Leer Nexum (Novela) Capítulo 34 online gratis en español
El campo de obstáculos estaba vacío a esas horas.
Solo el sonido metálico de las estructuras vibrando con el viento y el eco lejano de motores viejos atravesando la base y sus alrededores que nunca dormían del todo.
Kael caminó hacia la pista con las manos en los bolsillos, todavía medio dormido. Había ido temprano precisamente para evitar espectadores. Le gustaba entrenar solo. Sin presión. Sin comentarios. Sin los idiotas apostando cuánto tardaría en partirse el cuello.
Entonces vio el marcador.
Su récord ya no estaba arriba.
Frunció el ceño.
—¿Qué…?
Levantó la vista hacia la pista y lo vio.
Elías.
Moviéndose.
No… moviéndose no era la palabra.
Era como si anticipara cada salto antes de hacerlo. Sus pies apenas tocaban las superficies. Los brazos corregían el equilibrio con precisión imposible. Saltó una separación de más de cuatro metros, giró en el aire y aterrizó sobre un tubo estrecho sin perder velocidad.
Kael observó en silencio.
Cada movimiento era limpio. Perfecto. Demasiado perfecto.
El cronómetro terminó.
Nuevo récord registrado.
La diferencia era brutal.
Kael apretó la mandíbula.
Pero entonces ocurrió algo extraño.
Elías caminó hasta el panel de control… y reinició el registro.
El marcador volvió al tiempo anterior.
Al récord de Kael.
Kael entrecerró los ojos.
—Así que era eso…
Elías se quedó quieto unos segundos antes de hablar, todavía de espaldas.
—Puedes salir de donde estés escondido, Kael.
Kael soltó una pequeña risa nasal y salió de entre las estructuras.
—Debí imaginarlo. Por eso no pude ganarle en la pelea.
—Igual no te lo iba a poner fácil. Aún así me diste trabajo a pesar de las mejoras.
Elías tomó una toalla y se limpió el sudor del cuello.
—Eres increíble, Kael. Rompiste mi récord cuando aún no tenía implantes. Mi puntuación actual sería injusta.
Señaló el marcador.
—La tuya es auténtica.
Kael miró otra vez la pista.
—Entonces sí usa Implantes Biomecánicos…
Elías asintió lentamente.
Por un momento no habló.
Como si estuviera decidiendo cuánto revelar.
—Desafortunadamente… se volvió necesario.
Kael cruzó los brazos.
—¿Necesario para qué? ¿Verse aterradoramente rápido en una pista?
Elías soltó una risa breve.
—Para mantener vivos a Los Retornados.
La expresión de Kael se apagó un poco.
Elías caminó lentamente por el borde del campo.
—Los enemigos han cambiado. Las criaturas. Los grupos armados. Incluso La Ciudad. Todo es más agresivo que antes. Más inteligente. Más impredecible en combate.
Se detuvo.
—Hay cosas ahí afuera que ya no puedes enfrentar solo con entrenamiento y voluntad.
Kael lo observó en silencio.
—Entonces no es el único.
—Algunos de La Élite, del Consejo de Veteranos, científicos, médicos, incluso Corredores pero son implantes menores que no se enfocan en la pelea y que no están a la vista.
Kael levantó una ceja.
—¿Los demás saben?
—Unos pocos.
—Si esto es un secreto, espero no morir por saberlo.
Elías sonrió apenas.
—Si quisiera silenciarte, no habría esperado a que terminaras de descubrirlo tú solo.
Kael soltó una risa corta.
—Buen punto.
—Eventualmente lo sabrán para evitar cambios bruscos.
Hubo un silencio incómodo.
Kael miró los brazos de Elías.
No se notaban diferentes. No había placas metálicas visibles ni cables grotescos atravesándole la piel como en los viejos relatos de mercenarios aumentados.
Eso era lo inquietante.
Parecía… humano.
—¿Qué tiene exactamente?
Elías dudó un segundo.
—IBT Neuromotor. Reflejos aumentados. Coordinación muscular optimizada. También un IBT Sensorial de combate.
Kael silbó bajo.
—Entonces literalmente reaccionas antes que los demás.
—A veces.
—Eso explica demasiadas cosas y me molesta bastante.
Elías volvió a reír.
—Créeme. Tiene un precio.
Kael lo miró con atención.
Ahí estaba.
Ese pequeño cambio en la voz.
La grieta.
—¿Dolor?
Elías tardó en responder.
—Al principio.
Luego levantó ligeramente la manga de su brazo.
Pequeñas líneas negras recorrían parte de su piel cerca del hombro. Como venas artificiales.
—El cuerpo rechaza partes del sistema durante meses. Fiebre. Insomnio. Espasmos. Hay gente que pierde movilidad. Otros… la cabeza.
Kael sintió un escalofrío.
—Entonces ¿por qué arriesgarse?
Elías bajó la manga.
—Porque alguien tenía que hacerlo primero.
El viento atravesó el campo.
A lo lejos se escuchaban voces y maquinaria trabajando en la base.
Kael apoyó una mano en la estructura metálica cercana.
—¿Y valió la pena?
Elías tardó demasiado en responder.
Eso ya era una respuesta.
Finalmente dijo:
—Cada vez que los protejo… creo que sí.
Kael desvió la mirada.
Y por primera vez entendió algo incómodo.
Elías no se había implantado mejoras por ambición.
Lo había hecho porque tenía miedo.
Miedo de no ser suficiente.
Miedo de fallarles.
Ese tipo de miedo era peor que cualquier monstruo de Nexum. Porque te hacía sacrificarte lentamente mientras fingías que todo estaba bajo control.
Kael suspiró.
—Sigue siendo injusto que haya roto mi récord con turbo integrado.
—Por eso lo borré.
—Aprecio el gesto.
Elías lo miró de reojo.
—Aunque sinceramente… probablemente volverás a superarme algún día.
Kael sonrió apenas.
—Sin implantes.
—Eso espero.
Entonces Elías se puso serio otra vez.
—Kael… si algún día alguien intenta ofrecerte implantes sin explicarte los riesgos… recházalo.
Kael frunció el ceño.
—¿Tan malo es?
Elías clavó la mirada en el vacío.
—Hay modelos antiguos recuperados de Nexum. Prototipos. Algunos fueron diseñados para soldados.
Su voz bajó un poco.
—Otros no fueron diseñados para humanos estables.
Kael sintió un pequeño nudo en el estómago.
—¿Qué significa eso?
Elías lo miró directamente.
—Significa que he visto personas perder quiénes eran después de instalarse ciertas cosas.
Silencio.
—Reflejos perfectos. Fuerza absurda. Cero miedo.
Kael tragó saliva.
—¿Y qué queda de ellos?
Elías respondió casi en un susurro.
—El cuerpo. A veces ni eso.
Elías no quería hacerlo.
Eso fue lo primero que Kael notó.
Durante todo el camino hacia la zona restringida de la base, el líder de Los Retornados caminó en silencio, con las manos detrás de la espalda y el ceño ligeramente fruncido. Como alguien que ya se estaba arrepintiendo de una decisión antes de terminarla. Bastante típico de los líderes responsables. Viven diez años adelantados en ansiedad.
—No estoy pidiendo que me implanten nada —dijo Kael mientras atravesaban una compuerta metálica—. Solo quiero entender.
—Entender suele ser el primer paso para querer probar.
—Y la ignorancia suele ser el primer paso para morir atravesado por alguien con brazos hidráulicos.
Elías soltó un suspiro resignado.
—Usé un argumento como ese hace años.
Llegaron a una enorme puerta blindada.
Elías colocó la mano sobre un lector.
El sistema emitió varios pitidos.
ACCESO AUTORIZADO.
La puerta se abrió.
El laboratorio del consejo de veteranos era completamente distinto al resto de la base. Más limpio. Más silencioso. Demasiado ordenado. Pantallas más modernas mezcladas con tecnología imposible. Tubos transparentes con fluidos azulados. Brazos mecánicos suspendidos del techo.
Y en el centro…
Un hombre anciano revisando datos holográficos.
Cabello blanco desordenado. Lentes rectangulares. Bata gris llena de marcas de quemaduras y tinta. Parecía el tipo de científico que llevaba décadas durmiendo cuatro horas al día por voluntad propia. La ciencia: el arte de destruir tu columna y tu estabilidad mental para descubrir cosas horribles más eficientemente.
El hombre ni siquiera volteó.
—Llegas tarde, Elías.
—Solo fueron seis minutos.
—En ciencia, seis minutos bastan para crear un desastre histórico.
Entonces finalmente miró a Kael.
Sus ojos se estrecharon con interés.
—Así que este es el chico del parkour.
Kael levantó una ceja.
—¿Soy famoso aquí abajo?
—Temporalmente. La fama dura poco. Las mutaciones, en cambio…
Elías interrumpió antes de que siguiera.
—Doctor Varek.
Varek hizo un pequeño gesto teatral con la mano.
—Especialista principal en biomecánica aplicada, integración Nexum-humana y errores que jamás deberían repetirse.
Kael sonrió un poco.
—Suena tranquilizador.
—No lo es.
Varek caminó hacia una mesa metálica y activó una proyección.
Apareció un cuerpo humano dividido en múltiples sistemas.
—Bien, muchacho. Empecemos con lo básico. Los IBT.
La imagen cambió.
Implantes Biomecánicos Tecnológicos.
—Todos los IBT son fabricados usando materiales de nuestro mundo… combinados con componentes recuperados de Nexum.
Kael observó estructuras extrañas en la proyección.
Partes parecían circuitos.
Otras… tejido vivo.
—La combinación permite estabilidad —continuó Varek—. Nexum por sí solo es demasiado impredecible. Los materiales humanos actúan como ancla biológica.
Elías permanecía en silencio, observando a Kael más que a las pantallas.
Varek señaló distintas categorías.
—IBT Neuromotor. Mejora reflejos, coordinación y velocidad de reacción.
Otra imagen.
—IBT Sensorial. Expande percepción auditiva, visual y espacial.
Otra.
—IBT SMS. Sistema músculo-esquelético. Incrementa fuerza, resistencia y soporte estructural.
Kael vio representaciones de huesos y músculos reforzados con fibras negras.
—¿“Más resistencia y soporte estructural” es una forma elegante de decir “te vuelves un tanque”?
—Intento conservar algo de dignidad científica mientras describo barbaridades tecnológicas.
Siguió cambiando imágenes.
—IBT CE. Cardiovascular y Energía. Optimiza oxigenación, circulación y producción energética.
—IBT IC. Interfaz Cognitiva. El más peligroso de los estándares humanos.
Kael frunció el ceño.
—¿Qué hace?
Varek lo miró por encima de sus lentes.
—Acelera procesamiento mental.
Kael parpadeó.
—¿Piensan más rápido?
—Piensan distinto.
La forma en que lo dijo no le gustó nada.
—Parece tecnología militar.
—Porque lo es —respondió Varek sin rodeos—. La mayoría son fabricados por Organizaciones Científicas que se dedican a ello. No son definitivos. Los hay también que son hechos por Organizaciones Clandestinas pero no son legales ni certificados.
Elías se mantuvo serio.
—Nosotros adaptamos versiones más seguras.
Varek bufó.
—“Más seguras”. Qué frase tan optimista.
Varek continuó:
—Los usuarios avanzados pueden analizar trayectorias, patrones de combate y probabilidades en tiempo real.
Kael soltó una risa nerviosa.
—Así que básicamente convierten personas en computadoras paranoicas.
—Una descripción sorprendentemente precisa.
Elías finalmente habló.
—Por eso limitamos el uso.
Varek asintió.
—Mientras más implantes compatibles tenga un usuario… más se acerca al límite de integración.
La pantalla mostró una barra roja subiendo.
—El cuerpo humano rechaza la perfección artificial. Siempre cobra algo.
Kael cruzó los brazos.
—¿Y qué pasa si alguien supera ese límite?
Silencio.
Varek apagó algunas pantallas.
—Pierdes sincronización.
—¿Eso qué significa?
—Que el implante deja de obedecer al usuario… y el usuario deja de obedecerse a sí mismo.
Kael sintió un escalofrío.
Elías observó discretamente su reacción.
Varek caminó lentamente hacia una puerta blindada al fondo del laboratorio.
Mucho más gruesa que las demás.
—Y ahora llegamos a algo que probablemente jamás debí mostrarte.
Tecleó un código.
La puerta se abrió apenas unos centímetros.
Dentro no había armas.
Ni armaduras.
Solo un pequeño contenedor negro suspendido en el centro de una cámara sellada.
Kael sintió algo raro inmediatamente.
Varek habló.
—No te asustes muchacho. Esto es solo un contenedor especial vacío.
—¿Y es para?
—Contener el Implante Biomecánico Nanotecnológico.
Kael tragó saliva.
—IBN…Los legendarios. Por si un día como el ciego que quiso ver y nunca vió llegáramos a tener uno. Ya tenemos el contenedor. Es necesario estar preparado para todo.
Salieron de ese cuarto aislado y regresaron a la proyección continuando la explicación.
—Solo existen cinco registrados en todo el mundo.
—Los Retornados no tienen uno.
—Exactamente.
—¿La Ciudad?
—Tampoco.
—Entonces… ¿quién demonios tiene algo así?
Varek tardó unos segundos en responder.
—Están bajo el control de Organizaciones muy poderosas. El Gobierno Mundial tiene dos.
Varek no le dijo más para no sobrecargarlo. Kael lo miró confundido.
Varek mostraba en la pantalla holográfica al IBN.
—Los IBN no funcionan como los IBT comunes. No se implantan quirúrgicamente.
La proyección mostró billones de partículas microscópicas entrando en un cuerpo.
—Se integran a nivel celular.
Kael abrió un poco los ojos.
—¿Nanotecnología… viva?
—Algo parecido.
Elías habló con evidente incomodidad.
—Fueron encontrados dentro de Nexum. Ya completos. Nadie sabe quién o qué los creó. Suponen que haya sido la IA A.D.A.M.
Varek continuó:
—Los IBN no reemplazan partes del cuerpo. Reescriben el cuerpo entero progresivamente. Incluso el ADN.
La pantalla mostró músculos cambiando.
Nervios multiplicándose.
Órganos modificándose.
Incluso actividad cerebral alterada.
—Mientras más tiempo pasa… más profundo es el enlace.
Kael sintió un nudo en el estómago.
—¿Y qué pueden hacer?
Varek soltó una pequeña risa seca.
—Esa es precisamente la parte aterradora. Todo
—¿Todo? —Dijo Kael sorprendido.
—Y un poco más.
Otra imagen apareció.
Registros incompletos.
Velocidades absurdas.
Regeneración.
Adaptación biológica.
Manifestaciones sintéticas.
Alteraciones energéticas imposibles.
Datos corruptos.
—Cada IBN parece desarrollarse distinto según el usuario. Como si Nexum estuviera… aprendiendo de ellos.
Kael se quedó mirando en silencio.
—¿Y cuando el usuario muere?
Varek apagó la proyección.
—El IBN muere también.
Silencio total.
—No puede extraerse. No puede heredarse. No puede replicarse.
Elías habló lentamente:
—Por eso son tan valiosos.
Varek corrigió sin apartar la vista de la proyección.
—No. Por eso son tan peligrosos.
Entonces Varek dijo algo que heló el ambiente.
—Hay teorías… de que los IBN no eligen al usuario más fuerte.
Kael lo miró.
—Entonces ¿a quién eligen?
Varek sostuvo su mirada.
—Al más compatible. Y honestamente, muchacho… nadie sabe si eso es algo bueno.

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Nexum (Novela)
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Nexum (Novela) Capítulo 34
Estás leyendo el capítulo 34 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 22 de junio de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.