Leer Nexum (Novela) Capítulo 114 online gratis en español
Mira y Aleksei intercambiaron una mirada. No necesitaron discutirlo. La presencia de cuatro usuarios IBN en un mismo lugar ya era motivo suficiente para extremar las precauciones, y la actitud de Kaedryn no hacía más que empeorar las cosas.
—Todas las unidades, mantengan la distancia —ordenó Mira por el comunicador—. Nadie interviene sin mi autorización.
Aleksei transmitió la misma orden a sus tropas. Los soldados comenzaron a retirarse, aunque ninguno apartó del todo la atención de los presentes. No era habitual que sus superiores les pidieran mantenerse al margen de una situación semejante. Mucho menos cuando acababan de librar una batalla de aquella magnitud.
El silencio se prolongó unos segundos más.
Kaedryn fue quien lo rompió.
—Hay algo que deberían entender. Nexum no se va a detener hasta conseguir lo que quiere. O, mejor dicho, hasta recuperar lo que le robaron.
Su mirada se desplazó hacia Izán.
—¿Verdad, Izán?
El aludido no respondió. Apenas se mantenía consciente, y Seraphine seguía concentrada en él, con las manos apoyadas sobre su cuerpo mientras su IBN intentaba reparar los daños. La luz que emanaba de sus dedos era tenue e irregular. Cada vez que parecía recuperar algo de terreno, la condición de Izán volvía a empeorar.
Seraphine apenas prestaba atención a la conversación. Para ella, en aquel momento, todo lo demás podía esperar.
Mira, en cambio, no apartaba los ojos de Kaedryn. Su expresión se había endurecido. Aleksei permanecía a su lado, igualmente serio. Ambos conocían demasiado bien las implicaciones de aquellas palabras como para confundirlas con una simple amenaza.
—¿Qué es lo que quieres, Kaedryn? —preguntó Mira.
—Dejemos algo claro. —Kaedryn habló sin levantar la voz—. Esa batalla entre Nexum y Asterion no me interesa. Pueden destruirse mutuamente si eso es lo que desean. No es asunto mío.
Hizo una breve pausa y volvió a mirar a Izán.
—Yo solo me preocupo por los míos.
Después dio un paso en su dirección.
—Y he venido a llevarme a Izán.
Aleksei entrecerró los ojos.
—Izán no está en condiciones de ir a ninguna parte.
—No te he pedido permiso.
La respuesta fue inmediata. Kaedryn ni siquiera se molestó en mirar a Aleksei al pronunciarla.
Mira se interpuso ligeramente en su campo de visión.
—No vas a llevártelo por la fuerza.
Por primera vez, Kaedryn le dedicó toda su atención. No parecía sorprendido ni especialmente molesto. Más bien daba la impresión de que aquella era una posibilidad que ya había contemplado y aceptado antes de llegar.
—No he venido hasta aquí para pedirle permiso al Gobierno Mundial.
La tensión volvió a crecer entre los cuatro usuarios IBN. A cierta distancia, los soldados aguardaban órdenes que quizá nunca llegarían a tiempo. Seraphine continuaba intentando salvar a Izán, ajena a la posibilidad de que tuviera que defenderlo en cuanto terminara.
Kaedryn no apartó la mirada de Mira.
—No quiero luchar contra ustedes. Pero tampoco voy a dejarlo aquí.
Su expresión se volvió más fría.
—Si intentan impedírmelo, tendrán que asumir las consecuencias.
No hubo una demostración de poder ni un movimiento brusco. No le hacía falta. La amenaza estaba en la tranquilidad con la que acababa de pronunciar aquellas palabras.
Y Mira y Aleksei comprendieron que el peligro ya no procedía únicamente de Nexum.
Mira no esperó a que Kaedryn diera otro paso.
Su IBN, Convergencia Psíquica, se activó de inmediato. Una presión invisible se extendió hacia Kaedryn, penetrando en su mente antes de que este pudiera reaccionar. Mira buscó sus pensamientos más inmediatos, sus intenciones, cualquier indicio que le permitiera anticiparse a su siguiente movimiento.
Pero algo interrumpió la conexión.
La resistencia no se parecía a la de una mente protegida ni a la de otro usuario IBN con suficiente fuerza de voluntad. Era como intentar atravesar una estructura que no debería existir dentro de un cerebro humano.
Mira frunció el ceño y aumentó la presión psíquica.
Por un instante, consiguió percibir fragmentos de actividad neuronal. Después, la conexión se quebró abruptamente.
Kaedryn giró la cabeza hacia ella.
—No deberías hacer eso.
Mira retrocedió medio paso, más por sorpresa que por temor.
—¿Qué demonios...?
Entonces lo vio.
El ojo izquierdo de Kaedryn había cambiado durante una fracción de segundo. El iris se contrajo formando un mecanismo de anillos concéntricos, mientras una diminuta luz recorría su pupila. El movimiento fue tan rápido que cualquiera podría haberlo confundido con un reflejo extraño.
Pero Mira sabía lo que había visto.
—Tu ojo...
Kaedryn parpadeó. Cuando volvió a abrirlo, parecía completamente humano.
—Buena observación.
—No es un implante —murmuró ella, examinándolo con mayor atención—. Es parte de tu cuerpo.
—La mitad, para ser exactos.
Aleksei dejó de observarlos como un simple espectador.
Kaedryn levantó una mano y se remangó ligeramente la manga. Bajo la piel de su antebrazo se dibujaron líneas apenas perceptibles que desaparecieron enseguida, como si algo se hubiera reorganizado debajo de ella.
—Músculos, huesos, sistema nervioso... Incluso mi cerebro. Todo está integrado.
Mira comprendió entonces por qué su habilidad había encontrado aquella resistencia. No se había topado con una mente convencional, sino con un sistema nervioso parcialmente sustituido por una arquitectura mecánica que no podía interpretar mediante sus facultades psíquicas.
Y, sin embargo, desde fuera no había nada que lo delatara.
Su piel, su expresión, sus movimientos. Todo parecía orgánico.
—Tu IBN puede ocultar las modificaciones —concluyó Mira.
—No solo ocultarlas. Puede reconstruir mi apariencia externa hasta hacerla indistinguible de la original.
Aleksei observó a Kaedryn en silencio durante unos segundos.
—Es como un Cyborg —pensó Aleksei.
Conocía su nombre. Sabía que era un usuario IBN registrado y que ocupaba una posición de poder oculta en Solkaris. Sin embargo, nunca había conseguido información fiable sobre su habilidad. Los informes no describían capacidades concretas, y las pocas personas que habían presenciado algo sospechoso no habían podido ofrecer una explicación coherente.
Ahora entendía por qué.
—Interesante —murmuró.
Kaedryn lo miró.
—¿Qué cosa?
—Que hayas conseguido mantener algo así en secreto.
Aleksei inclinó ligeramente la cabeza. Su expresión cambió. Ya no estaba evaluando una amenaza desconocida, sino una posibilidad que llevaba demasiado tiempo sin encontrar.
—Mira, aléjate de él —dijo.
Ella comprendió el cambio en su tono y se preparó para actuar.
Aleksei flexionó los dedos.
Su IBN, Dominio Evolutivo: Génesis, respondió de inmediato. Una secuencia de impulsos recorrió su cuerpo mientras su habilidad analizaba la amenaza y desarrollaba una adaptación apropiada para el enfrentamiento. La estructura de sus brazos se reforzó; las articulaciones se ajustaron y una capa de energía recorrió sus extremidades.
Kaedryn no se movió.
—¿Vas a intentarlo tú también?
Aleksei sonrió.
—Tengo curiosidad.
Desapareció de su posición con una aceleración repentina.
Kaedryn apenas tuvo tiempo de girar el torso antes de que el puño de Aleksei llegara a su rostro. Levantó el brazo para bloquearlo.
El impacto sacudió el terreno.
Una descarga de chispas blancas y azuladas estalló entre ambos, iluminando sus figuras durante un instante. La fuerza del choque levantó polvo y fragmentos de piedra a su alrededor. Aleksei deslizó un pie hacia atrás, mientras Kaedryn permaneció prácticamente inmóvil.
Ninguno cedió de inmediato.
Aleksei observó el punto donde sus brazos entraban en contacto. Su adaptación había respondido correctamente al impacto, pero la resistencia de Kaedryn era extraordinaria. No se trataba simplemente de un cuerpo reforzado: su estructura mecánica parecía distribuir la fuerza de manera distinta a la de cualquier organismo humano.
Kaedryn giró la muñeca.
Aleksei sintió una vibración recorrer su antebrazo y se apartó justo cuando una segunda descarga saltó entre ambos.
—Así que también puedes modificar tu respuesta al combate —comentó Kaedryn.
—No eres el único que tiene recursos.
Aleksei volvió a adoptar una posición de ataque. La sonrisa no había desaparecido de su rostro.
En medio de aquella tensión, un pensamiento cruzó su mente.
Kael y este tipo.
La idea le resultó inesperadamente divertida.
Kael, capaz de interferir en los sistemas tecnológicos y someter a las criaturas mecánicas de Nexum mediante su Protocolo Zero. Kaedryn, un hombre cuyo 50 % de su propia biología había sido transformada en una máquina, hasta el punto de que ni siquiera Mira podía penetrar su mente con normalidad.
¿Qué ocurriría si ambos se enfrentaran?
¿Podría Kael ejercer su dominio sobre los componentes mecánicos de Kaedryn? ¿O el IBN de este último sería capaz de resistirse, adaptarse e incluso aprovechar aquella interferencia?
Aleksei no tenía respuestas. Y precisamente por eso la posibilidad le interesaba tanto.
Vaya, Kael. Cuando regreses, quizá tengas un problema bastante más interesante que los simuladores.
Un nuevo choque lo sacó de sus pensamientos.
Kaedryn había lanzado un golpe directo al torso. Aleksei lo desvió con el antebrazo y respondió con un impacto ascendente que obligó a su adversario a retroceder por primera vez.
La sonrisa de Aleksei se ensanchó apenas.
—Mira —dijo sin apartar la vista de Kaedryn—. Encárgate de Izán y Seraphine.
—¿Y tú?
Aleksei avanzó un paso, interponiéndose entre Kaedryn y el lugar donde Seraphine atendía al herido.
—Voy a entretenerlo.
Mira miró fugazmente hacia Izán. Seraphine seguía arrodillada junto a él, concentrada en mantenerlo con vida. El estado de ambos hacía imposible que pudieran defenderse adecuadamente si Kaedryn conseguía acercarse.
Entonces comprendió lo que Aleksei había advertido.
Kaedryn no había venido a derrotar al Gobierno Mundial, ni a intervenir en la guerra contra Nexum. Tampoco parecía interesado en medir sus fuerzas con los usuarios IBN presentes.
Todo lo que había dicho, desde el principio, giraba alrededor de una sola persona.
Izán.
—No dejes que llegue hasta ellos —respondió Mira.
—Esa es la idea.
Aleksei volvió a tensar los músculos mientras Génesis procesaba los movimientos de su adversario y ajustaba su cuerpo para el siguiente intercambio.
Kaedryn lo observó durante un instante. Después, su ojo mecánico emitió un destello casi imperceptible bajo la apariencia orgánica.
—No necesito vencerte, Aleksei.
—Eso dicen todos antes de intentarlo.
—Solo necesito que dejes de estorbarme.
Kaedryn se lanzó hacia delante.
Aleksei salió a su encuentro.
Y esta vez, el estruendo del choque se escuchó mucho más allá de las posiciones que las tropas habían recibido la orden de abandonar.
El siguiente impacto hizo temblar el terreno.
Aleksei bloqueó un puñetazo de Kaedryn con ambos brazos, pero la fuerza lo arrastró varios metros hacia atrás. Sus botas abrieron dos surcos en el suelo antes de que consiguiera detenerse. Apenas tuvo tiempo de recuperar el equilibrio cuando Kaedryn apareció frente a él y lanzó una patada dirigida a sus costillas.
Aleksei giró el torso.
El golpe lo alcanzó de refilón, arrancándole el aire de los pulmones, pero su IBN ya estaba trabajando. Los músculos de su abdomen se contrajeron y redistribuyeron la tensión, mientras una adaptación reforzaba las zonas más expuestas de su caja torácica.
Kaedryn encadenó dos golpes más.
El primero impactó contra un antebrazo endurecido. El segundo encontró una defensa que no estaba allí un instante antes: una placa compacta de energía y tejido reforzado cubrió el hombro de Aleksei, desviando el puño hacia un costado.
Aleksei respondió con un golpe directo a la mandíbula.
Kaedryn levantó el brazo para bloquearlo. El antebrazo se abrió en segmentos, revelando una estructura interna de metal oscuro. Las piezas se desplazaron y encajaron alrededor de su muñeca, formando una defensa angular que absorbió el impacto.
El sonido fue seco, parecido al choque de dos martillos industriales.
Ambos retrocedieron.
Kaedryn flexionó los dedos mecánicos. Algunas placas de su brazo volvieron a deslizarse bajo la piel, restaurando una apariencia casi humana.
—Nada mal para un científico.
Aleksei se acomodó el cuello de la ropa, que ya había quedado desgarrada en varios puntos.
—He tenido buenos profesores.
—¿También te enseñaron a recibir golpes con esa sonrisa?
Aleksei se limpió la sangre de la comisura de los labios con el pulgar. Miró la pequeña mancha roja durante un instante, casi distraído, antes de volver a concentrarse en su adversario.
—No. Esa parte es afición personal.
Kaedryn no respondió.
Pero algo en aquella contestación le produjo una incomodidad que no encajaba con la situación.
Aleksei volvió a atacar.
Esta vez no buscó la fuerza bruta. Cambió el ritmo de sus movimientos, alternando golpes cortos con desplazamientos repentinos para obligar a Kaedryn a modificar continuamente sus defensas.
Su IBN, Dominio Evolutivo: Génesis, adaptaba su cuerpo a cada intercambio. Cuando Kaedryn concentraba la fuerza en ataques penetrantes, Aleksei reforzaba la resistencia de sus tejidos. Cuando recurría a impactos amplios, su estructura muscular redistribuía las cargas. Y cuando las armas mecánicas de Kaedryn amenazaban con atravesar sus defensas, Génesis modificaba sus respuestas para reducir el daño.
No era invulnerabilidad. Cada adaptación exigía tiempo, energía y capacidad de respuesta. Si Aleksei recibía demasiados ataques distintos antes de que su IBN pudiera ajustarse, podía terminar gravemente herido.
Kaedryn parecía comprenderlo.
Su brazo derecho se abrió desde el codo hasta la muñeca. Los segmentos metálicos se separaron y giraron, formando tres cuchillas curvadas que vibraban con una frecuencia apenas audible.
Aleksei ladeó la cabeza.
—Interesante mecanismo.
Kaedryn se abalanzó sobre él.
Las cuchillas trazaron arcos sucesivos en el aire. Aleksei esquivó la primera, bloqueó la segunda con una protección que cubrió su antebrazo y recibió la tercera en el costado.
El filo atravesó parcialmente su defensa.
Aleksei soltó el aire entre dientes. La herida apareció bajo la ropa desgarrada, pero Génesis reaccionó enseguida, contrayendo los tejidos alrededor del corte y reforzando la zona para impedir una penetración más profunda.
Entonces Aleksei atrapó el brazo de Kaedryn.
—Te tengo.
Una descarga recorrió el punto de contacto.
Kaedryn convirtió su hombro en una estructura de articulaciones múltiples y giró el brazo en un ángulo imposible para un humano corriente. Se liberó del agarre y utilizó la misma rotación para golpear a Aleksei en la sien.
El impacto lo hizo tambalearse.
Kaedryn aprovechó la apertura y le asestó un puñetazo en el abdomen. Aleksei salió despedido contra una formación rocosa, que se fracturó al recibir su cuerpo.
Durante un instante, solo se escuchó la caída de pequeñas piedras.
Kaedryn mantuvo la posición, con las cuchillas todavía desplegadas.
—¿Sigues sonriendo?
Entre el polvo, Aleksei se incorporó apoyando una mano en el suelo.
Tenía el labio partido, una ceja abierta y la respiración más pesada. Su IBN estaba ocupándose de varias lesiones al mismo tiempo, priorizando las que podían comprometer sus movimientos.
Y sí, seguía sonriendo.
No era una sonrisa de confianza. Tampoco la expresión de alguien que disfrutara del dolor por sí mismo. Era la de un hombre que acababa de encontrar un problema científico extraordinario y que, para desgracia de todos los implicados, había decidido que nada le interesaba más en aquel momento.
—Tengo una pregunta —dijo Aleksei.
Kaedryn lo miró como si acabara de escuchar una estupidez particularmente ofensiva.
—Estamos peleando.
—Lo sé. Intento no ser descortés.
—¿Qué quieres?
Aleksei levantó un dedo.
—¿Tus neuronas son completamente mecánicas o conservan algún componente biológico?
Kaedryn permaneció inmóvil durante una fracción de segundo.
—¿Qué?
—Las neuronas. ¿Cómo transmiten los impulsos? ¿Mediante señales eléctricas convencionales, algún sistema equivalente a las sinapsis químicas o una combinación de ambos? Porque si tu IBN ha sustituido la mitad de tu sistema nervioso, la interfaz debe ser extraordinariamente compleja. Especialmente si tu cerebro conserva la capacidad de procesar emociones, recuerdos y funciones cognitivas sin sufrir una incompatibilidad permanente.
Kaedryn lo observó en silencio.
Aleksei parecía sinceramente decepcionado de que aquella conversación no pudiera continuar.
—Aunque quizá no haya sustituido las neuronas de forma individual. Podría haber integrado una arquitectura paralela que interprete las señales biológicas y las reproduzca en una matriz artificial. Eso explicaría por qué mi adaptación no puede anticipar del todo tus respuestas. ¿Es así?
—¿Estás intentando distraerme?
—No. Estoy intentando averiguar cómo funcionas.
Kaedryn lanzó una cuchilla hacia su cuello.
Aleksei inclinó la cabeza. El arma pasó a escasos centímetros de su rostro y se incrustó en la roca que tenía detrás.
—Podrías haber contestado.
Kaedryn atacó de nuevo.
La siguiente fase del combate dejó de parecer una pelea entre dos hombres.
Kaedryn extendió la mano izquierda y la piel de su palma se abrió en varios paneles. Una serie de emisores diminutos apareció entre los dedos y liberó una descarga concentrada.
Aleksei cruzó los brazos.
Génesis endureció su estructura exterior justo antes del impacto. La descarga lo empujó hacia atrás, arrancando fragmentos del terreno bajo sus pies, pero la defensa resistió el tiempo suficiente para evitar que el ataque lo atravesara.
Aleksei separó los brazos.
La energía residual todavía recorría sus antebrazos en forma de pequeños arcos luminosos.
—Eso ha sido nuevo.
Kaedryn no le concedió tiempo para estudiar el resultado.
Su ojo izquierdo cambió de configuración. El iris mecánico se contrajo en anillos concéntricos mientras una serie de puntos luminosos aparecía sobre su superficie.
La visión de Kaedryn era muy superior a la de los usuarios IBN e IBT convencionales. Podía distinguir variaciones minúsculas en la contracción muscular, detectar desplazamientos casi imperceptibles y calcular trayectorias a partir de cambios en el equilibrio del cuerpo. Lo que para otro combatiente sería una reacción instintiva, para él se convertía en una secuencia de datos.
Aleksei lo notó cuando intentó cambiar de dirección.
Kaedryn ya estaba allí.
Un golpe le alcanzó el pecho. Otro impactó contra su hombro. El tercero descendió hacia su rodilla, obligándolo a modificar la postura antes de que la articulación recibiera todo el daño.
Aleksei retrocedió, bloqueando como pudo.
—Tu visión... —murmuró entre dos impactos—. No te limitas a ver mejor.
Kaedryn le golpeó el rostro con el dorso de la mano.
—Veo lo que vas a hacer.
—No exactamente.
Aleksei detuvo el siguiente puño con ambas manos.
—Ves lo que estoy a punto de hacer basándote en lo que ya estoy haciendo.
Génesis alteró su postura.
Aleksei relajó repentinamente los músculos de su brazo derecho, abandonando una secuencia de movimientos que Kaedryn ya había comenzado a anticipar. En lugar de completar el golpe previsto, utilizó el retroceso de su propio cuerpo para lanzar un cabezazo contra el rostro de su adversario.
El impacto resonó como una pieza de acero golpeando una superficie rígida.
Kaedryn perdió el equilibrio durante un instante.
Aleksei aprovechó para conectar un puñetazo en su abdomen y otro contra el costado mecánico.
Esta vez fue Kaedryn quien salió despedido.
Atravesó una nube de polvo y aterrizó de pie varios metros más allá. Su cuerpo absorbió el impacto mediante una reorganización de las articulaciones y los músculos artificiales. La piel de su costado se había rasgado, dejando visible una compleja estructura de fibras metálicas y componentes compactos.
Aleksei observó la abertura.
Su sonrisa se volvió casi infantil.
—Magnífico.
Kaedryn bajó la mirada hacia la zona dañada.
—¿Qué tiene de magnífico?
—Tu estructura de soporte no es una simple armadura. Los componentes están integrados en el tejido y distribuyen la carga entre varias articulaciones. Eso significa que tu IBN no solo sustituyó partes de tu cuerpo. Diseñó un sistema capaz de funcionar como un organismo y como una máquina, dependiendo de las necesidades.
Aleksei dio un paso hacia él.
—Quiero ver cómo está conectado a tu sistema nervioso.
Kaedryn cerró parcialmente la mano. Los dedos se transformaron en una serie de piezas articuladas que produjeron un chasquido metálico.
Por primera vez desde el inicio del combate, sintió algo que no estaba relacionado con el dolor, el cálculo de trayectorias ni la evaluación de riesgos.
Inquietud.
Había luchado contra personas poderosas. Había conocido usuarios IBN capaces de destruir ejércitos y otros que podían alterar el curso de una batalla con una sola decisión.
Pero Aleksei era diferente.
No porque fuera más fuerte. Ni siquiera porque su IBN pudiera adaptarse a sus ataques.
Era la manera en que lo observaba.
Cada golpe que recibía parecía proporcionarle información. Cada herida se convertía en una oportunidad para estudiar una respuesta fisiológica. Cada vez que Kaedryn revelaba una nueva función mecánica, Aleksei parecía menos preocupado por derrotarlo y más interesado en averiguar qué encontraría si pudiera abrirlo sobre una mesa de laboratorio.
Este hombre no quiere matarme.
Kaedryn levantó los brazos y adoptó de nuevo su posición de combate.
Quiere estudiarme.
La idea le produjo una sensación desagradable que se negó a mostrar.
Porque una cosa era enfrentarse a un enemigo capaz de matarlo.
Y otra muy distinta era imaginarse despertando atado a una camilla, con Aleksei observando una pantalla y preguntándole si sentía dolor mientras decidía dónde realizar el siguiente corte.
Kaedryn descartó la imagen de inmediato.
No iba a caer en manos de aquel hombre.
Bajo ninguna circunstancia.
—¿Te has quedado sin preguntas? —preguntó, ocultando cualquier rastro de su inquietud.
Aleksei se limpió la sangre de la frente.
—Tengo unas trescientas. Pero podemos empezar por la más importante.
—No pienso responderte.
—¿Las modificaciones afectan a tu capacidad para sentir dolor?
Kaedryn desapareció de su posición y lanzó un golpe directo al rostro.
Aleksei lo bloqueó, riéndose entre dientes.
—¡Eso parece un sí!
La expresión de Kaedryn no cambió, pero su siguiente ataque fue considerablemente más violento.
Los golpes comenzaron a sucederse con tanta rapidez que las tropas situadas a distancia apenas podían distinguir los movimientos individuales.
Cada choque producía destellos de energía, chispas metálicas y ondas de presión que levantaban polvo del terreno. Las rocas cercanas se agrietaban bajo los impactos indirectos. En ocasiones, uno de los combatientes desaparecía detrás de una nube de escombros y reaparecía al instante siguiente lanzando un ataque desde un ángulo diferente.
Aleksei desarrollaba nuevas adaptaciones a medida que el combate avanzaba. Su cuerpo se reforzaba donde era necesario, modificaba la distribución de la fuerza y generaba respuestas defensivas para los distintos mecanismos de Kaedryn.
Pero el proceso no era gratuito. Algunas adaptaciones tardaban en completarse, y las lesiones acumuladas comenzaban a exigirle más recursos. Su capacidad de evolución le permitía responder a la amenaza, no borrar mágicamente las consecuencias de cada golpe.
Kaedryn, por su parte, alternaba entre armas y defensas con una precisión inquietante. De sus brazos surgían cuchillas, superficies de bloqueo y mecanismos de descarga. En otros momentos, convertía partes de sus piernas en estructuras de impulso que multiplicaban la aceleración de sus movimientos.
No repetía un ataque más veces de las necesarias.
Si Aleksei desarrollaba una defensa contra las cuchillas, cambiaba la frecuencia y el ángulo de los golpes. Si Génesis endurecía el torso, concentraba sus ataques en las articulaciones. Si Aleksei empezaba a anticipar sus movimientos, alteraba su postura en pleno desplazamiento para romper el patrón.
Era una competición entre dos sistemas que intentaban descifrar y superar al otro.
Máquina contra máquina.
Y, en medio de aquella brutalidad, Aleksei continuaba sonriendo.
En una breve separación, ambos quedaron frente a frente, respirando con dificultad.
Kaedryn tenía varias zonas de la piel desgarradas. Bajo ellas, los componentes mecánicos se reajustaban lentamente. Aleksei presentaba heridas en el rostro y el torso, mientras su IBN seguía reparando los daños más urgentes y preparando nuevas adaptaciones.
Ninguno había conseguido imponerse de forma definitiva.
Kaedryn miró a su adversario y comprendió que la pelea podía prolongarse mucho más de lo conveniente.
Su objetivo seguía esperando detrás de Aleksei.
Izán.
Seraphine continuaba intentando salvarlo, y Mira se había colocado entre ambos y el campo de batalla, preparada para impedir cualquier intento de aproximación.
Kaedryn no podía permitirse seguir intercambiando golpes indefinidamente.
Aleksei pareció advertir el cambio en su mirada.
—Por fin —dijo—. Esa expresión significa que estás pensando en otra cosa.
—Estoy pensando en cómo apartarte.
—Y yo en cómo estudiar tu cerebro.
Kaedryn lo miró fijamente.
Aleksei sonrió un poco más.
—Admito que la segunda parte tendrá que esperar.
La maquinaria bajo la piel de Kaedryn emitió una vibración grave. Varias placas se desplazaron por sus brazos y se fijaron en una nueva configuración.
Aleksei bajó ligeramente el centro de gravedad. Génesis respondió a la modificación, preparando su cuerpo para enfrentarse a una nueva clase de ataque.
Por primera vez, ninguno de los dos se lanzó de inmediato.
Ambos estaban calculando.
Y, mientras el aire crepitaba entre ellos, Kaedryn tomó una decisión: la próxima apertura no sería una oportunidad para golpear a Aleksei.
Sería su oportunidad para llegar hasta Izán.

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Nexum (Novela) Capítulo 114
Estás leyendo el capítulo 114 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.