Leer Nexum (Novela) Capítulo 88 online gratis en español
Aleksei y Kael caminaban por uno de los corredores elevados que conectaban los jardines con los sectores de investigación.
Las flores seguían en los brazos de Kael.
Lo cual seguía siendo humillante.
—No te atrevas.
dijo Kael.
—¿A qué?
preguntó Aleksei.
—A reírte otra vez.
—No prometo nada.
Kael suspiró.
Durante unos segundos caminaron en silencio.
Entonces recordó algo.
—Lo que fuiste a investigar.
Aleksei lo miró de reojo.
—¿Sí?
—Tiene que ver con mi habilidad.
El científico no respondió.
Y esa falta de respuesta fue una respuesta.
—Era eso.
dijo Kael.
—Era eso.
admitió Aleksei.
—¿Sobrecarga Adaptativa?
—En parte.
Kael frunció el ceño.
—¿En parte?
Aleksei se detuvo.
—Kael.
—¿Sí?
—Potenciar Armas es la parte más simple de toda la habilidad.
Silencio.
—¿Simple?
—Ridículamente simple.
—¿Transferir energía suficiente para modificar armamento avanzado es simple?
—Comparado con lo demás.
Sí.
Kael ya no estaba seguro de querer escuchar la respuesta.
Lo cual significaba que definitivamente quería escucharla.
—Explícate.
Aleksei observó las luces de Arcadia.
Pensando cuidadosamente las palabras.
—La transferencia energética es solo el resultado visible.
—...
—Es la consecuencia. No el mecanismo.
Kael comenzó a prestar atención inmediatamente.
Ese era el tono que Aleksei utilizaba cuando hablaba de descubrimientos importantes.
—Entonces...¿Cuál es el mecanismo?
Aleksei respiró profundamente.
—Antes de potenciar un arma...Tu habilidad hace algo más.
—¿Qué?
—Accede.
—¿Accede a qué?
Por primera vez el científico parecía genuinamente incómodo explicándolo.
—A una capa más profunda.
—Eso sigue sin decir nada.
—Porque todavía estoy intentando demostrarlo.
—Aleksei.
—Escucha.
Se giró hacia Kael.
—Toda tecnología funciona porque sigue reglas.
—Correcto.
—Protocolos. Limitaciones. Parámetros. Diseños.
Kael asintió.
—Un arma dispara porque fue diseñada para hacerlo.
—Sí.
—Un motor funciona porque sigue ciertas leyes.
—…
—Un reactor produce energía porque está construido bajo determinadas reglas.
—…
Aleksei hizo una pausa.
—Tu habilidad ignora esas reglas.
Silencio.
—¿Cómo?
—Esa es la pregunta.
Kael sintió un escalofrío.
Porque conocía perfectamente lo que ocurría cuando potenciaba o sobrecargaba algo.
Las armas hacían cosas que no deberían poder hacer.
Sistemas limitados se comportaban como si hubieran sido rediseñados.
Tecnología ordinaria realizaba funciones imposibles.
Y nunca había entendido completamente por qué.
—¿Qué descubriste?
Preguntó.
Aleksei permaneció unos segundos en silencio.
—Creo...
Otra pausa.
—Que tu habilidad accede a una capa fundamental anterior a los protocolos tecnológicos.
—...
—Anterior incluso al diseño original.
Kael lo observó sin comprender.
—Habla en idioma normal.
Aleksei soltó una pequeña risa.
—Bien.
Luego lo miró directamente.
—Creo que tu IBN accede temporalmente al código fuente de la realidad tecnológica.
Silencio.
Completo.
—¿Al qué?
—Al código fuente.
—Eso no existe.
—Yo también pensaba eso.
—Aleksei...
—Escúchame.
La emoción comenzaba a aparecer en la voz del científico.
—Cuando potencías un arma no la estás alimentando de energía.
—¿No?
—No solamente.
Sus ojos brillaban.
—Primero accedes al nivel fundamental que define cómo funciona.
—...
—Y después fuerzas una modificación.
Kael permaneció inmóvil.
—Espera.
—Exacto.
—¿Me estás diciendo que...
—Sí.
—...mi habilidad reescribe sistemas?
—Temporalmente.
—¿Sus reglas? ¿Sus limitaciones? ¿Sus posibilidades?
—Temporalmente.
Kael sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.
—Ahora entiendo cómo pude abrir aquella caja fuerte en mi antiguo hogar.
—Exactamente.
—Eso es imposible.
—Lo sé.
—No tiene sentido.
—Lo sé.
—¿Y estás seguro?
—No.
—...
—Estoy aterradoramente cerca de estarlo.
Silencio.
Entonces Aleksei sonrió.
La misma sonrisa que tenía cuando estaba al borde de un descubrimiento enorme.
—La mejor definición que tengo por ahora es esta.
Activó un pequeño holograma.
"Capacidad que permite acceder temporalmente al nivel fundamental de un sistema tecnológico, anulando sus protocolos establecidos y forzando una evolución funcional impredecible."
Kael leyó la frase varias veces.
—Eso es muchísimo peor que Potenciar Armas.
—Correcto.
—Suena peligrosísimo.
—Correcto.
—Suena como algo que jamás debería existir.
—Correcto otra vez.
Kael comenzó a comprender por qué Aleksei había salido corriendo hacia el laboratorio.
Porque si aquello era cierto...
Entonces Potenciar Armas no era una habilidad.
Era apenas un síntoma.
La manifestación superficial de algo mucho más profundo.
Y entonces recordó la conversación anterior.
La posibilidad de enfrentarse algún día al propio IBN.
Sus ojos se abrieron.
—Espera.
Aleksei ya sabía qué estaba pensando.
—Sí.
—Si puedo acceder a las reglas de la tecnología...
—...
—Entonces tal vez algún día pueda acceder a las reglas del propio IBN.
Por primera vez en toda la conversación...
Aleksei no respondió inmediatamente.
Porque era exactamente la posibilidad que lo había hecho abandonar el jardín corriendo.
La posibilidad absurda.
Improbable.
Peligrosa.
Pero no imposible.
Y esa diferencia lo cambiaba todo.
Kael permaneció varios segundos en silencio.
Intentando procesar todo lo que acababa de escuchar.
Lo intentó.
Fracasó.
Lo intentó otra vez.
Volvió a fracasar.
Finalmente señaló el holograma.
—Aleksei.
—¿Sí?
—Mi habilidad está completamente rota.
El científico soltó una carcajada.
—Esa es una forma bastante poco científica de expresarlo.
—Pero correcta.
—Extremadamente correcta.
—¿Ves?
—Sí.
—Entonces estamos de acuerdo.
—Lamentablemente.
Continuaron caminando.
—Aunque hay un problema.
añadió Aleksei.
—Siempre hay un problema.
—Porque todavía está en estado embrionario.
Kael frunció el ceño.
—¿Eso qué significa?
—Que apenas estás viendo la superficie.
Aquella respuesta no ayudó en absoluto.
—Eso no me tranquiliza.
—No era mi intención.
—Gracias por la honestidad.
—De nada.
Aleksei volvió a ponerse serio.
—Kael.
—¿Sí?
—Si esta teoría es correcta...
El científico hizo una pausa.
—Tu habilidad es injustamente poderosa.
—Eso ya lo sabía.
—No.
Aleksei negó con la cabeza.
—No lo sabías.
Aquella respuesta hizo que Kael dejara de bromear.
—¿Tan grave es?
—Podría serlo.
El viento recorrió el corredor elevado.
—Porque no se trata solamente de armas.
—...
—Ni de reactores.
—...
—Ni de vehículos.
Kael comenzó a comprender.
Y cuanto más comprendía...
Menos le gustaba.
—Estás diciendo que cualquier sistema tecnológico podría ser afectado.
—Estoy diciendo que todavía no sabemos dónde está el límite.
Silencio.
—Eso es peor.
—Correcto.
Aleksei cruzó los brazos.
—Por eso debes tener cuidado.
—Lo haré.
—Mucho cuidado.
—Lo haré.
—Más del que crees necesario.
—Entendí la idea.
—Bien.
El científico observó el horizonte.
—Porque acceder a capas fundamentales implica riesgos.
—¿Qué clase de riesgos?
—Todavía no lo sé.
—Eso tampoco me gusta.
—A mí tampoco.
Por unos segundos ambos permanecieron en silencio.
Finalmente Aleksei habló de nuevo.
—Este descubrimiento permanece aquí.
—Entiendo.
—No sale de Arcadia.
—Entiendo.
—No sale de este corredor.
—Entiendo.
—No sale de nuestras cabezas.
—Entiendo.
Aleksei asintió.
—Perfecto.
—¿Tan serio es?
—Más.
La respuesta llegó instantáneamente.
—Si alguien descubre esto...
continuó.
—Intentarán controlarte.
—Eso ya lo hacen.
—Más.
—¿Más?
—Mucho más.
Kael hizo una mueca.
—Eso suena desagradable.
—Lo sería.
El científico suspiró.
—Gobiernos. Corporaciones. Militares. Investigadores.
Lo observó directamente.
—Todos querrían saber cómo funciona tu cabeza.
—Qué imagen tan horrible.
—Y bastante precisa.
Kael se quedó pensativo.
—Entonces el secreto queda entre nosotros.
—Exactamente.
—¿Y si alguien lo descubre?
Aleksei permaneció unos segundos en silencio.
Luego sonrió.
Una sonrisa inquietantemente tranquila.
—Entonces deberías asegurarte de que no lo cuente.
Kael levantó una ceja.
—Eso sonó sospechosamente amenazante.
—Porque lo era.
—Aleksei.
—No me refiero necesariamente a matarlo.
—Eso mejora un poco la situación.
—Solo un poco.
—Lo noté.
El científico se encogió de hombros.
—Haz que no lo divulgue.
—Eso es más razonable.
—Preferiblemente.
—Definitivamente preferiblemente.
Las luces de Arcadia brillaban a su alrededor mientras seguían caminando.
Finalmente Aleksei apoyó una mano sobre el hombro de Kael.
—Voy a ayudarte a desarrollar esta habilidad.
Kael lo miró.
—¿Por qué?
Aleksei sonrió.
—Porque si tengo razón...
Miró el holograma una última vez.
—Podrías convertirte en el usuario IBN más peligroso que haya existido.
Silencio.
—Eso tampoco me tranquiliza.
—Lo sé.
—¿Tú escuchas las cosas que dices?
—Constantemente.
—Y aun así las dices.
—También constantemente.
—Sobrecarga Adaptativa —dijo Kael.
—Deberíamos cambiarle el nombre.
—¿Cómo?
—Yo la llamaría “Protocolo Zero”.
—Me gusta. Suena como…
—El principio de todo lo tecnológico.
Kael suspiró.
Era imposible discutir con él.
Pero mientras observaba la ciudad flotante de Arcadia, una idea comenzó a formarse en su mente.
Si aquella teoría era cierta...
Si realmente podía acceder a algo tan fundamental...
Entonces quizás...
Solo quizás...
El día que el IBN intentara imponerle una decisión imposible, no tendría que elegir entre obedecer o morir.
Tal vez podría hacer exactamente lo que siempre había hecho.
Encontrar una tercera salida donde nadie más veía ninguna.
Y por primera vez desde que comenzó aquella conversación, incluso Aleksei parecía dispuesto a considerar esa posibilidad. Aunque, como buen científico, probablemente intentaría medirla, catalogarla, ponerle cuarenta nombres incomprensibles y convertirla en un informe de trescientas páginas antes de admitirlo. Los investigadores tienen esa extraña costumbre.
Kael todavía caminaba junto a Aleksei.
La conversación sobre habilidades IBN había dejado demasiadas preguntas flotando en el aire.
Y entonces recordó algo.
Algo bastante importante.
—Espera un momento.
—¿Qué?
preguntó Aleksei.
—Llevas horas hablando de mi habilidad.
—Sí.
—Pero nunca me has dicho la tuya.
Aleksei sonrió.
—¿Mi habilidad?
—Exacto.
—Pensé que ya la habías deducido.
—No.
—Qué decepción.
—Aleksei.
—Está bien.
Por primera vez el científico pareció pensativo.
—Mi habilidad no tiene un nombre oficial.
—¿Y cómo la llamas?
—Yo la llamo Dominio Evolutivo.
Kael frunció el ceño.
—Eso suena pretencioso.
—Porque lo es.
—Continúa.
Aleksei apoyó las manos detrás de la espalda.
—Mientras tu habilidad altera sistemas tecnológicos...
—...
—La mía altera sistemas biológicos.
Kael se quedó inmóvil.
—¿Qué tanto altera?
—Mucho.
—Eso tampoco responde nada.
—Puedo observar cualquier organismo.
—...
—Comprender cómo funciona.
—...
—Y modificarlo.
Silencio.
—¿Modificarlo cómo?
Aleksei lo miró.
—Como quiera.
Kael se detuvo.
—No.
—Sí.
—Eso es imposible.
—Lo sé.
—¿Me estás diciendo que puedes reescribir seres vivos?
—Hasta cierto punto.
—¿Hasta qué punto?
Aleksei sonrió.
—¿Has visto las enfermedades que ya no existen?
—...
—¿Los órganos artificiales perfectos?
—...
—¿Las mejoras genéticas modernas?
—...
—¿Las adaptaciones biológicas para sobrevivir en ambientes extremos?
Kael abrió lentamente los ojos.
—Tú.
—Principalmente.
—TÚ.
—Sí.
—¿Todo eso salió de ti?
—No solo de mí.
—Pero empezó contigo.
—En muchos casos.
Kael tardó varios segundos en responder.
—Tu habilidad también está completamente rota.
—Gracias.
—Lo digo como insulto.
—Lo tomo como cumplido.
Continuaron caminando.
—Pero eso no es lo más importante.
dijo Aleksei.
—¿Hay más?
—Mucho más.
Eso jamás era una buena señal.
—Mi habilidad no solo modifica organismos.
—¿Entonces?
—También modifica al usuario.
Kael comenzó a comprender.
—Por eso sigues vivo.
Aleksei asintió.
—Correcto.
—Por eso envejeces tan lento. Sobreviviste a cosas imposibles. Por eso sigues mejorando después de décadas.
—Correcto.
Kael soltó una larga exhalación.
—Ahora entiendo por qué eres tan peligroso.
—Esa es una conclusión razonable.
El científico guardó silencio unos segundos.
Luego añadió algo que hizo que Kael lo mirara de inmediato.
—Pero hay una diferencia importante entre nosotros.
—¿Cuál?
Aleksei señaló primero a Kael.
—Tu habilidad actúa sobre algo externo.
Luego señaló su propio pecho.
—La mía actúa principalmente sobre mí.
—...
—Yo me convertí en mi propio laboratorio.
Aquellas palabras pesaban más de lo que parecía.
Porque de repente muchas cosas cobraban sentido.
Las décadas de estudio.
La obsesión.
La resistencia.
La inteligencia fuera de lo común.
La capacidad de seguir avanzando cuando otros se habrían derrumbado.
Aleksei había estado evolucionándose a sí mismo durante años.
—Eso suena peligroso.
dijo Kael.
—Lo fue.
—¿Y sigue siéndolo?
—Todos los días.
Silencio.
Entonces Aleksei sonrió.
—Aunque sinceramente...
—¿Qué?
—Ahora que conozco mejor tu habilidad...
—...
—Empiezo a pensar que la tuya podría ser aún más aterradora.
Kael soltó una carcajada.
—Por primera vez en mi vida alguien me dice eso y no me siento orgulloso.
—Es una reacción sana.
—Me alegra saberlo.
Y mientras seguían caminando por Arcadia, ambos comprendieron algo curioso.
Aleksei había dedicado gran parte de su vida a dominar la evolución de la biología.
Kael, sin quererlo, podría estar empezando a tocar algo todavía más profundo.
Las reglas mismas que hacían funcionar la tecnología.
Y si aquello era cierto...
Tal vez no era casualidad que el destino hubiera puesto a esos dos usuarios IBN en el mismo camino. Porque un científico obsesionado con reescribir la vida y un corredor terco capaz de reescribir las reglas de las máquinas era exactamente el tipo de combinación que suele terminar cambiando el mundo... o provocando un desastre histórico. A veces ambas cosas a la vez.
Kael caminó unos metros más antes de girarse hacia Aleksei.
—Hay algo que no entiendo.
—Eso reduce las posibilidades a unas trescientas cosas.
—Tu habilidad. Dominio Evolutivo.
Kael se cruzó de brazos.
—Entiendo cómo sirve para investigar. Entiendo cómo sirve para la medicina. Entiendo cómo sirve para crear tecnología biológica.
Señaló a Aleksei.
—Pero no entiendo cómo demonios peleas.
Aleksei sonrió.
—Esa es una pregunta mucho más interesante.
—Gracias.
—Porque la mayoría de la gente cree que soy un científico.
—Lo eres.
—Correcto.
—Y también eres aterrador.
—También correcto.
El científico siguió caminando.
—La mayoría de las modificaciones que realizo son permanentes.
—Eso ya lo imaginaba.
—Pero algunas son temporales.
Kael empezó a prestar atención.
—¿Temporales?
—Durante un combate puedo acelerar procesos evolutivos específicos en mi propio cuerpo.
—¿Cómo cuáles?
Aleksei respondió como si estuviera hablando del clima.
—Aumento la densidad muscular. Refuerzo huesos. Incremento velocidad neuronal. Mejoro la capacidad pulmonar. Optimizo la visión. Aumento la resistencia al dolor.
Kael parpadeó.
—Aunque esas son las funciones básicas del IBN.
—Es una observación válida. Pero todavía falta la parte divertida.
Kael suspiró.
—Durante la pelea puedo adaptar mi cuerpo al enemigo.
Silencio.
—¿Qué?
—Si descubro cómo lucha.
—Cómo ataca.
—Qué tipo de daño produce.
Levantó un dedo.
—Mi cuerpo comienza a evolucionar respuestas específicas.
Kael se quedó inmóvil.
—Empiezo a entender por qué sigues vivo.
Aleksei sonrió.
—Nunca es buena señal cuando dices eso.
—No.
—Sí.
—Eso es absurdo.
—Lo sé.
—¿Me estás diciendo que cuanto más dura una pelea más difícil es matarte?
—Generalmente sí.
—Eso es injusto.
—También correcto.
Kael ya empezaba a comprender por qué Aleksei había sobrevivido a las Grandes Guerras.
—Entonces eres un tanque.
—No exactamente.
—¿No?
—Soy un científico.
—Eso no responde nada.
—Mi objetivo nunca fue ganar por fuerza bruta.
Aleksei levantó una mano.
Pequeños filamentos luminosos aparecieron sobre su piel.
—La verdadera utilidad está aquí.
—¿Qué es eso?
—Biotecnología IBN.
Los filamentos desaparecieron.
—Puedo crear organismos especializados.
—¿Organismos?
—Microscópicos. Macroscópicos. De soporte. De combate.
Kael se quedó mirando.
—Estás invocando criaturas biológicas.
—A veces.
—Aleksei.
—¿Sí?
—Tu habilidad es una pesadilla para cualquier profesor de ética.
—Hace décadas que dejaron de invitarme a esas conferencias.
Kael no sabía si era una broma.
Y sinceramente no quería saberlo.
—Entonces cuando peleabas en las Grandes Guerras...
—No era raro que un ejército entero intentara eliminarme primero.
—Ahora entiendo por qué.
Aleksei asintió.
—Porque si me daban tiempo suficiente...
—Te adaptabas.
—Exacto.
—Y cuanto más tiempo pasaba...
—Peor era para ellos.
Kael soltó una larga exhalación.
—Entonces tu habilidad consiste en evolucionar.
—Esa es la versión simple.
—¿Y la versión complicada?
Aleksei sonrió.
—Mi habilidad consiste en identificar las limitaciones de la vida...
Sus ojos brillaron tenuemente.
—...y eliminarlas.
Por primera vez desde que comenzó la explicación, Kael guardó silencio.
Porque entendió algo.
Su propia habilidad modificaba las reglas de las máquinas.
La de Aleksei modificaba las reglas de la vida.
Y de repente comprendió por qué aquel hombre había llegado tan lejos.
No era simplemente poderoso.
Era la encarnación de una idea.
La negativa absoluta a aceptar límites biológicos.
—Ahora entiendo por qué el Gobierno Mundial te protege tanto.
—¿Solo ahora?
—Pensé que eras importante por ser inteligente.
—Qué insulto tan refinado.
—Y ahora descubro que además eres un monstruo.
Aleksei sonrió.
—Eso sí se acerca más a la verdad.
Y mientras seguían caminando por Arcadia, Kael llegó a una conclusión inquietante.
Si él representaba la capacidad de reescribir la tecnología...
Y Aleksei representaba la capacidad de reescribir la vida...
Entonces probablemente era una buena noticia que fueran amigos.
Porque la alternativa sería algo que haría dormir muy mal a cualquier planeta.
Kael ya empezaba a sentirse incómodo.
No por miedo.
Sino porque cada vez que preguntaba por un usuario IBN importante descubría una nueva aberración estadísticamente injusta.
—Entonces déjame adivinar.
Aleksei sonrió.
—Adelante.
—Tú modificas la biología.
—Correcto.
—Yo aparentemente modifico tecnología.
—Correcto.
—Y Mira seguramente hace algo razonable.
Aleksei soltó una carcajada.
—No.
—Ya me lo imaginaba.
—Nada razonable.
Kael suspiró.
—¿Qué hace?
Aleksei permaneció unos segundos en silencio.
—Mira es una psíquica.
—¿Eso significa qué exactamente?
—Significa que si intentas enfrentarla mentalmente...
Lo miró directamente.
—Ya perdiste.
Silencio.
—Eso no explica nada.
—Explica bastante.
—Aleksei.
—Bien.
Continuaron caminando.
—La habilidad de Mira opera sobre la mente. Su habilidad se llama Convergencia Psíquica.
—¿Lectura mental?
—Entre otras cosas.
—¿Control mental?
—En determinados niveles.
—¿Ilusiones?
—Sí.
—¿Manipulación sensorial? ¿Ataques psíquicos? ¿Supresión cognitiva?
—Sí.
Kael dejó de caminar.
—¿Hay algo que no haga?
—Probablemente contabilidad.
—Aleksei.
—Era una broma.
—Mala broma.
—Lo sé.
Siguieron avanzando.
—La mayoría de las personas cree que una pelea consiste en disparos.
continuó Aleksei.
—Golpes. Velocidad. Fuerza.
Kael asintió.
—Mira no piensa así.
—¿Entonces?
—Mira pelea antes de que la pelea comience.
Aquella frase hizo que Kael frunciera el ceño.
—Explícate.
—Si ella entra en tu mente...
Aleksei hizo una pausa.
—La batalla ya terminó.
El viento recorrió el corredor.
—¿Tan fuerte es?
—He visto ejércitos completos caer inconscientes.
—¿Ejércitos?
—Miles de soldados.
—¿Miles?
—Miles.
Kael sintió que algo se rompía dentro de su concepto de equilibrio militar.
—Eso es absurdo.
—Lo sé.
—¿Solo pensando?
—Solo pensando.
—Eso es imposible.
—Lo sé.
—¿Y cómo demonios se combate algo así?
Aleksei sonrió.
—Esa misma pregunta se la hicieron muchos generales.
—¿Y encontraron respuesta?
—Generalmente después de perder.
Kael se llevó una mano a la frente.
—Esto es ridículo.
—También correcto.
—Entonces tú eres un monstruo biológico.
—Gracias.
—Yo aparentemente soy un problema tecnológico.
—Bastante grande.
—Y Mira es una catástrofe psíquica.
—Una descripción sorprendentemente precisa.
Durante unos segundos ninguno habló.
Entonces Kael empezó a hacer cuentas mentales.
Y se arrepintió inmediatamente.
Por primera vez desde que había llegado a Arcadia, Kael entendió por qué aquellas dos personas eran tratadas de manera tan diferente y por qué querían tanto a Kael.
No era solo porque fueran importantes.
No era solo porque fueran inteligentes.
No era solo porque fueran usuarios IBN.
Era porque representaban tres pilares completamente distintos de poder.
La vida.
La tecnología.
Y la mente.
Aleksei observó la expresión de Kael y soltó una pequeña risa.
—No te preocupes.
—¿Por qué?
—Porque todavía son teorías.
—Eso no ayuda.
—Lo sé.
—Y además...
Aleksei sonrió de una manera que nunca prometía nada bueno.
—Mira sigue pensando que eres más peligroso de lo que crees.
Kael parpadeó.
—¿Qué?
—Lo descubrirás cuando desarrolles completamente tu habilidad.
—Odio cuando ustedes dos dicen cosas así.
—Lo sé.
Y mientras caminaban por los corredores luminosos de Arcadia, Kael tuvo una sensación inquietante.
Tal vez no era casualidad que el Gobierno Mundial hubiera invertido tanto en él.
Tal vez Aleksei y Mira no estaban entrenándolo simplemente porque era prometedor.
Tal vez estaban observando el nacimiento de algo que todavía nadie comprendía del todo.
Y considerando que esas dos personas ya eran absurdamente poderosas, el hecho de que ambas parecieran intrigadas por el potencial de Kael resultaba, francamente, un poco alarmante. Incluso para alguien que solía correr hacia el peligro por voluntad propia.

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Nexum (Novela) Capítulo 88
Estás leyendo el capítulo 88 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 8 de julio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.