lawrence se levantó inmediatamente, al igual que Arthur. Al ver a los dos veteranos del aura de pie, Alice, Jazka, Lindsy y Luck hicieron lo mismo. Los únicos sentados fueron Grace y Rachel, que se preguntaban quién era el hombre en la televisión, pero Rachel no tardó en darse cuenta de quien podría ser la única persona que obligaría a Lawrence a mostrar respeto.
—Baskerville, ¿pasa algo?
—Me temo que siempre que tengo que hablar contigo directamente, es porque algo pasa, Logan. —dijo sin ninguna intención de burla, lo que hizo que Lawrence tragara saliva.
Rachel estudió las facciones el imponente hombre de lentes. Por fin tenía una imagen mental del líder de los Erradicadores y el terror del congreso de operadores. William A. Baskerville. El hombre más poderoso del mundo. Al darse cuenta de eso, también se levantó de su silla.

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Pocket Mirror (Novela) Capítulo 72
Estás leyendo el capítulo 72 de Pocket Mirror (Novela), un novela. Luego de encontrar un espejo de bolsillo en las cosas viejas de su madre fallecida, la vida cotidiana y tranquila de Rachel Ficks da un giro total llevándola al epicentro de los problemas políticos y morales entre los… Este capítulo tiene publicado el 3 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Kappoff00. Pocket Mirror (Novela) tiene 76 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.