Leer Noche sin límites (Novela) Capítulo 33 online gratis en español
🏴 Grupo: DusterCrazy✍️ Traducción: DusterCrazy
Bajo la noche, a lo lejos se distinguían borrosas las siluetas oscuras de las montañas.
—¡La información era errónea! —exclamó alguien en el bosque.
En la espesura, los hombres que rodeaban a Qin Ming quedaron atónitos y retrocedieron deprisa. En un instante habían muerto dos compañeros. Aquel muchacho era demasiado feroz: de la sencillez y la serenidad había pasado a estar cubierto de aura asesina; hasta su mirada clara había cambiado, como si de ella brotaran dos relámpagos.
En ese momento, Qin Ming sostenía la lanza con una sola mano y tenía atravesado el pecho de uno de ellos. Lo mantenía alzado en el aire mientras la sangre corría y goteaba, tiñendo de rojo la nieve.
A los primeros que lo habían rodeado se les erizó el vello. Si hubieran estado en el lugar de aquel hombre, probablemente tampoco habrían podido esquivar el golpe.
El aura del muchacho era completamente distinta. El viento helado le alborotaba el cabello negro y en su rostro apuesto y delicado se leía una expresión fría. Todo él empezaba a ejercer una presión abrumadora.
Los hombres retrocedieron una y otra vez sin poder evitarlo. ¿Cómo era posible que alguien en su primer renacimiento tuviera semejante poder? Uno de los dos muertos llevaba más de diez años en el ámbito del segundo renacimiento.
—De verdad has superado mis expectativas. Tus secretos no son poca cosa. Ya has alcanzado el segundo renacimiento en tan poco tiempo. A una persona común le haría falta un período para consolidarlo, pero tú ni siquiera necesitaste detenerte: ascendiste de nuevo de inmediato.
Qi Huai'en avanzó. Tenía una figura proporcionada, como la de un tigre o un leopardo: poderosa, ágil y vivaz. Su rostro, bastante apuesto, se veía frío mientras fruncía el ceño.
Detestaba sentirse fuera de control. El muchacho al que observaban había escapado de su dominio y se había convertido en una variable peligrosa. Pero las cosas ya habían llegado a ese punto; no tenía otra opción.
Su familia estaba buscando una sustancia de esencia espiritual sumamente rara y se preparaba para elaborar una poción misteriosa capaz de alterar su constitución innata, elevar su aptitud y potencial, y convertirlo en uno de los candidatos suplentes.
Así podría pasar varios años más junto al anciano de la Ciudad de la Luz Fluyente, escuchando sus enseñanzas sobre artes secretas. Eso bastaría para cambiar el rumbo de su vida.
Si la aptitud de Qin Ming y la de You Liangyun hubieran sido parecidas, le habría encantado mostrarle buena voluntad de antemano y entablar amistad con él. Pero comprendió que aquel muchacho estaba destinado a cerrarle el camino. Ya no pudo contenerse.
Qin Ming sacudió con violencia la larga lanza que sostenía en la mano derecha. El cadáver ensartado, como un espantapájaros, se desprendió de la punta y salió disparado hacia Qi Huai'en a toda velocidad.
¡Shua!
Qi Huai'en desenvainó su sable largo. Un destello eléctrico pareció cruzar el bosque apagado. Golpeó con el lomo del sable el cadáver que se acercaba a gran velocidad. Su movimiento fue ligero, pero el cuerpo recibió un impacto brutal; la parte alcanzada por el arma quedó completamente deformada y salió despedida hacia un árbol cercano.
¡Crac!
Se quebraron muchas ramas secas. El cadáver chocó contra el tronco, a gran altura, quedó destrozado y cayó al suelo.
Mientras tanto, Qin Ming se desplazó con calma unos pasos hacia un lado y recogió el martillo de oro negro que yacía en el suelo. Ahora sostenía una lanza en una mano y un gran martillo en la otra.
Ninguna de esas armas era apropiada para empuñarla con una sola mano, pero sus brazos tenían una fuerza de mil kilos, así que cada arma le resultaba liviana.
Se sorprendió un poco: Qi Huai'en sí que tenía cierta destreza. Con un leve movimiento del sable que sostenía, había apartado el cadáver como si lo embistiera un carro blindado; los huesos se le quebraron y el cuerpo voló seis o siete metros.
Qi Huai'en miró a los otros cuatro.
—¿Qué esperan? ¿Acaso aguardan a que yo me encargue mientras ustedes miran?
Eran hombres que había traído de su familia. Algunos le eran muy leales; otros, intimidados por su posición, no se atrevían a desobedecerlo. Esta vez se pusieron en guardia y empezaron a rodear lentamente a Qin Ming, listos para atacar en cualquier momento.
Todos los que lo asediaban estaban ahora muy concentrados. Uno de ellos, renacido por segunda vez, tomó la iniciativa y blandió una lanza larga reluciente, que descargó de pronto en un tajo vertical. Su esencia, energía y espíritu hervían; movilizó toda la fuerza de su cuerpo.
Al mismo tiempo, los demás también atacaron. Qi Huai'en incluido, blandieron sus armas y lanzaron sus golpes. Entre las armas de todos se ocultaba un arco de luz aterrador trazado por el sable.
Qin Ming alzó el martillo de oro negro con la mano izquierda. ¡Clang! El pesado asta de la lanza larga salió volando por el aire.
El renacido por segunda vez apenas podía creerlo. Había sujetado el asta con ambas manos, pero no consiguió aferrarse. La carne blanda entre sus dedos se desgarró con la vibración y el arma salió despedida. ¡Qué fuerza tan aterradora! ¿De verdad seguía siendo un renacido por segunda vez?
Entretanto, las armas de los demás también chocaron con la lanza y el martillo largo de Qin Ming. El impacto los sacudió. No habían apostado todo como el hombre de la lanza larga y tuvieron cierto margen para amortiguarlo. Aunque sentían los brazos entumecidos, todavía conservaban sus armas.
La fuerza de Qin Ming no era lo único aterrador: también los superaba ampliamente en velocidad. De otro modo, no habría podido interceptar en un instante todas las armas afiladas que se lanzaban contra él.
Qi Huai'en solo había hecho un tanteo: apenas entró en contacto con el muchacho, retrocedió. Ya comprendía que se había vuelto completamente «incontrolable» y que era imposible «dominarlo».
Aunque había sobreestimado a su rival, ahora veía que aun así se había quedado corto.
Sin vacilar, sacó un pequeño frasco de cristal de diez centímetros de alto, destapó la botella y se bebió de un trago el líquido rojo intenso que contenía.
Ese día no tenía otra salida. Ni siquiera podía huir: si no silenciaba al muchacho, no tendría un buen final. Cuando aquel cuervo conociera la verdad de lo ocurrido, sin duda lo mataría.
Aunque sabía que aquel líquido le haría daño después, Qi Huai'en no podía preocuparse por eso. En ese momento tenía que aumentar drásticamente su fuerza.
En el campo, Qin Ming no se detuvo en absoluto. Tras el choque fugaz, había atacado a todos y detectado enseguida el punto más débil.
El renacido por segunda vez al que había hecho volar la lanza larga se convirtió en su primer objetivo.
Su cuerpo se volvió una sombra. Esquivó los sables largos, las mazas de hierro y las espadas afiladas que los demás lanzaron contra él, casi como si se teletransportara. ¡Bum! Descargó un martillazo contra el hombre, que retrocedía a toda velocidad con los diez dedos chorreando sangre.
Este hizo todo lo posible por esquivarlo. Un compañero cercano acudió en su ayuda, pero aun así no logró apartarse por completo. El martillo de oro negro lo golpeó debajo del hombro derecho. Esa zona se hundió y estalló al instante; también se quebraron los huesos del lado derecho del pecho y le perforaron los órganos. Gritando, salió despedido de lado.
Todavía no había muerto, pero había perdido la capacidad de luchar. Yacía boca abajo, jadeando con dificultad, incapaz de levantarse. El hombro derecho había desaparecido; todo el brazo había salido volando.
Semejante fuerza dominante y feroz, junto con aquel modo aterrador de luchar, dejó pálidos a los demás. ¿Qué clase de monstruo tenían delante?
Aunque eran leales a la familia Qi y sus mayores y menores estaban en aquella ciudad, ahora se les heló la sangre. Presentían que aquel era un adversario invencible y querían huir.
¿Qué cimientos innatos dorados había forjado su adversario durante el primer renacimiento? Ahora, tras el segundo, su fuerza y velocidad eran inalcanzables para ellos. Parecía pertenecer a un nivel completamente distinto.
—No teman. Puedo ocuparme de él. Ustedes quédense atentos y ayúdenme a contener a esta bestia —dijo Qi Huai'en, acercándose con el sable largo en la mano.
No solo tenía el rostro enrojecido y resplandeciente: también su cuerpo parecía estar maduro. Toda parte descubierta de su piel brillaba con un rojo cristalino, y de él emanaba una neblina roja como la sangre.
Qin Ming lo observó sin el menor temor. Su oponente era un renacido por segunda vez. Aunque hubiera bebido alguna poción misteriosa, ¿acaso podía hacer que su cuerpo produjera luz celestial y entrara en el ámbito del tercer renacimiento? Era imposible. Incluso si su cuerpo iba a transformarse, necesitaría uno o dos días para completar el proceso.
—Qué fuerza tan poderosa y extraordinaria. De verdad es maravillosa; hace que uno se embriague —suspiró Qi Huai'en.
Lo miró y dijo:
—Admito que la codicia me hizo perder el rumbo. Mi mirada ya no es clara y el corazón se me ha cubierto de polvo. Pero, aunque pudiera volver a elegir, probablemente tomaría la misma decisión.
En semejante momento, todavía necesitaba desahogar sus emociones.
Su figura proporcionada irradiaba una luz roja. En su rostro, que aún no había alcanzado la madurez, se mezclaban la frustración y el anhelo de poder. Continuó:
—¿Sabes? Vengo de una ciudad mucho más pequeña que la Ciudad de Luoxia. Sin embargo, durante mi renacimiento podía levantar un caldero de trescientos sesenta kilos; era una maravilla en toda la región, muy por encima del segundo mejor de mi generación. Pero cuando pasó por allí una persona importante, ni siquiera estaba a la altura de ser candidato suplente. ¡Me sentí muy desolado!
Qin Ming no atacó; lo escuchó en silencio.
Qi Huai'en miró el cielo nocturno y dijo:
—Ahora por fin tengo una oportunidad. Mi familia renunció a una veta minera para conseguir un recurso espiritual extraordinario, capaz de alterar mi constitución innata y elevar mi aptitud. Tengo la posibilidad de estudiar durante cinco o diez años junto al maestro de la persona importante. ¿Sabes lo que significa? ¡Cambiaré mi destino! Si doy un paso adelante, se abrirán ante mí horizontes infinitos y una vida espléndida. Pero tú apareciste y cortaste mi camino ascendente. Te convertirás en candidato suplente y yo perderé mi puesto. Si retrocedo, seré una planta sin raíces y tendré que ir como acompañante; allí solo podré escuchar las enseñanzas durante uno a cuatro años, lo cual no me bastará para cambiar mi destino por completo. ¡No tengo otra opción!
Qin Ming lo miró con serenidad y dijo:
—Tú quieres progresar, luchar por ti mismo y entrar en un mundo más amplio para contemplar un paisaje de vida infinitamente espléndido. Yo, en cambio, estoy aquí solo para salvar el pellejo, para seguir con vida.
Qi Huai'en alzó el sable largo.
—Es cierto: nuestras posturas son distintas y encontrarnos aquí fue un error. Pero ya no tengo salida. O te mato y salto como un pez, desde un arroyuelo murmurante hasta el resplandeciente mar dorado sin límites, para levantar mis propias olas de oro; o muero aquí mismo y todo se acaba. ¡Mata!
Lanzó ese grito y, de un salto, llegó frente a Qin Ming. El sable largo de su mano descargó una luz extraordinariamente deslumbrante, que hizo estallar las ramas de los árboles circundantes.
Los demás también lo apoyaron y se abalanzaron juntos hacia adelante.
En aquel instante fugaz, Qin Ming se enfrentó solo a cuatro expertos con absoluta calma, sin sentir la menor presión, y siguió combatiendo contra ellos.
—¿Cómo es posible? —Qi Huai'en no podía creerlo; le costaba aceptar la realidad. Después de beber la poción roja, que tenía efectos secundarios, había aumentado drásticamente toda su fuerza. ¿Y aun así no podía aplastar a su rival?
Durante su primer renacimiento podía levantar un caldero de trescientos sesenta kilos; tras el segundo, la fuerza de sus brazos se había duplicado. Ahora se acercaba a los novecientos cincuenta kilos.
Había llegado a ese nivel y aun así no podía someter a su rival. Al contrario, los golpes le habían dejado entumecida la mano derecha. ¿Qué clase de monstruo era aquel muchacho? Superaba todo lo que había imaginado.
—¿Esto… sigue siendo humano? —Los demás palidecieron. Conocían muy bien los cimientos de Qi Huai'en: todos venían del mismo lugar y comprendían mejor que nadie lo aterrador que era después de beber la poción roja. Pero aun así no podía vencer al muchacho ni someterlo.
Qin Ming habló:
—A menos que, después de beber esa poción estimulante, te brote de inmediato la luz celestial y entres en el ámbito del tercer renacimiento. De lo contrario, todo lo que hagas será en vano.
Al mismo tiempo, no mostró piedad. Atravesó el pecho de uno de ellos con la lanza larga que sostenía en la mano derecha, lo arrojó y lo dejó colgando de un árbol.
¡Bum!
Al instante siguiente, golpeó con el martillo al otro oponente, le hizo volar el sable largo y le hundió el pecho. Aunque no murió enseguida, sin duda no sobreviviría.
Qi Huai'en enloqueció y siguió enfrentándose a Qin Ming. Sin embargo, la mano con la que sostenía el sable temblaba levemente. El martillo de oro negro del muchacho era imposible de hacer tambalear; ya no podía resistirlo.
Entonces Qin Ming arrojó la lanza larga que tenía en la mano. El último ayudante de Qi Huai'en fue atravesado y cayó en la nieve, jadeando con dificultad. No podía creer que su grupo, guiado por Qi Huai'en, hubiera fracasado al atacar a un solo hombre. Todos morirían allí.
Qin Ming ejecutaba con serenidad las técnicas de combate del manual de sable. No blandía el arma siguiendo formas fijas, sino que actuaba según su propio entendimiento, aplicándolas con flexibilidad y sin artificios. A menudo improvisaba un movimiento genial e inesperado.
Tras varios intercambios, Qi Huai'en descubrió desesperado que, aunque recurriera a la técnica, compitiera con su rival en movimientos ingeniosos y desplegara toda clase de recursos letales, tampoco podía vencerlo. Qin Ming lo aplastaba por completo.
¡Pum! Qi Huai'en salió despedido por los aires. Qin Ming le había dado un martillazo en el hombro derecho y, entre una nube de sangre, esa zona estalló.
—¿A qué nivel has llegado? ¿Cuánta fuerza tienes? —preguntó Qi Huai'en, sin resignarse.
Qin Ming no le hizo caso y se preparó para acercarse a rematarlo con otro golpe de martillo.
Qi Huai'en soltó una risa amarga.
—Aunque no me lo digas, ya lo sé. Si puedes someterme en este estado, durante tu primer renacimiento debiste de tener quinientos kilos de fuerza en los brazos. Tras el segundo renacimiento, naturalmente podrías levantar un caldero de mil kilos. ¿Me equivoco?
Los que aún no habían muerto, aunque tosieran sangre y lucharan por seguir vivos, se esforzaron por alzar la cabeza y mirar al muchacho apuesto. Estaban conmocionados: antes de morir habían oído algo increíble. ¿De verdad había alguien capaz de alcanzar ese nivel?
—Los enviaré al otro mundo —dijo Qin Ming con calma.
Se acercó a cada uno y les dio el golpe final con el martillo, poniendo fin definitivamente a sus vidas.
Limpió meticulosamente el campo de batalla, recogió los restos y se aseguró de borrar todo rastro. Solo entonces se dio la vuelta y partió hacia la grieta del terreno de antaño.
—¿Eh? —Qin Ming sintió algo extraño. La última vez, aquel nodo especial lo había hecho enfermar gravemente; ahora, apenas se acercó, el cuerpo se le relajó y se sintió más ligero. El cansancio que le había quedado tras la batalla desapareció enseguida.
Examinó con cuidado el bosque de los alrededores y, sin dudar más, entró en la grieta. Una vez más vio cómo tenues filamentos de luz plateada se entretejían bajo tierra.

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Noche sin límites (Novela) Capítulo 33
Estás leyendo el capítulo 33 de Noche sin límites (Novela), un novela. _Aquel día el sol se puso y nunca volvió a salir…_ Este capítulo tiene publicado el 25 de octubre de 2026, Traducido por el grupo DusterCrazy. Noche sin límites (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.