Leer Nexum (Novela) Capítulo 35 online gratis en español
Varek le dio a conocer a Kael otros conocimientos extras y este permaneció pensando mientras las ideas empezaban a acumularse en su cabeza unas sobre otras.
Demasiadas.
Como piezas de un mapa gigantesco que hasta ahora nadie le había mostrado.
—La Caída del Helios… —repitió lentamente—. Nunca escuché eso.
Varek giró la cabeza hacia él con una mezcla de sorpresa y decepción académica. La peor clase de decepción. La de un profesor que descubre que sus alumnos creen que la historia empezó cuando ellos nacieron.
—Claro que no la escuchaste. Aquí casi nadie estudia historia real.
—Tenemos prioridades —gruñó Elías.
—Sí. Sobrevivir constantemente. Excelente método para crear generaciones ignorantes.
Kael frunció el ceño.
—Entonces… ¿qué fue el Helios?
Varek caminó hasta otra terminal y activó una proyección enorme.
Apareció una estructura colosal suspendida sobre el océano.
Una ciudad flotante.
No. Más que eso.
Una maravilla tecnológica.
—El Helios fue una megaciudad aérea construida durante el auge de la Federación Solar Occidental.
Kael parpadeó.
—Ese nombre suena inventado.
—Todos los nombres históricos suenan inventados cuando uno crece sin libros.
La imagen mostró incendios atravesando la ciudad flotante.
Explosiones.
Fragmentos cayendo al mar.
—Hace setenta y tres años, un usuario IBN perdió el control durante un conflicto interno. El resultado fue… esto.
Kael observó horrorizado cómo media ciudad colapsaba.
—¿Murieron todos?
—Cerca de dos millones.
Silencio.
Incluso Elías bajó la mirada un instante.
Varek siguió hablando con la frialdad de alguien que había pasado demasiado tiempo estudiando tragedias.
—El usuario sobrevivió inicialmente. Murió días después. Cuando el IBN colapsó con él… parte de la ciudad simplemente dejó de existir.
Kael levantó la vista rápidamente.
—¿Qué significa “dejó de existir”?
Varek tardó un momento en responder.
—Los registros describen zonas enteras desapareciendo del espacio físico durante algunos segundos.
Kael sintió la piel helarse. Tan poderoso podía ser un Usuario IBN.
—Eso no tiene sentido.
—Correcto. Bienvenido al estudio de Nexum y El Mundo.
La proyección cambió otra vez.
Guerras.
Soldados.
Banderas desconocidas.
Ciudades enormes que Kael jamás había visto.
—Durante las Grandes Guerras hubo al menos tres Usuarios IBN confirmados.
Aparecieron nombres.
Aleksei Voronin
Mira Caelúm
Izan Veyr
Kael observó fascinado.
—¿Eran soldados?
—Uno es científico aún vivo. Otra comandante militar aún viva y muy peligrosa. El último… nadie sabe exactamente qué era.
La imagen de Izan estaba incompleta.
Distorsionada.
Como si el archivo estuviera dañado.
O censurado.
—Ganaron batallas imposibles —continuó Varek—. Cambiaron fronteras. Derribaron Gobiernos y Faxxiones corruptas. Algunos fueron considerados héroes. Otros monstruos.
Kael miró lentamente alrededor del laboratorio.
Y entonces algo empezó a romperse dentro de su cabeza.
No de forma dolorosa.
Peor.
De forma silenciosa.
—Espera…
Varek lo observó.
—¿Sí?
—Todo esto… no tiene nada que ver con la Ciudad.
—No.
—Ni con Los Retornados.
—No.
—Ni siquiera con Nexum directamente.
—Parcialmente sí, parcialmente no.
Kael frunció el ceño cada vez más.
—Entonces… ¿qué tan grande es realmente el mundo?
El silencio que siguió fue extraño.
Porque por primera vez, ni Elías respondió inmediatamente.
Varek amplió la proyección.
Un mapa apareció frente a Kael.
Continentes enormes.
Océanos inmensos.
Nombres desconocidos.
Confederaciones.
Territorios autónomos.
Estados corporativos.
Zonas muertas.
Corredores marítimos.
Ciudades orbitales marcadas fuera del planeta.
Kael simplemente se quedó inmóvil.
Toda su vida había sentido que la Ciudad y sus alrededores eran el centro de todo.
Y ahora…
Parecían una mancha perdida en una esquina olvidada del mapa.
—Nosotros estamos aquí —dijo Varek señalando una pequeña región.
Kael entrecerró los ojos.
La escala era absurda.
—¿Eso… es todo?
—Eso es apenas un pequeño punto.
Kael soltó una pequeña risa incrédula.
—Entonces somos insignificantes.
Varek sonrió apenas.
—Históricamente, la mayoría de la gente lo es.
Elías cruzó los brazos.
—No confundas tamaño con importancia.
Pero Kael apenas lo escuchaba.
Seguía mirando el mapa.
—Entonces hay otros países…
—Muchos.
—Otros gobiernos…
—Demasiados.
—Y Faxxiones…
—Varias, benéficas y criminales.
Kael sintió vértigo.
—¿Y todos saben sobre Nexum?
Varek negó lentamente.
—No de la misma manera.
Ampliaron distintas regiones.
—Algunos países consideran Nexum un mito. Otros lo estudian abiertamente. Algunos intentan explotarlo. Otros lo sellaron completamente.
—¿Sellarlo?
—Hay regiones donde cualquier investigación relacionada con Nexum se castiga con ejecución inmediata.
Kael abrió un poco los ojos.
—¿Tan peligroso es?
Varek lo miró fijamente.
—Kael… tú sobreviviste a Nexum. Lo conociste un poco. Para ti es parte de la realidad cotidiana. Pero en otras partes del mundo hay personas que jamás han visto una anomalía.
Eso le resultó rarísimo.
Casi imposible.
—Entonces… hay gente viviendo vidas normales.
Elías soltó una risa seca.
—Relativamente normales.
Varek cambió la imagen otra vez.
Aparecieron instalaciones gigantescas alrededor de anomalías de Nexum en algunas partes del mundo.
—Algunas naciones tienen acceso mucho más avanzado que nosotros.
Kael tragó saliva.
—¿Más avanzado cómo?
—Más recursos. Más tecnología. Más conocimiento. Muchos Usuarios IBT.
Se detuvo un segundo.
—Posiblemente algún usuario IBN.
Kael sintió otra vez esa presión incómoda en el pecho.
—Entonces Los Retornados…
Miró a Elías.
—¿Somos pequeños comparados con todo eso?
Elías sostuvo la mirada.
—Sí.
No intentó mentirle.
—La Ciudad también es pequeña. Solo cree que no lo es.
Kael volvió a mirar el mapa gigantesco.
Y por primera vez en su vida sintió el verdadero peso del desconocido.
No era solo la Ciudad Infinita Nexum.
Existía un mundo entero a parte de él.
Un mundo con guerras que nunca conoció.
Imperios que jamás escuchó nombrar.
Tecnologías imposibles.
Ciudades flotantes.
Lugares donde quizá la gente aún recordaba el pasado.
O peor.
Lugares donde ya habían descubierto cosas de Nexum que Los Retornados ni siquiera podían imaginar.
Kael habló casi en un murmullo.
—Entonces hay gente buscando exactamente lo mismo que nosotros.
—Sí —dijo Varek.
—Recuperar el pasado.
—Sí.
—Entender Nexum.
—Sí.
Kael levantó lentamente la mirada.
—Y conseguir los IBN.
Esta vez Varek no respondió enseguida.
Porque la respuesta era mucho más peligrosa.
Finalmente dijo:
—Kael… hay países enteros que iniciarían conflictos si supieran dónde aparece uno.
El laboratorio quedó en silencio.
Y por primera vez desde que llegó a Los Retornados…
Kael entendió que Nexum no era solamente un misterio.
Era el centro silencioso de algo muchísimo más grande.
Algo que tal vez llevaba décadas moviendo al mundo entero desde las sombras.
Kael recordó en voz alta el nombre Izan Veyr.
El apellido golpeó algo en su memoria inmediatamente.
Giró despacio hacia Elías.
—Un momento…
Elías ya sabía la pregunta antes de escucharla.
Eso fue lo peor.
La tensión en sus hombros apareció apenas Kael pronunció el nombre.
—¿Tiene relación contigo?
Silencio.
Varek mostró una imagen distorcionada de una persona.
El laboratorio entero pareció quedarse quieto.
Finalmente Elías respondió:
—Era mi hermano mayor.
Kael abrió ligeramente los ojos.
—¿Era?
—No sé si sigue vivo.
La voz de Elías sonó seca. Gastada. Como una herida vieja que nunca terminó de cerrar.
Kael volvió a mirar la proyección incompleta.
Ahora podía verlo.
Ciertos rasgos.
La mirada.
Incluso la postura.
Solo que Izan parecía… más agresivo. Más duro. Como alguien acostumbrado a desafiar al mundo entero y perder partes de sí mismo en el proceso.
—Entonces él fue uno de los usuarios de IBN…
Elías asintió lentamente.
—Sí.
Varek suspiró.
—Y uno de los más problemáticos registrados en la historia moderna. Qué orgullo familiar tan encantador.
Elías lo ignoró.
Kael frunció el ceño.
—¿Qué pasó exactamente?
Elías permaneció callado varios segundos.
Como si estuviera decidiendo cuánto contar.
Finalmente caminó hacia la ventana del laboratorio.
—Mi hermano desapareció hace nueve años.
La luz azulada del laboratorio iluminaba apenas su rostro.
—Antes de eso… trabajaba para el Gobierno Mundial junto con el científico Aleksei Voronin y la Comandante Mira Caelúm
Kael parpadeó.
—¿Y donde radica El Gobierno Mundial?
Varek soltó una risa corta sin responderle la pregunta.
—Kael, necesito seriamente conseguirte libros.
Elías continuó.
—Izan era parte de un programa especial relacionado con Nexum y anomalías globales. Oficialmente era investigador táctico.
—¿Oficialmente?
—Extraoficialmente… hacía cosas que el gobierno no quería admitir.
Kael sintió curiosidad inmediata.
—¿Qué tipo de cosas?
Elías negó lentamente.
—No lo sé todo. Y honestamente creo que prefiero no saberlo.
Eso hizo que el ambiente se volviera todavía peor.
Porque Elías no era alguien fácil de intimidar.
Si incluso él evitaba ciertos detalles…
Entonces debían ser horribles.
Varek activó otro archivo.
La imagen de Izan apareció otra vez.
Más joven.
Sin la distorsión.
Vestía un uniforme oscuro con insignias desconocidas.
—Hace aproximadamente once años —explicó Varek— ocurrió el Incidente de Meridian.
Kael observó la imagen.
—¿Qué pasó?
Varek cruzó los brazos.
—Izan desapareció durante una expedición de investigación relacionada con Nexum.
—¿Y regresó con el IBN?
—Exactamente.
La pantalla mostró documentos parcialmente censurados.
INTEGRACIÓN CONFIRMADA
SIN RECHAZO CELULAR
SINCRONIZACIÓN ANORMAL
Kael tragó saliva.
—Entonces Nexum lo eligió…
Nadie respondió directamente.
Lo cual era probablemente un “no”.
Elías habló otra vez.
—Al principio siguió trabajando para el gobierno.
—¿Y luego?
La mandíbula de Elías se tensó.
—Luego atacó el Consejo Central Mundial.
Kael quedó inmóvil.
—¿Solo?
—Solo.
Varek amplió imágenes de destrucción.
Edificios gigantescos partidos.
Vehículos militares destrozados.
Marcas negras atravesando estructuras enteras.
—El Gobierno Mundial tenía tres usuarios de IBN activos en ese momento incluyéndolo a él —dijo Varek—. Izan enfrentó a los dos.
Kael lo miró incrédulo.
—Eso es suicida.
—Sí.
—Entonces ¿por qué hacerlo?
Elías bajó la mirada.
—Nunca se supo sus razones.
La pantalla mostró líneas corruptas.
Archivos destruidos.
Videos incompletos.
Como si alguien hubiera intentado borrar todo cuidadosamente.
—Los registros oficiales lo clasificaron como terrorista de nivel Omega —continuó Varek—. Pero muchos detalles fueron ocultados.
Kael observó una imagen congelada de Izan cubierto de sangre, de pie entre ruinas.
Y aun así…
No parecía un monstruo.
Parecía furioso.
Desesperado.
Como alguien intentando detener algo.
—¿Qué logró? —preguntó Kael.
Varek soltó aire lentamente.
—Menos de lo que esperaba. Más de lo que cualquiera creyó posible.
Otra imagen apareció.
Una enorme estructura gubernamental colapsando parcialmente.
—Destruyó archivos centrales. Instalaciones de investigación. Mató altos funcionarios.
Elías cerró ligeramente los ojos.
—Y luego desapareció.
Silencio.
—¿Murió?
—No se encontró cuerpo —respondió Varek.
—¿Entonces sigue vivo?
—No lo sabemos.
Kael volvió a mirar a Elías.
—¿Tú qué crees?
Esa pregunta tardó en encontrar respuesta.
Mucho.
Finalmente Elías habló en voz baja.
—Mi hermano no era una buena persona.
Kael no esperaba eso.
—Pero tampoco era alguien que destruyera el mundo porque sí.
Elías observó fijamente el reflejo azul del laboratorio.
—Si hizo algo así… debió haber descubierto algo terrible.
Varek permaneció callado por primera vez en toda la conversación.
Eso solo hacía más pesado el ambiente.
Kael volvió lentamente hacia la imagen de Izan.
Entonces algo encajó en su cabeza.
—Espera…
Miró a Varek.
—Dijiste que los IBN se enlazan profundamente con Nexum.
—Sí.
—Y que mientras más tiempo pasa… más cambian al usuario.
—Correcto.
Kael sintió un escalofrío.
—Entonces si Izan sigue vivo después de nueve años…
Nadie terminó la frase.
Porque todos pensaron exactamente lo mismo.
¿Qué clase de ser podría haberse convertido después de tanto tiempo enlazado a un IBN?
El silencio se volvió insoportable.
Hasta que Varek murmuró algo casi para sí mismo:
—Con suerte… uno que siga recordando que alguna vez fue humano.
Y sinceramente, Kael no sabía qué daba más miedo.
Que Izan estuviera muerto.
O que siguiera en alguna parte del mundo observando desde las sombras o peor, que esté en Nexum.

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Nexum (Novela)
Capítulo 36
Nexum (Novela) Capítulo 35
Estás leyendo el capítulo 35 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 22 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.