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Leer Nexum (Novela) Capítulo 95 online gratis en español

El laboratorio no tardó en recordarle la factura. Literalmente. Un científico deslizó una tableta frente a Kael. —Actualización de tus unidades de Nexum. Proyecto Quimera. Pantalla: SERPIENTE / GUEPARDO / HALCÓN – INTEGRACIÓN PARCIAL Coste de estabilización, núcleos, sincronización, materiales, horas hombre… TOTAL: 527 840 CRÉDITOS A Kael se le congeló la sangre. —Esto no me lo esperaba. Eso son muchas misiones. —Así es —respondió el científico. —...No puede ser. Pensó que debía tratarse de un error del sistema. Marcó inmediatamente el número de la directora del laboratorio. La comunicación fue aceptada pocos segundos después. La mujer apareció en el holograma con la misma serenidad de siempre. —Buenos días, Kael. Él levantó la factura frente al comunicador. —Creo que ha habido un error. La directora observó el documento. —No lo parece. —Dice 527 840 Créditos. —Correcto. Kael esperó unos segundos. —...Sí, pero esa es justamente la parte que creo que está mal. La directora revisó nuevamente el documento. —No. Coincide con nuestros registros. —¿Cómo que coincide? ¡Es medio millón de créditos! —Un poco más de medio millón, en realidad. —¡Eso no mejora la situación! La directora apoyó el mentón sobre una mano. —¿Qué esperabas encontrar? —No lo sé... ¿Cincuenta mil? ¿Sesenta mil? Ella arqueó una ceja. —Kael, hemos diseñado implantes biomecánicos únicos para tres organismos jamás vistos por la ciencia. Se fabricaron piezas exclusivas, se desarrolló software específico, participaron cuarenta y dos investigadores y se utilizaron materiales experimentales. Hizo una breve pausa. —Francamente, me sorprende que haya salido tan barato. Kael la miró como si acabara de insultar a toda su familia. —¿Barato? —El coste total del Proyecto Quimera fue de 2 110 000 Créditos. Kael se quedó en blanco. —¿Qué..? —El Gobierno Mundial asumió el 75 % del coste por tratarse de una investigación estratégica. Tu parte corresponde únicamente a las mejoras solicitadas para uso personal. —…¿Y eso te parece “únicamente”? —Créeme. Acabas de recibir un descuento extraordinario. —Directora... Respiró hondo para mantener la calma. —Con toda esa cantidad podría comprar un caza nuevo. —Uno bastante decente. —¡Exacto! Ella sonrió con una tranquilidad casi irritante. —Y en lugar de un caza ahora tienes un halcón capaz de detectar objetivos a kilómetros de distancia, una serpiente con sensores electromagnéticos y un guepardo biomecánico cuya velocidad aumentó un 37 %. Kael abrió la boca. La volvió a cerrar. No encontraba argumentos. Finalmente murmuró: —Pensé que... La directora lo observó divertida. —¿Que sería gratis? Kael evitó responder. Ese silencio fue suficiente. La directora soltó una pequeña risa. —Kael... eres usuario IBN. Él frunció el ceño. —¿Y eso qué tiene que ver? —Que eres uno de los activos más valiosos del Gobierno Mundial. Sonrió con una malicia perfectamente controlada. —En unas cuantas misiones recuperarás ese dinero sin problemas. Kael dejó caer los hombros. —Eso no hace que duela menos. —Las primeras facturas siempre impresionan. —¿Las primeras? —Claro. Kael sintió un escalofrío. —...¿Cómo que las primeras? La directora respondió con absoluta naturalidad. —Tus mascotas necesitarán mantenimiento periódico. Silencio. —Actualizaciones. Otro silencio. —Sustitución de componentes desgastados. Kael ya no decía nada. —Revisiones biomecánicas. El comunicador casi se le resbaló de la mano. —Y, por supuesto, futuras mejoras cuando aparezca tecnología más avanzada. Kael apoyó lentamente la frente contra la pared. —Creo que voy a desmayarme... La directora sonrió con evidente satisfacción. —No exageres. —Directora... —¿Sí? —La próxima vez que tenga una idea... Ella asintió. —Consúltala primero. Kael negó lentamente con la cabeza. —No. La directora levantó una ceja. —La próxima vez... me la guardo. Ella soltó una risa por primera vez desde que se conocían. —Eso no te lo crees ni tú. Kael miró de nuevo la factura. Suspiró profundamente. —...Voy a aceptar todas las misiones que aparezcan este mes. —Esa es la actitud. La comunicación terminó. Kael permaneció inmóvil unos segundos. Después volvió a mirar a sus tres compañeros. El guepardo bostezó. La serpiente dormía plácidamente. El halcón lo observaba desde su soporte. Kael suspiró resignado. —Ustedes tres... son oficialmente las mascotas más caras del planeta. El guepardo movió la cola con total inocencia. Como si no entendiera que acababa de hipotecar el futuro económico de su dueño. Silencio. —Hay una alternativa —dijo uno de los científicos. Kael ya sabía que esa frase nunca terminaba bien pero eso lo emocionó. —¿En serio? El científico le mostró algo en el apartado de misiones del identificador de Kael. Fue directo como si viera una aguja en un pajar. CONTRATO ESPECIAL SOLICITUD DIRECTA DEL LABORATORIO DE ARCADIA OBJETIVO: RECUPERACIÓN DE COMPONENTE DE ALTA PRIORIDAD UBICACIÓN: Sector industrial de Nemea-7 RECOMPENSA: 22.000 créditos Kael levantó la mirada. —Eso no paga la deuda. —Pero el objetivo sí. Consíguelo y considera tu deuda pagada. —¿Por qué es especial? El científico dudó. —Porque involucra criminales. Kael suspiró. —Perfecto. Me encanta cuando el orden administrativo se convierte en narrativa de guerra. Aleksei, desde el fondo del laboratorio, cruzó los brazos. —No te están pidiendo que negocies. —Eso es peor. El científico bajó la voz. —Un grupo está extrayendo tecnología de Nexum desde instalaciones abandonadas. Queremos uno de los módulos antes de que lo activen o lo vendan. Kael miró a sus tres bestias. El halcón giró ligeramente. El guepardo ya estaba inquieto. La serpiente… completamente tranquila. Demasiado. —Bien —dijo Kael—. Esto suena a misión de verdad. Aleksei levantó una ceja. —¿Y lo anterior qué era? —Turismo con trauma. Nemea-7 El sector industrial estaba muerto. No “abandonado”. Muerto. Estructuras colapsadas, cintas transportadoras colgando en el vacío, maquinaria oxidada que aún parecía respirar electricidad residual. Y señales. Muchas señales. Kael descendió con la Raptor. —Ok… esto no es bajo riesgo. El halcón salió primero. PROTOCOLO ZERO: VISTA COMPARTIDA Kael vio desde arriba. Movimiento humano. Cuatro grupos. Armados. Organizados. No eran simples ladrones. Eran operativos. —Genial —murmuró Kael—. Criminales profesionales. Usuarios IBT El guepardo bajó. Silencioso. Kael sintió su velocidad como tensión en los músculos. La serpiente desapareció en los conductos inferiores y las placas metálicas la hicieron invisible. Y Kael sintió algo distinto. No visión. Información. Rutas internas. Accesos ocultos. —Ok… esto ya es ventaja injusta —dijo Kael. Los criminales detectaron el movimiento. Demasiado tarde. Primera emboscada. Dos enemigos. El guepardo ya estaba ahí. Kael no vio el golpe. Lo sintió como un corte limpio en la secuencia. Primer grupo neutralizado sin matarlos. Las mascotas de Kael eran muy eficaces. Segundo grupo intentó rodear. El halcón marcó posiciones. Kael disparó desde cobertura sin ver directamente desde la Raptor. Solo siguiendo coordenadas mentales compartidas. El grupo quedó desmayado por el pulso eléctrico lanzado. —Esto es casi trampa —murmuró. Y entonces el problema real. El núcleo. Estaba en el centro del complejo. Protegido. Sellado. Y activado. —Eso no es bueno —dijo Kael. La serpiente apareció en su percepción. Había llegado al núcleo primero. Y lo estaba analizando. Y entonces ocurrió. Los criminales activaron el sistema. Una estructura de defensa antigua de Nexum. Despertando parcialmente. Máquinas automáticas. No bestias esta vez. Algo peor. Sistemas sin criterio. Solo orden. —Vale… ahora sí es problema serio —Kael retrocedió. El halcón perdió estabilidad por interferencia. El guepardo fue forzado a replegarse. Por primera vez, el Protocolo Zero no era suficiente. Kael respiró. Y recordó el arma. La de Rainer. —No quería usar esto aquí… La serpiente apareció en su visión. Mostraba una ruta. No ataque. Acceso. Kael entendió. No era destruir. Era cortar el sistema. —Ok… confío en ti. Se movió. Entró por un conducto lateral guiado por la serpiente. El guepardo creó distracción abajo. El halcón cegó sensores desde arriba. Y Kael llegó al núcleo. El arma de Rainer en mano. Un disparo. No destrucción total. Un corte perfecto. Como si la realidad hubiera sido editada. El sistema colapsó. Silencio. Los criminales huyeron en confusión. Sin objetivo. Sin control. Kael tomó el módulo. Respiró. —Pagado. Sede del Gobierno Mundial. El laboratorio lo esperaba otra vez. Demasiado rápido. Siempre demasiado rápido. El científico revisó el módulo. —Perfecto. Luego miró a Kael. —Esto cubre tu deuda. Kael suspiró. —¡Qué alivio! Pausa. —Entonces oficialmente puedo decir que mis mascotas se pagaron solas. Aleksei soltó una risa corta. —Esa es la frase más irresponsable que has dicho. Kael miró a la serpiente, el guepardo y el halcón. —No sé si son mascotas. Pausa. —O si soy yo el que trabaja para ellos. El halcón emitió un sonido leve. El guepardo se acomodó. La serpiente… simplemente observó. —Pero hay algo que no entiendo. La misión fue relativamente fácil. ¿Qué tiene de especial ese núcleo que cubre semejante recompensa? Los científicos intercambiaron miradas y proyectaron un modelo tridimensional del núcleo. Era una esfera cristalina suspendida por campos magnéticos, atravesada por una red de energía azul que giraba lentamente sobre sí misma. —El núcleo alimentaba un antiguo reactor experimental. Otro científico continuó la explicación. —Contiene una gran cantidad de energía comprimida. Finalmente uno de ellos respondió con absoluta seriedad. Kael ya se lo imaginaba. —Si pierde su estabilidad. Apareció una simulación sobre el apa de la región. Un círculo rojo comenzó a expandirse desde el punto de impacto. Siguió creciendo. Y creciendo. Hasta cubrir casi media región. Kael dejó de respirar por un instante. —…¿Perdón? —La liberación de energía levantaría del suelo todo lo que encontrara a su paso. La simulación mostraba una onda de choque gigantesca. —La devastación sería catastrófica. Kael volvió a mirar el contenedor. Miró a los científicos. Y al contenedor de nuevo. —¿Y por qué demonios no me dijeron eso antes? —Porque te conocemos. —Si te hibueramos explicado el verdadero peligro habrías transportado el núcleo con exceso de cuidado. Otro científico asintió. —Y habría sido más peligroso. Kael frunció el ceño. —No entiendo. —Cuando alguien intenta proteger demasiado una carga crítica, comienza a dudar de cada movimiento. Se vuelve lento, rígido y predecible. Los nervios provocan errores. Preferimos que actuaras como siempre. Kael permanceió en silencio. Tenían razón. Entonces recordó algo. Los criminales. Aquella retirada tan repentina. Huyendo despavoridos. No habían huido de él. Habían huido… …del núcleo. Kaael dejó escapar una risa incrédula. —Con razón salieron corriendo. Kael imaginó por un momento el combate. Disparos. Explosiones. Granadas. Un proyectil perdido impactando el contenedor. Sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Se pasó lentamente una mano por su cabeza. —Así que… Miró a los científicos. —Acepté una misión casi suicida. Un científico sonrió con una calma inquietante. —Técnicamente. Kael soltó un suspiro. —Eso no me tranquiliza. Pero recordó la factura de las mejoras de sus mascotas. —Definitivamente …esos 527 840 créditos se lo ganaron mis mascotas. Y en algún lugar profundo de Nexum, algo volvió a registrar su presencia. No como anomalía. Sino como expansión. Lenta. Irreversible.
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Nexum (Novela) Capítulo 95

Estás leyendo el capítulo 95 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 10 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.