Leer Nexum (Novela) Capítulo 89 online gratis en español
Una mañana en la sede del Gobierno Mundial era extrañamente tranquila. Demasiado tranquila. La tranquilidad solía ser la forma que tenía el universo de prepararte una factura.
Kael estaba junto a su recién asignada nave, el Interceptor Clase Espectro ES-7 "Raptor", repasando una lista de verificación que ya conocía de memoria. Habían pasado meses desde que llegó a los Retornados. Meses de entrenamiento físico, supervivencia, mantenimiento, combate y, sobre todo, pilotaje.
Ya no era el muchacho desorientado que apareció sin recuerdos.
Al menos no completamente.
Aleksei observaba apoyado contra una barandilla metálica mientras bebía café.
—Tengo una pregunta importante, Kael.
—¿Sí?
—¿Sabes cuánto cuesta alimentar a una persona durante cuatro meses?
Kael levantó una ceja.
—No.
—Perfecto. Porque nosotros sí.
Aleksei tomó otro sorbo.
—Y el resultado es que estás oficialmente endeudado hasta la muerte.
—Pensé que el entrenamiento era una inversión.
—Lo era.
—Entonces...
—Y ahora vamos a cobrar dividendos.
Kael soltó una pequeña risa.
En ese momento apareció Mira Caelúm caminando por la plataforma superior. Llevaba su habitual uniforme oscuro y una expresión imposible de leer.
Descendió las escaleras metálicas mientras observaba la nave.
—Bonita pintura.
—Gracias —preguntó Kael.
—No te acostumbres.
—Ya decía yo.
Mira se detuvo frente a él.
—He revisado tus informes. Pilotaje aceptable. Combate aceptable. Supervivencia aceptable.
—Muchas gracias por tanta emoción.
—Estoy siendo generosa.
Aleksei señaló a Kael.
—Explícale tú. No quiero que diga después que fui cruel.
Mira cruzó los brazos.
—Kael, oficialmente terminaste tu período de preparación.
La sonrisa de Kael desapareció un poco.
Porque sabía exactamente lo que eso significaba.
—¿Y ahora?
—Ahora trabajas.
—Suena terrible cuando lo dices así.
—Lo es.
Aleksei asintió.
—Bienvenido a la vida adulta. Una estafa colectiva aceptada por toda la humanidad.
Kael soltó una carcajada.
Mira continuó:
—Comenzarás con contratos de bajo nivel. Reconocimiento. Transporte. Recuperación de recursos. Cartografía de zonas cercanas.
—¿Solo?
—Solo.
Aquella palabra cayó con más peso del que esperaba.
Durante meses siempre había tenido instructores, compañeros o supervisores cerca.
Ahora sería diferente.
Mira pareció notarlo.
—No estarás completamente solo. Tendrás comunicación con Arcadia, El Gobierno Mundial y protocolos de emergencia.
—Pero si algo sale mal...
—Entonces dependerá de ti.
Silencio.
Aleksei dejó la taza sobre una caja cercana.
—Si te sirve de consuelo, todos estuvimos aterrados en nuestra primera misión.
—¿Tú también?
—Casi me estrello contra una torre de comunicaciones.
—¿Y Mira?
Mira lo miró unos segundos.
—Mi primera misión terminó con tres vehículos destruidos.
Kael abrió los ojos.
—¿Enemigos?
—No.
—...
—Era el estacionamiento.
Aleksei soltó una carcajada tan fuerte que casi derrama el café.
—¡Sabía que algún día lo contaría!
—Cállate.
Por primera vez en mucho tiempo, Kael vio a Mira apartar ligeramente la mirada.
Tal vez avergonzada.
Tal vez.
—Entonces —dijo Aleksei recuperando la compostura—. Tenemos una noticia buena y una mala.
—Empieza por la mala.
—La mala es que mañana sales en tu primera misión.
—¿Y la buena?
Aleksei sonrió.
—Si sobrevives, empiezas a cobrar.
Kael observó a ambos.
Luego miró la Raptor.
El casco oscuro reflejaba las luces de Arcadia.
Meses atrás aquella nave habría parecido un sueño imposible.
Ahora era su responsabilidad.
Su herramienta.
Y quizá el primer paso para descubrir quién era realmente.
Mira se acercó y apoyó una mano sobre el fuselaje.
—No te enviaríamos si creyéramos que no estás preparado.
Kael la observó sorprendido.
Ella rara vez decía algo semejante.
—Gracias.
—No me agradezcas todavía.
—¿Por qué?
Mira activó una pantalla holográfica.
Un contrato apareció flotando frente a ellos.
MISIÓN 001 - RECUPERACIÓN DE BALIZA DE EXPLORACIÓN
Destino: Cuenca de Nix.
Distancia de la sede del Gobierno Mundial: 730 kilómetros.
Riesgo: Bajo.
Pago: 4.500 créditos.
Kael asintió.
—Suena razonable.
Entonces siguió leyendo.
Observación: La baliza dejó de transmitir hace cuarenta y ocho horas. Posible interferencia ambiental. Se desconoce la causa.
—Eso sigue sonando razonable.
Aleksei sonrió.
—Sigue leyendo.
Observación adicional: Tres drones enviados posteriormente tampoco regresaron.
Kael levantó la vista.
—¿Y esto es riesgo bajo?
—Nadie ha disparado contra nadie.
—Pero desaparecieron cuatro equipos.
—Exacto.
—Eso debería preocuparnos.
—Nos preocupa.
—Entonces no es riesgo bajo.
Mira respondió con absoluta seriedad.
—En Asterión, cuando no sabemos qué está matando algo, la clasificación sigue siendo "bajo" hasta que descubrimos que efectivamente mata personas.
—Esa es la peor normativa de seguridad que he escuchado.
—Y sin embargo ha funcionado durante décadas.
Además esto ayuda a reforzar la inmensidad de Asterión. La primera misión de Kael debería hacerle sentir que la sede del Gobierno Mundial es apenas un punto luminoso perdido en un mundo gigantesco.
Raptor abandonó la sede del Gobierno Mundial con un rugido suave de los motores.
Por primera vez, Kael estaba solo.
Completamente solo.
Sin Mara.
Sin Elena.
Sin Aleksei gritándole que dejara de tocar botones que no entendía.
Solo él, la nave y cientos de kilómetros de territorio desconocido.
La sensación era emocionante.
Y aterradora.
Principalmente aterradora.
Los primeros veinte minutos transcurrieron sin incidentes.
Entonces apareció el primer problema.
Kael observó un interruptor en el panel.
MODO DE EXPLORACIÓN AVANZADA
Sonaba útil.
Muy útil.
Si una consola tiene la palabra "avanzada", claramente es porque los ingenieros quieren que la uses.
Pulsó el botón.
La cabina se oscureció.
Las luces cambiaron de color.
Doce ventanas holográficas aparecieron simultáneamente.
Alertas.
Mapas.
Lecturas térmicas.
Sensores atmosféricos.
Análisis topográficos.
Dos cámaras externas.
Un informe meteorológico.
Y algo que parecía un menú de mantenimiento de los baños.
—¿POR QUÉ HAY TANTA INFORMACIÓN?
La computadora respondió tranquilamente.
—Modo de exploración avanzada activado.
—¡Desactívalo!
—Confirmado.
Todo desapareció.
Kael respiró.
—Bien. Primera lección. No tocar cosas.
Veinte minutos después tocó otra cosa.
Al acercarse a la Cuenca de Nix decidió intentar una maniobra que había practicado en simulador.
Solo una vez.
Y había terminado chocando contra una pared virtual.
—¿Qué podría salir mal?
La respuesta resultó ser:
Todo.
La Raptor giró más rápido de lo previsto.
Kael corrigió.
Corrigió demasiado.
Volvió a corregir.
Durante unos segundos la nave pareció debatirse entre volar y convertirse en un proyectil suicida.
Finalmente recuperó el control.
Silencio.
—Nadie vio eso.
La computadora respondió:
—Grabación almacenada.
—Bórrala.
—Solicitud denegada.
—Traidora.
Llegó finalmente a la Cuenca de Nix.
Una inmensa depresión en el terreno cubierta por niebla gris.
La baliza debía estar allí.
En teoría.
Porque en la práctica no aparecía por ninguna parte.
Kael comenzó a rastrear la señal.
Durante casi una hora recorrió la zona sin encontrar nada.
Cada vez estaba más frustrado.
Hasta que notó algo.
La señal parecía moverse.
—¿Cómo demonios una baliza perdida está moviéndose?
Siguió el rastro.
La señal avanzaba lentamente entre los restos metálicos.
Kael descendió.
Preparó su equipo.
Y salió de la nave.
Cinco minutos después descubrió el misterio.
Un pequeño animal carroñero había arrancado la baliza del dron y la llevaba colgando como un juguete.
Kael se quedó observándolo.
El animal lo observó.
Ambos se quedaron quietos.
Durante varios segundos.
—Dame eso.
El animal huyó.
Comenzó una persecución absolutamente ridícula.
Kael saltando entre restos metálicos.
El animal escapando.
La baliza emitiendo pitidos.
Kael tropezó dos veces.
Se golpeó una rodilla.
Cayó de cara en el polvo.
Se levantó.
Volvió a correr.
Finalmente logró atrapar a la criatura.
La cual inmediatamente soltó la baliza y salió corriendo.
Como si toda aquella persecución hubiera sido una pérdida de tiempo para ambos.
—¿En serio?
La criatura desapareció.
Kael miró la baliza.
La levantó.
—He cruzado setecientos kilómetros para pelear contra una rata tecnológica.
La misión estaba prácticamente terminada.
O eso creía.
Al regresar a la Raptor descubrió que había dejado abierta la compuerta.
Una docena de pequeños animales habían entrado.
Ahora correteaban por toda la nave.
Uno estaba mordiendo cables.
Otro dormía sobre un panel.
Uno particularmente gordo estaba comiéndose una ración de emergencia.
—No.
Silencio.
—NO.
Los siguientes cuarenta minutos consistieron en expulsar invasores uno por uno.
Fue posiblemente la batalla más dura de la jornada.
Cuando finalmente regresó a la sede estaba agotado mentalmente.
Cubierto de polvo.
Y con la dignidad seriamente dañada.
Aleksei lo esperaba en el hangar.
—¿Cómo fue tu gloriosa primera misión?
Kael entregó la baliza.
—No quiero hablar de ello.
—Entonces fue bien.
—Depende de cómo definas "bien".
Mira apareció detrás de ellos.
—Informe.
—Recuperé la baliza.
—¿Hubo hostiles?
—Una rata.
—¿Armada?
—Ojalá.
Aleksei soltó una carcajada.
Horas después Kael recibió una notificación en su comunicador.
PAGO DE CONTRATO RECIBIDO
4.500 CRÉDITOS
Se quedó inmóvil observando la pantalla.
Luego volvió a leerla.
Y otra vez.
Y otra.
Porque era la primera vez desde que despertó sin recuerdos que algo le pertenecía realmente.
Lo había ganado él.
No era caridad.
No era entrenamiento.
No era ayuda.
Era suyo.
Aleksei lo encontró sonriendo frente al comunicador.
—¿Qué haces?
—Mirando mi dinero.
—Llevas diez minutos.
—Es mi dinero.
—Son cuatro mil quinientos créditos.
—Mis cuatro mil quinientos créditos.
—Vas a gastarlos en algo estúpido.
—Probablemente.
—Entonces ya eres oficialmente un piloto del Gobierno Mundial.
Esa noche Kael compró una cena absurdamente cara.
No porque la necesitara.
No porque fuera buena.
Simplemente porque podía pagarla.
Y mientras comía un plato que costaba más de lo razonable, sintió una satisfacción inesperada.
Era una sensación pequeña.
Casi ridícula.
Pero real.
Y no dejaba de pensar en sus Retornados.
Por primera vez desde que había despertado en aquel mundo imposible, estaba construyendo algo por sí mismo.
Y aunque nadie más lo admitiría, la primera recompensa obtenida con esfuerzo siempre sabe un poco mejor que la comida. Incluso cuando la comida es mediocre. Especialmente cuando es mediocre.

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Nexum (Novela) Capítulo 89
Estás leyendo el capítulo 89 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 8 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.