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Leer Nexum (Novela) Capítulo 56 online gratis en español

Kael seguía observando la gigantesca sede del Gobierno Mundial entre la niebla del cielo cuando notó algo extraño. La nave no disminuía hacia las plataformas inferiores. Seguía subiendo. Más arriba. Mucho más arriba. Frunció el ceño mientras enormes capas de estructuras quedaban debajo de ellos. Rieles kilométricos. Tráfico aéreo. Innumerables torres. Y entonces atravesaron las nubes artificiales. Kael se quedó inmóvil. —…No puede ser. Sobre esa ciudad… Flotaba otra ciudad en el borde de la atmósfera. No una plataforma. No una base. Una ciudad entera suspendida en el cielo. Gigantescos anillos metálicos rodeaban la estructura principal mientras motores gravitacionales emitían pulsos azulados en la parte inferior. Una enorme cúpula translúcida cubría gran parte del lugar, reflejando la luz artificial como un falso amanecer permanente. Había vegetación. Árboles. Agua real corriendo entre estructuras blancas y negras. Naves entrando y saliendo constantemente a través de enormes corredores aéreos protegidos por armamento imposible. Torres defensivas giraban lentamente siguiendo trayectorias automatizadas. Algunas armas ni siquiera parecían conocidas. Kael apenas podía procesarlo. —¿Qué demonios…? Aleksei observó la ciudad con tranquilidad. —Arcadia. —¿Una ciudad flotante? —Esta es una de las principales sedes del Gobierno Mundial. Kael seguía mirando como un niño que se deslumbra por algo nuevo. Y honestamente tenía derecho. Porque mientras Los Retornados sobrevivían reciclando metal oxidado… Existían lugares así. La desigualdad alcanzaba niveles artísticos. La nave atravesó uno de los accesos principales de la cúpula y Kael sintió un leve cambio de presión. Luego comenzaron a descender entre edificios impecables, jardines suspendidos y rutas aéreas llenas de tráfico ordenado. Todo era silenciosamente eficiente. No había caos. Ni humo. Ni gritos. Ni estructuras cayéndose. El mundo abajo parecía otro universo. La nave aterrizó sobre una plataforma gigantesca rodeada de personal de seguridad y drones flotantes. Las compuertas se abrieron. Kael bajó lentamente detrás de Aleksei. Y enseguida sintió las miradas. Muchas. Personal militar. Científicos. Funcionarios. Gente normal caminando por las plataformas. Todos observándolo. No con desprecio. Peor. Con curiosidad. Con expectativa. “El sexto usuario IBN.” Ahora tenía sentido. Kael sintió una incomodidad inmediata al notar cómo contrastaba con el lugar. Su ropa táctica estaba gastada. Arañazos, marcas de combate, tela endurecida por uso constante. Todo diseñado para sobrevivir. Aquí incluso los trajes militares parecían refinados. Oscuros, elegantes, perfectamente ajustados. Algunos civiles vestían ropa lujosa que parecía salida de otra época. Kael miró discretamente sus botas desgastadas. —Creo que parezco un vagabundo armado. Aleksei siguió caminando. —Pareces alguien que sobrevivió afuera. —Eso sonó sorprendentemente amable para alguien del Gobierno Mundial. —No todos aquí nacieron en Arcadia. Mientras avanzaban, Kael observaba todo alrededor como un niño perdido dentro de un sueño futurista. Pantallas holográficas gigantes proyectaban información aérea. Vehículos suspendidos atravesaban sectores enteros en silencio absoluto. Drones de asistencia circulaban entre personas. Algunas ventanas mostraban laboratorios imposibles. Incluso el aire olía diferente. Limpio. Eso era perturbador. Muy perturbador. Kael caminó junto a Aleksei por una avenida elevada desde donde podía verse Asterion abajo a través de zonas transparentes del suelo. Le dio vértigo. —Entonces… ¿la gente aquí simplemente vive encima del resto del mundo como si nada? —No exactamente. —Desde abajo sí parece exactamente eso. Aleksei no respondió enseguida. —Arcadia fue creada después de las Grandes Guerras. Una medida extrema para preservar sectores clave de la humanidad. —Y el resto quedó abajo peleando con monstruos y óxido. Esa vez Aleksei sí lo miró. —¿Crees que no lo sé? Kael notó algo extraño otra vez. Culpa. Muy escondida. Pero estaba allí. Siguieron avanzando entre enormes corredores abiertos. Algunas personas se detenían apenas al verlo pasar. Unos susurraban. Otros solo observaban. Kael empezó a sentirse cada vez más incómodo. —Esto se siente raro. —¿Las miradas? —Que me traten bien. Aleksei levantó una ceja. —Interesante respuesta. Kael soltó aire. —Estoy acostumbrado a que quieran dispararme, arrestarme o lanzarme criaturas encima. Aquí todos actúan como si fuera importante y honestamente eso me preocupa mucho más. Un pequeño grupo de científicos pasó cerca de ellos. Kael alcanzó a escuchar: —Es más joven de lo esperado… —¿Ese es el compatible? —Pensé que tendría modificaciones visibles… Kael desvió la mirada con incomodidad. —Genial. Ya soy exhibición científica. —Te acostumbrarás. —Eso también fue una amenaza disfrazada de consejo. Aleksei casi sonrió otra vez. Casi. Entonces llegaron frente a una enorme estructura blanca con símbolos del Gobierno Mundial grabados en metal oscuro. Guardias armados abrieron paso inmediatamente. Kael levantó la vista. El edificio era gigantesco. Frío. Perfecto. Y mientras seguía a Aleksei hacia el interior, volvió a recordar las palabras de Mira Caelúm. “Decidirán lo que significas para ellos.” Por primera vez desde que salió de la base… Kael sintió miedo de verdad. Kael seguía observando el gigantesco edificio gubernamental mientras caminaba junto a Aleksei. Cada ventana parecía más cara que toda la base de Los Retornados. Una parte de él esperaba que entraran directamente allí para comenzar el registro oficial, interrogatorios, análisis o cualquier ritual burocrático extraño que hiciera el Gobierno Mundial con usuarios IBN. Pero Aleksei siguió de largo. Kael frunció el ceño. —¿No era ahí? —Después. —Me encanta cómo todos aquí responden como villanos misteriosos. —Y tú haces demasiadas preguntas. —Eso es porque nadie explica nada. Continuaron por una plataforma elevada rodeada de jardines artificiales y estructuras suspendidas. Abajo podían verse sectores residenciales completos, plazas, puentes transparentes y tránsito aéreo moviéndose en capas ordenadas. Todo seguía sintiéndose irreal. Entonces Kael sintió algo. Esa sensación extraña otra vez. Como presión invisible rozando su mente. Giró lentamente. Y la vio. Mira Caelúm avanzaba hacia ellos entre la gente. El movimiento elegante. El cabello plateado. Esa mirada imposible de ignorar. Y entonces Kael volvió a verlo claramente. Mara. La similitud era demasiado evidente ahora. No exacta. Pero estaba allí. En los ojos. En la expresión. En la forma de observar el mundo como si siempre estuvieran preparadas para algo. Mira notó inmediatamente el cambio en la expresión de Kael. Y sonrió apenas. No divertida. Más bien… peligrosa. —Ya lo viste. Kael sintió un pequeño escalofrío. Otra vez esa impresión incómoda. Como si ella pudiera leer pensamientos a medias antes de que terminaran de formarse. Ya lo había sentido antes cuando la conoció. Era insoportable. —Necesito seriamente que deje de hacer eso —murmuró Kael. —¿Pensar? —Existir de manera aterradora. Mira ignoró el comentario y dirigió la mirada hacia Aleksei. —Sigues llevando niños perdidos contigo. —Él vino por decisión propia —respondió Aleksei. —Eso no mejora tu historial. Kael miró entre ambos. La tensión era rarísima. No sonaban como enemigos. Pero tampoco como amigos. Parecían dos personas que habían sobrevivido demasiadas cosas juntas y ya estaban cansadas de discutir siempre los mismos temas desde hacía décadas. Una dinámica vieja. Pesada. Mira volvió a mirar a Kael. —Ten cuidado con Aleksei. Es mala compañía. Kael levantó una ceja. —Curioso viniendo de usted. Aleksei soltó aire lentamente. —No empieces. —¿Qué? Solo intento ayudar al muchacho antes de que lo conviertas en otro de tus proyectos moralmente ambiguos. —Hablas como si tú fueras inocente. Mira sonrió apenas. —Nunca dije eso. Kael los observaba sintiéndose como un niño atrapado entre dos profesores peligrosamente inteligentes. Y honestamente prefería pelear otra vez contra monstruos gigantes. Era menos incómodo. Mira caminó alrededor de Kael lentamente mientras lo analizaba. —Todavía piensa que lo enviarán de regreso pronto. Kael la miró. —…¿De verdad puede leer mentes? —No completamente —respondió ella tranquila—. Pero eres fácil de leer cuando te pierdes pensando. —Eso fue ofensivo de una manera elegante. Ella se inclinó apenas hacia él. —Extrañas tu hogar. Esa palabra golpeó raro. Hogar. Kael desvió la mirada un instante. Porque sí. Extrañaba el óxido. Las plataformas rotas. Los saltos absurdos entre estructuras. Los Corredores gritando estupideces. Las discusiones con Silas. A Elías actuando como líder cansado de una familia extrovertida. A Elena riéndose. A Mara mirándolo como si quisiera golpearlo y protegerlo al mismo tiempo. Todo era más simple allá abajo. Peligroso. Brutal. Pero simple. Aquí todo parecía demasiado limpio para ser honesto. Mira notó el silencio en él. —Arcadia puede ser hermosa —dijo—. Pero no confundas belleza con bondad. Aleksei empezó a caminar otra vez. —Ya terminaste de asustarlo. —No lo estoy asustando. Lo estoy preparando. —Siempre dices eso. Ella sonrió con cansancio. —Porque siempre tengo razón. Kael observó cómo ambos intercambiaban miradas. Definitivamente había historia allí. Grandes Guerras. IBN. Gobierno Mundial. Probablemente suficientes traumas colectivos para destruir a una persona normal varias veces. Mira se apartó finalmente. —Nos veremos pronto, Kael. Y luego añadió: —Más pronto de lo que te gustaría. Eso no ayudó absolutamente nada a su estabilidad mental. Ella se alejó entre la multitud elegante de Arcadia mientras algunas personas se apartaban discretamente a su paso. Kael quedó observándola unos segundos. Después miró a Aleksei. —Todos ustedes hablan como profecías deprimidas. —Es un efecto secundario de sobrevivir mucho tiempo. —Necesito volver con Los Retornados antes de convertirme en uno de ustedes. Aleksei siguió caminando. —Todavía no decides si eso es algo malo. Kael guardó silencio. Y eso era precisamente lo que más le preocupaba.
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Nexum (Novela) Capítulo 56

Estás leyendo el capítulo 56 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 24 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.