Leer Nexum (Novela) Capítulo 36 online gratis en español
Y eso deprimía profundamente al encargado.
Un anciano flaco llamado Orsen que parecía alimentarse exclusivamente de polvo, café recalentado y decepción intelectual. Cada vez que veía entrar a Kael, lo miraba como si hubiera encontrado una especie en peligro de extinción.
—¿Otro libro? —preguntó el viejo con sospecha.
Kael dejó cinco textos sobre la mesa.
—Necesito el segundo tomo sobre las Grandes Guerras.
Orsen casi se emociona.
—…Eres real.
—No exageres.
—La última persona que pidió historia militar fue hace ocho meses. Y era Varek buscando corregir errores.
Kael soltó una risa y siguió caminando entre estanterías enormes.
Durante días prácticamente desapareció.
Leía hasta tarde.
Dormía poco.
Entrenaba apenas lo mínimo.
Y cuanto más aprendía… más pequeño se sentía.
Aprendió el nombre oficial del mundo.
Asterion.
Un planeta dividido entre superpotencias, estados corporativos, territorios autónomos y zonas prohibidas.
Aprendió sobre los continentes:
Eryndor → poder, civilización, donde radica el Gobierno Mundial.
Valkesh → duro, guerrero, un continente industrial.
Nareth → misterioso, decadente, hogar de Vhalor, país donde está La Ciudad, Los Retornados y La Franja.
Solkaris → cálido, luminoso, desértico y tropical.
Myr → antiguo, lejano, enigmático.
Nombres que antes habrían sonado inventados para él y ahora cargaban siglos de guerras, culturas.
Los Océanos:
Océanos principales
* Océano Celestia
Entre Eryndor y Solkaris.
Principal ruta comercial mundial.
Muy transitado.
Dominado por las flotas del Gobierno Mundial.
"El Océano Celestia fue la cuna de la era de la navegación moderna."
* Océano Umbral
Entre Nareth y Myr.
Profundo.
Lleno de leyendas.
Zona donde desaparecieron expediciones enteras.
"Nadie conoce la profundidad real del Umbral."
* Océano Borealis
Al norte de Valkesh y Eryndor.
Aguas frías.
Tormentas constantes.
Recursos minerales submarinos.
* Océano Ceniza
Al sur de Nareth.
Nombre heredado de las Grandes Guerras.
Aún existen restos de flotas hundidas.
Muchas anomalías tecnológicas.
Mares importantes
* Mar de Aurion
Un mar interior importante cerca de Eryndor.
Conecta directamente con la Sede y los principales puertos del Gobierno Mundial.
* Mar de Vhalor
* Mar de las Brumas (cerca de Myr)
Descubrió que existieron conflictos tan brutales que redefinieron fronteras enteras.
Las Grandes Guerras no habían sido una sola.
Habían sido varias.
Distintas generaciones destruyéndose unas a otras con tecnología cada vez menos comprensible y más cercana a las anomalías de Nexum.
Leyó sobre la Caída del Helios.
Sobre ciudades orbitales desaparecidas.
Sobre océanos contaminados por eventos Nexum.
Sobre regiones enteras donde la realidad física seguía alterada décadas después de ciertos incidentes.
Y mientras más aprendía…
Más preguntas tenía.
Porque si el mundo era tan enorme…
¿Por qué sentía que todo terminaba regresando a Nexum?
Era como un núcleo invisible conectado a todo.
Una herida en el planeta que nadie lograba cerrar.
Kael estaba tan concentrado leyendo sobre el Incidente de Vantares que no escuchó pasos acercándose.
Hasta que alguien le arrancó el libro de las manos.
—Confirmado —dijo Mara mirando la portada—. Está infectado.
Kael levantó la vista.
Mara estaba cruzada de brazos.
Elena detrás de ella intentando no reírse.
—Llevamos días buscándote —dijo Elena—. Pensamos que te habían secuestrado.
—O peor —añadió Mara—. Que decidiste madurar.
Kael tomó de vuelta el libro.
—Estoy estudiando.
Mara abrió mucho los ojos con dramatismo.
—Escuchaste eso, Elena. Ya perdimos a Kael. Ahora es un anciano académico.
—Dentro de poco va a empezar a corregir gramática como Varek —dijo Elena.
Kael fingió horror.
—No insulten así.
Mara se sentó frente a él observando la pila absurda de libros.
—¿Cuántos llevas?
Kael dudó.
—Veintisiete.
Elena casi se atraganta.
—¿Veintisiete?
—Necesitaba contexto histórico.
Mara lo miró fijamente.
—Te cayó mal descubrir que el mundo existe.
—Bastante.
Elena tomó uno de los libros.
—“Historia política de la Federación Central”… Kael, esto parece castigo.
—Lo es.
Mara empezó a hojear otro texto y resopló.
—¿Desde cuándo eres un ratón de biblioteca?
Kael se recostó en la silla.
—Desde que descubrí que vivimos en una esquina perdida del mundo mientras hay gente peleando guerras intercontinentales con tecnología absurda y posibles semidioses biomecánicos.
Mara asintió lentamente.
—Sí. Eso suele afectar.
Elena sonrió un poco.
—Al menos ahora ya sabes que existen otros continentes.
—Ciudades flotantes y orbitales —añadió Kael—. Honestamente sigo molesto por eso.
Mara soltó una pequeña risa.
—Lo que te molesta es que probablemente haya parkour allá arriba.
Kael la señaló.
—Exactamente.
Por primera vez en días se relajó un poco.
Simplemente estar con ellas hacía que todo el peso del mundo pareciera menos aplastante.
Elena terminó sentándose también.
Traía un uniforme ligeramente distinto.
Más limpio.
Con insignias médicas pequeñas en la manga.
Kael la observó.
—Tú tampoco has estado apareciendo mucho.
Elena jugueteó un poco con los dedos antes de hablar.
—Estoy trabajando con una de las doctoras del consejo de veteranos.
Kael levantó una ceja.
—¿En serio?
Mara sonrió apenas.
—La niña sensible ahora trabaja con científicos locos.
—No están tan locos… creo.
—Eso es exactamente lo que diría alguien que ya empezó a volverse loca.
Elena le sacó la lengua.
Kael sonrió.
—¿Qué haces exactamente?
—Asistencia médica… clasificación de muestras… y algo de biomecánica básica.
Kael inclinó la cabeza.
—¿Biomecánica?
Elena asintió un poco insegura.
—Me dejaron observar procedimientos de IBT simples.
Mara soltó un silbido bajo.
—Eso sí es acceso privilegiado.
Elena bajó un poco la voz.
—Aunque sinceramente… no sé si me gusta del todo.
Kael entendió inmediatamente.
Había visto suficiente con Elías y Varek para comprenderlo.
Los implantes daban poder.
Pero también daban miedo.
Mara se reclinó en la silla.
—Igual yo no pienso entrar a la Élite.
Kael la miró.
—¿Por los implantes?
—Entre otras cosas.
Mara apoyó la cabeza en una mano.
—Esos tipos son básicamente tanques humanos. Pelean como si sus cuerpos no pudieran romperse.
—Porque algunos casi no pueden —murmuró Kael.
Mara asintió.
—Y no me interesa terminar conectada a veinte piezas metálicas para demostrar algo.
Kael sonrió apenas.
—Tiene sentido.
Elena miró a Kael.
—Aunque tú ya eres oficialmente Corredor. Eso tampoco es precisamente seguro.
Kael levantó los hombros.
—Prefiero romperme por saltar edificios que porque un implante decidió odiar mi sistema nervioso.
—Postura razonable —dijo Mara.
Entonces Kael miró a Elena con una sonrisa traviesa.
—Aunque bueno… si te conviertes en doctora tecnológica importante…
Mara entendió inmediatamente.
—…podrías instalarnos implantes premium gratis.
Elena abrió los ojos.
—¡¿Qué?!
Kael puso voz dramática.
—“Doctora Elena, necesito piernas nuevas para correr más rápido.”
Mara siguió la broma enseguida.
—“Doctora Elena, accidentalmente golpeé una pared otra vez.”
—Eso no sería accidental —dijo Elena riéndose.
Kael señaló a Mara.
—Ella definitivamente pediría brazos reforzados.
—Y tú un cerebro funcional.
—Eso requeriría milagros, no tecnología.
Elena terminó riéndose tanto que tuvo que taparse la cara.
Y durante unos minutos…
Nexum.
Los IBT.
Las guerras mundiales.
El hermano desaparecido de Elías.
Todo quedó un poco lejos.
Solo eran ellos tres otra vez.
Sentados entre libros viejos y polvo.
Intentando actuar como jóvenes normales en un mundo que claramente había olvidado cómo ser normal hace muchísimo tiempo.

Continúa leyendo
Nexum (Novela)
Capítulo 37
Nexum (Novela) Capítulo 36
Estás leyendo el capítulo 36 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 23 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.