Leer Nexum (Novela) Capítulo 90 online gratis en español
La mañana siguiente encontró a Kael sentado frente a un terminal de contratos.
Los 4.500 créditos seguían apareciendo en su cuenta.
No era una fortuna.
Pero era un comienzo.
Mientras observaba la cifra, recordó las instalaciones de los Retornados.
Las herramientas desgastadas.
Los filtros reparados demasiadas veces.
Las piezas reutilizadas hasta el absurdo.
Las medicinas escasas.
La comida racionada.
Aleksei y los demás jamás le habían pedido nada.
Precisamente por eso quería ayudarlos.
No con dinero prestado.
No con subvenciones de Arcadia.
No con favores políticos.
Con dinero ganado por él mismo.
Su dinero.
Así que tomó una decisión.
Aceptaría cualquier misión.
Cualquier misión.
Incluso las vergonzosas.
Especialmente si pagaban bien.
Una frase que, como suele ocurrir en la historia de la humanidad, terminó siendo un error casi inmediatamente.
Kael abrió la lista de contratos.
Recuperación de carga. Demasiado lejos.
Cartografía. Pago mediocre.
Inspección de antenas. Aburrido.
Entonces encontró algo extraño.
CONTRATO CLASIFICADO
DESCRIPCIÓN: RESTRINGIDA
PAGO: 8.000 CRÉDITOS
RIESGO: MÍNIMO
Kael frunció el ceño.
—¿Ocho mil créditos por riesgo mínimo?
Eso era sospechoso.
Muy sospechoso.
Pero también eran ocho mil créditos.
Y ocho mil créditos compraban muchas cosas útiles.
Muchos filtros.
Muchas baterías.
Muchos medicamentos.
Su dedo presionó "Aceptar".
La pantalla cambió.
MISIÓN ACEPTADA
OBJETIVO: ESCOLTAR AL GRUPO SOCIAL DE ALEKSEI
Silencio.
Kael leyó otra vez.
ESCOLTAR AL GRUPO SOCIAL DE ALEKSEI
CANTIDAD DE PERSONAS A ESCOLTAR: 9
—¿Grupo social?
Leyó la siguiente línea.
Y sintió cómo su alma abandonaba temporalmente su cuerpo. Sabía de que se trataba.
—No.
Intentó cancelar.
La opción no existía.
Media hora después estaba frente al jardín de Aleksei.
Aleksei abrió la puerta.
—Puntual como siempre.
—Voy a matarte.
—Eso no parece una actitud profesional.
—¿Así que tu grupo social?
—.
—¿Querrás decir tu harén?
—Grupo social
—Ahjjj como digas. ¿Por qué no las llevas tú?
Aleksei suspiró.
—Tengo reuniones.
—Mentira.
—Tengo informes.
—Mentira.
—Tengo trabajo.
—Mentira.
—Quiero descansar.
—Por fin una respuesta honesta.
Aleksei sonrió.
—Solo cuídalas. Son nueve.
—Lo sé.
—Nueve.
—También sé contar.
—No creo que entiendas la magnitud del problema. Suerte.
Y cerró la puerta.
La puerta volvió a abrirse inmediatamente.
Nueve chicas salieron prácticamente en estampida.
—¡KAEL!
—¡ES KAEL!
—¡MIRA QUIÉN VINO!
—¡PENSÉ QUE SERÍA UN GUARDIA ABURRIDO!
Kael sintió que algo dentro de él moría lentamente.
Porque las conocía.
Y ellas lo conocían.
Lo cual era mucho peor.
Durante los siguientes minutos intentó organizar al grupo.
Sin éxito.
—¿Vamos al centro comercial?
—Aburrido.
—¿Al parque?
—Aburrido.
—¿Al distrito recreativo?
—Ya fuimos.
Entonces una de ellas señaló la Raptor.
—¿Y si nos llevas fuera de Arcadia?
Las demás se giraron.
—¡Sí!
—¡Fuera de Arcadia!
—¡Hace un tiempo que no salimos!
—¡Por favor!
Kael cometió el error de mirar nueve pares de ojos esperanzados.
Perdió la batalla instantáneamente.
Unos minutos después la Raptor atravesaba los cielos rumbo a la capital de la Federación Mundial.
El viaje fue un desastre.
Un desastre divertido.
Durante el trayecto le hicieron aproximadamente mil preguntas.
—¿Cuál fue tu primera misión?
—¿Es cierto que te peleaste con una rata?
—¿Cuánto corre la Raptor?
—¿Cómo es la chica de la que estás enamorado?
—¿Qué pasó con tu memoria?
—¿Qué come Mira?
—¿Mira sonríe?
—¿Mira sabe sonreír?
—Una pregunta a la vez.
—¡Esa cuenta como pregunta!
—No era una pregunta.
—¡Ahora sí lo fue!
La cabina explotó en risas.
Ellas también jugueteaban con él. Le hacían bromas. Se le acercaban discretamente mientras pilotaba para ponerlo nervioso pero no funcionaba.
—Pensé que te pondrías nervioso.
—Ya estoy acostumbrado un poco a ustedes. Además estoy ocupado. Cuidándonos.
Kael ni muerto usaría el piloto automático. Se imaginaba lo que pasaría si Raptor volara sola.
Cuando llegaron a la capital, Kael descubrió que escoltar a nueve personas era muchísimo más difícil que enfrentarse a una rata tecnológica.
Lo primero que hicieron fue salir de compras.
La Capital estaba especialmente animada aquel día.
Mercados flotantes, calles llenas de gente, música, comercios y puestos tecnológicos.
Y en medio de todo eso avanzaba un grupo imposible de ignorar.
Nueve mujeres increíblemente atractivas.
Y detrás de ellas...
Kael.
Con expresión de hombre que ya se arrepiente de decisiones tomadas hace horas.
Las chicas caminaban felices de tienda en tienda.
Una quería ropa.
Otra joyería tecnológica.
Otra estaba comparando mascotas mecánicas miniatura.
Dos discutían sobre perfumes.
Una estaba comprando dulces.
Y Kael cargaba bolsas.
Muchas bolsas.
Demasiadas bolsas.
—Pensaba que eras un agente especial del gobierno —comentó una de ellas.
—Lo soy.
—Ahora pareces un asistente personal.
—También lo soy aparentemente.
Las chicas soltaron risas.
La situación empeoró cuando comenzaron las interacciones sociales.
Porque claro.
Nueve mujeres hermosas llamaban atención.
Un grupo de jóvenes se acercó primero.
—Hola, chicas...
No terminaron la frase.
Vieron a Kael.
Vieron el distintivo IBN.
Evaluaron sus posibilidades de supervivencia.
Y siguieron caminando.
—Qué conversación tan corta —comentó una de las chicas.
—Fue muy eficiente —respondió Kael.
Un hombre elegante se les acercó sonriendo con confianza injustificada.
—Hola señoritas.
Ni terminó.
Porque Kael apareció a su lado como una sombra.
—Siguen ocupadas.
—Solo quiero hablar un momento...
—No.
—Ni siquiera he dicho nada.
—Y ya terminamos.
El hombre miró el símbolo IBN en la chaqueta.
—Entendido.
Se fue inmediatamente.
Las chicas se echaron a reír.
—Kael, eso fue cruel.
—Fue rápido.
—Ni siquiera fue agresivo.
—Exacto.
—Eso da más miedo.
Kael consideró el argumento.
—Justo como quería.
Otro incluso intentó impresionar a las chicas mostrando un vehículo deportivo.
Kael observó el vehículo.
Observó al hombre.
Volvió a observar el vehículo.
—Mi nave es más rápida.
—¿Qué?
—Nada. Sigue tu camino.
Las chicas empezaron a divertirse muchísimo con la situación.
Especialmente porque Kael parecía completamente inconsciente de cómo se veía todo desde afuera.
Con el paso de las horas, las chicas comenzaron a divertirse todavía más.
Porque descubrieron algo.
Kael actuaba como si aquella misión fuera una molestia.
Pero no se le escapaba absolutamente nada.
Sabía dónde estaba cada una.
Quién se acercaba.
Quién las observaba.
Qué rutas eran más seguras.
Qué zonas evitar.
Incluso cuando parecía distraído.
Siempre estaba atento.
Siempre.
Una de ellas se acercó por detrás.
—Nos estás vigilando otra vez.
—Ese es literalmente mi trabajo.
—También te preocupas por nosotras.
—Eso también es mi trabajo.
—No has negado nada.
—Estoy aprendiendo de Aleksei. No responder también es una respuesta.
Las nueve estallaron en risas.
Al final de la tarde la situación se volvió casi ridícula.
Las chicas ya habían comprado suficientes cosas para llenar media nave de transporte.
Kael cargaba varias bolsas.
Lo cual ellas encontraron extremadamente divertido.
—Miren al poderoso usuario IBN.
—Derrotador de monstruos.
—Conquistador de Nexum.
—Portador de bolsos.
Kael las observó.
—Puedo devolver todo esto a la tienda.
—No lo harías.
—No.
—Porque eres demasiado bueno.
—No.
—Porque nos quieres.
—Tampoco.
—Porque sabes que Aleksei te mataría.
Kael permaneció callado unos segundos.
—Esa es una posibilidad estadísticamente relevante.
Las nueve volvieron a reírse.
Cuando finalmente regresaron al punto de encuentro, las chicas estaban felices.
Cansadas.
Pero felices.
Habían:
Comprado ropa.
Comprado recuerdos.
Comprado dulces.
Visitaron museos.
Parques.
Miradores.
Mercados.
Restaurantes.
Hasta convencieron a Kael de subir a una atracción que giraba tan rápido que estuvo arrepintiéndose durante una hora.
Y Kael seguía exactamente igual que al principio.
O al menos eso intentaba aparentar.
Una de ellas sonrió mientras lo observaba.
—¿Sabes qué es lo gracioso?
—No.
—Que actúas como si no nos tuvieras cariño.
—Porque no lo demuestro.
—Exacto.
Otra añadió:
—Pero cuando alguien se acercaba demasiado eras el primero en ponerse delante.
—Y cuando nos separábamos sabías dónde estaba cada una.
—Y cuando cruzábamos calles te asegurabas de que nadie quedara atrás.
—Y cuando una olvidó una bolsa caminaste diez minutos para recuperarla.
Kael sintió que aquello iba en una dirección peligrosa.
—Eso era parte de la misión.
Las nueve sonrieron.
Esa sonrisa colectiva que anunciaba problemas.
—Claro que sí, Kael.
—Absolutamente profesional.
—Cien por ciento profesional.
—Nada de cariño.
—Ninguno.
Kael suspiró.
A veces enfrentarse a bestias mecánicas era más sencillo.
Mucho más sencillo.
Porque las bestias al menos no se unían en grupo para burlarse de él mientras sonreían como si ya conocieran exactamente la respuesta.
Al caer la noche regresaron a la nave.
Cansadas.
Felices.
Con bolsas por todas partes.
El viaje de regreso fue completamente distinto.
Poco a poco las conversaciones se apagaron.
Las risas desaparecieron.
Una por una se fueron quedando dormidas.
Algunas ocupaban los asientos.
Otras se acomodaron junto a las ventanas.
Una abrazaba una bolsa de compras como si fuera un tesoro.
Otra sostenía un peluche recién comprado.
Kael observó el reflejo de las estrellas sobre el cristal frontal.
Y sonrió.
Por primera vez entendió por qué Aleksei había aceptado encargarse de ellas todos esos años.
No eran una responsabilidad.
Bueno, sí lo eran.
Una enorme.
Pero también eran una familia.
La cabina permaneció silenciosa durante gran parte del regreso.
Solo se escuchaba el zumbido de los motores.
Y la respiración tranquila de las pasajeras dormidas.
Cuando Arcadia apareció en el horizonte, Kael redujo la velocidad para no despertarlas.
La Raptor descendió lentamente sobre el hangar privado de Arcadia.
A diferencia de otras veces, Kael no aceleró la aproximación ni hizo maniobras innecesarias.
No porque no pudiera.
Podía calcular trayectorias, compensar movimientos y hacer que una nave mucho más difícil de manejar pareciera sencilla.
No.
Esta vez la razón era mucho más simple.
Había nueve chicas dormidas detrás de él.
Y ninguna debía despertarse.
La cabina estaba en completo silencio.
Las luces estaban atenuadas.
El sonido de los motores era apenas un murmullo constante.
Kael miró por el reflejo del cristal.
Algunas abrazadas a las bolsas de compras.
Otras con la cabeza apoyada contra los asientos.
Una incluso seguía sosteniendo un pequeño recuerdo de la capital como si temiera perderlo mientras dormía.
Kael sonrió ligeramente.
Había sido un buen día.
Agotador.
Pero bueno.
Claro que había tenido sus dificultades.
No había sido una misión de combate.
Había sido peor.
Había tenido que evitar que desconocidos se acercaran demasiado.
Había tenido que controlar multitudes.
Había tenido que responder preguntas.
Muchas preguntas.
Demasiadas preguntas.
"Kael, ¿qué opinas de esto?"
"Kael, ¿podemos ir allí?"
"Kael, mira esto."
"Kael, carga esto un momento."
El último recuerdo le hizo mirar una montaña de bolsas en la parte trasera de la nave.
—Sigo pensando que eso fue una emboscada.
La computadora de la Raptor respondió:
—La misión fue completada exitosamente.
—No estaba hablando contigo.
El IBN podía mejorar su fuerza, resistencia y reflejos.
Pero no había ningún módulo capaz de aumentar su tolerancia a nueve personalidades diferentes durante un día entero.
Al parecer los científicos todavía no habían inventado esa tecnología.
Probablemente porque incluso ellos tenían límites.
La nave aterrizó.
Kael abrió la compuerta lentamente.
Afuera estaba Aleksei.
Esperando.
Miró la Raptor.
Luego a Kael.
Luego a las nueve chicas dormidas.
Se quedó unos segundos en silencio.
Kael bajó de la nave.
—Ya llegamos.
Aleksei siguió mirando la escena.
Una sonrisa apareció lentamente en su rostro.
—Finalmente lo hiciste.
Kael frunció el ceño.
—¿Qué?
Aleksei señaló detrás de él con malicia.
—Las complaciste a todas.
Silencio.
Kael abrió mucho los ojos.
—¿Qué?
—Nueve de nueve.
Aleksei asintió como si estuviera analizando un informe científico.
—Impresionante.
—No, espera.
Kael levantó las manos.
—Eso no es lo que pasó.
Aleksei sonrió más.
—Incluso lograste que regresaran dormidas y felices.
—Porque estaban cansadas.
—Claro.
—Porque caminamos mucho.
—Por supuesto.
—Porque fue una misión de escolta.
—Eso dicen todos.
Kael se quedó mirándolo.
—¿Todos quiénes?
Aleksei se acercó un poco y bajó la voz.
—Kael, después de meses entrenando con el IBN, misiones peligrosas, bestias de Nexum y armas capaces de cortar acero...
Pausa.
—Nunca pensé que tu mayor desafío sería mi grupo de chicas.
Kael se quedó callado.
Porque, lamentablemente, tenía razón.
Entonces Aleksei soltó la frase final.
—Además, parece que finalmente lograste tu verdadera prueba del IBN.
Kael parpadeó.
—¿Cuál?
Aleksei señaló a las nueve chicas.
—Sobrevivir un día entero con ellas.
Kael suspiró aliviado.
—Eso tiene más sentido.
Aleksei sonrió.
—Aunque debo admitir que me sorprende.
—¿Qué?
—Has conseguido algo que yo todavía intento lograr.
Kael lo miró con sospecha.
—¿Qué cosa?
Aleksei respondió con total seriedad:
—Que todas se duerman al mismo tiempo.
Kael abrió la boca.
No encontró respuesta. Quizás porque se sentía cansado de lidiar por hoy con personas.
En ese momento una de las chicas se movió dentro de la nave.
—¿Ya llegamos?
Otra abrió los ojos.
—¿Kael está aquí?
Una tercera sonrió.
—Kael nos trajo de vuelta.
Y entonces, como si hubieran recibido una señal invisible, comenzaron a seguir la broma.
—Kael fue muy atento hoy.
—Nos cuidó todo el día.
—Cargó nuestras compras.
—Nunca se quejó.
Kael sintió que la situación empeoraba.
—No, no, esperen.
Una de ellas sonrió.
—Creo que Aleksei tiene razón.
Kael miró a Aleksei.
El científico estaba disfrutando demasiado aquello.
—No ayudes.
—Yo no dije nada.
—Tu cara está diciendo demasiado.
—Ya tengo un sustituto para cuando yo le falte a mis chicas.
Las nueve comenzaron a reír.
Kael sintió una amenaza mucho más peligrosa que cualquier bestia mecánica de Nexum.
Una conversación que podía durar horas.
Así que tomó una decisión táctica.
Retirada inmediata.
—Bueno.
Pausa.
—La misión está completada.
Aleksei levantó una ceja.
—¿Ya?
—Sí.
—Pero estábamos hablando.
—Exacto.
Kael caminó hacia la salida.
—Tengo que revisar la Raptor.
Aleksei sonrió.
—Está perfecta.
—Entonces tengo que revisarla más.
Las chicas rieron.
Kael salió del hangar mientras escuchaba las risas detrás de él.
Y aunque jamás lo admitiría, una parte de él estaba contenta.
Porque por un momento no era un usuario IBN.
No era un arma.
No era alguien buscando respuestas sobre su pasado.
Solo era Kael.
Un chico que volvió de una misión agotadora con nueve chicas felices detrás.
Aleksei observó cómo se alejaba.
Mira, que había llegado poco después, se quedó mirando la escena.
—¿Qué ocurrió?
Aleksei sonrió.
—Creo que encontramos la única misión capaz de derrotarlo.
—¿Cuál?
Aleksei miró hacia la Raptor.
—Un día de compras.
Minutos después Kael recibió la notificación mientras volaba a la sede.
CONTRATO COMPLETADO
RECOMPENSA: 8.000 CRÉDITOS
Kael observó la cifra.
Luego su saldo total.
Luego volvió a observarlo y llamó a Aleksei.
—Esto es ridículo.
—¿Qué pasa? —preguntó Aleksei.
—Me pagaron por pasear.
—Te pagaron por sobrevivir.
—Creo que explorar ruinas peligrosas era más sencillo.
—Ahora entiendes por qué nadie acepta esa misión.
—Como también por qué es clasificada.
—Pero aún así no cualquiera puede hacerla. El sistema te acepó porque eras tú. A otro podría habérsela denegado.
—Quería agradecerte.
—Pudiste haberte ahorrado palabras.
—Nos vemos.
Kael guardó el comunicador.
Raptor quedó en su hangar. Kael caminaba hacia su habitación ya había tomado una decisión.
La próxima vez no tomaría a la ligera los contratos clasificados.
Probablemente.
Tal vez.
Aunque una parte de él sospechaba que las misiones ocultas seguirían llamando su atención.
Después de todo, la curiosidad era una enfermedad difícil de curar.
Y además pagaban bastante bien. Eso también ayudaba. Mucho.

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Nexum (Novela)
Capítulo 91
Nexum (Novela) Capítulo 90
Estás leyendo el capítulo 90 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 8 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.