Leer Nexum (Novela) Capítulo 96 online gratis en español
La siguiente misión no tenía ni misterio, ni amenaza existencial, ni civilización perdida intentando matarlo.
Eso ya era sospechoso en Arcadia.
CONTRATO 418-B
TRANSPORTE Y VERIFICACIÓN DE DRONES DE MAPEO
UBICACIÓN: Llanuras de Ceniza
RIESGO: Bajo
RECOMPENSA: 9.000 créditos
Kael lo miró con desconfianza.
—Esto es demasiado normal.
El técnico del hangar se encogió de hombros.
—No todo intenta matarte.
Kael miró a sus tres “compañeros”.
El halcón estaba posado en la Raptor como si fuera dueño de la nave.
El guepardo ya había inspeccionado todo el hangar dos veces.
La serpiente… estaba enrollada alrededor de una caja de suministros que nadie había visto moverse por voluntad propia.
—Bien —dijo Kael—. Misión tranquila.
Error.
Llanuras de Ceniza
El paisaje era gris, infinito y ligeramente deprimente. Como si alguien hubiera olvidado ponerle “detalle” al mundo.
El objetivo: recuperar tres drones de mapeo que habían dejado de transmitir.
Kael bajó.
—Ok equipo, fácil. Entramos, recuperamos, salimos.
El halcón salió primero.
Kael vio el terreno desde arriba.
Todo normal.
Demasiado normal.
El guepardo avanzó.
Y en menos de diez segundos ya había detectado el primer dron.
El problema fue el tercero.
Estaba… enterrado.
—Genial —murmuró Kael—. Dron escondido.
La serpiente descendió.
Y empezó enterrarse y desplazar tierra.
Pero no normalmente.
Como si tuviera prisa existencial.
La tierra salió disparada.
Kael tuvo que cubrirse.
—¡Oye, despacio!
La serpiente se detuvo.
Lo miró.
Y luego… cavó MÁS rápido.
—No era un reto personal…
Primer momento absurdo
El guepardo encontró el segundo dron.
Lo levantó con la boca.
Y lo llevó… orgullosamente… como si fuera un trofeo.
Kael lo miró.
—No. No lo muerdas.
El guepardo lo soltó inmediatamente.
El dron cayó.
Se rompió un panel.
—…bien empezamos.
Segundo momento absurdo
El halcón intentó ayudar con navegación.
Y accidentalmente activó el modo de calibración de los drones.
Ahora los tres drones estaban girando en el aire como si estuvieran confundidos sobre su propósito en la vida.
—Desactívalo —dijo Kael.
El halcón no respondió.
Solo giró un poco más.
—Genial. Mi soporte aéreo está jugando con la gravedad.
Tercer momento absurdo
La serpiente finalmente sacó el dron enterrado.
Pero lo sacó… junto con media estructura metálica antigua.
Que empezó a rodar cuesta abajo.
Directo hacia Kael.
—¿POR QUÉ SIEMPRE HACEN ESTO?
Kael tuvo que esquivarlo mientras el guepardo intentaba “atraparlo” como si fuera parte del entrenamiento.
Resultado:
Dron recuperado
Media llanura destruida
Orgullo profesional de Kael: inexistente
Momento de calma que nunca dura
Kael revisó los tres drones.
—Bien. Todos están… funcionales.
Pausa.
—Más o menos.
El halcón aterrizó.
El guepardo se sentó.
La serpiente… estaba orgullosa. Claramente orgullosa. Como si hubiera hecho arte.
Kael suspiró.
—Solo quería un trabajo normal.
Problema final (porque claro que había uno)
Los drones, al reactivarse, comenzaron a transmitir datos automáticamente.
Y mostraban… lo que habían grabado.
En pantalla:
La serpiente excavando como excavadora poseída.
El guepardo jugando a “cazar” tecnología.
El halcón haciendo espirales con sistemas de navegación.
Kael gritando en tres idiomas emocionales distintos.
Kael se quedó en silencio.
—Si alguien ve eso…
El comunicador vibró.
Mensaje del laboratorio:
“Recibimos los drones. Excelente trabajo. Hemos archivado el material de campo.”
Silencio.
Kael miró a sus tres mascotas.
—…¿qué material de campo?
El guepardo ladeó la cabeza.
El halcón giró suavemente.
La serpiente no dijo nada.
Pero de alguna forma parecía satisfecha.
Ya en Arcadia
Aleksei vio el informe.
Se quedó en silencio cinco segundos.
Luego otros cinco.
Después soltó aire.
—Has convertido una misión de transporte en un documental de desastre controlado.
Kael dejó caer el casco.
—Fue tranquila.
Aleksei lo miró.
—Voy a prohibirte esa palabra.
El halcón emitió un sonido suave.
El guepardo se estiró.
La serpiente se enrolló como si todo fuera normal.
Kael los miró.
—No sé si ustedes son ayuda…
Pausa.
—o un problema con patas. Quizás ya necesiten mantenimiento.
El guepardo lo empujó ligeramente.
El halcón giró como si se riera.
La serpiente… simplemente permaneció ahí.
Y Kael, contra toda lógica, sonrió.
Porque incluso cuando todo salía mal, al menos ya no estaba solo.
Kael descubrió algo preocupante sobre el poder.
No era el arma de Rainer.
No era el Protocolo Zero.
No eran siquiera las misiones peligrosas.
Era estar aburrido.
Por primera vez en mucho tiempo, decidió no aceptar una misión.
Solo… quedarse.
En la sede del Gobierno Mundial.
Con ellos.
Hangar 42-C
La serpiente mecánica estaba enrollada alrededor de una estructura metálica improvisada que alguien había llamado “zona de descanso”.
El guepardo daba vueltas alrededor de Kael como si estuviera decidiendo si atacarlo o jugar con él.
El halcón flotaba arriba, haciendo pequeños círculos, como un dron aburrido con opiniones.
Kael se sentó en el suelo.
—Ok. Hoy no hay misiones.
Silencio.
Las tres criaturas lo miraron.
—Hoy… se juega.
El guepardo inclinó la cabeza.
La serpiente se desenrolló lentamente.
El halcón bajó un poco.
Kael sacó una pieza metálica vieja del hangar.
La lanzó suavemente.
—¡Atrápenla!
El guepardo reaccionó primero.
Salto perfecto.
Interceptó el objeto en el aire.
Lo trajo de vuelta.
Orgulloso.
—Bien —dijo Kael—. Buen chico.
El guepardo lanzó la pieza.
La serpiente la atrapó antes de que tocara el suelo.
La lanzó de vuelta… pero demasiado fuerte.
Kael tuvo que esquivarla.
—¡Ey! Eso casi me mata emocionalmente.
El halcón bajó en picada.
Interceptó la pieza en pleno vuelo.
Y la dejó caer exactamente encima de la cabeza del guepardo.
Silencio.
Kael parpadeó.
—Ok… eso fue coordinación.
El guepardo miró al halcón.
El halcón giró como si no hubiera hecho nada.
La serpiente emitió un leve sonido metálico, casi… divertido.
Kael suspiró.
—Están jugando conmigo.
“Carrera” improvisada
El guepardo salió disparado sin aviso.
Kael entendió demasiado tarde.
—No. No estamos corriendo. No—
Ya era tarde.
El guepardo activó velocidad máxima.
La serpiente se deslizó por rutas alternativas del hangar, cortándole el camino.
El halcón marcaba rutas aéreas como si fuera árbitro.
Kael corrió detrás.
Obviamente perdiendo.
—¡Esto no es entrenamiento táctico!
El guepardo dio una vuelta completa alrededor de Kael.
Claramente burlándose.
Kael se detuvo, respirando.
—Ok… trampa.
Activó el Protocolo Zero ligeramente.
Solo un hilo.
De repente:
Kael vio tres perspectivas.
Halcón.
Guepardo.
Serpiente.
—Ah, no. Ahora sí están jugando sucio.
Kael cambió estrategia.
Desde la visión del halcón, predijo el movimiento del guepardo.
Desde la serpiente, cortó rutas.
Desde el guepardo… bueno, solo sintió caos.
En segundos, Kael “atrapó” al guepardo bloqueándole la ruta con precisión perfecta.
El guepardo se detuvo.
Lo miró.
Luego… se sentó.
Como si hubiera aceptado la derrota con dignidad.
Kael levantó los brazos.
—¡Victoria humana!
El halcón emitió un sonido agudo.
La serpiente rodeó lentamente a Kael… como si lo estuviera felicitando… o evaluando su desempeño.
Entrada inesperada
Aleksei entró al hangar.
Se quedó quieto.
Observando la escena.
Kael sentado en el suelo.
El guepardo descansando.
El halcón girando arriba.
La serpiente rodeándolo como un circuito vivo.
Mira Caelúm apareció detrás de él.
—¿Qué está haciendo?
Aleksei tardó en responder.
—Creo que… está jugando.
Mira lo miró unos segundos.
—Eso no es jugar.
Kael levantó la vista.
—Sí lo es.
El guepardo emitió un sonido suave.
El halcón descendió un poco.
La serpiente se relajó.
Mira parpadeó.
—Eso… no debería ser posible.
Aleksei soltó una risa corta.
—Acabamos de ver a Kael jugando con bestias de Nexum como si fueran mascotas de patio.
Mira cruzó los brazos.
—Hace meses las estaba combatiendo.
Kael se encogió de hombros.
—Bueno… ahora me ganan en carreras.
Silencio.
El halcón descendió y se posó cerca de Kael.
El guepardo se apoyó a su lado.
La serpiente se enrolló lentamente, como si el hangar fuera suyo también.
Aleksei negó con la cabeza.
—Este chico va a terminar cambiando cómo entendemos Nexum.
Mira no respondió.
Solo miró a las tres criaturas.
Como si por primera vez no supiera si eran armas…
o algo mucho peor para el sistema.
Kael, mientras tanto, simplemente suspiró satisfecho.
—Ok… mañana sí acepto misión.
Pausa.
—Pero hoy gané.
El problema es que las mascotas mecánicas de Kael tienen el mismo concepto de “cariño” que una trituradora industrial con emociones. Y claro, él es básicamente su único humano disponible, así que deciden demostrar afecto como si estuvieran en modo “destrucción afectiva”.
La serpiente mecánica fue la primera. Se desliza desde el suelo con una precisión elegante, casi bonita, hasta que decide que la mejor forma de decir “te aprecio” es enrollarse alrededor de Kael como un cable vivo. Las placas metálicas chirrían, ajustándose con fuerza. Sin las láminas nanotecnológicas del sistema IBN, aquello habría sido básicamente una sesión gratuita de desollado.
Kael suelta un “no, no, no” entre dientes mientras activa las placas de refuerzo del IBN en su torso y brazos. El metal inteligente responde como una segunda piel, distribuyendo la presión. La serpiente, satisfecha, aprieta un poco más como si eso confirmara su amor.
Luego llega el guepardo mecánico.
Porque claro, el orden natural de las cosas es que un felino de acero de casi doscientos kilos decida que “saludar” significa saltarte encima desde una altura considerable. Impacto directo. Kael retrocede medio paso, el sistema SMS absorbiendo la fuerza, pero igual siente el golpe como si lo hubiera atropellado un vehículo con sentimientos.
El guepardo ronronea. Metal sobre metal. Su cola golpea el suelo levantando polvo como si estuviera feliz de haber “aterrizado en su humano”.
Kael, con esa paciencia que solo existe cuando ya estás resignado a tu propia vida, suelta un regaño seco: —No soy un parque de juegos blindado.
Como si eso fuera a importar.
El halcón mecánico completa el ritual con la elegancia de alguien que no entiende límites personales. Desciende en picado y se posa sobre su hombro, clavando garras de aleación en las placas de la NSR. Chispas pequeñas. Nada grave… salvo por el detalle de que cada “pequeña” clavada es técnicamente una microherida evitada solo porque Kael decidió no morir hoy.
El halcón inclina la cabeza. Probablemente interpretándolo como afecto. O como una invitación a ajustar su agarre.
Kael exhala, mira a las tres máquinas pegadas a él como si fueran una familia disfuncional construida en un laboratorio con cero supervisión emocional.
—Ok… basta. Ya entendí. Están felices.
Hace un gesto con el sistema IBN. Las placas se reajustan, suavizando bordes, reduciendo fricción, creando capas intermedias como amortiguadores vivos. La serpiente deja de apretar con tanta violencia, el guepardo baja el peso de golpe a algo cercano a “abrazo menos homicida”, y el halcón relaja las garras, aunque sigue convencido de que su método era correcto.
Kael levanta la mirada al techo, derrotado de una forma muy específica: la de alguien que ha sido querido demasiado fuerte.
—No estoy hecho de repuestos infinitos… —murmura.
La serpiente se acomoda un poco mejor, como si no entendiera el concepto de “límite físico”. El guepardo apoya la cabeza contra su pecho metálico. El halcón cierra las alas, quieto, vigilante, como si ahora todo estuviera en orden.
Kael los mira un segundo más.
Y aunque su primera reacción fue el regaño, la segunda siempre le gana.
—Solo… sean menos destructivos cuando quieran demostrar afecto.
No hay respuesta verbal, claro. Solo el sonido suave del metal acomodándose contra el metal, como si por fin hubieran entendido a su manera torcida lo que significa quedarse cerca de alguien sin romperlo del todo.

Kael y sus mascotas

Cómo creo que deberían ser “lol”

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Nexum (Novela)
Capítulo 97
Nexum (Novela) Capítulo 96
Estás leyendo el capítulo 96 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 10 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.