arrow_back

Leer Noche sin límites (Novela) Capítulo 19 online gratis en español

🏴 Grupo: DusterCrazy✍️ Traducción: DusterCrazy
Qin Ming permanecía donde estaba. No se sentía incómodo por no haber sido elegido; se lo tomaba con absoluta calma. Xu Yueping, en cambio, estaba preocupado por él, aunque nada podía hacer para cambiarlo. Yang Yongqing también lamentaba la oportunidad perdida: tiempo atrás incluso había bromeado con él, diciéndole que durante la operación de barrido de montaña bajarían jóvenes nobles y que debía lucirse. Wei Zhirou sabía muy bien cómo tratar a la gente. Saludó a Qin Ming con entusiasmo y lo colmó de elogios. Le dijo que también deseaba invitarlo a acompañarlos, pero que Cao Long y Mu Qing no lo permitirían; una vez terminado el barrido de montaña, podía ir a buscarla a Ciudad del Resplandor Escarlata. Qin Ming, naturalmente, no se dio aires. Respondió sonriendo que, si se marchaba de la región, Ciudad del Resplandor Escarlata sería su primera elección. —Elijo a Qin Ming —dijo Mu Qing. El cuerpo de Qin Ming se tensó de una forma casi imperceptible. Antes, que no lo eligieran le había resultado indiferente y lo había aceptado con serenidad; ahora, en cambio, se sentía algo incómodo. Ya era bastante no saber si la persona que tenía delante era hombre o mujer. Pero, a esas alturas, ni siquiera estaba claro que siguiera siendo humana. Internarse en las montañas en su compañía le inspiraba cierta inquietud. Sospechaba que Mu Qing podía ser algún ser superior que se hubiera unido a Ciudad del Resplandor Escarlata. De otro modo, por mucho que se transformara un cuerpo humano, ¿cómo iba a salirle una cola dorada y peluda? ¿Qué podía hacer? En aquellas circunstancias no había mucho que pensar: asintió y aceptó de buen grado. Mu Qing quedó muy conforme con él. Al ver que solo llevaba un machete, preguntó: —Te falta un arma adecuada. ¿Cuál acostumbras a usar? —Todavía no me he decidido por ninguna —respondió Qin Ming. Mu Qing reflexionó un momento. —Hay monstruos en las montañas con una armadura de escamas muy resistente, piel gruesa y carne recia. Las espadas y los sables corrientes quizá no consigan herirlos. Te regalaré un martillo de mango largo. Si sabes manejarlo, resulta muy destructivo: puedes reventar una cabeza de un solo golpe. Pero es un arma pesada; no sé si te sentirás cómodo con ella. Mu Qing hizo una seña a quienes estaban detrás, y enseguida alguien trajo un martillo de mango largo forjado en oro negro. Qin Ming lo tomó y lo hizo girar unas cuantas veces con total naturalidad. El arma dejó estelas tras de sí y cortó el aire con un zumbido. Parecía ejecutar ligeras florituras con una lanza o blandir una espada con agilidad. —¡Bien! —Mu Qing asintió, al comprobar su enorme fuerza. Wei Zhirou se sorprendió un poco. Tenía buen ojo: solo por la ligereza con que manejaba aquel pesado martillo de mango largo, calculó que su fuerza debía de rozar ya el umbral de los trescientos kilos. Antes había enviado a alguien a averiguar lo necesario sobre los únicos dos muchachos que habían establecido cimientos innatos dorados. Siempre había creído que Xu Yueping exageraba al hablar de Qin Ming; ahora veía que no era así. Pero tampoco lamentaba su elección. Zhou Wubing, a quien había escogido, había sufrido daños en su energía vital años atrás. Con el renacimiento, su esencia originaria se estaba recuperando poco a poco y su potencial era enorme. Calculaba que, una vez estabilizado, podría alzar al menos un trípode de trescientos kilos. Su talento era realmente extraordinario; no en vano hasta Xu Kong lo valoraba y le enseñaba en persona. Cao Long, por su parte, mantuvo la calma. ¡Él seguía la vía del Dios del Espíritu Gigante y había nacido con una fuerza prodigiosa! —También te regalaré una espada corta —añadió Mu Qing—. Si alguna criatura no humana se te echa encima y tienes que luchar cuerpo a cuerpo, necesitarás un arma corta bien afilada. —¡Muchas gracias! Qin Ming la recibió. Por fin disponía de armas mejores que las de la patrulla de montaña. A partir de entonces, Cao Long, Wei Zhirou y Mu Qing eligieron a los demás con rapidez. El viejo Liu tenía ya más de setenta años y, al principio, nadie lo escogió. Pero él mismo se ofreció, alegando que conocía las montañas tan bien como el patio de su casa. De pronto se convirtió en alguien muy solicitado: los tres grupos lo querían. —Quiero estar en el mismo equipo que pequeño Qin. Somos de la misma aldea, nos conocemos y podremos cuidarnos el uno al otro —dijo el viejo Liu. Poco después, las familias Cao, Wei y Mu terminaron de elegir a sus integrantes. —Señores, las altas esferas celebrarán en breve una última ronda de negociaciones con las misteriosas criaturas no humanas de las montañas. Por el momento, solo nos queda esperar. Cao Long, Wei Zhirou y Mu Qing se disponían a regresar con los suyos al pueblo de la Enredadera Plateada, donde se alojaban. Indicaron a los renacidos seleccionados que, una vez de vuelta en casa, dejaran todo preparado. Entonces la gente vio salir del bosque a varias decenas de personas más, que se marcharon junto con los tres grupos. Eran hombres jóvenes y de mediana edad, todos con armadura. De camino a casa, Xu Yueping suspiró. —Parece que los de Ciudad del Resplandor Escarlata solo nos consideran guías. Se muestran educados y corteses, pero en realidad no tienen en cuenta nuestra fuerza. —Los muchachos de esos tres grupos sí han venido a curtirse —dijo Yang Yongqing—. Pero esas decenas de hombres experimentados serán la verdadera fuerza de las tres familias para el barrido de montaña y la exploración de las tierras misteriosas. El viejo Liu se lo tomaba con más filosofía. Aquellos dominaban un Arte de la Intención y la Energía de alto nivel; ¿con qué podían competir ellos? Xu Yueping negó con la cabeza. —He estado en Ciudad del Resplandor Escarlata. Solo unos pocos miembros del núcleo de las familias nobles conocen los textos completos de alto nivel. A su juicio, por generosas que fueran las recompensas anunciadas, era imposible que ofrecieran los secretos que una familia jamás transmitía a extraños. Eso socavaría sus propios cimientos. —Me imagino que serán fragmentos de textos de alto nivel que han reunido fuera, no el legado de sus propias familias. Claro que, para quienes se encuentran en la ámbito del renacimiento, seguramente bastarán para cultivarse hasta la plenitud. Yang Yongqing habló con anhelo: —Un Arte de la Intención y la Energía de alto nivel es algo tan excepcional y valioso que, aunque esté incompleto y solo describa el camino de la ámbito del renacimiento, bastaría para volver loca a la gente. —Si unos textos de alto nivel son tan valiosos y las tres grandes familias de Ciudad del Resplandor Escarlata están dispuestas a ofrecerlos, está claro cuánto valoran ese lugar de las montañas donde los resplandores de colores iluminan los cuatro costados —murmuró Qin Ming—. ¿Qué habrá detrás de todo esto? —Te equivocas. En total han venido más de diez familias —lo corrigió el viejo Liu. Poco después regresaron a la aldea. … Cuando la noche tenue estaba a punto de terminar, Qin Ming se presentó ante la casa del viejo Liu con un gran trozo de carne de asno. Dijo que venía a comer de gorra, aunque en realidad quería preguntar por el bosque de Bambú Sangriento. El viejo Liu vivía a la entrada de la aldea, cerca del manantial de fuego. En la oscuridad, sus paredes de ladrillo azul grisáceo y el tejado de tejas grises se teñían de un tenue resplandor rojizo. Qin Ming apenas había cruzado la entrada del patio cuando un perro amarillo salió de su caseta. Era tan alto que alcanzaba el hombro de un adulto; por su pelaje amarillo corría un brillo lustroso, y dejó al descubierto unos colmillos blancos como la nieve. Qin Ming recordó de inmediato al mastín dorado de la patrulla de montaña y no pudo evitar observar un poco más al perro. Con lo gordo y robusto que estaba, su carne tampoco debía de ser mala. El perro pareció advertir algo. Un instante antes aún enseñaba los dientes; al siguiente metió el rabo entre las patas, se zambulló en la caseta y no volvió a salir. —Pequeño Qin, ¿por qué traes carne para venir a mi casa? Pese a su edad, el viejo Liu seguía siendo muy perceptivo y apareció enseguida en el patio. Qin Ming sonrió. —Abuelo Liu, ¿qué te parece si te cambio dos ciervos de cuernos afilados por ese perro amarillo que crías? —¡Auu! ¡Auu!… El enorme perro se puso a aullar dentro de la caseta. Con el rabo entre las patas, ladeó la cabeza para mirar a su dueño, como si tratara de contarle algo. —Este perro viejo es muy sagaz. Que te tenga tanto miedo indica que las cacerías de estos últimos días te han impregnado de un aura asesina —dijo el viejo Liu. Luego negó con la cabeza, sonriendo. —No voy a cambiártelo. Está a punto de mutar y, ahora, es él quien nos da de comer a nosotros. De vez en cuando vuelve con alguna pieza de caza entre los dientes. —¿Es tan inteligente? —se asombró Qin Ming. El viejo Liu se acarició la perilla. —Por supuesto. Hace dos meses estaba tan viejo que apenas podía dar un paso. Desapareció solo unos días y, cuando volvió, empezó a mejorar. Seguro que mutará antes que la cabra negra de Yang Yongqing. —Dicen que un perro viejo vuelve a las montañas y allí muere o recobra las fuerzas. Así que de verdad hay casos —comentó Qin Ming, maravillado, sin dejar de mirar al gran perro amarillo. El viejo Liu soltó una risita. —Ahora que lo pienso, la última vez que fuiste a las montañas caíste en una grieta y casi te matas. Después de aquella grave enfermedad, enseguida experimentaste el renacimiento. Se parece bastante a eso de un perro viejo que regresa a las montañas y vuelve vivo. A Qin Ming le entraron ganas de darle una paliza. Aquel viejo condenado no sabía hablar sin meter la pata y tenía una lengua endiablada. No era de extrañar que en su juventud no hubiera conseguido casarse con la muchacha más bonita. —Conviene prestar atención a la grieta que descubriste —añadió el viejo Liu en voz baja. Las grandes familias de Ciudad del Resplandor Escarlata buscaban aquellos nodos especiales; tenía que haber una razón de peso. Qin Ming negó con la cabeza. —Hasta que no alcance el segundo renacimiento, no pienso acercarme a esa zona. Aprovechó para preguntarle: —Abuelo Liu, conoces muy bien las leyendas de toda clase de seres y recursos espirituales de las montañas. Cuéntame algunas. —Ay, muchacho, ya sabía yo que venías a pedirme algo. El viejo Liu lo señaló entre risas, pero enseguida se puso serio. —Si esas cosas espirituales fueran tan fáciles de conseguir, ¿habría desperdiciado yo tantos años hasta llegar a este punto? Tú has establecido cimientos innatos dorados y alcanzarás el segundo renacimiento sin falta. No tienes ninguna necesidad de correr riesgos. —¿No dices siempre que los jóvenes deben tener brío? Si uno no se permite unas cuantas locuras de joven, habrá pasado en vano por este mundo. Quiero alcanzar cuanto antes el segundo renacimiento e ir a contemplar el paisaje desde más arriba. —¿Eso lo dije yo? —El viejo Liu lo miró con desconfianza. No se había emborrachado cuando bebieron el día anterior: apenas habían tomado media copa de licor añejo y ardiente cada uno. —Más o menos —respondió Qin Ming sonriendo. —De joven hay que tener grandes aspiraciones, eso es cierto, porque los sueños se van empequeñeciendo año tras año con la edad. Hay que empezar bien alto —dijo el viejo Liu. El viento helado arrojaba grandes copos de nieve contra la ventana. En el interior, la mesa de la familia Liu humeaba, con la carne de asno como plato principal. Qin Ming conversó con el viejo Liu hasta muy tarde. Conoció los nombres de algunos seres y recursos espirituales, todos en zonas extremadamente peligrosas, y también averiguó dónde estaba el bosque de Bambú Sangriento. Él ya lo había sospechado: lo más probable era que el bosque de Bambú Sangriento que codiciaban Feng Yi'an, Shao Chengfeng y los demás estuviera dentro de la zona a cargo de la patrulla de montaña. En efecto, el viejo Liu le contó que el bosque de Bambú Sangriento estaba a solo tres kilómetros del puesto de la patrulla de montaña. Allí vivía una especie de serpiente cuyo cuerpo entero tenía un brillo rojo y translúcido, como si estuviera tallado en ágata roja. Su carne, su sangre y su vesícula biliar contenían abundante vitalidad y esencia espiritual. Pero eran serpientes muy peligrosas; incluso podía decirse que letales. Su veneno era tan potente que ni un renacido sobreviviría a una sola mordedura. —Si tienes la suerte de atrapar una, debes cortarle la cabeza y quitarle las glándulas venenosas. De lo contrario, no tendrás un remedio reconstituyente, sino una sopa que te llevará a la tumba. El viejo Liu le explicó que, además de su terrible veneno, aquellas serpientes tenían un cuerpo duro como el hierro, una fuerza asombrosa y la capacidad de lanzarse por el aire. Incluso una pequeña de alrededor de un metro de longitud era más peligrosa que muchas bestias de las montañas: podía salir disparada como una flecha de hierro y atravesar el cuerpo de su adversario en un instante. Por eso algunos las llamaban serpientes de sangre, y otros, serpientes flecha. Si uno encontraba en las montañas una serpiente de sangre de más de tres metros de longitud, lo mejor era huir de inmediato lo más lejos posible. El viejo Liu recordaba que aquel nido ya existía en su juventud. Habían pasado varias décadas; sin duda, ya habría serpientes de sangre que hubieran experimentado una segunda mutación. —Con tal de que no aparezcan serpientes viejas todavía más poderosas… —comentó Qin Ming. —Ni siquiera un tajo de sable o espada garantiza que puedas partir una serpiente de sangre: al golpearla saltan chispas. Entre las criaturas de su mismo nivel es feroz como pocas y apenas tiene puntos débiles. Al llegar a ese punto, el viejo Liu se levantó de golpe y casi volcó la mesa. Su esposa dio un respingo y su nieto más pequeño estuvo a punto de echarse a llorar. —¿Qué te pasa, viejo de los demonios? —Su mujer lo fulminó con la mirada. Con el rostro encendido, como si hubiera recuperado la juventud, el viejo Liu agitó los brazos, emocionado. —¡Cómo he podido olvidarlo! Ahora que ocurre algo extraño en las montañas, si se ha apagado el manantial de fuego del bosque de Bambú Sangriento, todas esas serpientes se habrán quedado rígidas por el frío. ¡Cualquiera podría recogerlas! Habría dado cualquier cosa por tener alas y volar hasta las montañas para verlo. Qin Ming dijo enseguida: —¿Y si vamos los dos esta misma noche a recoger serpientes de sangre con esencia espiritual? —¡Vamos! —El viejo Liu asintió con energía. Pero, de pronto, pareció recordar algo y se dejó caer de nuevo en la silla, abatido. —Si hasta yo he caído en la cuenta, ¿cómo no iban a hacerlo esos malnacidos de Feng Yi'an y Shao Chengfeng? Custodian las montañas y se mueren por alcanzar el segundo renacimiento. ¿Cómo iban a olvidarse de los recursos espirituales que tienen en su propio terrenito? El viejo tenía cara de haber perdido las ganas de vivir. Se había alegrado y entusiasmado para nada. Sentado allí, se golpeaba los muslos hasta casi dejárselos amoratados y maldecía con indignación a los de la patrulla de montaña. —¡Qué suerte tienen esos hijos de perra! ¿Acaso van a salir uno o dos tipos más como Fu Entao? ¡Y todo por encontrarse con una ocasión tan buena! ¡Me entran ganas de echarles un cucharón de mierda líquida y dejarles la cara bien perfumada! … Aquel día Qin Ming no había tenido un momento de respiro. En plena noche se había internado en las montañas bajo la tormenta de nieve y había matado a Fu Entao, Feng Yi'an y los demás con un machete. Luego había ido a conocer a los nobles de Ciudad del Resplandor Escarlata y, después, había escuchado toda una velada de fanfarronadas del viejo Liu sobre sus misteriosos encuentros y sus extravagantes experiencias en las montañas. Cuando llegó a casa, Qin Ming ya acusaba un poco el cansancio. No tardó en quedarse dormido. Al día siguiente se despertó muy temprano, desayunó con rapidez y se dirigió directamente a las montañas.
Noche sin límites (Novela)

Continúa leyendo

Noche sin límites (Novela)

Capítulo 20

Siguiente Capítulo ›

Noche sin límites (Novela) Capítulo 19

Estás leyendo el capítulo 19 de Noche sin límites (Novela), un novela. _Aquel día el sol se puso y nunca volvió a salir…_ Este capítulo tiene publicado el 24 de octubre de 2026, Traducido por el grupo DusterCrazy. Noche sin límites (Novela) tiene 40 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.