Leer Nexum (Novela) Capítulo 57 online gratis en español
Aleksei siguió caminando por varios sectores de Arcadia mientras Kael intentaba memorizar rutas inútilmente.
Todo el lugar parecía diseñado para que la gente normal se perdiera y aceptara su destino burocrático.
Finalmente llegaron a una estructura más baja y elegante que las demás. Grandes ventanales. Música suave. Luces cálidas.
Kael frunció el ceño inmediatamente.
—¿Por qué esto se siente sospechoso?
—Porque parece que has sobrevivido demasiado tiempo —respondió Aleksei.
Las puertas se abrieron automáticamente.
Y entonces varias mujeres se acercaron apenas verlo entrar.
No a Kael.
A Aleksei.
Una le acomodó el cuello del abrigo como si llevara siglos haciéndolo. Otra se colgó suavemente de su brazo. Una tercera le sonrió desde un sofá mientras levantaba una copa.
Kael parpadeó lentamente.
Luego otra vez.
—…¿Qué demonios estoy viendo?
Aleksei ni siquiera parecía incómodo.
Peor.
Parecía acostumbrado.
—Relajación.
—Esto parece un harén futurista.
—Técnicamente no.
—La palabra “técnicamente” me preocupa muchísimo aquí.
Una de las chicas besó la mejilla de Aleksei mientras otra le preguntaba algo sobre la cena.
Kael seguía procesándolo.
El científico serio.
El sobreviviente de las Grandes Guerras.
El usuario IBN misterioso.
Resultó ser además un amante empedernido con estética de emperador imperial cansado.
Aleksei tomó una bebida que ya le habían preparado.
—Hay que aprovechar la vida mientras exista.
Señaló tranquilamente hacia un grupo de mujeres conversando cerca de un jardín interior.
—Las de hoy.
Luego hacia otro sector.
—Las de mañana probablemente.
Kael lo miró horrorizado.
—Usted habla de relaciones humanas como si organizara expediciones.
—La genética IBN no debería desaparecer.
Kael casi se atraganta con el aire.
—¿Está intentando justificar esto científicamente?
—Parcialmente.
—Eso empeora muchísimo todo.
Algunas de las mujeres empezaron a observar a Kael con curiosidad evidente.
Claro.
“El sexto usuario IBN”.
Misterioso.
Joven.
Trauma acumulado.
Aparentemente eso funcionaba aquí.
Qué tragedia biológica tan específica.
Una chica elegante de cabello oscuro se acercó sonriendo.
—Así que tú eres Kael.
Otra apareció por el otro lado.
—Eres más lindo de lo que dijeron.
Kael retrocedió instantáneamente como si acabaran de apuntarle con armas cargadas.
—Nope.
Las dos se quedaron confundidas.
Kael levantó ambas manos defensivamente.
—Mantengan una distancia estratégica de seguridad emocional y física.
Aleksei lo observó en silencio mientras bebía.
—¿Qué haces?
Kael seguía alejándose.
Porque en ese instante recordó perfectamente a Elena diciéndole durante el chequeo médico:
"Kael debe mantenerse alejado de mujeres peligrosas."
Y honestamente…
todo en Arcadia gritaba “peligroso”.
—No voy a morir así —declaró Kael.
Las chicas empezaron a reírse.
—Relájate.
—No mordemos.
—Eso dicen todas las amenazas antes del desastre —dijo él.
Kael siguió retrocediendo hasta quedar prácticamente escondido detrás de una columna.
Aleksei soltó un pequeño suspiro.
—Exageras.
—Usted literalmente vive como un emperador con concubinas futuristas.
—Eso suena más dramático de lo necesario.
—¡Porque ES dramático!
Una de las chicas le hizo una seña coqueta desde lejos.
Kael giró inmediatamente hacia otro lado.
Ni siquiera iba a bromear.
Porque sabía perfectamente cómo podía terminar sus bromas.
Y si les caía bien, estaba acabado.
Completamente acabado.
—No puedo creer que esto exista en una sede del Gobierno Mundial —murmuró indignado.
Luego salió del lugar antes de que alguien más intentara acercarse.
Afuera, Arcadia volvía a verse limpia y perfecta bajo la enorme cúpula artificial.
Kael caminó varios metros intentando reorganizar mentalmente lo que acababa de presenciar.
—Increíble… el científico legendario… héroe de guerra… usuario IBN… y también un desastre hormonal certificado.
Pero mientras caminaba…
pensó en algo.
Aleksei no parecía mostrar esa faceta frente a cualquiera.
Ni frente a soldados.
Ni científicos.
Ni políticos.
Solo frente a él.
Kael disminuyó el paso.
Quizás…
solo quizás…
el hombre estaba intentando comportarse como alguien normal por primera vez en mucho tiempo.
O necesitaba alguien con quien hablar sin actuar como símbolo viviente del Gobierno Mundial.
Eso le dio una incomodidad distinta.
Kael suspiró derrotado.
—Genial. Ahora hasta me siento mal por juzgar al emperador romántico interdimensional.
Regresó lentamente al lugar.
Apenas entró otra vez, varias miradas se giraron hacia él.
Algunas chicas volvieron a hacerle señas juguetonas.
Kael inmediatamente evitó contacto visual como soldado entrando en campo minado.
Aleksei seguía sentado tranquilamente.
—Volviste.
Kael señaló alrededor sin mirar directamente a nadie.
—Le pido disculpas por huir dramáticamente.
—Aceptadas.
—Pero manténgalas lejos de mí.
Una de las mujeres soltó una pequeña risa.
—Qué cruel.
—No es crueldad. Es supervivencia.
Aleksei tomó otro sorbo de su bebida.
—Curioso. Allá abajo sobrevives enfrentando monstruos gigantes… pero esto te asusta.
Kael se dejó caer frente a él con expresión agotada.
—Los monstruos gigantes son más fáciles de entender.
—Coincido contigo —dijo Aleksei casi riendo.
Kael terminó sentándose frente a Aleksei con una expresión resignada.
No porque estuviera cómodo.
Sino porque huir por segunda vez ya empezaba a parecer poco profesional.
Una de las mujeres le acercó una copa elegante de cristal oscuro.
Kael la observó con sospecha.
—Si esto me convierte en parte de una conspiración gubernamental, voy a estar muy decepcionado.
—Solo es una bebida —respondió ella divertida.
Kael tomó un pequeño sorbo.
Y parpadeó.
Luego otro.
—Está buena.
—Lo sé.
—Pero sigo prefiriendo la de Los Retornados.
Aleksei levantó una ceja.
—¿La que sabe a combustible industrial?
—Tiene carácter.
—Tiene componentes que probablemente violan tratados médicos.
—Precisamente.
Aleksei negó con la cabeza mientras varias de las mujeres se reían.
Mientras conversaban, Kael activó discretamente algunas funciones sensoriales del IBN.
Nada agresivo.
Solo observación.
Información.
Patrones.
Y entonces lo notó.
Sus ojos se estrecharon.
Implantes.
IBT.
Muy discretos.
Muchísimo más sofisticados que los que estaba acostumbrado a ver.
Casi invisibles.
Integrados perfectamente.
Algunos parecían relacionados con salud, mejora cognitiva o adaptación física.
Otros...
No estaba “seguro” pero no era difícil sacar conclusiones.
—Rayos. No sabía que existían implantes para eso —pensó Kael.
Todos eran costosos.
Ridículamente costosos.
Kael observó alrededor con más atención.
Aquello confirmó algo.
Las mujeres no estaban allí por casualidad.
Eran inteligentes.
Educadas.
Preparadas.
Aleksei no había reunido simplemente un grupo de personas atractivas.
Había escogido compañeras excepcionales.
Lo cual, por alguna razón, hacía toda la situación todavía más extraña.
—Dejen de analizarme como si fuera una criatura rara —dijo una de ellas al notar su mirada.
—Es injusto —respondió Kael—. Ustedes me llevan ventaja. Ya me estudiaron antes de que llegara.
—Eso es verdad.
—Gracias por la honestidad.
Otra mujer se acercó ligeramente mientras hablaban.
En un momento apoyó una mano sobre su brazo.
Y la reacción fue instantánea.
Clac.
Una fina capa metálica cubrió el antebrazo de Kael mediante el modo NSR antes incluso de que él terminara de pensarlo.
La mano de la mujer terminó tocando metal frío.
Silencio.
Todos se quedaron observándolo.
Kael bajó lentamente la vista.
Luego volvió a mirar a la mujer.
—...No fue personal.
Ella terminó soltando una risa.
—¿Acabas de defenderte de un saludo?
—Tengo reflejos complicados.
—Eso es una forma elegante de decir que estás asustado.
—Estoy sobreviviendo.
Aleksei tomó otro sorbo de su bebida.
—No te harán nada.
Kael lo observó unos segundos.
No respondió.
Porque en realidad estaba pensando otra cosa.
El trato.
Todo el trato.
La ciudad.
La recepción.
La amabilidad.
Las instalaciones.
Las invitaciones.
La atención.
Nadie lo había amenazado.
Nadie había intentado obligarlo a nada.
Y eso era precisamente lo que lo hacía desconfiar.
Había crecido haciendo parkour y peleando contra monstruos.
Sabía que nada valioso era gratis.
El Gobierno Mundial estaba intentando ganárselo.
No sabía exactamente para qué.
Pero lo estaban haciendo.
Y eso le preocupaba.
Mucho.
La conversación continuó durante un rato más.
Luego las mujeres se dispersaron poco a poco.
Algunas se despidieron de Aleksei.
Otras de Kael.
Una incluso volvió a hacerle una seña antes de marcharse.
Kael fingió no verla.
Por pura supervivencia estratégica.
Finalmente quedaron casi solos.
Entonces Aleksei habló.
—Dime algo.
—Depende.
—¿Ya estás enamorado de alguna chica?
Kael iba a responder una broma.
Pero se detuvo.
Pensó.
Mara apareció primero en su cabeza.
Luego Elena.
Luego los recuerdos de la base.
Las discusiones.
Las expediciones.
Las noches alrededor de una mesa improvisada.
La forma en que ambas se habían despedido.
Y por primera vez en varios segundos...
no respondió.
Aleksei observó ese silencio.
Y algo cambió.
Muy poco.
Pero Kael lo vio.
La mirada del científico se perdió en algún punto lejano.
Como si hubiera recordado algo.
O a alguien. No estaba seguro.
Las décadas desaparecieron por un instante.
Ya no parecía un usuario IBN legendario.
Ni un científico.
Ni un veterano de guerra.
Solo un hombre recordando algo que dolía.
—Entiendo —dijo finalmente.
Nada más.
Ni bromas.
Ni explicaciones.
Ni consejos.
Solo eso.
Y por alguna razón sonó más pesado que cualquier discurso.
Minutos después Aleksei retomó su ropa identificativa, abandonaron el lugar luego que Aleksei viera su reloj.
La noche artificial de Arcadia brillaba bajo la cúpula mientras caminaban por corredores elevados.
El silencio acompañó varios metros.
Kael miró de reojo a Aleksei.
Era extraño.
El hombre que ahora avanzaba junto a él no parecía el mismo que había estado rodeado de risas y compañía.
La expresión relajada había desaparecido.
La sonrisa ocasional también.
Ahora volvía a ser el veterano.
El científico.
El superviviente de las Grandes Guerras.
Una figura seria cargando demasiados años sobre los hombros.
—¿A dónde vamos ahora? —preguntó Kael.
Aleksei siguió caminando.
—A un lugar más importante.
—Esa frase nunca termina bien
—Probablemente no.
Kael suspiró.
—Extraño a Los Retornados.
Aleksei no respondió enseguida.
—Lo sé.
—Extraño el óxido.
—Eso es preocupante.
—Extraño los parkour suicidas.
—Eso es más preocupante.
—Extraño a mis compañeros.
Esta vez Aleksei asintió.
—Eso sí lo entiendo.
Kael observó las luces de Arcadia extendiéndose hasta el horizonte artificial.
Era hermoso.
Increíblemente hermoso.
Y sin embargo...
seguía sintiéndose lejos de casa.
Demasiado lejos.
Y todavía no tenía idea de por qué el Gobierno Mundial parecía tan interesado en él.
Pero tenía la sensación de que estaba a punto de descubrirlo.

Aleksei Voronin y sus chicas en el Jardín

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Capítulo 58
Nexum (Novela) Capítulo 57
Estás leyendo el capítulo 57 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 24 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.