Leer Noche sin límites (Novela) Capítulo 29 online gratis en español
🏴 Grupo: DusterCrazy✍️ Traducción: DusterCrazy
Ante el bosque de montaña sumido en la noche, Ling Xu y el gato atigrado desaparecieron en un destello, perdiéndose en la inmensidad nevada.
Lo de aquellos dos aún podía comprenderse; pero Wei Mo, con sus diez metros de altura y su armadura de aspecto antiguo, también desapareció en un instante. Se movía tan deprisa que pocos alcanzaron a reaccionar.
Solo la vieja comadreja de pelaje blanco puro hizo una seña sin apresurarse, llamó al burro y se alejó plácidamente a lomos de él, de regreso a las profundidades de las montañas.
Los seres no humanos del bosque espeso también se retiraron. De pronto, grandes bandadas de criaturas voladoras aparecieron sobre la inmensa cordillera, mientras numerosas siluetas trepaban y saltaban por las laderas.
En el terreno nevado al pie de las montañas, tanto los nobles de la Ciudad del Resplandor Escarlata como los integrantes de la patrulla de montaña y los renacidos de la región se fueron cada uno por su lado.
Incluso después de alejarse bastante, la gente seguía comentando lo ocurrido. Haber visto con sus propios ojos a seres superiores ya había hecho que el viaje valiera la pena.
—¿De dónde salió esa mujer vestida de plumas? Jamás había oído hablar de ella en la Ciudad del Resplandor Escarlata. Es realmente formidable.
—Seguramente sea la experta a la que el señor de la ciudad invitó desde lejos.
Los jóvenes eran quienes más emocionados y entusiasmados estaban. Tras presenciar unas pocas demostraciones de los poderosos, no dejaban de discutirlas, con la sensación de haber descubierto un mundo completamente nuevo.
—¿Ese es el límite que podremos alcanzar en el futuro?
—Despierta. Hay un techo que se llama «señor de la ciudad», pero en toda la Ciudad del Resplandor Escarlata solo hay uno. El tuyo es esforzarte veinte años y aspirar a conseguir un puesto en la portería de su residencia.
…
Por el camino, ni siquiera Cao Long, Wei Zhirou, Mu Qing y los demás descendientes de las ramas principales de las familias nobles pudieron sustraerse al tema.
—Primo, ¿qué nivel has alcanzado ahora? Tú también sigues la vía del Dios del Espíritu Gigante. Ya mides más de tres metros, y ese tal Wei Mo mide diez. A mí no me parece que la diferencia de altura entre ustedes sea tan grande. ¿Eso significa que la diferencia de fuerza también…?
—¡Cállate! —El rostro de Cao Long cambió de inmediato. Todavía no se habían alejado de las montañas. Cortó en seco a su joven e inexperto primo y añadió—: Hace veinte años, el venerable Wei ya medía veinte o treinta metros. Ahora su transformación sigue el sentido inverso. Nosotros ni siquiera podemos imaginar en qué nivel se encuentra.
En ese momento se acercó un anciano de cabello plateado, de posición bastante elevada dentro de la patrulla de montaña.
—¿Hay aquí alguien de la familia Wang de la Ciudad del Resplandor Escarlata?
Todos comprendieron al instante que aquello debía de estar relacionado con Wang Nianzhu. Había matado una nidada de serpientes de sangre, criaturas dotadas de esencia espiritual, y se sospechaba que, durante el proceso, había asesinado a varios patrulleros de montaña.
—Nianzhu ha desaparecido. Nosotros también lo estamos buscando —respondió un hombre de mediana edad.
—¿Acaso huyó por temor a que se castigaran sus crímenes? —preguntó el anciano de cabello plateado. Tenía el rostro surcado de arrugas, pero conservaba un vigor extraordinario y sus ojos lanzaban destellos helados.
Si se hubiera tratado de patrulleros de montaña corrientes, la familia Wang no les habría prestado atención. Pero la naturaleza del asunto había cambiado: alguien de arriba estaba haciendo preguntas, y eso también los inquietaba.
Después de todo, el máximo responsable de los patrulleros de montaña era el viceseñor de la Ciudad del Resplandor Escarlata.
—También nosotros lo estamos buscando. Estoy convencido de que Nianzhu no haría algo así —dijo el hombre de mediana edad. Luego acompañó al anciano hasta un lado del terreno nevado y se puso a explicarle algo.
…
En la aldea de los Dos Árboles, Qin Ming, el viejo Liu y Xu Yueping contemplaban la nieve al otro lado de la ventana. Dentro de la cálida habitación comían carne de burro humeante de una olla de cobre y bebían el excelente vino que habían desenterrado en el puesto de la patrulla de montaña.
Qin Ming, que antes no sentía ningún interés por el vino, empezaba a notar sus efectos. Jamás habría imaginado que Wang Nianzhu, cuyo nombre solo había conocido después de matarlo, seguiría resultando tan útil incluso muerto.
A eso se sumaba que había completado con éxito su segundo renacimiento. Saboreaba el vino a pequeños sorbos, tranquilo y relajado.
Miró por la ventana, dejando vagar sus pensamientos. En el fondo no estaba tan sereno. ¿Dónde se encontraba exactamente la Ciudad de la Luna Poniente? Tarde o temprano tendría que ir a verla.
Aquella noche de dos años atrás, las grandes llamas habían devorado la aldea entera. El joven vestido de plumas había atravesado los muros derruidos, sereno y ajeno al polvo del mundo, y había atacado sin piedad…
Ya no podría olvidar aquellas imágenes.
Qin Ming suspiró para sus adentros. De no haber conocido ese pasado, habría podido seguir viviendo en paz. Pero ahora tenía que acelerar el paso.
—Pequeño Qin, ¿será cosa mía? Me parece que tu esencia, energía y espíritu son más vigorosos que antes. Y diría que también has crecido un poco —comentó el viejo Liu. Aunque estaba achacoso, tenía una mirada muy perspicaz.
Qin Ming no había utilizado «Atenuar la luz, fundirse con el polvo» delante de él y de Xu Yueping, de modo que, naturalmente, su porte era algo distinto al de antes.
Xu Yueping asintió.
—Es verdad, has cambiado un poco. Tienes la mirada más limpia y parece que también estás más apuesto.
Tras su segundo renacimiento, Qin Ming había crecido menos de dos centímetros. Solo quienes lo conocieran muy bien podían percibir semejante cambio.
Ya había confirmado que el método de renacimiento registrado en el manuscrito de seda no hacía que uno siguiera creciendo indefinidamente.
Respondió sonriendo:
—Apenas tengo dieciséis años. Mi cuerpo aún no ha terminado de desarrollarse; bien podría cambiar cada pocos días.
Después de este renacimiento, además de alcanzar una fuerza de mil kilos con ambos brazos, su flexibilidad y su velocidad habían mejorado enormemente. Eran los cambios más destacados, y su capacidad de combate había crecido a pasos agigantados.
Durante la noche profunda, todo quedó en silencio. El cielo y la tierra parecían un abismo inmenso dispuesto a devorar hasta el último rayo de luz.
De pronto, en lo más profundo de las montañas, relámpagos plateados surcaron la negrura y un resplandor escarlata tiñó las crestas. Más allá, un gigante que empuñaba una larga lanza negra irrumpió sobre una cumbre y rugió como si quisiera hacer añicos montañas y ríos. Su bramido desencadenó una aterradora avalancha.
—¡Ya han empezado!
Desde una loma al pie de las montañas, una mujer envuelta en una capa de piel negra observaba a lo lejos aquel paisaje nocturno, aterrador y claramente anormal. Resplandores brillantes fluían por sus pupilas.
Un cuervo de ojos violetas, posado en un árbol bajo, habló con voz humana:
—Ese grupo de seres superiores forasteros no podrá resistir. Tendrán que retirarse esta misma noche. Si todo va deprisa, en dos días podremos entrar en las montañas para buscar el lugar que ilumina la bruma de cinco colores.
Detrás de la mujer y el cuervo había varias siluetas oscuras. Una de ellas dijo:
—Los dirigentes de la Ciudad del Resplandor Escarlata se han aliado con los seres no humanos que vivían originalmente en estas montañas. Los seres superiores que emigraron hasta aquí no podrán contenerlos. Es muy probable que algunas criaturas poderosas se queden aquí convertidas en materiales raros dotados de esencia espiritual.
La mujer alta de la capa seguía mirando hacia las profundidades de las montañas. Sin volverse, dijo:
—You Liangyun, cuando empiece el barrido de montaña, irás a tantear la capacidad de alguien por mí. Eso sí: si ganas, no lo mates. Si pierdes, no hace falta que regreses conmigo a la Ciudad de la Luz Fluyente. Vuelve a tu Ciudad del Resplandor Escarlata y sigue siendo un joven señor noble.
Detrás de ella había más de diez personas. Al oírla, uno de los muchachos se quedó paralizado y cerró de golpe los puños dentro de las mangas.
Era un noble de la Ciudad del Resplandor Escarlata, descendiente de la rama principal de la familia You. Cuando la mujer había seleccionado candidatos en la ciudad, él había albergado grandes esperanzas, pero al final ni siquiera había reunido los requisitos para figurar como suplente.
Sus mayores habían tenido que recurrir a sus contactos y pagar un precio considerable para conseguirle una oportunidad de acompañarla a la Ciudad de la Luz Fluyente.
No pretendía otra cosa que escuchar la enseñanza de métodos secretos ante el inescrutable maestro de aquella mujer. Con que pudiera estudiar durante medio año o un año, ya habría valido la pena.
Pero ahora sentía que su oportunidad peligraba. ¿A quién querían que fuera a tantear? ¿Acaso iba a perder incluso el derecho a acompañarla?
La mujer, de silueta grácil, siguió observando las profundidades de las montañas.
—Se llama Qin Ming. Es uno de los dos únicos renacidos que han establecido cimientos innatos dorados este año en esta región. También ha venido gente de tu familia You. Con los contactos que tienen, no creo que tarden en encontrarlo. Recuerda: te he pedido que tantees su capacidad, no que recurras a métodos deshonrosos.
—Bien. Ahora mismo buscaré a alguien que lo investigue.
You Liangyun se dio la vuelta y se marchó, con un destello frío en los ojos.
El cuervo contempló su espalda mientras se alejaba.
—Cuando You Liangyun experimentó su primer renacimiento, podía levantar un caldero de trescientos veinticinco kilos. Entre los jóvenes de este año de la Ciudad del Resplandor Escarlata, era inferior a otro muchacho y a una muchacha. Cuando estableció sus cimientos innatos dorados, no apareció ningún presagio extraordinario.
La mujer asintió.
—Qi Huai'en, síguelo. En realidad, quiero comprobar el carácter de You Liangyun. Originalmente no reunía los requisitos para acompañarme a ver al maestro. Si esta vez su comportamiento no está a la altura, no habrá motivo para que emprenda el viaje con nosotros. De paso, Qi Huai'en, observa a ese Qin Ming y comprueba si puede convertirse en uno de los suplentes.
Durante aquella noche profunda, muchos renacidos de sentidos agudos que vivían fuera de las montañas percibieron lo que ocurría. Subieron a lugares elevados y dirigieron la vista hacia la cordillera.
El tumulto en las montañas era demasiado grande. Incluso desde muy lejos podían oírse los aterradores rugidos de los seres no humanos.
En sus profundidades reinaba el caos. Multitud de insectos anómalos, aves y otras criaturas se elevaban al cielo nocturno y huían despavoridos. En el bosque espeso, los gritos de los simios y los rugidos de los tigres no cesaban.
Incluso el misterioso noble anciano del distante pueblo de la Enredadera Plateada recibió enseguida un informe.
Cada hebra de su cabellera plateada parecía cristalina y su rostro tenía un brillo sonrosado. Se echó encima un abrigo de piel de zorro y, con el cuerpo ligero como una voluta de humo, apareció en un instante sobre el edificio más alto de su residencia.
Aunque a esa hora la niebla nocturna era espesa, siguió mirando hacia las montañas y murmuró:
—Espero que en alguno de los nodos especiales haya surgido el tesoro que necesito.
—¿Han empezado a luchar?
Qin Ming saltó al tejado y miró hacia las montañas. La aldea de los Dos Árboles no quedaba muy lejos de ellas, de modo que no podía dejar de ponerse en guardia.
Por fortuna, aunque el caos reinó en las montañas durante aquella noche, no se extendió a las regiones exteriores. Uno de los bandos tenía el control absoluto de la situación y regulaba con precisión el curso de los acontecimientos.
Al día siguiente, todo el mundo comentaba lo mismo: ¡el poder en las montañas había cambiado de manos!
No cabía duda: pronto se permitiría a quienes habían llegado de la Ciudad del Resplandor Escarlata y a los renacidos de la región entrar en las montañas, buscar los nodos especiales y recoger los raros recursos que pudieran albergar.
Cuando llegó la noche tenue, Qin Ming desayunó y comenzó a practicar los métodos de renacimiento registrados en el manuscrito de seda. Al instante, sintió como si llevara un horno dentro del cuerpo, que le proporcionaba fuerza sin cesar.
Después practicó las técnicas de combate del manual de sable. Ahora, al blandir el martillo de oro negro de mango largo, le parecía estar agitando despreocupadamente una ligera vara de cáñamo.
Xu Yueping abrió la puerta y entró. Al ver que casi hacía florecer el pesado martillo de oro negro entre sus manos, se sobresaltó; pero enseguida dijo:
—Pequeño Qin, deja de practicar con el martillo. Tu futuro suegro ha enviado a alguien para invitarte a verlo.
—¿Eh? —Qin Ming se quedó atónito, con el desconcierto escrito en el rostro.
—El noble anciano del pueblo de la Enredadera Plateada ha pedido verte expresamente —le explicó Xu Yueping.
Qin Ming lo comprendió al instante y preguntó con calma:
—No me habrá invitado solo a mí, ¿verdad?
—Bueno… Sin duda querrá elegir entre varios. Pero tú y Zhou Wubing son los únicos que han establecido cimientos innatos dorados: por supuesto que destacan entre los demás. Aunque, justo en este momento… —Xu Yueping frunció el ceño. Después de lo ocurrido la última vez, también lo había pensado detenidamente y había llegado a la conclusión de que su decisión de entonces había sido poco meditada.
—Si no voy, se lo tomará como una ofensa, ¿no? —preguntó Qin Ming.
Xu Yueping asintió.
—En efecto, parecería que no le guardas consideración. Dicen que hasta los nobles que han venido de la Ciudad del Resplandor Escarlata fueron al pueblo de la Enredadera Plateada a visitarlo. Parece que realmente tiene una posición importante. Quizá proceda de un lugar de mucha categoría.
Qin Ming sonrió.
—Entonces iré a dar una vuelta y a comer y beber de gorra. En estas circunstancias, lo más probable es que haya alguna ventaja que aprovechar.
—¡Tú sí que…! —Xu Yueping lo señaló entre risas.
Lo había considerado con cuidado y no creía que ir pudiera perjudicarlo. Con tantos grandes expertos de la Ciudad del Resplandor Escarlata presentes, ¿qué podía pedirle el noble anciano a un muchacho que acababa de experimentar un solo renacimiento? Si de verdad tenía algún «asunto importante» entre manos, bastaría con seguirle la corriente sin comprometerse y aceptar todos los beneficios que ofreciera.
—Bien, iré dentro de un rato. De paso, echaré un vistazo a su hija. A ver por qué esa joven noble tiene tanta prisa por casarse —dijo Qin Ming.

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Noche sin límites (Novela) Capítulo 29
Estás leyendo el capítulo 29 de Noche sin límites (Novela), un novela. _Aquel día el sol se puso y nunca volvió a salir…_ Este capítulo tiene publicado el 25 de octubre de 2026, Traducido por el grupo DusterCrazy. Noche sin límites (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.