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Leer Noche sin límites (Novela) Capítulo 25 online gratis en español

🏴 Grupo: DusterCrazy✍️ Traducción: DusterCrazy
Durante la noche profunda, el cielo y la tierra eran negros como la tinta. Todas las cosas habían perdido el color y de la aldea entera apenas quedaban unos contornos difusos. Qin Ming estaba preparando la serpiente de sangre. Desollar a aquella criatura dotada de esencia espiritual resultaba realmente difícil: sus escamas eran más duras que el hierro refinado y, al golpearlas con el machete, resonaban con un tintineo metálico. Al menor descuido, aquellas escamas de un rojo vivo podían cortarle los dedos. Parecían piezas de metal precioso refinado; si se confeccionara una armadura con ellas, su capacidad defensiva sin duda sería asombrosa. Qin Ming dejó el machete a un lado y se dispuso a cambiarlo por un arma más afilada. Dos días atrás, además del martillo de oro negro de mango largo, Mu Qing le había regalado una espada corta. La probó. Aunque no tenía tanto filo como la espada larga del hombre de rostro amoratado, al empuñarla con firmeza y ejercer más fuerza apenas servía para desollar la serpiente. Completamente concentrado, Qin Ming abrió con la espada corta la piel de un extremo de la gran serpiente y después tiró de ella con fuerza. Así resultaba mucho más fácil que cortarla directamente. Varias piedras solares despedían una luz suave que bañaba el cuerpo de la serpiente de sangre en un resplandor rojo, vivo y cristalino, como si hubiera sido tallada y pulida en jade. A medida que retiraba la piel escarlata, quedaba al descubierto una carne blanca como la nieve y de textura delicada. La vesícula biliar no tenía el tono apagado de las serpientes comunes: relucía con un azul translúcido, como una gema. Qin Ming ya había percibido que tanto la carne como la vesícula contenían una esencia espiritual intensa y vigorosa. Incluso emitían un leve resplandor; debían de ser alimentos nutritivos de primera calidad. —No me extraña que los de la Ciudad del Resplandor Escarlata se quitaran de inmediato la máscara de hipocresía en cuanto la vieron, dispuestos incluso a matar para arrebatármela. Cortó la carne de serpiente en trozos con la espada corta y, tras lavarlos cuidadosamente, puso enseguida una olla con agua al fuego. Si podía alcanzar antes el segundo renacimiento, no pensaba dejarlo para el día siguiente. La situación general le inspiraba una sensación de peligro. Estaban apareciendo personajes de toda calaña, y los grandes clanes y las organizaciones de la Ciudad del Resplandor Escarlata llegaban uno tras otro. Quién sabía qué ocurriría después en las montañas. Todos buscaban los «nodos» de las montañas. Aquellos parajes especiales siempre estaban acompañados de fenómenos extraordinarios. En particular, ansiaban tanto encontrar el lugar donde las brumas de cinco colores irradiaban en todas direcciones que estaban dispuestos a ofrecer como recompensa por una pista textos de alto nivel sumamente raros. Desde que el campo magnético de las montañas se había alterado, los manantiales de fuego se apagaban y nacían otros nuevos, y habían sucedido toda clase de cosas extrañas. «También ha llegado desde lejos un grupo de seres superiores, con sus familias a cuestas, para apoderarse de los recursos de las cordilleras». Qin Ming se preguntó si aquella supuesta migración no sería más que una tapadera. ¿Y si aquellos seres anómalos recién llegados, situados en la cima, también estuvieran buscando algo? La carne ya estaba en la olla. Con el paso del tiempo comenzó a desprender un aroma intenso, y Qin Ming dejó de darle vueltas al asunto: se le hizo la boca agua al instante. Durante la noche profunda, el viento y la nieve arreciaban. Dentro de la casa, el fragante aroma de la olla de serpiente le llenaba la nariz. Qin Ming tenía un apetito voraz, pero aguardó con paciencia a que la carne estuviera bien cocida. —Huele de maravilla y, además, tiene un sabor exquisito. Tras probar el primer bocado, se le iluminaron los ojos. Aquella criatura dotada de esencia espiritual era muchísimo más sabrosa que una serpiente común; parecían dos especies distintas. Antes, las serpientes le habían producido cierto reparo, pero ahora no le importaba en absoluto. A sus ojos, aquello era «carne de dragón» al alcance de los mortales. Le bastaron unos pocos bocados para notar que una corriente de calor ascendía por su interior. El efecto era inmediato: las sustancias de esencia espiritual ya estaban actuando. —La vesícula se puede cocinar al vapor o dejar en remojo en un aguardiente añejo y fuerte antes de comerla. Ay, no tengo alcohol en casa; no hay elección. Mientras comía la carne, colocó la reluciente vesícula azul en la vaporera. Contenía una misteriosa esencia espiritual concentrada y necesitaba vigilarla con atención. Poco después, la vesícula, semejante a un gran diamante azul, quedó completamente cocida. Qin Ming dejó la carne a un lado y se dispuso a disfrutar del verdadero «plato principal». —¡Por el… dios de la montaña! ¡Cielos, qué amargura! Solo había probado un bocado, pero el amargor ya le había entumecido la lengua. Se miró en el espejo y descubrió que hasta la boca le brillaba de azul. Sabía que la vesícula de serpiente era amarga y se había preparado mentalmente. Sin embargo, el intenso amargor de aquella vesícula, donde se concentraba lo más puro de la serpiente de sangre, superaba con mucho sus previsiones. En ese instante, hasta le pareció que la carne había dejado de oler bien. El amargor lo había dejado aturdido. Se apresuró a tomar un sorbo de la sabrosa sopa de serpiente para arrastrar aquel sabor hacia el estómago, pero no sirvió de mucho: el intenso amargor seguía extendiéndose por toda su boca. Si solo se juzgaba por el sabor, aquello no se lo comería ni un perro. Resultaba insoportable incluso para un renacido cuyos cimientos innatos superaban los cimientos innatos dorados. Qin Ming no se la había tragado de un solo bocado, principalmente porque era bastante grande. Además, pensaba que, al masticarla, absorbería con mayor facilidad la esencia espiritual concentrada y podría alcanzar rápidamente el segundo renacimiento. El amargor estaba a punto de arruinarle por completo el buen ánimo con que había pasado la velada disfrutando de un manjar exquisito. Al ver que todavía quedaba más de media vesícula, apretó los dientes. Ya que había llegado hasta allí, seguiría masticando despacio y tragando poco a poco. Después de comérsela entera, volvió a mirarse en el espejo. Sus labios parecían pintados de un azul llamativo y seductor que le daba un aire extraño, difícil de describir. —¡Menos mal que la he comido durante la noche profunda! Si hubiera sido en la noche tenue, no podría dejar que nadie me viera. Pero la vesícula tenía de verdad un efecto potentísimo. Hacía muy poco que se la había comido y ya sentía calor por todo el cuerpo, como si le hubiera subido una fiebre alta. Qin Ming mantuvo la calma y siguió comiendo carne de serpiente. No solo quería mitigar aquel amargor, sino también avivar una vez más el fuego de esencia espiritual de su cuerpo. Al final, su cuerpo comenzó a arder como un horno rebosante de vitalidad. Rechazaba el frío implacable del invierno y toda su persona despedía luz. —¡Alimentos reconstituyentes, comida medicinal… ya están haciendo efecto! Qin Ming se levantó, tomó el martillo de oro negro de mango largo y salió al patio para practicar los movimientos letales del manual de sable. En un instante, toda la nieve acumulada en el suelo salió disparada hacia el cielo nocturno. Una neblina blanca se arremolinaba a su alrededor y una tenue luz recorría su piel. La vitalidad bullía en su carne y, al blandir el gran martillo, provocaba oleadas de estruendos semejantes al viento y al trueno. Su esencia, energía y espíritu se elevaban sin cesar. Sabía que el segundo renacimiento ya había comenzado. Era un proceso, no algo que se completara de golpe. Pero percibía con claridad los cambios: su fuerza aumentaba, sentía como si sus tendones se estiraran, su percepción se agudizaba y también mejoraba su vista. —El proceso de cada renacimiento es embriagador. Al sentir cómo me vuelvo más fuerte, hasta la oscuridad impenetrable de la noche parece aclararse un poco. Una enorme cantidad de fuerza activa circulaba por su interior. Sentía como si todo su cuerpo estuviera siendo purificado y renovado, mientras los huesos y los tendones parecían vibrar al unísono, con un retumbar profundo. Bajo el manto nocturno, su cuerpo era como un horno y se veía claramente la luz que despedía. Era como si una llama misteriosa ardiera en su carne, eliminando las viejas impurezas, impulsando el renacimiento y templando su esencia, energía y espíritu, a la vez que aceleraba la pujante transformación que tenía lugar en su interior. Qin Ming blandió el martillo de oro negro de mango largo en el patio, consumiendo sus fuerzas sin descanso. Solo regresó a la habitación cuando tuvo el cabello empapado y todo el cuerpo cubierto de sudor. Se sentó en silencio y se concentró en percibir los cambios de su interior. Después se preguntó si su cuerpo volvería a crecer tras el segundo renacimiento. Según el viejo Liu, las transformaciones corporales podían ser muy distintas en función del Arte de la Intención y la Energía o de la técnica de meditación que se eligieran. Pronto comprobaría la verdadera calidad de los «métodos sin escuela» que practicaba y vería qué cambios provocarían en su cuerpo. Qin Ming ya sacaba media cabeza a una persona corriente y, tras el primer renacimiento, había crecido casi siete centímetros más. Aquella noche, cuando había hablado del renacimiento con el viejo Liu y Xu Yueping, ambos habían considerado que su estatura no había cambiado demasiado, pues algunas personas podían crecer una cabeza entera. El viejo Liu tenía una amplia experiencia de la vida. En su juventud había mantenido una relación muy estrecha con los patrulleros de montaña de la generación anterior y había oído muchas anécdotas sobre el renacimiento. —Después de practicar ciertas variantes del Arte de la Intención y la Energía, en cada renacimiento el cuerpo se hincha como una burbuja y se vuelve cada vez más alto y corpulento. Pero solo algunos poseen un cuerpo dorado resistente; la mayoría son como figuras de barro. Por eso, al llegar a cierta etapa de muchos métodos de renacimiento, hay que impedir que el cuerpo siga creciendo. Esa era una de las situaciones que había descrito el viejo Liu. Había insistido en que también existían variantes secretas del Arte de la Intención y la Energía sumamente valiosas. Practicarlas podía producir transformaciones extremadamente misteriosas, como el nacimiento de un tercer ojo. Algunas leyendas sobre seres sagrados tenían su origen en ello. Esos manuales secretos eran tan escasos que ni siquiera muchos grandes clanes tenían acceso a ellos. Mientras bebía, el viejo Liu se había sumido en sus recuerdos y había contado las anécdotas que aquellos patrulleros veteranos le habían transmitido en su juventud. Después había seguido hablando de algunos métodos de renacimiento especiales, así como de las extrañas transformaciones y los efectos que correspondían a cada uno. Por último, había mencionado un método de renacimiento con el que era necesario mantener desde el principio las proporciones áureas de la estatura e impedir que el cuerpo creciera de manera descontrolada. El viejo Liu, ya ebrio, había mirado a Qin Ming mientras bebía y le había dicho: —A mí me parece que tu estatura no ha cambiado tanto. Qin Ming se lo tomaba con serenidad. Solo tenía que esperar dos días para descubrir hacia cuál de aquellas posibilidades se inclinaba el método de renacimiento que practicaba. Por primera vez sintió que, viviendo allí, realmente le llegaba muy poca información. Suponía que los renacidos de la Ciudad del Resplandor Escarlata conocían bien aquellos asuntos, mientras que él tenía que ir reuniendo retazos de lo que oía aquí y allá. Más aún, algunas personas no dependían del renacimiento para avanzar: existían otras sendas. Pero todo aquello quedaba demasiado lejos de su alcance y no tenía manera de informarse. Después de permanecer sentado en silencio durante largo rato, sintió hambre. Los cambios del segundo renacimiento eran muy evidentes. Se puso enseguida a comer sopa de serpiente para reponer lo que su cuerpo necesitaba con alimentos ricos en esencia espiritual. Por último, se lavó con agua fría y se durmió en el silencio absoluto de la noche profunda. Antes de quedarse dormido, entrevió que la «vestidura de jade con hilos de oro» volvía a aparecer sobre su piel. Una luz plateada le cubría el cuerpo y los hilos dorados se entretejían sobre ella, con un aspecto sumamente prodigioso. Qin Ming pasó de un sueño ligero a un sueño profundo y acabó en un estado entre la vigilia y el sueño. Sentía que dormía, con el cuerpo y la mente completamente relajados y bien descansados, pero una parte de su conciencia permanecía activa. En aquel estado, sin saber si estaba despierto, le pareció ver una tela negra cubierta de polvo que ocultaba su subconsciente y le impedía ver lo que había detrás. Sin embargo, durante el segundo renacimiento, el polvo se fue disipando y una esquina de aquella tela negra se levantó. Entonces vio al niño que había sido, en una época en la que todavía no comprendía el mundo. Aunque seguía medio dormido, Qin Ming comprendió que el segundo renacimiento mejoraba todo su cuerpo y también fortalecía su mente y su conciencia. Eso había hecho resurgir algunos recuerdos de su primera infancia que se habían vuelto borrosos. En su aturdimiento, fue como si alguien le susurrara al oído: —Esta serie de movimientos… tiene un origen extraordinario, pero ya no se puede llegar a dominar. Después, a través de aquella esquina levantada de la tela negra, Qin Ming vio una gran mano áspera que sostenía un antiguo librito muy delgado y lo abría por la primera página ante él, cuando todavía era un niño…
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Noche sin límites (Novela) Capítulo 25

Estás leyendo el capítulo 25 de Noche sin límites (Novela), un novela. _Aquel día el sol se puso y nunca volvió a salir…_ Este capítulo tiene publicado el 25 de octubre de 2026, Traducido por el grupo DusterCrazy. Noche sin límites (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.