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Leer Nexum (Novela) Capítulo 58 online gratis en español

La conversación terminó cuando una alarma suave recorrió varios sectores de Arcadia. No era una alerta. Era algo ceremonial. Respetuoso. Las personas comenzaron a detenerse. Algunos funcionarios se enderezaron inmediatamente. Militares y científicos adoptaron posturas formales. Kael notó el cambio. —¿Qué ocurre? Aleksei levantó la vista hacia el cielo artificial. —Llegó. —¿Quién? Por primera vez desde que lo conocía, Aleksei respondió sin ironía. —El Comandante Supremo. Eso bastó. Incluso Kael entendió el peso de esas palabras. Minutos después, una gigantesca nave nodriza apareció atravesando lentamente los cielos de Arcadia. Era colosal. Más grande que cualquier cosa que Kael hubiera visto. Las sombras de sus estructuras cubrieron edificios enteros mientras descendía lentamente hacia la plataforma central. Miles de luces brillaban en su casco. Escudos energéticos pulsaban alrededor de la nave. Escuadrones de escolta la rodeaban como satélites. Kael sintió que estaba observando una ciudad voladora. No una nave. Una civilización móvil. —Eso es excesivo —murmuró. —Es poder —corrigió Aleksei. —Sigo prefiriendo "excesivo". La nave aterrizó con una elegancia imposible para algo tan enorme. Poco después fueron conducidos hacia una sala monumental. Kael había visto lugares impresionantes desde que llegó a Arcadia. Nada lo preparó para aquello. Columnas gigantes de metal oscuro y cristal recorrían decenas de metros hacia arriba. Pantallas holográficas flotaban entre enormes estructuras geométricas. Constelaciones artificiales se movían sobre una bóveda translúcida. Símbolos de Asterion y del Gobierno Mundial brillaban en todas partes. Parecía menos una sala de reuniones y más un templo construido por una civilización obsesionada con la tecnología. Kael miró alrededor. —Esto definitivamente tiene un precio material inimaginable. —Probablemente sí —respondió Aleksei. —Aprecio la honestidad. Miles de personas ocupaban distintos niveles de la sala. Funcionarios. Generales. Científicos. Usuarios de implantes avanzados. Representantes de distintas sedes. Entonces comenzó la ceremonia. Una música solemne llenó el lugar. Todo el mundo se puso de pie. Kael hizo lo mismo. Por respeto. Aunque no tenía idea de lo que estaba ocurriendo. El himno del Gobierno Mundial resonó por toda la sala. Hablaba de sacrificio. De reconstrucción. De la humanidad sobreviviendo a la oscuridad. De renunciar a intereses individuales por el bienestar de Asterion. Era claramente una pieza nacida después de alguna tragedia gigantesca. Kael escuchó en silencio. No intentó cantar. Porque no se lo sabía. Y porque cantar algo que acabas de escuchar por primera vez suele terminar mal para todos los involucrados. Cuando terminó, el silencio regresó. Entonces apareció el Comandante Supremo. No entró con espectáculo. No lo necesitaba. La simple presencia bastó. La sala entera parecía girar alrededor de él. Kael observó atentamente. Intentando descifrar al hombre que dirigía la organización más poderosa de Asterion. Y comprendió algo. Aquella persona no había llegado a esa posición por casualidad. Se notaba en la mirada. En la postura. En la calma. La clase de calma que solo poseen quienes han cargado decisiones imposibles durante demasiado tiempo. El Comandante recorrió la sala con la vista. Finalmente se detuvo sobre Kael. Todo el mundo lo hizo también. La sensación fue incómoda. Miles de ojos. Una sola persona observada. Justo lo que cualquier chico acostumbrado a correr por estructuras oxidadas desea experimentar. Nada podía salir mal. Una voz amplificada recorrió la sala. —Hoy damos la bienvenida oficial al sexto usuario IBN reconocido por el Gobierno Mundial de Asterion. Información de Kael apareció proyectado en enormes paneles luminosos. Kael deseó desaparecer instantáneamente. No funcionó. —Durante generaciones, los usuarios IBN han representado una excepción imposible. Un vínculo entre nuestro presente y aquello que fue perdido. Varias imágenes aparecieron flotando alrededor de la sala. Fragmentos antiguos. Registros incompletos. Ruinas. Anomalías relacionadas con Nexum. —Durante mucho tiempo fueron temidos. Luego aparecieron imágenes de guerras. Destrucción. Batallas antiguas. —Durante mucho tiempo fueron perseguidos. Las imágenes cambiaron nuevamente. —Hoy son protegidos. Aquello llamó la atención de Kael. Porque no sonaba a propaganda vacía. Sonaba a una decisión tomada tras décadas de errores. La voz continuó. —El Gobierno Mundial reconoce que los usuarios IBN no son una amenaza para Asterion. Son una de las claves para comprender el misterio más importante de la humanidad. El pasado perdido. La sala permaneció en absoluto silencio. —Nexum existe. Las anomalías existen. Los recuerdos perdidos existen. Y los usuarios IBN continúan siendo uno de los pocos puentes capaces de acercarnos a la verdad. Kael escuchó atentamente. Por primera vez desde que llegó a Arcadia... No se sentía un arma. Ni un experimento. Ni un fenómeno extraño. Parecía que allí lo consideraban una pieza importante de algo mucho más grande. Y eso era casi más aterrador. Porque si el Gobierno Mundial tenía razón... entonces su existencia no era una casualidad. Ni la de Mira. Ni la de Aleksei. Ni la de los otros usuarios IBN. Todos formaban parte de un rompecabezas antiguo. Uno que parecía conectado al verdadero origen de Nexum. Y por primera vez desde que salió de la base de Los Retornados... Kael comenzó a sospechar que la pregunta correcta no era por qué el Gobierno Mundial estaba interesado en él. La pregunta correcta era: ¿Qué sabían ellos que todavía nadie le había contado? La ceremonia terminó sin fanfarrias exageradas. Lo cual resultó extraño. Kael esperaba discursos interminables, juramentos solemnes y al menos tres intentos de convertirlo oficialmente en patrimonio gubernamental. En cambio, unas horas después se encontraba sentado en una sala privada junto a varios representantes del Gobierno Mundial, Aleksei y algunas figuras que claramente tenían más poder del que sus títulos revelaban. La habitación era elegante pero sencilla comparada con el enorme salón ceremonial. Una mesa circular. Pantallas holográficas. Documentos proyectados en el aire. Y una conversación mucho más importante. Porque ahora venía la parte real. La negociación. Uno de los funcionarios tomó la palabra. —Kael, queremos explicarte exactamente cuál es nuestra posición respecto a los usuarios IBN. —Me parece razonable —respondió él—. Normalmente me gusta saber quién intenta convencerme de algo. Aleksei ocultó una sonrisa detrás de una taza. El funcionario continuó. —Los usuarios IBN son extremadamente valiosos para Asterion. —Ya escuché esa parte. —No, aún no la has escuchado toda. Las pantallas cambiaron. Aparecieron registros médicos. Modelos biológicos. Esquemas tecnológicos. Kael reconoció algunas cosas relacionadas con el IBN. Otras parecían décadas por delante de todo lo que había visto. —Hemos dedicado generaciones enteras a investigar cómo convivir con el IBN. —Convivir. —Sí. El funcionario señaló varios datos. No podemos comprenderlo completamente. Y tampoco podemos controlar todos sus efectos. Pero podemos reducir riesgos. Las imágenes mostraron cámaras de estabilización, tratamientos, dispositivos avanzados y sistemas de monitoreo. Kael observó con atención. Era impresionante. Mucho más avanzado que cualquier cosa disponible para Los Retornados. —Disponemos de la mejor tecnología existente para ayudar a usuarios IBN a mantener estabilidad física y mental. Otro funcionario tomó la palabra. —También ofrecemos acceso prioritario a investigación, entrenamiento, instalaciones, recursos y asistencia médica especializada. Kael cruzó los brazos. —Y ahora viene el precio. Hubo algunas sonrisas discretas. Porque al menos no era ingenuo. —Correcto. La siguiente imagen apareció. Operaciones. Expediciones. Misiones especiales. Investigaciones. Intervenciones. —A cambio, solicitamos colaboración cuando las circunstancias lo requieran. —¿Colaboración u obediencia? Silencio breve. Buena pregunta. Finalmente respondió Aleksei. —Colaboración. Si quisiéramos obediencia, esta conversación sería muy diferente. Kael no pudo discutir eso. Porque era verdad. El Gobierno Mundial tenía poder suficiente para haber intentado imponer condiciones desde el primer momento. No lo había hecho. Otro representante habló. —No exigimos que abandones a Los Retornados. Eso llamó inmediatamente la atención de Kael. —¿No? —No. —¿Ni que me una al Gobierno Mundial? —Tampoco. Kael se quedó unos segundos observándolos. Eso sí no lo esperaba. —Entonces... ¿qué esperan exactamente? —Que cuando necesitemos tu ayuda escuches nuestras razones. —Y si no estoy de acuerdo. —Podrás rechazarlo. Kael los estudió cuidadosamente. Sabía que toda organización grande tenía intereses. No era tan ingenuo. Pero tampoco detectaba engaño evidente. Más bien parecía una oferta diseñada para el largo plazo. Una inversión. Finalmente apoyó los brazos sobre la mesa. —Tengo un líder. Varias personas intercambiaron miradas. —Elías. —Sí. —Lo sabemos. —Entonces saben que no tomo decisiones importantes sin hablar con él primero. Hubo un breve silencio. Luego Aleksei asintió. —Eso te honra. —También me mantiene vivo. —Eso probablemente también. Kael respiró lentamente. —Necesito regresar y hablar con Los Retornados antes de responder cualquier cosa. Nadie pareció molesto. Ni sorprendido. Y eso llamó su atención. Porque parecían haber esperado exactamente esa respuesta. Uno de los representantes cerró varios documentos holográficos. —Por supuesto. —¿Así de fácil? —Sí. —Eso es sospechoso. Aleksei soltó una pequeña risa. —Te estás volviendo paranoico. —También estuve en Nexum. Es una adaptación saludable. La reunión comenzó a concluir. Y fue entonces cuando Kael entendió algo. Ellos no tenían prisa. En absoluto. Porque estaban convencidos de algo. No intentaban encerrarlo. No intentaban comprarlo. No intentaban forzarlo. Simplemente habían abierto una puerta. Una puerta enorme. Tecnología. Conocimiento. Respuestas. Control sobre el IBN. Información sobre Nexum. Información sobre recuperar el pasado perdido. Y sabían que tarde o temprano... Kael volvería a cruzarla. No porque se lo ordenaran. Sino porque las preguntas que llevaba dentro eran demasiado grandes. Cuando salió de la sala junto a Aleksei, observó las luces de Arcadia a través de una enorme ventana. Abajo, en algún lugar lejano, estaban Los Retornados. Su hogar. Su gente. Pero también comprendió algo incómodo. El mundo acababa de hacerse mucho más grande. Y las respuestas que buscaba quizás no estaban todas entre Los Retornados. Quizás estaban aquí. Esperándolo. Y eso era exactamente lo que más miedo le daba. La reunión había terminado. Los funcionarios se dispersaban por los corredores de Arcadia mientras las luces de la ciudad flotante comenzaban a cambiar hacia tonos más suaves combinándose con el anochecer real. Kael caminaba solo por una plataforma elevada. Necesitaba pensar. Demasiadas cosas en muy poco tiempo. El Gobierno Mundial. El Comandante Supremo. Los usuarios IBN. Las ofertas. Las promesas. Las preguntas. Y sobre todo... las respuestas que nadie terminaba de darle. Apoyó los brazos sobre una baranda transparente y observaba el mundo muy abajo. Inmensa. Oscura. Infinita. Su hogar estaba allá. Muy lejos. —Tienes la misma cara que ponen todos cuando descubren que el universo es más complicado de lo que pensaban. Kael ni siquiera se sorprendió. Ya conocía esa voz. —Empiezo a sospechar que usted aparece cuando menos la necesito. Mira Caelúm se colocó a su lado. —Y aun así siempre escuchas. —Eso también me preocupa. El silencio duró unos segundos. Entonces Mira hizo una pregunta inesperada. —¿Has matado alguna vez? Kael parpadeó. —Claro. Ella lo observó. —¿Sí? —Montones. —¿Montones? —Bestias mecánicas. Criaturas de Nexum. Cosas con demasiadas patas. Cosas con demasiados dientes. Cosas que deberían pedir permiso antes de existir. Mira negó lentamente con la cabeza. —No me refiero a eso. Kael comprendió. Su expresión cambió. —No. Silencio. —Nunca he matado a una persona. —¿Y podrías hacerlo? La respuesta salió demasiado rápido. —No. Mira lo estudió unos segundos. —¿Ni siquiera a alguien que odies? —No. —¿Ni siquiera para salvarte? Kael dudó. Eso era diferente. Pero aun así respondió: —Encontraría otra forma. Mira soltó un suspiro muy leve. Como alguien recordando una conversación que había tenido demasiadas veces. —Eso pensábamos todos. Kael giró hacia ella. —¿Todos? —Los usuarios IBN. El viento artificial recorrió la plataforma. Mira mantuvo la vista fija en el horizonte. —El IBN exige cosas. —Ya lo sé. —No. Todavía no lo sabes. Aquello hizo que Kael guardara silencio. Porque una parte de él recordaba perfectamente la pelea con Darius y la batalla en La Franja. La presión. La exigencia. La sensación de que el IBN siempre quería más. Más fuerza. Más velocidad. Más riesgo. Más. Siempre más. —Matar forma parte del crecimiento del IBN —dijo finalmente Mira. Kael frunció el ceño. —No me gusta cómo suena eso. —A nadie le gusta. —Entonces quizás conmigo sea diferente. Ella giró la cabeza lentamente. —¿Diferente? —No todo el mundo es igual. —No. Por primera vez hubo algo parecido a tristeza en sus ojos. —No todo el mundo es igual. Kael sintió que aquella respuesta escondía demasiadas cosas. Demasiados años. Demasiados recuerdos. Mira permaneció callada unos segundos antes de hablar nuevamente. —¿Sabes cómo llegué hasta donde estoy? Kael negó con la cabeza. —No. —Tomando decisiones que juré que nunca tomaría. Eso golpeó más fuerte de lo esperado. Porque ella no sonaba orgullosa. Ni arrepentida. Sonaba cansada. —Y aun así —continuó— mi IBN sigue exigiendo igual que con Aleksei. Igual que con todos los usuarios IBN. Kael observó a la mujer. Por primera vez no vio a una leyenda. Ni a una guerrera imposible. Ni a una figura aterradora. Vio a alguien que llevaba demasiado tiempo peleando. Y que todavía no había terminado. Mira llevó una mano a uno de sus bolsillos. Sacó un pequeño objeto metálico cuadrado casi del tamaño de la palma de la mano, con los bordes suavizados y el Símbolo del Gobierno Mundial. Con un sensor táctil en el centro. Se lo ofreció. Kael lo recibió con cautela. —¿Qué es? —Un favor. —Eso suena sospechoso. —Lo es. Kael examinó el dispositivo. —¿Y qué hace? —Si algún día te encuentras en un aprieto real...Presiónalo. El muchacho levantó una ceja. —¿Y aparece una nave de rescate? —O quizás yo. —¿Y dónde está la trampa? Mira sonrió. Esta vez sí parecía divertida. —Tendrás que pagar después. —Ah. Ahí está. —Nada es gratis, Kael. Aleksei y yo tenemos uno también. —Empiezo a notar un patrón con ustedes. Guardó el pequeño objeto. No estaba seguro de querer usarlo jamás. Y precisamente por eso sabía que terminaría siendo importante. Las historias tenían esa molesta costumbre. Mira comenzó a alejarse. —Una última cosa. Kael la miró. —¿Qué? Ella se detuvo apenas. —No lo pierdas. No es solo para pedir ayuda y otra cosa. Cuando llegue el momento... no te juzgues demasiado rápido por las decisiones que tomes. Por primera vez desde que la conocía... aquello no sonó como una advertencia. Sonó como un consejo. Uno que había aprendido demasiado tarde. Mira siguió caminando hasta desaparecer entre las luces de Arcadia. Kael quedó solo. Con el extraño dispositivo en la mano. Con más preguntas que respuestas. Y con una sensación incómoda. Porque empezaba a sospechar que tanto Mira como Aleksei veían en él algo más que al sexto Usuario IBN. Lo observaban como si estuvieran viendo una versión antigua de sí mismos. Y eso era una de las pocas cosas capaces de asustarlo más que Nexum.
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Nexum (Novela) Capítulo 58

Estás leyendo el capítulo 58 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 25 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.