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Leer Nexum (Novela) Capítulo 80 online gratis en español

Aleksei no era un irresponsable. Bueno. No uno completo. Existían distintos niveles de irresponsabilidad. Permitir que Kael experimentara con una habilidad capaz de convertir armamento avanzado en algo desconocido estaba cerca del límite superior de la escala. Pero incluso él tenía límites. Por eso, durante los días siguientes, los entrenamientos continuaron siendo progresivos. Controlados. Monitoreados. Aburridamente seguros según la opinión de Kael. Y extraordinariamente peligrosos según la opinión de todos los demás. Aquella mañana fue diferente. Las puertas blindadas del Sector de Armamento Experimental se abrieron lentamente. Kael observó el enorme complejo. —¿Por qué siento que me van a prohibir entrar aquí dentro de unos meses? —Porque probablemente suceda. Respondió Mira. —Me gusta su honestidad. Aleksei entregó una credencial especial a varios oficiales de seguridad. —Permiso de pruebas autorizado. Nivel Delta. Observación científica obligatoria. Kael levantó una ceja. —¿Nivel Delta? —Porque aún eres novato. Respondió Aleksei. —Y porque no sabemos exactamente qué ocurre cuando usas ciertas armas. —Eso parece una información importante. —Lo es. —Y aun así me trajeron aquí. —Correcto. —Están todos locos. —También correcto. La enorme sala contenía decenas de plataformas de pruebas. Detrás de cristales reforzados había armas de todas las épocas. Algunas reconocibles. Otras absolutamente extrañas. Espadas. Lanzas. Martillos. Hachas. Cuchillos. Y más allá... Rifles electromagnéticos. Carabinas gravitatorias. Armas de plasma. Sistemas de pulso eléctrico. Tecnología que los Retornados jamás habían visto. Los ojos de Kael brillaron. —Las quiero probar todas. —No. Respondieron Mira y Aleksei al mismo tiempo. —Qué coordinados. Antes de comenzar, una científica apareció frente a una enorme pantalla. —Antes de usar su capacidad potenciadora necesitamos explicarle algo importante. La pantalla mostró el IBN. Luego la NSR. Después una serie de diagramas energéticos. —Su habilidad utiliza recursos internos. No crea energía. La redistribuye. La canaliza. —La optimiza. Kael escuchaba atentamente. —En otras palabras... Dijo Mira. —Si intentas potenciar todo al máximo constantemente... Te vas a vaciar. —Entiendo —dijo Kael y pensó cuando derrotó a Rainer con toda la potencia del arma. Experimentó una fatiga extrema que a penas podía ponerse de pie. —Debilidad muscular. Agotamiento cognitivo. Pérdida de precisión. Desorientación. Aleksei señaló un gráfico. —Por eso primero aprenderás regulación. No potencia máxima. Control. Kael asintió. Aquello le recordó algo que Elias repetía constantemente. "La fuerza sin control termina matando al usuario antes que al enemigo." Finalmente comenzó la prueba. La primera arma era un simple cuchillo de combate. Kael lo tomó. Nada ocurrió. —¿Y ahora? —Intenta conectar con él. Dijo Mira. —No físicamente. Mentalmente. Kael observó el cuchillo. Pensó en él. Pensó en usarlo. Y algo cambió. Las placas nanotecnológicas emergieron desde su brazo. Cubrieron lentamente el mango. Después la hoja. Una capa oscura recorrió toda la superficie. Los sensores se activaron inmediatamente. —Incremento energético detectado. Estabilidad perfecta. Canalización directa. Kael sintió algo extraño. Como si el cuchillo estuviera vivo. Como si entendiera exactamente lo que él quería hacer. —Eso es raro. —Lo sabemos. Respondió Mira. Kael realizó un movimiento simple. Un corte horizontal. Y un arco de energía salió disparado. Atravesó varios objetivos de prueba. Y continuó avanzando. Hasta impactar contra una pared reforzada. Silencio. —... —... —Eso fue un cuchillo. Dijo Kael. —Sí. Respondió un científico. —Eso normalmente no hacen los cuchillos. —No. —Perfecto. La siguiente prueba fue una espada. Y el resultado fue peor. Mucho peor. La espada quedó envuelta completamente por placas nanotecnológicas. Su peso desapareció. Sus movimientos parecían más rápidos. Más precisos. Más naturales. Como si el arma quisiera moverse. Kael realizó una estocada. Un haz energético atravesó el campo de pruebas. La barrera defensiva absorbió el impacto. Por suerte. Porque los científicos empezaron a discutir inmediatamente. —Potencia superior al cálculo. —Otra vez. —Otra vez. —Otra vez. Mira sonrió. —Me encanta cuando sus modelos matemáticos sufren. Después llegaron las armas de impacto. Martillos. Mazas. Bastones. Kael esperaba resultados similares. No los obtuvo. El martillo generaba ondas de choque. El bastón proyectaba impulsos energéticos. La maza amplificaba fuerza cinética. Cada arma reaccionaba de forma diferente. Como si la habilidad no impusiera una mejora. Como si descubriera algo oculto dentro de cada herramienta. Aleksei observaba todo cuidadosamente. Cada dato. Cada lectura. Cada reacción. Y cuanto más veía... Más serio se volvía. Porque comenzaba a entender algo. La habilidad de Kael no potenciaba armas. Al menos no solamente. Parecía revelar versiones superiores de ellas. Versiones imposibles. Versiones que jamás habían sido construidas. Versiones que existían únicamente como potencial. Finalmente llegaron a una sección de armas de fuego básicas. La científica levantó una mano. —Antes de continuar. Todos la miraron. —Recuerden. No intentaremos máxima potencia. Kael suspiró. —¿Cuántas veces van a repetir eso? —Hasta que dejes de ser Kael. Respondió Mira. —Entonces será para siempre. —Exactamente. Las risas recorrieron la sala. Pero debajo del humor existía una realidad que todos estaban empezando a comprender. Kael aún era un principiante. Un usuario IBN joven. Inexperto. Lejos de alcanzar su potencial. Y precisamente por eso... Cada nueva prueba resultaba tan fascinante. Porque si un simple cuchillo podía transformarse en aquello. Si una espada podía lanzar energía. Si un martillo podía alterar impactos. Nadie en aquella instalación quería imaginar todavía lo que ocurriría cuando Kael pusiera sus manos sobre las armas más avanzadas del Gobierno Mundial. Aunque todos sabían que tarde o temprano ese día llegaría. Y probablemente vendría acompañado por explosiones, informes interminables y varios científicos cuestionando sus decisiones profesionales. Como era tradición cada vez que Kael descubría algo nuevo. Las armas blancas quedaron alineadas sobre una bandeja de contención como si hubieran sobrevivido a una guerra… contra su propia existencia. Espadas agrietadas. Cuchillos con microfracturas imposibles. Mazas con núcleos internos colapsados. No estaban destruidas de forma espectacular. Eso habría sido más fácil de explicar. Estaban… agotadas. Como si algo dentro de ellas hubiera sido exprimido hasta la última posibilidad de funcionar. Uno de los técnicos suspiró mirando los resultados. —Tres espadas de aleación titanio-carbón inutilizadas. —Cinco cuchillos de alta densidad estructural fuera de calibración. —Un martillo de impacto con núcleo fracturado. Otro añadió, sin levantar la vista: —Y todo en menos de diez minutos. Silencio. Ese tipo de silencio que en laboratorios científicos significa “vamos a fingir que esto es normal hasta que alguien más inteligente lo explique”. Kael se cruzó de brazos. —Yo dije que las controlé. Mira lo miró con esa expresión peligrosa entre diversión y análisis clínico. —Las controlaste… dentro de lo que llamas control. —Eso suena como insulto. —Es descripción técnica. Aleksei, apoyado contra una consola, se estaba riendo. No disimulaba. No intentaba. Solo se reía. —Esto es excelente. Kael lo miró. —¿Qué parte exactamente? —La parte donde cada arma que tocas entra en depreciación instantánea. —Eso no es un término que exista. —Ahora sí. Mira se giró hacia los técnicos. —¿Coste estimado? El técnico dudó. Luego respondió. —Las armas blancas… clasificación experimental media-alta. —Cada unidad tiene un precio de producción estándar del Gobierno. Silencio. Aleksei asintió lentamente. Kael parpadeó. —No. —Sí. Respondió Aleksei. —No. —Sí. Kael miró a las armas restantes. —Esto es un malentendido. —Esto es contabilidad. Dijo Mira. Aleksei cruzó los brazos. —Voy a ser honesto contigo, Kael. —Eso nunca es buena noticia. —Cada vez que usas un arma…haces que el departamento de defensa llore un poco. —Eso tampoco suena como mi problema. —Lo es cuando estás dentro del presupuesto del Gobierno. Kael lo señaló. —Eso es literalmente tu problema. —Es nuestro problema. Corrigió Aleksei. —Pero principalmente tuyo. Kael suspiró. —Estoy endeudado antes de empezar. Aleksei sonrió ampliamente. —Aún no has probado las armas caras. Mira soltó una risa corta. —Ahí es donde se pone interesante. Kael la miró. —No quiero saber. —Vas a saber. El cambio de sección fue inmediato. Las armas blancas desaparecieron del área de prueba como si los técnicos quisieran sacarlas del mismo universo antes de que Kael las mirara otra vez. En su lugar aparecieron soportes reforzados. Blindaje activo. Campos de seguridad. Sellos de energía. Y entonces… las nuevas armas. Rifles de pulso eléctrico. Carabinas de plasma. Lanzadores gravitatorios. Armas experimentales sin etiqueta clara. Kael las miró con calma. Luego miró a Aleksei. —Estas son las caras. Aleksei asintió. —Estas son las caras. —¿Y si las rompo? —Entonces será una conversación muy larga con finanzas. Kael suspiró. —Perfecto. Mira señaló una mesa de carga. —Empezamos con armas de fuego básicas primero. Kael tomó el primer rifle. No pasó nada. Esperó. —¿Siempre hacen esto? —Sí. Respondió Mira. —Te dejamos pensar. —Es incómodo. —Es necesario. Kael activó el vínculo. Las placas nanotecnológicas se desplegaron lentamente sobre el arma. Como una segunda piel. Pero más inteligente. Más… atenta. El sistema reaccionó inmediatamente. —Sincronización estable. Interfaz directa activada. Eliminación de protocolos de disparo estándar. Kael frunció el ceño. —No tengo que apretar el gatillo. —Interesante y peligroso y mantente apuntando hacia allá —dijo Mira. —Solo tengo que pensarlo. Kael miró el blanco. Pensó. Y el rifle disparó. Un pulso de energía atravesó el aire. Impactó. Y dejó una marca perfectamente controlada en el objetivo. —Eso es… fácil. Aleksei levantó una ceja. —Eso es el problema. Luego vino el plasma. Luego el eléctrico. Luego el gravitatorio. Cada uno distinto. Cada uno respondiendo de forma distinta. El plasma no solo disparaba: quemaba la intención. El eléctrico no solo impactaba: interrumpía sistemas. El gravitatorio no solo golpeaba: doblaba el espacio alrededor del objetivo. Kael empezó a reír entre pruebas. —Esto es ridículo. —Sí. Respondió Mira. —Me gusta. —Eso también es preocupante. Aleksei observaba en silencio ahora. Menos risas. Más atención. Porque lo que estaba viendo ya no era solo potencia. Era adaptación aplicada a destrucción estructurada. Era como si Kael no estuviera usando armas. Sino enseñándoles a evolucionar en tiempo real. Un técnico murmuró: —Cada activación redefine el comportamiento del arma. Otro respondió: —Eso no debería ser posible. Mira sonrió ligeramente. —Y sin embargo aquí estamos. Kael dejó la última arma sobre la mesa. —Siguiente nivel entonces. Aleksei lo miró. —No todavía. Kael lo miró de vuelta. —¿No todavía? Aleksei señaló los restos de las pruebas anteriores. —Primero vamos a asegurarnos de que no estás arruinando la economía militar del Gobierno. Kael miró las armas dañadas. Luego el nuevo arsenal. —Sigo pensando que es un problema suyo. —Y yo sigo pensando que te vas a endeudar incluso si no disparas. Mira se rió. —Eso es casi poético. Kael suspiró. —Entonces usen armas viejas. Los técnicos lo miraron. —¿Viejas? Kael señaló una caja lateral. —Esas. Armas de generaciones anteriores. Menos costosas. Menos sofisticadas. Más… reemplazables. Aleksei asintió lentamente. —Me gusta tu lógica. —Claro que te gusta. Mira cruzó los brazos. —Eres oficialmente el primer usuario IBN que pide versiones “económicas” de armamento experimental. Kael sonrió ligeramente. —Prefiero no arruinar el departamento de defensa del gobierno el primer mes. Aleksei le dio una palmada en el hombro. —Progreso. —Eso no me tranquiliza. —No debería. Mientras cambiaban el equipo, Kael miró el nuevo arsenal. Más simple. Más antiguo. Más… seguro en teoría. Y pensó algo muy claro. Si esto era el nivel básico del Gobierno Mundial… Entonces lo que venía después no iba a ser entrenamiento. Iba a ser otra forma de guerra. Tras varias horas de pruebas, los resultados empezaban a dibujar un patrón bastante claro. Las armas modernas sobrevivían. Más o menos. Los rifles de plasma seguían funcionando. Los gravitatorios también. Las armas de pulso eléctrico requerían recalibración. Los sistemas internos sufrían daños. Las baterías quedaban parcialmente degradadas. Los circuitos aparecían sobrecargados. Pero seguían existiendo. Los técnicos lo consideraban una victoria. Porque las armas antiguas no tenían tanta suerte. Kael tomó un viejo rifle balístico de entrenamiento. Activó su habilidad. Disparó una sola vez. El proyectil salió perfectamente. Y un segundo después el rifle decidió abandonar toda responsabilidad estructural. CLACK. CRACK. CLONK. Las piezas cayeron al suelo. Kael se quedó mirando el montón de metal. —Bueno... Un técnico anotó algo. —Arma destruida. —Técnicamente se destruyó sola. —La estaba sosteniendo usted. —Eso es una acusación sin pruebas. Mira se estaba riendo. —Kael. —¿Sí? —El arma se desmontó en tus manos. —Eso sigue sin demostrar nada. Aleksei negó con la cabeza. —Jamás había visto a alguien discutir con evidencia física tan contundente. Media hora después ocurrió exactamente lo mismo con otra arma. Y otra. Y otra. Una carabina. Un fusil. Dos pistolas. Todo aquello terminaba igual. Primer disparo. Potencia espectacular. Muerte instantánea del arma. Finalmente Kael levantó una mano. —Necesito probar algo. Mira arqueó una ceja. —Eso normalmente termina mal. —Probablemente. —Al menos es honesto. Kael salió de la instalación. Los científicos aprovecharon para revisar datos. Aleksei discutía resultados. Mira observaba gráficos. Casi treinta minutos después las puertas volvieron a abrirse. Kael regresó cargando algo envuelto en una funda oscura. —Volví. —Eso es evidente. Dijo Mira. Entonces vio el arma. Y se quedó inmóvil. —Espera. Kael sonrió. —La reconoces. Mira se acercó. Observó el diseño. Los grabados. La estructura. —No puede ser. —Sí puede. Aleksei también la reconoció inmediatamente. —¿Esa es el arma de Rainer? —La misma. Varios científicos levantaron la cabeza. —¿Cómo demonios la obtuviste? Kael permaneció varios segundos en silencio. —Bueno... —Kael. Dijo Mira. —Bueno... —Kael. —Antes de derrotarlo... Aleksei ya estaba sonriendo. —Continúa. —Me estaba dando una paliza. No tenía opciones. —Y… —Le di una patada en los testículos. Silencio. Un científico dejó caer su tableta. Mira se tapó la boca. Y luego empezó a reír. Aleksei directamente se dobló de la risa. —No. —Sí. —No puede ser. —Después le quité el arma y la usé contra él. —Eso fue tu plan. —Funcionó. —Eso no responde la pregunta. —Funcionó. Repitió Kael. Mira estaba llorando de la risa. —Interesante. La mayoría de los usuarios IBN elaboran estrategias complejas. —Yo elaboré una estrategia efectiva e impredecible. —Técnicamente tiene razón. Admitió Aleksei. —No me gusta que tenga razón. Cuando finalmente recuperaron la compostura, todos observaron el arma. A diferencia de las demás... Aquella había sobrevivido. Y no solo sobrevivido. Había soportado la potencia máxima de Kael durante el combate. Algo que ningún arma de las pruebas había logrado. Los científicos comenzaron inmediatamente a escanearla. —Integridad estructural intacta. —Imposible. —Daños mínimos. —Material desconocido en algunas secciones. —Tecnología híbrida. Kael cruzó los brazos. —Por eso la traje. Mira observó los resultados. —Tiene sentido. —¿Qué tiene sentido? —No era un arma normal. Aleksei asintió. —Rainer pertenecía a la Faxxion Umbral. —Sus herramientas estaban diseñadas para usuarios extremadamente peligrosos porque tiene componentes de Nexum. —Probablemente fue construida para soportar cantidades absurdas de energía. Kael sonrió. —Entonces encontré la indicada. —O ella te encontró a ti. Murmuró Mira. Aquella frase hizo que varios científicos levantaran la vista. Porque mientras analizaban los datos... Algo extraño estaba ocurriendo. Las placas nanotecnológicas de Kael reaccionaban de forma diferente cerca del arma. Más estable. Más natural. Como si la compatibilidad fuera extraordinariamente alta. Aleksei dejó de sonreír. Y observó los resultados más detenidamente. —Interesante... Eso llamó inmediatamente la atención de Mira. Porque Aleksei rara vez utilizaba esa palabra. Y cuando lo hacía... Normalmente significaba que acababan de encontrar algo importante. Algo muy importante. Kael, por supuesto, no estaba pensando en nada de eso. Estaba demasiado ocupado sintiéndose orgulloso por haber descubierto que una patada bien colocada había contribuido indirectamente a un avance científico. Una conclusión absurda. Pero lamentablemente coherente con gran parte de su vida reciente. Por supuesto no le dejaron probar el arma por razones obvias.
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Nexum (Novela) Capítulo 80

Estás leyendo el capítulo 80 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 30 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.