Leer Nexum (Novela) Capítulo 63 online gratis en español
Los barrios bajos del norte eran exactamente tan agradables como sonaban.
Es decir, nada agradables.
Los edificios parecían sostenerse por costumbre.
Las calles estaban llenas de cables colgantes.
Las luces funcionaban cuando les daba la gana.
Había puntos de ventas clandestinos, incluso puestos donde se instalan IBT no certificados, bandidos armados, personas que parecían dementes, realmente infectados por componentes de Nexum que se habían puesto para extender o mejorar sus vidas pero ahora le estaban pasando factura.
Y las miradas de la gente transmitían un mensaje bastante claro:
"No eres de aquí."
Kael, Mara y Elena avanzaban con calma.
Sin llamar demasiado la atención.
O al menos intentándolo.
Porque tres personas equipadas con ropa nueva, armas nuevas y caras desconocidas destacaban bastante.
—Esto es peor de lo que esperaba —murmuró Elena.
—Yo esperaba exactamente esto —respondió Mara.
—Eso tampoco es tranquilizador.
Fue entonces cuando el identificador vibró.
BIP.
Los tres se detuvieron.
Kael cerró los ojos.
—Ya llegó la factura.
—¿Qué factura? —preguntó Elena.
—La de mis malas decisiones financieras.
Activó el dispositivo.
Un haz de luz azul emergió.
Y segundos después apareció una figura holográfica.
Aleksei Voronin.
Con su habitual expresión de científico que parecía estar observando un experimento interesante.
Y posiblemente peligroso.
—Kael. No tardaste mucho en utilizar las facilidades del Gobierno Mundial.
—Menos de un día. Estoy batiendo récords.
—Probablemente.
Mara cruzó los brazos.
Y Kael sin la menor intención de cambiar nada.
Fue directo al punto.
—Entonces. ¿Cuál es el precio?
Porque ya imaginaba la respuesta.
Aleksei sonrió ligeramente.
—Aprendes rápido.
—El dolor es un gran maestro.
El holograma cambió.
Aparecieron mapas.
Fotografías.
Nombres.
Símbolos.
—La zona donde te encuentras alberga varios grupos criminales.
Algunos han escapado de jurisdicciones del Gobierno Mundial.
Otros son fugitivos de ciudades independientes.
Otros simplemente son asesinos con suficiente poder para evitar ser arrestados.
La expresión de Mara se endureció.
Elena también.
Aleksei continuó:
—Han provocado miles de víctimas civiles durante años. Extorsión. Secuestros. Tráfico. Terrorismo local. Asesinatos.
La lista era larga.
Demasiado larga.
—¿Y La Ciudad no puede detenerlos? —preguntó Elena.
—Puede.
La respuesta sorprendió a todos.
—¿Puede?
—Sí. Pero el coste sería enorme. Muchos de ellos son usuarios IBT. Algunos extremadamente peligrosos. Y los daños colaterales serían inaceptables.
Las imágenes siguieron apareciendo.
Rostros.
Territorios.
Organizaciones.
—Lo que necesitamos es información.
Kael ya sabía hacia dónde iba aquello.
—¿Qué información?
Aleksei señaló varios símbolos.
—Queremos saber qué Faxxión los controla.
El silencio cayó inmediatamente.
Aquello era mucho más grande de lo que parecía.
Porque una banda criminal era un problema.
Un Faxxion moviendo criminales era otra cosa completamente distinta.
—Una vez identificado el responsable...
La voz de Aleksei se volvió fría.
—Puedes capturarlos. O eliminarlos.
La decisión operativa queda a tu criterio.
Incluso Kael sintió un pequeño escalofrío.
No por la misión.
Sino por la naturalidad con la que Aleksei acababa de decir aquello.
Como si hablara de reparar una máquina defectuosa.
—Considéralo el pago de la deuda adquirida.
Y allí estaba.
La factura.
Tal como había imaginado.
Sin gritos.
Sin amenazas.
Sin chantajes.
Simplemente una obligación.
Fría.
Inevitable.
Kael permaneció unos segundos en silencio.
Finalmente asintió.
—Entendido.
—Sabía que lo harías.
—No porque quiera.
—Lo sé.
El holograma comenzó a desvanecerse.
—Ten cuidado. Incluso para tus estándares este lugar es peligroso.
La comunicación terminó.
Y el silencio regresó.
Uno bastante incómodo.
Mara fue la primera en hablar.
—Esto es una trampa.
—No exactamente.
—¿No?
—Ya sabía que algo así ocurriría.
Kael guardó el dispositivo.
Pero ahora tenía otro problema.
Uno mucho peor.
Miró a Mara.
Luego a Elena.
Y sintió un peso en el pecho.
Porque ambas seguían allí.
A su lado.
Y ninguna poseía IBT.
Ni habilidades absurdas.
Ni ventajas sobrenaturales.
Solo entrenamiento.
Valor.
Y mucha terquedad.
Lo cual ayudaba menos de lo que les gustaba admitir.
—¿Qué? —preguntó Elena.
—Estás pensando demasiado otra vez.
—También lo noté —dijo Mara.
Kael suspiró.
—Este trabajo es diferente.
—Lo sabemos.
—No. De verdad lo es.
Por primera vez desde que llegaron parecía realmente preocupado.
—Si esto sale mal...Podrían aparecer usuarios IBT. Varios. No uno. No dos. Muchos.
Mara comprendió inmediatamente.
Porque estaba pensando exactamente lo mismo.
Una parte de Kael quería llevarlas a un lugar seguro.
Mantenerlas alejadas del peligro.
Protegerlas.
Pero otra parte sabía la verdad.
Si las separaba de él en aquel lugar...
También estarían en peligro.
Quizás más.
Los barrios bajos del norte no parecían el tipo de sitio donde dos mujeres podían caminar tranquilamente esperando a que alguien regresara.
Finalmente soltó una risa cansada.
—Odio estas decisiones.
—Bienvenido al liderazgo —dijo Mara.
Kael la miró.
—Te odio un poco.
—Lo superarás.
Elena sonrió.
—Seguiremos como hasta ahora. Las protegeré.
—Igual no te vamos a dejar solo —dijo Elena—. Nosotras también decidimos.
Y contra toda lógica...
Porque ellas también son testarudas.
Pero Mara y Elena no eran personas que se quedaran esperando detrás de una puerta mientras otros asumían los riesgos.
Jamás lo habían sido.
Y probablemente jamás lo serían.
Por eso los tres continuaron caminando por aquellas calles peligrosas.
Más atentos que antes.
Más tensos.
Más conscientes del peligro.
Porque ahora la búsqueda de pistas se había convertido en algo mucho más grande.
Ya no solo buscaban respuestas sobre su pasado.
Ahora caminaban dentro de una guerra silenciosa entre criminales, usuarios IBT y fuerzas mucho mayores de lo que habían imaginado.
Y Kael empezó a sospechar que el Gobierno Mundial no le había dado aquella misión únicamente para cobrar una deuda.
También quería ver de qué era capaz el Sexto Usuario IBN cuando lo arrojaban directamente al corazón del problema. Una costumbre bastante común entre las organizaciones poderosas: si encuentran algo extraordinario, tarde o temprano sienten la irresistible necesidad de ponerlo a prueba. Aunque la prueba tenga una probabilidad razonable de explotar.
Las calles rotas del barrio parecían observarlos.
Ventanas sin cristales. Puertas entreabiertas. Sombras moviéndose detrás de cortinas improvisadas. En aquel lugar nadie miraba por curiosidad. Miraban para calcular cuánto valías, cuánto llevabas encima o cuánto tardarías en convertirte en un cadáver más.
Kael caminaba delante con el IBN procesando cada detalle. El módulo sensorial le devolvía patrones de movimiento, rutas de escape, posibles escondites y puntos elevados donde alguien podría estar apuntándoles.
No le gustaba lo que veía.
Demasiados ojos.
Demasiadas posibilidades.
Se detuvo en un callejón relativamente tranquilo.
—Necesitamos un plan.
Mara cruzó los brazos.
—Sigilo.
—También voto por seguir respirando —dijo Kael—. Curiosamente ambas opciones suelen coincidir.
Elena soltó una pequeña risa.
—Si vamos peleando contra todos, terminaremos llamando la atención de medio barrio.
—Y del objetivo —añadió Mara—. Si el jefe criminal es inteligente, huirá antes de que lleguemos.
Kael asintió.
—Entonces sigilo. Recopilamos información, localizamos al líder y solo peleamos si no queda otra opción.
—Además debemos buscar nuestras pistas —dijo Elena.
Kael observó las ruinas que se extendían por las calles.
—Mi supuesto hogar está por aquí. Quizás encontremos algo.
Por unos segundos permanecieron en silencio.
El ruido distante de una discusión llegó desde otra calle.
Un perro ladró.
Alguien cerró una puerta de golpe.
Kael dejó escapar un suspiro.
—Hay algo más que debemos hablar.
Las dos lo miraron.
Su tono había cambiado.
Ya no era el de siempre.
—Los criminales que buscamos probablemente no tengan piedad.
Mara lo entendió de inmediato.
—Hablas de matar.
Elena bajó la mirada.
Kael tardó unos segundos en responder.
—Sí.
El viento movió polvo entre las calles.
—No somos soldados del Gobierno Mundial —continuó—. Tampoco asesinos. Pero tampoco somos niños jugando a los exploradores.
Ninguna respondió.
—Si nos atacan para matarnos... tendremos que defendernos.
Mara habló primero.
—No dudaré si es necesario protegerlos.
La respuesta fue inmediata.
Honesta.
Y quizás demasiado rápida.
Kael la observó.
—Lo sé.
Luego miró a Elena.
Ella tardó más.
Mucho más.
—No quiero matar a nadie.
—Yo tampoco. No quiero que nos manchemos de sangre —respondió Kael.
La sinceridad de su voz hizo que ambas lo miraran.
—La gente cree que hacerse fuerte significa acostumbrarse a la violencia. No estoy seguro de que funcione así.
Bajó la vista hacia sus manos.
Las mismas manos que ya habían peleado contra monstruos.
Las mismas manos que algún día podrían convertirse en algo peor por culpa del IBN.
—Si podemos evitarlo, lo evitaremos.
Levantó la mirada.
—Pero quiero que los tres volvamos vivos.
Elena asintió lentamente.
Mara también.
—Entonces tenemos una regla —continuó Kael—. No arriesgar la vida por darle una segunda oportunidad a alguien que intenta quitarnos la nuestra.
—Razonable —dijo Mara.
—Y si alguno duda...
Kael sonrió ligeramente.
—Los otros dos lo cubrirán.
Elena terminó sonriendo también.
—Suena como algo que diría un líder.
—Qué horror.
—¿Qué?
—Que me estés llamando líder. Estoy intentando mantener una reputación funcional.
Por primera vez desde que entraron al barrio, las dos rieron.
Una risa breve.
Necesaria.
Porque detrás de las bromas seguía existiendo una realidad incómoda.
Aquella misión podía darles respuestas sobre sus pasados.
Podía acercarlos a la verdad.
Pero también podía ser la primera vez que tuvieran que decidir hasta dónde estaban dispuestos a llegar para sobrevivir.
Y ninguna simulación mental del IBN podía responder esa pregunta por Kael. Sólo el momento real. Esa costumbre tan molesta que tiene la vida de exigir respuestas cuando ya no queda tiempo para pensar.

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Nexum (Novela) Capítulo 63
Estás leyendo el capítulo 63 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.