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Leer Nexum (Novela) Capítulo 81 online gratis en español

La tarde era tranquila en la base de Los Retornados. Por una vez no había alarmas. No había criaturas gigantes. No había expediciones suicidas. No había científicos gritando porque alguien había roto algo. Un día extrañamente normal. Lo cual ya era sospechoso. Mara y Elena descansaban cerca de una de las plataformas superiores de la base después de entrenar. Ambas estaban sentadas sobre una barandilla metálica observando el inmenso hangar principal. —¿Crees que ya habrá roto algo? Preguntó Elena. Mara suspiró. —Lleva un mes con el Gobierno Mundial. —Buen punto. —Lo raro sería que no hubiera roto nada. Elena sonrió. —Apuesto a que ya lo prohibieron en algún laboratorio. —Probablemente. Por unos segundos ambas permanecieron en silencio. Era inevitable. Siempre terminaban hablando de él. A veces de forma consciente. A veces sin darse cuenta. El vacío seguía ahí. Menos intenso que los primeros días. Pero seguía existiendo. Elena observó el techo de la enorme estructura. —Lo extraño. Mara tardó unos segundos en responder. —Yo también. Aquella respuesta hizo sonreír a Elena. Porque Mara normalmente escondía mucho mejor ese tipo de cosas. Muchísimo mejor. Demasiado mejor. Elena apoyó el mentón sobre una mano. —Hay algo que no me has contado. Mara la miró. —¿Qué? —Algo pasó entre ustedes. —Pasaron muchas cosas. —No. Elena sonrió peligrosamente. —Sé que pasó algo pasó entre ustedes. Mara sintió inmediatamente que aquella conversación iba en una dirección peligrosa. —No sé de qué hablas. —Mara. —Elena. —Mara. —Elena. —Mara. —Ya entendí. Elena sonrió victoriosa. —Entonces tenía razón. —No dijiste nada. —Precisamente. Mara cerró los ojos. Porque acababa de caer en una trampa absurdamente simple. Y peor aún... Había funcionado. Elena comenzó a acercarse. —¿Qué pasó? —Nada. —Mara. —Nada importante. —Mara. —... —Mara. Finalmente la joven soltó un largo suspiro. —Nos besamos. Silencio. Elena parpadeó. Una vez. Dos veces. Tres veces. Y después saltó de la barandilla. —¡LO SABÍA! Varias personas al otro lado del hangar giraron la cabeza. —¡BAJA LA VOZ! —¡SE BESARON! —¡ELENA! —¡SE BESARON! —¡LO ACABAS DE GRITAR OTRA VEZ! Elena estaba sonriendo como una niña que acababa de descubrir un secreto histórico. —¿CUÁNDO? —La noche antes de irse. —¿DÓNDE? —Elena... —¿CUÁNTO DURÓ? —ELENA. —¿QUIÉN EMPEZÓ? Mara empezó a arrepentirse profundamente de todas sus decisiones. O al menos fingía arrepentirse. Porque en el fondo... Recordar aquel momento la hacía feliz. Mucho más feliz de lo que admitiría. Elena ya estaba completamente entregada a la misión. —Necesito detalles. —No. —Algunos detalles. —No. —Pocos detalles. —No. —¿Respiraron al menos? —¿Qué clase de pregunta es esa? —Una importante. Mara se llevó una mano al rostro. —Me arrepiento de habértelo dicho. —No es verdad. —Un poco sí. —No es verdad. —Bastante. —Mentira. Elena se sentó nuevamente junto a ella. Ahora sonriendo de forma mucho más cálida. —Me alegro. Mara la miró. La broma desapareció por un instante. —¿Sí? Elena asintió. —Sí. Su sonrisa fue sincera. —Porque los vi. —... —Los vi durante meses. —... —Y porque sé cuánto significa para ti. Mara desvió la mirada. Algo avergonzada. Algo feliz. Ambas cosas. —No sé qué será de nosotros cuando vuelva. Confesó finalmente. —Nadie lo sabe. —Él estará cambiando. —Nosotras también. Mara recordó la despedida. La promesa. Aquellas palabras que no necesitaban explicación. "Voy a cumplir mi promesa" Elena apoyó la cabeza sobre el hombro de su amiga. —Entonces háganlo. Mara sonrió levemente. —Suena fácil cuando lo dices así. —Porque lo es. —No lo es. —Lo es. —No. —Sí. —Estás siendo insoportable. —Y tú estás enamorada. Mara se congeló. Elena soltó una carcajada. —¡ELENA! —¡MARA! —¡Voy a lanzarte desde la pista de entrenamiento! —¡Confesión aceptada! —¡NO CONFESÉ NADA! Las risas resonaron por la base. Y por primera vez en varios días, el vacío que había dejado Kael pareció un poco más pequeño. Porque aunque él estuviera lejos, creciendo en algún rincón imposible del Gobierno Mundial... Seguía formando parte de sus vidas. Y, para desgracia de Mara, Elena acababa de conseguir material suficiente para molestarla durante los próximos diez años. Probablemente más. Porque algunas amigas consideran la confidencialidad una sugerencia opcional. Y Elena acababa de demostrarlo con notable entusiasmo. Durante unos minutos permanecieron en silencio observando las luces lejanas. Entonces Mara habló. —¿Puedo preguntarte algo? Elena levantó una ceja. —Eso nunca es buena señal. —¿Tú tienes a alguien? Elena parpadeó. —¿Qué? —Alguien que te guste. —¿Por qué preguntas eso? —Curiosidad. —Mentira. —Un poco. Elena soltó una risa. —Eres terrible ocultando cosas. Mara desvió la mirada hacia el horizonte. —Solo pensé en ello. Elena observó a su amiga durante unos segundos. —¿Estás intentando averiguar si alguna vez me gustó Kael? Mara se quedó inmóvil. Lo cual fue respuesta suficiente. —Increíble —dijo Elena sonriendo—. Ni siquiera intentaste disfrazarlo. —No era el plan. —Claro que no. Mara permaneció callada. No parecía molesta. Solo quería saber la verdad. Y Elena lo entendió. Por eso respondió con sinceridad. —No lo sé. —¿No lo sabes? —Hubo momentos en los que me lo pregunté. Mara giró ligeramente la cabeza. —¿Y? Elena apoyó los brazos detrás de ella. —Kael es importante para mí. —Lo sé. —Mucho. —También lo sé. Elena sonrió. —Me protegió cuando estaba asustada. Me hizo reír cuando todo era horrible. Siempre estaba ahí. Guardó silencio unos segundos. —Entonces pensé... tal vez eso era amor romántico. Mara escuchó sin interrumpir. —Pero con el tiempo entendí que no. —¿Qué era entonces? Elena tardó un momento en responder. —Fraternal. La palabra quedó suspendida entre ambas. —Cuando imaginaba perderlo me dolía. —Eso es normal. —Pero cuando imaginaba verlo feliz... Una sonrisa apareció en el rostro de Elena. —Eso siempre me hacía feliz también. Mara bajó la mirada. —Incluso conmigo. —Especialmente contigo. Mara la observó sorprendida. Elena soltó una pequeña risa. —Mara, llevo años viéndolos. —No han sido años. —Detalles. —Elena. —¿Qué? —Habla en serio. —Estoy hablando en serio. Elena le dio un leve golpe con el hombro. —Ustedes son incapaces de esconder nada. —Eso es mentira. —Mara, una vez Kael recibió una herida en el brazo y tú parecías lista para declarar la guerra a media Ciudad. —No fue así. —Fue exactamente así. —Exageras. —Y tú estabas preocupada. Mara no respondió. Porque ambas sabían que era verdad. Elena sonrió con ternura. —Cuando los veía juntos nunca sentía celos. Miró las luces lejanas. —Solo pensaba que eran dos idiotas. Mara resopló. —Eso es razonable. —Y que tarde o temprano terminarían enamorándose. —¿Tan evidente era? —Para mí sí. Mara se cubrió el rostro con una mano. —Qué vergüenza. —Muchísima. —Gracias por el apoyo. —Para eso estoy. Las dos rieron. Luego Elena habló con una voz más suave. —No tienes que preocuparte por mí. Mara la observó. —Nunca quise hacerte daño. —Lo sé. —Ni tampoco perderte. La sonrisa de Elena se volvió sincera. —No me vas a perder. Guardó silencio unos segundos antes de añadir: —Kael es mi familia. Miró a Mara directamente a los ojos. —Y tú también. Por primera vez en mucho tiempo, Mara no encontró ninguna respuesta ingeniosa. Solo sintió algo cálido en el pecho. Porque entendió que Elena decía la verdad. No había resentimiento. No había tristeza oculta. Solo cariño. Un cariño tan fuerte que había terminado convirtiéndose en algo más grande que el amor romántico. Y mientras contemplaban las luces de la noche, Mara pensó que quizá la familia no siempre era la que uno recordaba. A veces era la que uno encontraba en el camino. Y Elena ya era parte de la suya. Elena terminó de hablar y ambas permanecieron unos segundos observando las luces de la base. La conversación había sido sincera. Más sincera de lo que cualquiera de las dos acostumbraba. Finalmente Elena estiró los brazos por encima de la cabeza. —Además, tampoco es que esté pensando mucho en eso ahora. —¿En relaciones? —Sí. Mara la miró de reojo. —¿Por qué? —Porque tengo otras cosas en la cabeza. Su expresión se volvió más seria. —Quiero encontrar respuestas sobre quién era antes de Nexum. Miró sus propias manos. —Quiero entender de dónde vengo. Qué pasó con mi familia. Por qué terminé aquí. Mara asintió lentamente. Sabía cuánto significaba eso para ella. —Y también quiero volverme más fuerte. —Eso sí lo haces todos los días. —Todavía no es suficiente. Elena sonrió. —Cuando salgamos otra vez ahí fuera quiero poder proteger a la gente que me importa. No depender siempre de ustedes. Mara la observó unos segundos. —Ya haces más de lo que crees. —Tal vez. Luego Elena se encogió de hombros. —Pero tampoco estoy cerrando la puerta. —¿A qué? —A conocer a alguien algún día. Mara arqueó una ceja. —¿Alguien? —Sí, alguien. —Interesante. —No pongas esa cara. —¿Qué cara? —Esa cara. Mara ya estaba sonriendo. Una señal peligrosa. —Entonces existe la posibilidad. —Si. —Entiendo. —Mara... —Muy bien. El tono de Mara se volvió exageradamente solemne. —Cuando llegue ese día deberás presentar una solicitud formal. Elena la miró confundida. —¿Qué? —El procedimiento es simple. —No existe ningún procedimiento. —Primero realizaremos una entrevista. —¿Quiénes? —Kael y yo. Elena abrió mucho los ojos. —¿Qué? —Evaluaremos al candidato. —¡No soy una niña! —Eso lo decidirá el comité. —¿Qué comité? —Nosotros. —¡Ustedes se inventaron un comité! —Correcto. Elena comenzó a reír. —Están completamente locos. —Si el sujeto sobrevive a la entrevista inicial podrá avanzar a la segunda fase. —¿Hay más fases? —Muchas más. —Esto es ridículo. Mara continuó ignorándola. —Se analizarán sus intenciones, historial de conducta, capacidad de supervivencia y nivel de tolerancia a tus discursos emocionales. —¡Oye! —Es una evaluación importante. —Kael jamás aceptaría algo así. Mara la miró con una expresión completamente seria. —Elena. —¿Qué? —Kael sería peor que yo. Elena se quedó pensando unos segundos. Luego soltó un gemido de derrota. —Tienes razón. Ambas imaginaron exactamente la misma escena. Kael Usuario IBN sentado frente a un pobre desafortunado. Con los brazos cruzados. Mirándolo fijamente. —¿Cuáles son sus intenciones con Elena? —Yo... —Respuesta incorrecta. —Pero ni siquiera... —Respuesta incorrecta. —¡No he respondido nada! —Eso demuestra falta de preparación. Elena terminó riéndose tan fuerte que casi perdió el equilibrio. —Son imposibles. —Solo somos responsables. —Sobreprotectores. —Responsables. —Sobreprotectores. —Responsables. —Sobreprotectores. —Las dos cosas. Eso último hizo que ambas rieran. Cuando las risas se apagaron, Mara habló con más suavidad. —Fuera de bromas. Elena la miró. —Quien sea... Mara se encogió de hombros. —Será mejor que te trate bien. La sonrisa de Elena se volvió más cálida. —Lo sé. —Porque si no... —¿Qué? —Tendrá que lidiar conmigo. —Y con Kael. —Y con Kael. Elena soltó una risa. —Pobre hombre. —Muchísimo. Y por primera vez aquella posibilidad no le pareció incómoda. Porque no estaba pensando en un rostro concreto. No había nadie. Todavía. Su futuro seguía abierto. Había respuestas que buscar, un pasado que recuperar y un mundo enorme por explorar. Y si algún día aparecía alguien capaz de hacerla sonreír de una forma diferente... Bueno. Tendría primero que sobrevivir al temible comité de evaluación formado por Mara y Kael. Una amenaza que, siendo honestos, probablemente era más peligrosa que varias criaturas de Nexum juntas. Algunas costumbres simplemente se niegan a extinguirse. Elena todavía seguía riéndose de la idea del "comité de evaluación" cuando una expresión traviesa apareció en su rostro. Una expresión que Mara conocía demasiado bien. Y que casi siempre significaba problemas. —Acabo de pensar en algo. —Eso me preocupa. —¿Y si consigo novio solo para ver a Kael regresar? Mara parpadeó. —¿Qué? —Piénsalo. Elena levantó un dedo como si estuviera exponiendo una teoría científica. —Kael está ocupado con el Gobierno Mundial. —Sí. —Las comunicaciones son limitadas. —Sí. —Entonces un día anuncio: "Hola, encontré novio". Mara ya empezaba a entender hacia dónde iba aquello. Y no le gustaba. —Elena... —Y cinco minutos después aparece una nave atravesando las nubes. Mara resopló. —Ridícula. —Kael baja corriendo por la rampa. Elena imitó una voz seria. —"¿Dónde está? Quiero hablar con él." Mara tuvo que contener una sonrisa. Porque era peligrosamente creíble. —Luego el pobre chico intenta saludar. Elena hizo una pausa dramática. —Y Kael activa el análisis cognitivo del IBN. —No. —"Frecuencia cardíaca elevada." —Elena. —"Sudoración excesiva." —Elena. —"Probabilidad de intenciones sospechosas: 73%." Mara ya estaba riéndose. —Eso no existe. —Todavía. —Todavía... —Y después Kael lo sigue durante tres días enteros. —Eso sí podría pasar. —¡Lo sabía! Las dos estallaron en risas. Porque, siendo sinceras, ninguna tenía dificultades para imaginarlo. Kael era protector por naturaleza. Y Elena ocupaba un lugar muy importante para él. Cuando las risas disminuyeron, Mara cruzó los brazos. —Es una mala idea. —¿Cuál parte? —Toda. —Pero funcionaría. —Precisamente por eso es una mala idea. —Solo quiero que venga de visita. —No puedes conseguirte un novio falso para llamar la atención de Kael. —¿Por qué no? —Porque después tendrías que explicarle que era mentira. —Cierto. —Y entonces él se enfadaría. —También cierto. —Y luego me tocaría soportarlo. Elena sonrió. —Porque ¿es tu novio? Mara sintió cómo el calor subía a su rostro. —Porque es un problema andante. —Eso no respondió la pregunta. —Elena. —Porque es tu novio —Elena. —Porque es tu novio Mara terminó empujándola ligeramente con el hombro. —Te voy a lanzar por la muralla. —¡Eso significa que sí! —Significa que eres insoportable. Elena reía sin control. Después apoyó la cabeza sobre el hombro de Mara durante unos segundos. —Lo extrañas. Mara no respondió inmediatamente. Las bromas desaparecieron un poco. —Sí. La respuesta fue sencilla. Honesta. Elena sonrió. —Yo también. Ambas observaron las luces lejanas de la base. —Aunque admito algo. —¿Qué? —Pagaría por ver la cara de Kael si apareciera un chico diciendo que quiere salir conmigo. Mara soltó una risa. —Yo también. —¿Ves? —Pero sigo diciendo que es una mala idea. —Una pésima idea. —Terrible. —Absolutamente terrible. Se miraron durante un segundo. —...Pero muy divertida. —Muy divertida. Y las dos volvieron a reírse imaginando a Kael llegando desde el Gobierno Mundial dispuesto a interrogar a algún pobre muchacho que, sin saberlo, habría terminado enfrentándose a un examen mucho más aterrador que cualquier misión en Nexum. Porque sobrevivir a monstruos gigantes era una cosa. Sobrevivir a un Kael sobreprotector y a una Mara desconfiada trabajando en equipo era otra muy distinta.
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Nexum (Novela) Capítulo 81

Estás leyendo el capítulo 81 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 30 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.