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Leer Nexum (Novela) Capítulo 75 online gratis en español

Elena llevaba varios minutos luchando contra el sueño. Primero fueron los bostezos. Luego las respuestas cada vez más lentas. Después empezó a apoyar la cabeza sobre el hombro de Kael sin darse cuenta. Y finalmente perdió la batalla. Kael la observó dormir unos segundos. —Cayó. Mara miró de reojo. —Duró más de lo que esperaba. Elena murmuró algo incomprensible entre sueños. Probablemente una protesta. O una teoría absurda. Era difícil distinguirlas. Kael sonrió. Con cuidado la levantó en brazos. Elena apenas reaccionó. Solo se acomodó instintivamente contra él. —Volveré enseguida. Mara asintió. —No la despiertes. —Lo intentaré. —Imposible. —También. La habitación de Elena estaba oscura. Kael la acostó sobre la cama. Ella abrió un ojo apenas unos milímetros. —¿Ya llegamos? —Sí. —No me fui. —Lo sé. —Bien. Y volvió a quedarse dormida inmediatamente. Kael tuvo que contener una risa. Le acomodó una manta encima. Apagó la luz. Y salió en silencio. Kael regresó con Mara que estaba de pie mirando las luces de La Ciudad y se paró al lado de ella. Durante un rato ninguno habló. No era incómodo. Era extraño. Como si ambos estuvieran conscientes de que aquella podía ser la última vez en mucho tiempo que compartían un momento así, solos. Finalmente Mara rompió el silencio. —La vas a extrañar. —Mucho. —Ella también. Kael sonrió levemente. —Lo sé. Otra pausa. El viento nocturno movía algunos mechones del cabello de Mara. Las luces lejanas de la base brillaban bajo ellos. Era una escena tranquila. Demasiado tranquila. Como esas noches que parecen importantes incluso antes de que ocurra algo. Finalmente Mara habló. —¿Estás preocupado? Kael tardó unos segundos en responder. —Sí. Ella giró la cabeza. Probablemente esperaba una broma. No la hubo. —¿De la misión? —No. —¿De la Faxxion? —Tampoco. —Entonces. ¿De qué? Kael observó las luces de la base. —De volver un día y no encontrar esto. Mara guardó silencio. —Los Retornados. Elías. Varek. Tú. Elena. Todo. Su voz era tranquila. —Perdí una vida entera antes de llegar aquí. Ni siquiera la recuerdo. Y aun así duele. Mara bajó la mirada. Porque entendía demasiado bien lo que estaba diciendo. —Volverás. —Eso espero. —No. Ella lo corrigió. —Volverás. Kael la observó. Mara rara vez sonaba tan segura de algo. —¿Y si no puedo? —Entonces encontraré la forma de ir a buscarte. La respuesta salió tan natural que ambos se quedaron quietos unos segundos. Mara fue la primera en apartar la vista. Algo poco habitual en ella. —Aunque probablemente estés causando problemas en algún lugar. —Eso es muy posible. —Extremadamente posible. —Gracias por la confianza. —Me esfuerzo por ser objetiva. Kael soltó una pequeña risa. Luego el silencio regresó. Pero esta vez era distinto. Más cercano. Más difícil. Porque ambos sabían que había cosas que no estaban diciendo. Y que quizás nunca habían dicho, directamente. Mara observó las luces lejanas. —Al principio pensé que no durarías una semana aquí. —Yo también. —Pensé que eras un idiota. —Eso no ha cambiado. —No. Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Mara. —Eso tampoco ha cambiado. Kael sonrió. Luego ella añadió: —Pero dejaste de ser solo un novato hace mucho tiempo. Aquello lo tomó por sorpresa. Porque viniendo de Mara era prácticamente un elogio. —Gracias. —No te acostumbres. —Demasiado tarde. La sonrisa desapareció lentamente. Y el silencio volvió una vez más. Kael entonces, incómodo por sentir y contener emociones, rompe el silencio. —Sigues debiéndome una disculpa por casi romperme el brazo aquella vez. Mara inmediatamente: —Y tú sigues debiéndome terapia. Kael se ríe bajito. Y entonces…la mira…realmente. Sin bromas. Sin escapar del momento. Mara se pone nerviosa porque Kael huyendo del peligro ella lo entiende. Pero Kael siendo honesto emocionalmente… eso sí la desarma. Ella desvia un poco la mirada primero. Molesta consigo misma por eso. Kael continúa suave: —¿Sabes qué es lo peor? —¿Qué? —Que ya no me da miedo cuando me amenazas. Mara entrecierra los ojos apenas. —Eso es una mala señal de supervivencia. —No. Kael sonríe un poco —Creo que es confianza. Y ahí Mara pierde finalmente la batalla contra sus propios sentimientos. Cansada de resistirse. Lo agarra de la chaqueta. Se acerca a él. Y lo besa. Directa. Intensa. Sin pedir permiso verbalmente porque ella emocionalmente funciona como un ataque sorpresa táctico. Kael le corresponde el beso pero no pudo evitar quedar congelado dos segundos completos del shock. Porque claro: sobrevivir monstruos gigantes = posible. Que Mara lo bese voluntariamente = evento sobrenatural. Cuando se separan… Kael dice algo completamente estúpido: —…voy a necesitar verificar si tengo conmoción cerebral. Mara todavía cerca de él: —Si haces un chiste más te lanzo del edificio. Kael sonreiría apenas. —Entonces sí fue real. Y lo más importante. Mara no se alejó inmediatamente. Porque eso sería la verdadera confirmación emocional para Kael. No el beso. Sino que ella decidió quedarse cerca después. —Cuando vuelva... —le dijo Kael Mara levantó la mirada. —¿Sí? —Quiero ver cuánto habrás mejorado. Ella cruzó los brazos. —Voy a superarte. —Eso será difícil. —No tanto. —¿Es un desafío? —Quizás. —Entonces acepto. Los dos sonrieron. Y por alguna razón aquello significaba mucho más de lo que debería. Porque ambos entendían que no estaban hablando solo de entrenamiento. Ni de combate. Ni de implantes. Estaban hablando del futuro. De que habría un después. De que ninguno estaba dispuesto a aceptar que aquella noche fuera el final. El viento volvió a soplar entre ellos y se sentaron. Mara observó el amanecer que todavía no había llegado. —Será raro sin ti. La frase fue tan baja que casi se perdió. Kael la escuchó igualmente. Y por primera vez no encontró ninguna broma. Ninguna respuesta ingeniosa. Nada. Solo la verdad. —También lo será para mí. Y durante unos segundos el resto del mundo pareció desaparecer. No hubo más confesiones. No hubo más promesas románticas. No hubo más besos de despedida. Solo algo mucho más propio de ellos. La certeza silenciosa de que ambos significaban mucho para el otro. Y precisamente por eso ninguno quiso ponerlo en más palabras aquella noche. Porque las palabras podían romperse. El tiempo podía romperse. La distancia podía romperse. Pero aquella certeza no. Finalmente Mara apartó la mirada hacia el horizonte. —Será mejor que sobrevivas. Kael sonrió. —Será mejor que tú también. Y así permanecieron. Uno al lado del otro. Observando la noche avanzar hacia el amanecer. Sabiendo que la próxima vez que se vieran, aquella historia tendría que continuar. Y que precisamente por eso ninguno quería terminarla ahora. ![](/api/get-image/136442f1-829b-4138-86ef-c45cc545f555.webp/chapters/false) Esta no necesita descripción.
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Nexum (Novela) Capítulo 75

Estás leyendo el capítulo 75 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 28 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.