Leer ¡Pick Me Up! Gacha Infinito (Novela) Capítulo 374 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Más Allá del Vacío (1)
* * *
La luz del estante se desvaneció.
Aaron retiró la mano que había levantado.
“…….”
Observó absorto el libro abierto ante él. El estante ya no emitía ningún brillo.
Una vez más, Aaron posó su mano sobre el estante, con la esperanza de que aún albergara recuerdos ocultos.
No podía ser que todo terminara de esta manera.
Él había pasado eones en ese lugar. Quizás en esos recuerdos se ocultaba alguna pista que insinuara otra verdad.
Sin embargo, no había ningún destello.
Por más que se concentraba, del estante no emergía ni un rayo de luz.
“Se ha acabado,” dijo Yurnet.
La voz de Aaron resonó vacía.
“¿Se ha acabado?”
“Sí. Los recuerdos que pasaste desde Ruanan, Aaron, terminan aquí.”
“¿No hay algo más…?”
“Así es,” respondió la bruja de cabello plateado con seguridad, dando por concluido todo.
“Gracias, Aaron, por colaborar en mi labor. Con esto, tu travesía llega a su fin. Solo…” Las palabras de Yurnet continuaron:
“Creo que es necesario organizar la información. Parece que, en aquel entonces, tus recuerdos estaban bastante confusos.”
“Yo... mis recuerdos son…” murmuró Aaron.
Ruanan, ese plano especial donde el tiempo fluye lentamente, fue el lugar donde el joven conoció a su maestro y despertó el poder del Karma.
Aunque el Karma era una fuerza imperfecta, que conllevaba la desintegración mental, con la ayuda del maestro el joven logró superarla, obtuvo el Karma completo y escapó para unirse al grupo que buscaba salvar a su hermano.
“La ayuda del maestro.”
Así es.
El muchacho había ayudado a Aaron.
Sin su maestro, Aaron habría quedado atrapado en la desesperación.
“Luchaste contra la sombra roja,”
para preservar la luz del alma,
para obtener la fuerza necesaria para salvar a tus compañeros.
Pero…
“Aaron, permíteme preguntarte algo,” dijo Yurnet.
“Luchaste ferozmente contra la sombra roja. Probablemente, esa sombra era la manifestación ilusoria de tu deseo de poder, y al derrotarla te liberaste de ese anhelo,” continuó Yurnet.
“Si lo interpretamos de manera superficial, así se podría decir.”
“¿Significa eso que existen otras interpretaciones?”
“Je, no es tan diferente. Simplemente indica que hay algunos hechos ocultos. Por lo tanto, Aaron,” dijo Yurnet fijamente, con la mirada clavada en él:
“Finalmente, ¿a quién atravesaste con tu lanza?”
“Eso es…”
La sombra roja.
Aaron atravesó el corazón de esa sombra, en un intento por liberarse de sus oscuros pensamientos.
¿Realmente fue así?
“Aaron, ya conoces la respuesta, ¿no es cierto?” Afirmó Yurnet con seguridad. No podrías ignorarlo.
Si no lo supieras, sería simplemente una forma de huir de la verdad.
“…….”
Aaron se levantó tambaleándose.
Todas las miradas de los que estaban sentados se concentraron en él. Como un fantasma, dio unos pasos, apenas unos instantes.
“Fui yo,” murmuró.
La luz se extinguió de sus ojos.
¡Pum!
Aaron cayó de rodillas ante el suelo.
Se oyó, finalmente, la voz que se había perfilado:
「¡Te maldeciré por toda la vida!」
La voz de la sombra, que justo antes de morir había lanzado aquella maldición: 「¡Sufre, desespera, fracasa!」
Dentro de la sombra roja se desvelaba la figura oculta de alguien: 「¡Lleva mi maldición contigo por la eternidad!」
En el instante de su muerte, cuando se confirmaba el fin de su existencia, aquella voz maldecía a Aaron.
Sabía que algún día él descubriría la verdad y había rezado por la catástrofe. Todo había quedado expuesto.
Por mucho que intentaras ocultar tu culpa, al final siempre sale a la luz. No hay escape.
“¿Acaso yo maté a mi maestro?”
Aaron extendió ambas manos, sintiendo aún el recuerdo de la sensación. La sensación de perforar con la lanza.
La misma sensación de retorcer la asta, clavar la hoja en lo más profundo del corazón y absorber aquella esencia.
‘¿Qué son mis recuerdos?’
¿Será que los olvidé porque no los podía soportar?
¿O porque no tuve otra opción?
“No puedo creerlo.”
El ser humano es un animal que se racionaliza; puede ocultar sin problema hechos que le sean desfavorables, incluso engañarse a sí mismo.
Quizás Aaron ya había sabido, en aquel entonces, la verdadera identidad de la sombra roja. Pero, aun sabiéndolo, no se detuvo.
Fue por sobrevivir, por el deseo de vivir.
Tal vez, inconscientemente, absorbió a su enemigo para ganar poder, sin detenerse a pesar de saberlo.
Después de que todo ocurrió, cualquier excusa parecía válida.
Decía que su maestro había alterado sus recuerdos y percepciones, por lo que no era culpa suya.
¿Podrías creer siquiera eso?
¿Qué si el maestro no hubiera manipulado sus recuerdos?
Si todo había sido fruto únicamente de su voluntad...
En ese entonces, Aaron estaba fuera de sí.
Casi consumido por la sombra roja, había perdido gran parte de sí mismo, convirtiéndose en algo casi fantasmal.
Mientras murmuraba que se dejaría devorar, que se moriría, que sería el nuevo receptáculo del maestro, quizá realizó otras acciones.
No se sabe.
No se puede creer.
Nada tiene sentido.
“¡Ja, ja!”
Aaron, de rodillas, se desplomó.
“Nada…”
No sé, no lo sé.
Si algo es seguro, son dos cosas:
la sensación imborrable en sus manos al haber atravesado un corazón,
y el rostro y nombre de su maestro, que por más que lo intenta, no logran emerger de su mente.
Le vino a la mente la voz de la terapeuta.
Ella le había pedido a Aaron que se hiciera cargo del muchacho, pues el maestro estaba en peligro.
Las palabras del maestro resurgieron.
La voz del muchacho, mezclada con un ruido mecánico tan fuerte que no permitía discernir su verdadera identidad:
Incluso el lazo de un vínculo profundo se vuelve insignificante ante la aniquilación de la existencia.
Incluso la promesa de venir a buscarte cuando todo termine, incluso la gratitud hacia el maestro, todo se olvidará, por completo, sin que el nombre, la voz o la imagen del maestro queden en la memoria, y la vida continuará como si nada hubiera pasado.
‘¿Por qué?’
¿Acaso hasta ahora no supiste nada?
¿Viviste tan tranquilo y sin alteraciones?
‘Después, el maestro no dijo ni una palabra.’El muchacho se fue, pidiendo que cuidaran de él.
Y luego, nadie supo qué ocurrió.
Finalmente, Aaron y su grupo consiguieron a la persona, pero en ese momento Aaron había olvidado por completo lo del maestro.
No lo buscó.
No le importó.
Incluso llegó a olvidar quién era.
“…….”
Intentó pronunciar el nombre del muchacho, pero no salió palabra alguna.
No lo sabía.
Quizás su nombre no era Aaron Delcut; tal vez había cambiado de apellido para honrar al maestro.
¿Por qué había ocurrido esto de nuevo?
“¿Cómo... lo supiste?” preguntó Aaron.
“Desde hace mucho tiempo, cada vez que te veía, sentía una sutil disonancia. Me llevó tiempo comprenderla,” respondió Yurnet.
“¿Tú... sabes el nombre de mi maestro?”
“Nosotros tampoco lo sabemos. Ni el nombre ni la imagen se han recordado. Solo sabemos una cosa: que en el pasado, él fue nuestro compañero.”
La razón por la que se habían reunido allí era una sola: recuperar al compañero que había caído en el olvido.
“Aaron, necesitamos tu colaboración para recuperarlo.”
“¿Qué colaboración? Yo... lo maté. Yo... yo…”
“Así es. Tú fuiste quien mató a ese hombre,” dijo con voz grave un hombre.
Era Lidygion.
“No es que lo mataras; lo obliteraste por completo.”
“…….”
“Yo también lo hice. Cada vez que te veía, sentía una extraña disonancia. Era difícil tratar contigo.”
Naturalmente, el impostor había matado al verdadero y ocupado su lugar.
“Entonces, ¿vas a quedarte tirado allí, como basura?” Lidygion acusó.
“¿Vas a acostarte allí, negándote a ti mismo y avergonzando a ese hombre?” “Yo... yo era... tu compañero…”
“¿Lo mataste? ¿Y qué? ¿Qué importa morir?”
Aaron se volvió.
“Los guerreros nacen para morir. Lo importante no es la muerte, sino cómo mueres, por qué mueres, si cumples tu destino al morir.”
En los ojos de Lidygion brilló una luz afilada.
“Solo tú puedes dar testimonio de la vida de ese hombre, solo tú puedes probarlo. Eso es lo que esperamos, por eso hemos venido.”
“…….”
“Levántate, guerrero.”
¡Clac!
Lidygion se levantó de su asiento.
“¿Acaso tu voluntad, que ha resistido eones, se quebrará aquí?” “Yo…”
“Cuéntanos. ¿Cómo vivió ese hombre y cómo murió?”
Los ojos de Aaron se nublaron.
“Levántate, Aaron. Esto no ha terminado.”
“Mis recuerdos han terminado. No tengo nada más que mostrar o decir.” Los recuerdos del muchacho se habían perdido en el río del olvido.
Todos los secretos profundamente guardados se habían desvelado.
Aaron no podía decir nada más.
“Tus recuerdos han terminado, pero queda algo.” Aaron miró a Yurnet.
Ella extendió su mano hacia él.
“Por favor, toma mi mano.”
Una mano pequeña y blanca se ofrecía.
Aaron la extendió, pero no se atrevió a tomarla.
“Levántate, Aaron,” dijo Siris.
“Muéstranos el coraje de tu maestro.”
“Coraje…”
“Haznos recordar la vida de tu maestro, aquel que se mantuvo sereno ante el olvido y sin perder la compostura en la desesperación.”
“Si aquí te rindes, nadie saldrá bien.”
Nihaku añadió:
“Ese veterano no se rindió tan fácilmente. Cuando todo era difícil, siguió adelante como si nada.”
No se rindió.
Incluso en las circunstancias más duras.
¿Acaso porque no tenía corazón?
“No es así.”
Aaron recordó la última imagen del muchacho: la figura que se alejaba sin inmutarse, aun sabiendo que pronto desaparecería, el muchacho que, sin mostrar emoción alguna, se internó en la oscuridad sin que nadie lo notara.
“…….”
Ahora Aaron ya no podía evocar el nombre del muchacho.
Ni su rostro ni su voz.
Solo le quedaba, apenas, recordar que “existió alguien así.”
“¿Qué haré ahora? Mis recuerdos han terminado y ya no puedo saber nada.” “No, Aaron. La huella de esa persona aún permanece.”
¿Dónde?
Aaron miró a Yurnet con ojos desconcertados.
“Tú tienes la llave. Por favor, levántate, Aaron. Necesitamos tu coraje.” Sus manos temblaban.
¿Acaso queda algo?
¿Qué haré?
Si se revela la peor verdad, ¿qué pasará?
Aaron podría colapsar.
Aun así, Aaron tomó la mano de Yurnet, se sostuvo y se levantó.
“¿Qué puedo hacer?”
“Recuerda.”
Yurnet sonrió suavemente.
¿Recuerda?
Los recuerdos de Aaron habían terminado.
“No son tus recuerdos.”
Negó con la cabeza Yurnet.
“Recuerda los de él.”
“……!”
“Están ahí, sin duda, en tu corazón, Aaron. Él ha desaparecido, pero el rastro del sueño que tuvo no se ha desvanecido.”
“¿Está en mi corazón?”
“Lo lograrás, porque…”
Yurnet habló casi cantando:
“El Karma es la habilidad de convertir sueños en realidad y la ilusión en verdad, a cambio del tiempo. Tú puedes hacerlo, ¿no? Cualquier deseo, incluso el milagro que parece imposible. Por eso fuiste capaz.”
“…….”
“Solo tú pudiste cumplir su anhelo.”
Yurnet unió las manos de Aaron.
“Ahora, muéstranos. Muéstranos su imagen.”
“Yo…”
“Está bien. Todo estará bien.”
De las manos entrelazadas se desprendía un cálido resplandor.
¿Será posible?
¿Podrá Aaron recuperar aquellos recuerdos perdidos en el olvido?
‘Maestro…’
Los ojos de Aaron se encendieron.
Debía seguir adelante, tal como lo hizo su maestro.
Aaron, con respeto, soltó la mano de Yurnet y miró al frente.
Lo único que veía era el estante y los libros alineados.
Poco a poco, el entorno comenzó a transformarse.
La imagen de la biblioteca, repleta de libros y estantes, se desvaneció.
Por doquier, las sombras se agitaban, tiñendo el mundo de nuevos colores.
Aaron extendió la mano.
¡Crujido!
Una hoja que flotaba en el aire fue atrapada.
Este lugar ya era el escenario de aquel entonces.
De repente, se encontraron en una llanura al atardecer.
Y allí, a lo lejos, se vislumbraba la figura de alguien visto de espaldas.
Entre la hierba anaranjada, se distinguía la espalda de un muchacho.
Soplaba el viento.
Aunque originalmente ese lugar era apacible, la hierba se mecía y caían, mientras el muchacho permanecía inmóvil.
“…….”
Sus labios no se movían.
Solo se oían sonidos vacuos, sin significado alguno.
Aaron no podía pronunciar el nombre del muchacho.
¿Quién era él?
¿Cómo había vivido y cómo había muerto?
Aaron apretó fuertemente los labios, sintiendo el sabor metálico de la sangre.
El dolor despertó su mente.
Recogió, poco a poco, los fragmentos del recuerdo del muchacho sumido en el pantano del olvido, como si ensamblara un rompecabezas destrozado.
Y al fin, Aaron pronunció el nombre del muchacho:
Muden Naidelk.
En ese instante, se abrió una puerta.

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Capítulo 375
¡Pick Me Up! Gacha Infinito (Novela) Capítulo 374
Estás leyendo el capítulo 374 de ¡Pick Me Up! Gacha Infinito (Novela), un novela. Han Seo-jin es uno de los mejores jugadores de Pick Me Up con el nombre de usuario Loki. Debido a un error que encontró mientras superaba uno de los niveles más altos del juego, fue convocado al juego como héroe... un… Este capítulo tiene publicado el 7 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. ¡Pick Me Up! Gacha Infinito (Novela) tiene 400 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.