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Leer Noche sin límites (Novela) Capítulo 31 online gratis en español

🏴 Grupo: DusterCrazy✍️ Traducción: DusterCrazy
Por un instante, Qin Ming sintió que alguien le había penetrado hasta el fondo del corazón. El incendio de aquella noche, dos años atrás, que había devorado la aldea entera, pareció arder desde sus recuerdos hasta la realidad: el calor abrasador, el olor acre a quemado, los muros derruidos y los cadáveres esparcidos por todas partes, y también aquel muchacho de vestidura de plumas, libre de todo apego mundano. Todo volvió a aparecer ante sus ojos. Pero, en cuanto se dio vuelta, ya había recuperado la calma. Su corazón estaba sereno. Aunque la mujer que tenía delante lo había visto dos años atrás, cuando estaba abatido y al borde de la muerte, no podía conocer lo que realmente había vivido. Si entre ambos hubiera habido más encuentros y una historia compartida, no tendría sentido que, viviendo cerca del pueblo de la Enredadera Plateada, recién volvieran a verse ese día. Qin Ming adoptó una expresión sincera y dijo: —Señorita Xie, por favor, cuénteme qué pasó. ¿Quiénes estuvieron cuidándome entonces? Como habrá visto, sufrí una grave herida en la cabeza y hasta hoy desconozco lo que viví durante aquel período. Xie Lingxi clavó en el suelo la espada enorme, de más de tres metros, y volvió la mirada hacia él. —En aquel entonces, un hombre y una mujer te llevaban de viaje. Parecían tener poco más de treinta años. Por lo que alcancé a oír, ya no resistirías mucho más y, al final, no les quedaría otra que dejarte a tu suerte. Qin Ming reflexionó y murmuró en voz baja: —Estaba por morir y aun así me llevaron tan lejos. ¿Por qué? El cabello oscuro de Xie Lingxi medía algo más de dos metros. Sus facciones tenían mucho relieve y sus hermosos ojos brillaban como estrellas. —Solo oí unas pocas frases desde lejos. Querían llevarte a un lugar remoto, muy lejos de las resplandecientes ciudades. Si lograbas sobrevivir, lo mejor sería que echaras raíces por allí. En ese momento, una doncella esbelta llegó para servir el té. En la bandeja llevaba dos tazas de tamaños bastante distintos. Entonces dijo: —En aquel entonces, mi señorita les dio una píldora para reponer el qi y la sangre. No era particularmente valiosa, pero fue un gesto de buena voluntad. —Ah, muchas gracias… señorita Xie. Qin Ming hizo una reverencia enseguida. Ella les había hecho ese favor sin mencionarlo; de no ser por la llegada de la doncella al patio trasero, él jamás se habría enterado. —Retírate. Xie Lingxi hizo un gesto con la mano y no dejó que la bella y delicada doncella dijera nada más. Qin Ming juntó las manos en señal de respeto. —¿Podría hacer memoria con más detenimiento y decirme si recuerda algún otro detalle de aquel día? Se lo agradecería muchísimo. —En aquel entonces llevabas la ropa hecha jirones y manchada de sangre. Se notaba que, incluso cuando era nueva, debía de ser muy sencilla. Qin Ming asintió. Durante su segundo renacimiento había visto una imagen de sí mismo cuando era pequeño; llevaba una ropita con parches. No era extraño que su vida tampoco hubiera sido muy buena en la adolescencia. Lo que no entendía era por qué había atraído una calamidad mortal y por qué el fuego había devorado la aldea entera. Xie Lingxi recordó algo más y dijo: —Los dos que te llevaban habían venido principalmente a investigar las grandes montañas de esencia espiritual de esta región, activadas por la luz celestial. Ya que durante el viaje hablaron de que querían que echaras raíces en un lugar remoto, supongo que te trajeron por aquí de paso. Le explicó que solo se habían encontrado por casualidad dos veces en el camino. Lo que acababa de contarle no era más que una conjetura suya, basada en las pocas frases que había oído mientras aquellos dos avanzaban apresurados. Al oírla, Qin Ming se quedó pensativo. ¿Qué relación tendría con él aquella pareja? No parecían tener un vínculo muy estrecho, pero aun así lo habían salvado. Al mismo tiempo, ¿qué significaban aquellas montañas de esencia espiritual, activadas por la luz celestial? Tenía muchas ganas de preguntárselo, pero sentía que ya había preguntado demasiado y que podía resultar descortés. … —Je, je, je. En la sala pequeña del patio delantero, el cuervo de ojos violetas se reía mientras miraba a la mujer envuelta en una capa de piel negra. —Esos dos muchachos te tomaron por una señorita de la familia Xie. ¡Gua, gua, gua! —¡Qué risa tan desagradable tienes! La mujer estiró sus dedos largos y delicados, envueltos en un resplandor tenue, y apuntó hacia el cuervo. Este alzó el vuelo de inmediato y esquivó el ataque con ligereza. El cuervo de ojos violetas dijo: —Quién iba a pensar que en un lugar tan remoto aparecerían dos jóvenes prometedores. Me parece que el otro muchacho, el malhablado que está enfermo, también será extraordinario si su cuerpo termina de sanar y recupera por completo su esencia originaria. —Ese muchacho que no sabe hablar ya tiene maestro. Se nota que alguien está usando métodos nada comunes para ayudarlo a acondicionar el cuerpo. El cuervo dijo: —Dicen que, cuando la luz celestial rasgó el cielo nocturno hace dos años, de las decenas de regiones bendecidas por ella, esta fue la más apagada y recibió muy poco resplandor de esencia espiritual. Pero quizá las cosas no sean como se creía. ¡En las aldeas cercanas ya encontramos a dos jóvenes bastante prometedores! La mujer bebió un sorbo de té. —Mi maestro posee un saber que alcanza los cielos; su presentimiento debe de ser acertado. Es muy posible que aquella luz celestial de hace doscientos años jamás llegara a estallar aquí y que su energía se haya acumulado hasta ahora. Hoy, al entrelazarse dos luces celestiales de colores distintos, es probable que los productos especiales que nazcan aquí sean extraordinarios. Después, la mujer se bajó el borde de la capucha, se puso de pie y dijo: —Tenemos que irnos. Hoy el hermano mayor Xie estará muy ocupado. Quién habría pensado que su hija se adelantaría por su cuenta, actuando primero y avisando después, y tomaría el camino del Dios del Espíritu Gigante. Ahora lo tiene muy preocupado. … Al final, Qin Ming no pudo contenerse y le pidió consejo a la noble que tenía delante. Ella no tenía ninguna obligación de despejarle las dudas. Si lo rechazaba, él se marcharía sin más, aunque tuviera que tragarse la vergüenza. Mientras él mismo no se sintiera incómodo, no pasaba nada. Xie Lingxi le explicó: —El sol se puso y nunca volvió a salir. La luna y las estrellas del firmamento también desaparecieron. La luz celestial es un resplandor que, por accidente, atraviesa el manto de la noche y desciende sobre la tierra. Pueden pasar desde varias décadas hasta más de un siglo entre una aparición y otra; no hay ninguna regularidad. Cuando aparece, es algo extraordinario: en las inmediaciones del lugar donde cae pueden nacer productos excepcionales. Qin Ming le agradeció de corazón. Ella no se había dado aires de superioridad y se lo había explicado sin rodeos. —Señorita Xie, es hermosa y además tiene un corazón bondadoso. No es como… Empezó a decirlo, y advirtió que, si redujeran a Xie Lingxi a una escala normal, su rostro no sería más grande que una palma. Tenía una figura de proporciones áureas; solo que, por haber seguido el camino del Dios del Espíritu Gigante, ahora todo en ella era mucho más grande que lo normal. —¿No es como quién? —preguntó Xie Lingxi. —No es como cierta persona que, cuando por accidente la miré una vez, me devolvió dos miradas fulminantes. Qin Ming lo soltó al pasar. —No estarás hablando de mi joven tía marcial, que está en el patio delantero, ¿verdad? Xie Lingxi se mostró sorprendida. La mujer que acababa de salir de la residencia del viejo noble se detuvo en seco. El cuervo de ojos violetas, que volaba a baja altura, soltó una carcajada. —¡Gua, gua, gua! —¡Qué desagradable! … Qin Ming no tuvo el descaro de quedarse a comer en casa del viejo noble. Sentía que ese día había aprendido muchísimo; solo con toda aquella información ya había valido la pena el viaje. Cuando se acercó a la aldea de los Dos Árboles, todavía repasaba las palabras de Xie Lingxi. Había pasado todo el camino dándole vueltas. —Creo que, con mi tercer renacimiento, tarde o temprano recuperaré esos recuerdos perdidos. Lo dijo en voz baja, con la mirada firme. Qin Ming se dio cuenta de que el viejo noble era una persona extraordinaria y de que su hija era muy poderosa. A pesar de su corta edad, ya rozaba los cinco metros de altura; eso demostraba que había avanzado muchísimo por el camino del Dios del Espíritu Gigante. —La mujer que me llevó de viaje tenía un lunar rojo en la ceja derecha, y el hombre tenía los brazos particularmente largos. No sé si esta vez vendrán a las montañas a recolectar los productos de los nodos especiales. Qin Ming le daba vueltas al asunto. También se había enterado de que la Ciudad de la Luna Caída era bastante grande y quedaba muy lejos de allí. Pronto llegó un mensaje de Cao Long, Wei Zhirou y Mu Qing: ¡dos días después entrarían en las montañas! Ahora sí había información concreta. Los altos mandos de la Ciudad del Resplandor Escarlata habían llegado a un acuerdo con los seres superiores de las montañas: estos renunciarían a todo el territorio que los seres anómalos habían extendido tiempo atrás. La gente podía entrar libremente en las zonas donde antes, desde las afueras de la montaña, cazaban y recolectaban hierbas medicinales. Pero, si querían adentrarse más y explorar las zonas peligrosas de las montañas, tendrían que arreglárselas por su cuenta. Por supuesto, los seres superiores prometieron que no los cazarían a escondidas. Sin embargo, no faltaban otras criaturas peligrosas en las montañas, así que los de afuera tendrían que decidir por sí mismos qué hacer. Los altos mandos de la Ciudad del Resplandor Escarlata también prometieron que no los cazarían a escondidas. Era evidente que, después de expulsar a aquella partida de seres superiores forasteros, las montañas no volverían a estar en calma. Aunque los altos mandos no organizaran matanzas, seguían estando los ancianos de las grandes familias y los demás seres anómalos aterradores de las montañas. Chocarían en las zonas donde la niebla nocturna era más espesa. Adentrarse en ellas significaba inevitablemente derramar sangre y enfrentarse a conflictos. A nadie le importaría quién fueras ni de dónde vinieras. —Puedo guiarlos, pero solo por las zonas exteriores. No pondré un pie en esas regiones desconocidas. Qin Ming se lo dejó claro a Mu Qing y a los demás de inmediato. —Ay… Nosotros tampoco nos atrevemos a adentrarnos. Ese es el territorio de los viejos; se van a matar entre ellos —dijeron, abatidos, Mu Qing, Cao Long, Wei Zhirou y los demás. Lo más importante era que también había llegado mucha gente de otras regiones. Ni siquiera las zonas exteriores eran seguras. La noticia se había difundido: en algunos nodos especiales ya habían nacido productos excepcionales y podían recolectarse. Durante los dos días siguientes, Qin Ming vio los diversos preparativos de todos los bandos. No solo los forasteros poderosos, sino también las organizaciones locales se movilizaban activamente; por ejemplo, la secta de los Tres Ojos y la cresta del Gallo Dorado. La secta de los Tres Ojos era muy misteriosa. Se decía que tenía miembros incluso en ciudades lejanas, y que el grupo establecido en esta región no era más que un puesto avanzado. Por lo general, a los miembros locales de la secta les encantaba aprovecharse del respaldo de sus superiores para intimidar a los demás. Antes de cualquier conflicto, siempre se apresuraban a decir que venían de la secta de los Tres Ojos, que allí arriba tenían expertos de primer nivel y que más les valía pensarlo bien. Pero ese día habían cambiado de actitud. Uno de ellos fue a hablar con Xu Yueping y no se mostró tan brusco. —Todos somos de aquí. Cuando encontremos algo especial, compartiremos la información. Lo natural es que los productos excepcionales de la región se queden con nosotros, los locales. Mira esas montañas: ahí están y nunca se moverán. Nos acompañarán toda la vida y, cuando muramos, descansaremos junto a ellas. La secta de los Tres Ojos también echó raíces aquí; perdurará tanto como las montañas… El viejo Liu miró al hombre de la cicatriz en la cara. Ya no podía soportar escucharlo. —Segundo Cicatriz, antes eras más directo. Tendrías que remangarte, clavar el cuchillo en la mesa, apoyar el pie en una silla y amenazarnos: «Cuando encuentren un nodo especial en las montañas, nos avisan; de lo contrario, cuando la gente de la Ciudad del Resplandor Escarlata se vaya, nosotros, que seguiremos aquí tanto como las montañas, nos vengaremos». ¿No es eso lo que querés decir? —Sí. La verdad, yo también quería decirlo así, pero los de arriba dijeron que esta vez no fuéramos bruscos. Ya entendieron lo que quiero decir. ¡Me voy! El Segundo Cicatriz de la secta de los Tres Ojos se dio vuelta y se marchó. Poco después también llegó gente de la cresta del Gallo Dorado. Antes habían sido grandes bandidos y, aunque los habían amnistiado, los pueblos cercanos todavía les tenían mucho miedo. Los jinetes de gallinas doradas que entrenaba la cresta del Gallo Dorado eran feroces y muy aptos para tender emboscadas en los bosques. Las gallinas corredoras doradas eran criaturas mutadas de segunda mutación y, con sus jinetes a cuestas, resultaban sumamente peligrosas. … —Ya casi es hora de entrar en las montañas… You Liangyun estaba sentado en la cámara de meditación. Sobre la mesa que tenía delante había un recipiente de jade con cierta sustancia de esencia espiritual. Bastaba con ingerirla para experimentar un segundo renacimiento. Faltaban dos días para entrar en las montañas: le alcanzaba el tiempo para elevar por completo su nivel de vida. Al principio no pensaba hacerlo tan pronto, porque quería seguir puliendo los cimientos innatos de su renacimiento. Pero ahora su expresión cambiaba a cada momento: por ratos se endurecía, por ratos vacilaba. Si no podía ir a la Ciudad de la Luz Fluyente junto con aquella mujer, no se resignaría. —¿Ya averiguaron todo? You Liangyun preguntó a las personas que estaban fuera de la cámara. —Sí, ya lo averiguamos. Durante los primeros dos días después de entrar en las montañas, será mejor que no vayamos a buscarlo. Lo más probable es que ande con Mu Qing, Cao Long y los demás. Cuando ese grupo ya conozca bien el terreno, seguramente podremos ir por él. —Bien. Dos días después, las distintas fuerzas comenzaron a internarse en las montañas. Qin Ming no sabía qué decir: el viejo Liu se había puesto una armadura, llevaba a la espalda un enorme sable de lomo ancho y montaba el gran perro amarillento que él mismo había criado. Y no era el único. Yang Yongqing, con dos sables, cabalgaba sobre una cabra negra más alta que los hombros de un adulto, convertido en un jinete de cabra negra. —¡A las montañas! Cao Long, Wei Zhirou, Mu Qing y los demás partieron al frente de su grupo. Solo eran una pequeña parte de las fuerzas jóvenes de la Ciudad del Resplandor Escarlata; había muchos más, pertenecientes a las grandes organizaciones y familias. —¡Atención! ¡Hay gente por aquí! ¡Han aparecido bípedos! No mucho después de internarse en las montañas, un gorrión parlante empezó a gritar desde lo alto, por encima de Qin Ming y los demás. Era una especie de ave capaz de hablar como los humanos, astuta y rapidísima en vuelo. Ahora estaba avisando a los seres de las montañas. Las palabras clave eran «gente» y «bípedos». Los seres anómalos mutados de las montañas entendían esos sonidos. —¡Dispárenle! —ordenó Cao Long. —¡Aquí hay un bípedo enorme, más grande que un oso de tres metros! Sin duda, el gorrión parlante había mutado. No solo transmitía información a los seres anómalos de las montañas, sino también a otros grupos humanos, con la esperanza de que se enfrentaran entre sí. Al oírlo, Cao Long montó en cólera y tensó el arco con sus propias manos. … ¡Bum! De repente, desde las profundidades de las montañas se alzó hacia el cielo un resplandor de cinco colores. Todos quedaron conmocionados. ¿Apenas acababan de entrar en las montañas y ya estaba madurando para salir a la luz el producto más misterioso? —¡Por mi dios de la montaña! ¡El lugar que ilumina la bruma de cinco colores apareció de golpe! ¡Rápido, vamos!
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Estás leyendo el capítulo 31 de Noche sin límites (Novela), un novela. _Aquel día el sol se puso y nunca volvió a salir…_ Este capítulo tiene publicado el 25 de octubre de 2026, Traducido por el grupo DusterCrazy. Noche sin límites (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.