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Leer Nexum (Novela) Capítulo 55 online gratis en español

La noticia llegó antes que las aeronaves. Eso fue lo peor. Porque el miedo tuvo tiempo de instalarse primero. Los sensores externos detectaron actividad aproximándose desde los niveles altos del cielo. Señales oficiales. Códigos imposibles de falsificar. Gobierno Mundial. En la base de Los Retornados el ambiente cambió de inmediato. Conversaciones detenidas. Corredores armándose por reflejo aunque todos supieran que era inútil. Técnicos apagando sistemas ilegales. Veteranos mirando hacia las compuertas exteriores con expresiones tensas. Tarde o temprano iba a suceder. Mira Caelúm lo había dicho. “Después de mí… vendrá otro.” Y así fue. Las enormes compuertas del hangar se abrieron lentamente con un chirrido metálico pesado. Una corriente fría atravesó la base. Y apareció solo él. Eso intrigó a Los Retornados pues Mira Caelúm había traído compañía pero ese hombre vino solo, llegaron a concluir que podía ser incluso más poderoso que Mira. Aleksei Voronin. El hombre caminó sin prisa. Alto y delgado. Cabello rubio. Con aspecto de Don Juan. Sus ojos observaban todo con una calma clínica. No irradiaba la presencia aplastante de Mira Caelúm. Era distinto. Mira parecía una tormenta contenida. Aleksei parecía alguien que ya había visto demasiadas tormentas como para impresionarse otra vez. Y eso lo hacía inquietante. Kael notó algo apenas verlo. Silencio. No externo. Interno. Como si incluso el IBN dentro de él reaccionara diferente a su presencia. Elías avanzó unos pasos acompañado por Silas y varios veteranos. —Aleksei Voronin —dijo con frialdad. El científico inclinó apenas la cabeza. —Elías. No había hostilidad directa. Pero sí historia. Demasiada. Kael alcanzó a notar cómo algunos veteranos intercambiaban miradas incómodas. Uno de los que sobrevivió a las Grandes Guerras. Otro fantasma que seguía caminando. Aleksei recorrió la base con la mirada. —Han sobrevivido mejor de lo esperado. —Seguimos respirando —respondió Elías. —En Asterion eso ya es admirable. Entonces sus ojos se posaron finalmente sobre Kael. La sala entera pareció endurecerse. Aleksei lo observó varios segundos. Analizando. Midiendo. Como científico… y como algo más. —Así que tú eres el sexto usuario IBN. Kael mantuvo la mirada. —Supongo que ya no puedo esconderlo. Una leve curva apareció en el rostro de Aleksei. No exactamente una sonrisa. Más bien el recuerdo distante de una. —No. Ya no. Entonces activó un pequeño dispositivo holográfico. Símbolos oficiales del Gobierno Mundial aparecieron flotando sobre su mano. —He venido a registrar oficialmente al nuevo usuario IBN bajo autoridad del Gobierno Mundial. Algunos Corredores reaccionaron tensándose. Kael notó a Mara observando cada movimiento. Elena parecía más preocupada que molesta. Porque entendía lo que esto significaba. El mundo acababa de encontrar a Kael. Y el mundo era enorme. Aleksei continuó: —Pero ese no es el único motivo de mi visita. Elías entrecerró ligeramente los ojos. —Entonces habla claro. —El Gobierno Mundial solicita el traslado temporal de Kael a la sede central. Silencio absoluto. Ni siquiera los sistemas viejos de ventilación parecían hacer ruido. —¿Solicitud? —preguntó Elías con tono seco. —Formalmente sí. La palabra quedó flotando como una amenaza elegantemente vestida. Porque todos entendieron lo mismo. Si el Gobierno Mundial realmente quisiera llevárselo por la fuerza… lo haría. Aleksei volvió a mirar a Kael directamente. —Hay conversaciones que deben realizarse lejos de esta base. Y asuntos relacionados con el IBN que necesitas comprender. Kael sintió varias emociones chocando al mismo tiempo. Desconfianza. Curiosidad. Miedo. Y algo peor. La sensación de que esta era una puerta que tarde o temprano tendría que cruzar. Elías permaneció callado unos segundos. Se veía cansado de una manera distinta ahora. No como líder agotado. Como alguien viendo cómo el Gobierno Mundial le arrancaba otra cosa importante. —No podemos protegerte de ellos —dijo finalmente mirando a Kael. Eso golpeó más duro que cualquier orden. Porque era verdad. Los Retornados podían sobrevivir a bestias. A la Franja. A ciudades enteras derrumbándose. Pero no al peso completo del Gobierno Mundial. Kael observó alrededor. Los Corredores. Silas. Darius. La base. Luego miró a Mara y Elena. Elena parecía querer decir algo pero no encontraba palabras. Mara solo lo observaba fijamente. Y eso era peor. Porque cuando Mara callaba así… era porque estaba preocupada de verdad. Kael soltó aire lentamente. —Si voy… es bajo ciertas condiciones. Aleksei no respondió enseguida. —Interesante. Entonces negocia —dijo finalmente. Eso sorprendió incluso a algunos soldados del Gobierno. Kael dio un paso al frente. —Los Retornados no se tocan. Ninguna operación contra esta base. Ningún rastreo activo sobre ellos usando mi registro IBN. Y cualquier misión relacionada conmigo será discutida primero. Silas lo miró de reojo como diciendo míralo, hace un mes apenas sobrevivía saltando techos y ahora negocia con monstruos gubernamentales. Aleksei permaneció inmóvil. Después habló: —Tienes más carácter del esperado. —Y usted menos cara de asesino de la que imaginaba. Elena cerró los ojos un segundo. Darius se aguantó una risa. Incluso uno de los soldados pareció confundido sobre si intervenir. Pero Aleksei… solo observó a Kael con un interés extraño. Como si esa respuesta hubiera confirmado algo. —Muy bien —dijo finalmente—. Condiciones aceptadas. Y en ese instante, aunque nadie quisiera admitirlo… todos entendieron lo mismo. La vida de Kael acababa de cambiar otra vez. Y quizá esta vez… Los Retornados no podrían seguirlo hasta donde iba. La nave de Aleksei Voronin no parecía una aeronave común. Parecía una declaración de poder. Negra, silenciosa y enorme, como si el propio espacio le abriera paso. No vibraba. No rugía. Apenas emitía un zumbido grave y constante, demasiado limpio para una máquina de ese tamaño. Los Retornados observaron desde la plataforma mientras Kael subía la rampa metálica. Nadie dijo mucho. Porque despedirse habría hecho todo más real. Elena fue la primera en acercarse antes de que subiera. —Vuelve entero. Kael sonrió apenas. —Haré el esfuerzo. Aunque mi historial estadístico no ayuda. Ella intentó reírse pero no le salió del todo. Mara permaneció quieta unos segundos antes de hablar. —No confíes en ellos. —No confío ni en los portales de Nexum. Estaré bien. Pero incluso él notó que la broma salió más débil esta vez. Elías solo puso una mano sobre su hombro. —Observa. Escucha. Y recuerda quién eres antes de que ellos intenten decirte quién debes ser. Kael asintió lentamente. Después subió. La compuerta se cerró detrás de él con un sonido pesado. Y por primera vez desde que regresó de Nexum… realmente sintió que se alejaba de su mundo. El interior de la nave era demasiado elegante. Eso incomodaba. Pasillos blancos y oscuros perfectamente limpios. Luces suaves integradas en las paredes. Pantallas holográficas flotando silenciosamente. Ni una sola tubería oxidada. Ni cables improvisados. Kael se sintió como basura industrial entrando accidentalmente en un museo. Aleksei estaba sentado frente a una enorme ventana transparente observando la base de Los Retornados alejarse. Kael se acercó lentamente. Desde allí arriba todo parecía pequeño. La base de Los Retornados, La ciudad, La Franja, el país, el continente y luego el océano. —Es raro verla así —murmuró Kael. —¿Desde arriba? —preguntó Aleksei. —Sí. Parece menos real. Kael se dejó caer en un asiento frente a él. Silencio incómodo. El tipo de silencio donde tu cerebro empieza a recordarte todas las malas decisiones de tu vida. Así que Kael hizo lo que mejor sabía hacer. Hablar para no pensar. —Entonces… ¿esto cuenta como secuestro elegante o turismo gubernamental? Aleksei ni se inmutó. —Depende de cómo termine la reunión. —Excelente. Me encanta viajar con amenazas ambiguas incluidas. Aleksei tomó una pequeña taza metálica de una mesa lateral. —Te dijeron cosas sobre nosotros. Kael apoyó los brazos sobre sus piernas. —Mira Caelúm dijo algo interesante. —¿Qué cosa? Kael dudó apenas. —Que decidirían qué significo para ustedes. Ahora sí hubo un pequeño silencio distinto. Más pesado. Aleksei observó la taza unos segundos antes de responder. —Mira siempre fue demasiado directa. —Eso no es un “no”. —Porque no lo es. Kael sintió un nudo incómodo en el pecho. Allí estaba otra vez esa sensación. La de estar caminando lentamente hacia algo enorme mientras otros ya saben más que tú. Como un juicio donde todavía no te explican el crimen. Intentó sonreír un poco. —Perfecto. Siempre soñé con ser analizado por organizaciones gigantes y probablemente moralmente cuestionables. —Te sorprendería cuántos lo desean voluntariamente. —Eso empeora bastante la conversación. Por primera vez Aleksei soltó una pequeña risa seca. Muy pequeña. Casi oxidada por falta de uso. Kael notó algo entonces. Aleksei no se comportaba como Mira. No irradiaba superioridad. Tampoco parecía disfrutar intimidando. Más bien daba la impresión de alguien cansado. Peligrosamente cansado. La nave atravesó una zona inmensa donde enormes estructuras suspendidas flotaban alrededor de rieles gravitacionales. Ascensores kilométricos cruzaban vacíos negros mientras tranvías metálicos viajaban en silencio absoluto. Kael observó fascinado. —¿Cuánto falta? —Poco. Kael parpadeó. —¿Poco? Aleksei señaló hacia adelante. Entonces Kael lo vio. A lo lejos, entre la niebla industrial, apareció algo gigantesco. Las sede del Gobierno Mundial. No parecía una ciudad. Parecía una civilización separada del resto. Torres blancas y negras elevándose kilómetros. Plataformas flotantes. Escudos de energía brillando tenuemente alrededor de sectores enteros. Tráfico aéreo organizado moviéndose con precisión matemática. Todo limpio. Todo perfecto. Demasiado perfecto. Kael sintió un escalofrío extraño. Porque comprendió algo muy rápido. La distancia para el Gobierno Mundial era insignificante para su tecnología. Habían cubierto grandes distancias en poco tiempo. Mientras Los Retornados luchaban por sobrevivir con piezas recicladas y expediciones suicidas…ellos dominaban Asterion desde arriba. Y eso daba miedo. Mucho miedo. Aleksei lo observó de reojo. —Nervioso. Kael soltó aire lentamente. —Un poco. Después sonrió con cansancio. —Aunque intento convencerme de que no voy directo a una ejecución administrativa. —Si fueras a ser ejecutado, no habría tanta formalidad. Kael lo miró fijo unos segundos. —Necesito que entienda que eso no tranquiliza a nadie.
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Nexum (Novela) Capítulo 55

Estás leyendo el capítulo 55 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 24 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.