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Leer Nexum (Novela) Capítulo 109 online gratis en español

La noticia había tardado poco en atravesar Nareth. En la capital de Vhalor, las puertas del Consejo Continental permanecían cerradas mientras representantes de los distintos países del continente ocupaban sus lugares alrededor de una enorme mesa circular. No era una reunión exclusiva de Vhalor. Nareth estaba formada por varios países, cada uno con sus propios gobiernos, intereses y fuerzas militares. Vhalor era uno de los más importantes, pero no podía hablar en nombre de todo el continente sin escuchar primero a los demás. El presidente de Vhalor ocupaba uno de los asientos principales. A su derecha se encontraban varios miembros de su gobierno. Entre ellos estaba Elías, representante de los Retornados. Un poco más lejos estaba el alcalde de La Ciudad, acompañado por miembros de su administración. La Franja antes territorio de nadie ya tenía representación. Sobre la mesa flotaba un mapa tridimensional de Nareth. Una enorme espiral azul apareció al oeste. —La información proporcionada por el Gobierno Mundial coincide con nuestras propias observaciones —explicó uno de los especialistas—. La Espiral Oceánica mantiene actualmente una trayectoria hacia el continente Myr. El mapa comenzó a mostrar su desplazamiento. Una línea atravesó el océano. —Pero existe un margen considerable de incertidumbre. Las corrientes internas de la Espiral no son estables. Un cambio suficientemente grande podría alterar su trayectoria. —¿Qué probabilidad existe de que gire hacia Nareth? —preguntó uno de los presidentes extranjeros. El especialista hizo aparecer varias simulaciones. —No podemos asignarle una probabilidad fiable. Un murmullo recorrió la sala. —Entonces estamos hablando de una amenaza que ni siquiera podemos predecir. —Estamos hablando de una amenaza que todavía se está estudiando. —La diferencia no me tranquiliza. El presidente de Vhalor permaneció en silencio unos segundos. —Si continúa hacia Myr, ¿qué ocurrirá con nosotros? El especialista cambió la simulación. Aparecieron nuevas zonas coloreadas alrededor de la trayectoria. —Aunque la Espiral no entre directamente en Nareth, sus efectos podrían alcanzarnos. Alteraciones marítimas, cambios en las corrientes oceánicas, desplazamiento de criaturas acuáticas y posibles daños a las rutas comerciales. El alcalde de La Ciudad apoyó ambas manos sobre la mesa. —¿Y La Ciudad? —No existe una estimación exacta todavía. —Eso significa que sí existe una posibilidad. —Sí. El alcalde no pareció satisfecho. Elías, en cambio, había permanecido observando el mapa. —¿Qué sabemos de las criaturas que están dentro? El especialista cambió la imagen. Aparecieron varias siluetas. Algunas eran relativamente pequeñas. Otras eran enormes. Y entonces apareció una imagen del gusano mecánico. La sala quedó en silencio. Elías lo reconoció inmediatamente. Había escuchado la historia sobre aquella criatura, la que se llevó a Kael. —Ese es el mismo que apareció durante la misión del Argos. —Según los registros del Gobierno Mundial, sí. Elías entrecerró los ojos. —Entonces sigue dentro de la Espiral. —No podemos confirmar su posición actual. —Pero sabemos que existe. —Eso sí. El presidente de Vhalor miró a los representantes. —Bien. Tenemos una amenaza potencial en el océano y no sabemos exactamente hacia dónde se dirige. Hizo una pausa. —¿Qué más tenemos? Un oficial militar tomó la palabra. —La Faxxion Umbral. El ambiente cambió inmediatamente. El mapa de la Espiral desapareció. En su lugar apareció información sobre la organización. —Si la Espiral continúa aumentando su actividad, buena parte de los recursos militares y de inteligencia de los países afectados serán desviados hacia ella. Eso incluye al Gobierno Mundial. Uno de los representantes frunció el ceño. —Y la Faxxion lo sabe. —Probablemente. Elías se inclinó ligeramente hacia delante. —No necesitan saber exactamente qué va a ocurrir. Solo necesitan aprovechar que todos estaremos mirando hacia otro lado. Además ellos probablemente no intervengan con el Gobierno Mundial, allá tienen dos usuarios IBN más la de la Faxxion benéfica. Tendremos que arreglarnolas por nuestra cuenta si Umbral se gira hacia nosotros. El oficial asintió. —Es el escenario que consideramos más probable. El alcalde de La Ciudad cruzó los brazos. —¿Han detectado movimientos? —Nada concluyente. —Entonces estamos preparando una guerra contra alguien que quizá ni siquiera se mueva. Elías negó con la cabeza. —No. Todos lo miraron. —Estamos preparando una defensa porque sabemos que, si esperan hasta tener certeza, probablemente será demasiado tarde. El presidente de Vhalor lo observó durante unos segundos. —¿Qué propones? —Mantener fuerzas suficientes para responder a la Faxxion sin comprometer nuestra capacidad de reacción ante la Espiral. Uno de los representantes extranjeros intervino. —Eso significa dividir nuestras fuerzas. —Sí. —Y si la Espiral cambia de rumbo, podríamos necesitarlas todas. —También. El silencio volvió a caer. Elías señaló el mapa. —Pero si concentramos todo en la Espiral y la Faxxion ataca Vhalor, habremos cometido exactamente el error que ellos esperan. El presidente asintió lentamente. —Tiene razón. Un comandante militar abrió una nueva proyección. Aparecieron las principales instalaciones estratégicas de Vhalor. —Podemos establecer una reserva móvil. No estaría destinada permanentemente a ninguna zona. Podría desplazarse hacia donde aparezca una amenaza. —¿Cuántas fuerzas? El comandante comenzó a enumerarlas. Elías escuchó en silencio. No parecía satisfecho. —Eso apenas cubre una operación defensiva. —Porque no podemos retirar más fuerzas de las zonas marítimas. —Lo entiendo. Miró nuevamente el mapa. La Espiral continuaba avanzando lentamente hacia Myr. —Pero tampoco podemos permitir que la Faxxion Umbral utilice esto para golpearnos. El alcalde de La Ciudad habló entonces. —La Ciudad puede movilizar sus unidades de seguridad y vigilancia. No son un ejército, pero pueden encargarse de mantener nuestras instalaciones protegidas y liberar fuerzas militares. El presidente lo miró. —Hazlo. El alcalde asintió. —Los Retornados también podemos colaborar. Algunas miradas se dirigieron hacia Elías. —¿Con qué? —Reconocimiento, rastreo y operaciones de respuesta rápida. Un representante de otro país intervino. —¿Los Retornados tienen capacidad suficiente para eso? Elías sonrió ligeramente. —Tenemos más de la que aparentamos. El comentario provocó algunas miradas escépticas. El presidente de Vhalor no sonrió. —La tendrán. Miró a todos los presentes. —Quiero vigilancia reforzada en las fronteras, puertos y rutas principales. No vamos a movilizar todo nuestro ejército por una amenaza hipotética, pero tampoco vamos a fingir que la Faxxion Umbral no existe. Después señaló la Espiral. —Y mantendremos comunicación permanente con el Gobierno Mundial. Si la trayectoria cambia, quiero saberlo inmediatamente. Uno de los representantes asintió. —¿Y si la Espiral continúa hacia Myr? El presidente volvió la mirada hacia el mapa. —Entonces ayudaremos a Myr en lo que podamos. Elías lo observó. —¿Aunque no nos afecte directamente? —Si esperamos a que una amenaza llegue a nuestras costas para considerarla nuestro problema, siempre llegaremos tarde. Elías asintió lentamente. La reunión continuó durante varios minutos. Más informes. Más escenarios. Más posibilidades. Pero ninguno podía responder la pregunta que realmente importaba. ¿Por qué se estaba moviendo la Espiral? Y, sobre todo... ¿Hacia dónde decidiría ir después? Mientras los líderes de Nareth discutían cómo repartir sus fuerzas, muy lejos de allí, bajo kilómetros de agua, la Espiral Oceánica continuaba avanzando hacia Myr. Sin detenerse. Sin responder a nadie. Como si tuviera su propio propósito. El desierto del continente Solkaris era un lugar extraño. Cálido durante prácticamente todo el año, cubierto por enormes extensiones de desierto dorado, selvas tropicales y ciudades construidas alrededor de oasis y costas luminosas. El sol podía convertir las superficies metálicas en hornos durante el día, mientras que las noches ofrecían una temperatura mucho más agradable. Pero bajo aquella tierra aparentemente tranquila existía otro mundo. A varios cientos de metros de profundidad, oculto bajo una formación rocosa en mitad de una región desértica, se encontraba el principal bastión de la Faxxion Umbral. No aparecía en ningún mapa. La entrada estaba escondida entre las rocas y protegida por sensores fabricados con tecnología recuperada de Nexum. Una vez dentro, un largo túnel descendía hasta las profundidades. Entonces aparecía la base. Era enorme. Una auténtica ciudad subterránea. Antiguas estructuras de origen desconocido habían sido integradas con construcciones modernas. Grandes placas metálicas formaban los muros, mientras cables, tuberías y conductos atravesaban los techos. Partes de la arquitectura no parecían pertenecer al mundo humano. Fragmentos de tecnología de Nexum habían sido incorporados directamente en la infraestructura. Algunos dispositivos flotaban sin ningún soporte visible. Otros emitían pulsos de luz azulada. Había puertas que se abrían mediante sistemas que nadie dentro de la base comprendía completamente. Pero funcionaban. Y eso era suficiente. La base estaba dividida en varios niveles. En los superiores se encontraban los dormitorios, almacenes, talleres y zonas de alimentación. Más abajo estaban las áreas de entrenamiento. Allí no existían gimnasios convencionales. Había cámaras de combate. Grandes salas donde cientos de usuarios IBT entrenaban hasta quedar exhaustos. Algunos luchaban cuerpo a cuerpo. Otros utilizaban armas biomecánicas. Algunos practicaban contra máquinas de combate. Y otros simplemente peleaban entre ellos. No había árbitros. No había reglas. Solo una condición. El que seguía en pie había ganado. Los gritos, impactos y sonidos metálicos podían escucharse por los corredores. En otra sección se encontraban los laboratorios. Allí técnicos y científicos criminales desmontaban tecnología recuperada, modificaban implantes y experimentaban con materiales procedentes de Nexum. La Faxxion Umbral no tenía universidades. Tenía supervivientes. Personas que habían aprendido robando, matando y arrebatando recursos a otros. En aquel lugar, la fuerza era una moneda. La debilidad era una deuda. Y las deudas solían cobrarse con sangre. En una de las cámaras de entrenamiento, varios combatientes rodeaban a un joven. No llevaba armadura pesada. Tampoco necesitaba una. Su IBN estaba integrado en prácticamente todo su cuerpo y se adaptaba a cada movimiento con una precisión inquietante. Uno de los combatientes avanzó primero. El joven inclinó ligeramente el cuerpo. El puño pasó junto a su rostro. Antes de que el atacante pudiera recuperar el equilibrio, recibió un golpe seco en el abdomen. Después otro en la mandíbula. El hombre cayó de espaldas. Otro entró inmediatamente por el costado. El joven ni siquiera lo miró directamente. Su Sistema Sensorial detectó el movimiento. El Sistema SMS y Neuronal hicieron el resto. Giró. Bloqueó. Golpeó. El atacante salió despedido contra el suelo. —Dos. Otro apareció detrás. —Tres. El joven se agachó. Una cuchilla pasó sobre su cabeza. La tomó por la muñeca, giró sobre sí mismo y utilizó el propio impulso del atacante para lanzarlo contra uno de los pilares. El hombre quedó tendido. —Cuatro. Un disparo. El joven se apartó. El proyectil pasó a centímetros de su hombro. Otro. Esquivó. Tercero. Se desplazó antes de que el arma terminara de alinearse. El tirador frunció el ceño. El joven ya estaba frente a él. Un golpe. El arma cayó. Otro. El hombre perdió el equilibrio. Un tercero lo dejó inconsciente. La cámara quedó en silencio durante apenas un segundo. Después se abrieron varios compartimentos del techo. Drones. Seis. Sus sistemas de combate se activaron al mismo tiempo. El joven levantó la mirada. —Ahora sí. Los drones dispararon. El suelo comenzó a llenarse de impactos. Él se movió entre ellos. No corría al azar. Cada movimiento parecía ocurrir un instante antes de que los proyectiles fueran disparados. Un dron descendió. El joven saltó sobre él, utilizó su estructura como plataforma y alcanzó otro. Lo golpeó directamente en el núcleo. La máquina perdió estabilidad. El joven cayó al suelo mientras el dron se estrellaba detrás de él. Los otros cinco modificaron sus trayectorias. Él sonrió. El IBN comenzó a desplegar pequeñas placas alrededor de sus brazos. No era todavía su verdadera capacidad. No estaba utilizando ninguna técnica especial. No había activado ningún dominio. Era entrenamiento. Nada más. Un proyectil pasó rozando su rostro. Él giró la cabeza. —Demasiado lento. Una descarga salió de su brazo. Uno de los drones cayó. Otro intentó atacarlo desde arriba. El joven se impulsó contra una pared, corrió varios pasos en vertical y se dejó caer detrás de la máquina. La atravesó con un golpe. El dron se apagó. Los otros tres comenzaron a rodearlo. Entonces se detuvo. Respiró. Observó. Por un instante, todos sus sistemas permanecieron en silencio. Después desapareció de la línea de visión de los drones. Un segundo después, uno cayó. Luego otro. El último intentó retroceder. No llegó a hacerlo. El joven lo alcanzó y lo derribó de un golpe. Los restos metálicos terminaron esparcidos por el suelo. Algunos de los combatientes que observaban desde las plataformas superiores guardaron silencio. Nadie aplaudió. Aquello no era un espectáculo. Era una advertencia. El joven caminó entre los cuerpos. Algunos de sus adversarios apenas podían moverse. Otros permanecían inconscientes. Uno de ellos intentó incorporarse. El joven lo miró. —Descansa. El hombre volvió a caer. —Ni siquiera pude calentar con esto —se quejó el joven. Una puerta lateral se abrió. Un individuo entró rápidamente en la cámara. No llevaba armas visibles. Se acercó hasta quedar a varios metros del joven. —Tengo información. El joven tomó una toalla y se limpió la sangre de una pequeña herida en el labio. —Hablemos dentro. El nombre de ese joven es Kaedryn. El usuario IBN rebelde. Líder de la Faxxion Umbral. Uno de los hombres más peligrosos que había decidido apartarse completamente de la autoridad del Gobierno Mundial. Frente a él se encontraba uno de sus subordinados. El hombre llevaba varios minutos hablando. —La información fue confirmada hace poco. Kaedryn no respondió. —Rainer murió. Una pantalla apareció detrás de él. El rostro de Rainer. Después, una segunda imagen. Su zona de influencia. Un pequeño territorio dentro de Vhalor. —Perdimos el control del sector —continuó el subordinado—. Sus hombres fueron dispersados o eliminados. La mayoría de los recursos fueron confiscados. Kaedryn permaneció inmóvil. —¿Quién? El subordinado tragó saliva. —El sexto. Silencio. Kaedryn levantó lentamente la mirada, sabía de que se trataba de un usuario IBN. Una imagen apareció sobre la mesa. Kael. Joven. Sin uniforme militar. Sin símbolos de una gran organización. Sin el aspecto de alguien que hubiera crecido rodeado de poder. Kaedryn observó la fotografía durante varios segundos. —¿De dónde salió? —De Vhalor. Aquello provocó una pequeña reacción. No de sorpresa. Más bien de interés. —Nos faltan datos. —Así que Vhalor fue capaz de despertar un IBN. —Según los registros, sí. —¿Y Rainer perdió contra él? —Fue derrotado. Kaedryn permaneció en silencio. Después preguntó: —¿Qué ocurrió con el chico? El subordinado dudó. —Desapareció. Kaedryn giró lentamente la cabeza. —Explícate. —Participó en una operación relacionada con el Gobierno Mundial. La misión estaba vinculada a la Espiral Oceánica. La expresión de Kaedryn cambió ligeramente. La imagen de Kael fue sustituida por una representación de la enorme formación oceánica. —Durante la operación, el sexto usuario desapareció. Kaedryn contempló la imagen. —¿Muerto? —No lo saben. —Entonces no está muerto. El subordinado guardó silencio. —¿Por qué está tan seguro? Kaedryn volvió a mirar la fotografía de Kael. —Porque si hubiese muerto, el Gobierno Mundial ya habría dado una versión oficial. La pantalla mostró información adicional. SEXTO USUARIO IBN ESTADO: DESCONOCIDO Kaedryn sonrió apenas. —Así que ese es el hombre que mató a Rainer. Se acercó a la imagen. —Un chico de Vhalor. Sus dedos tocaron el borde de la proyección. —Y ahora ha desaparecido. La sonrisa desapareció. —Interesante. El subordinado esperó. —¿Qué hacemos con el territorio perdido? Kaedryn apartó la imagen de Kael. —Nada. —¿Nada? —Por ahora. —Pero Rainer era uno de nuestros sublíderes. —Lo sé. —Perdimos recursos. —También lo sé. —Entonces... Kaedryn lo interrumpió. —Rainer murió porque alguien fue más fuerte que él. El subordinado bajó la mirada. Kaedryn comenzó a caminar lentamente alrededor de la plataforma. —No voy a desperdiciar hombres intentando recuperar un pedazo de tierra solamente porque Rainer fue demasiado débil para conservarlo. Se detuvo. —Lo recuperaremos cuando sea conveniente. —¿Y el sexto usuario? Kaedryn miró nuevamente la fotografía. —Ese sí me interesa. La imagen mostró a Kael una última vez. —Quiero todos los registros que existan sobre él. —Ya hemos comenzado a buscarlos. —No. Kaedryn levantó la mano. —Quiero más que registros. El subordinado esperó. —Quiero saber quién era antes del IBN. Una pausa. —Quién lo entrenó. Otra. —Quiénes son sus amigos. Otra. —Quién lo protegía. Kaedryn observó la imagen. —Y quiero saber por qué un IBN eligió precisamente a alguien como él. Hubo unos segundos de silencio. —¿Y el arma de Rainer? El subordinado tardó un instante en responder. —También fue tomada. Kaedryn levantó la mirada. —Por el mismo hombre que lo derrotó. Aquello consiguió despertar su interés. Kaedryn se recostó lentamente en el asiento. —Esa arma... El subordinado permaneció en silencio. —Cuando la encontramos en Nexum —continuó Kaedryn— nadie pudo utilizarla. Su mirada se perdió durante unos segundos en algún punto de la habitación. Recordaba perfectamente aquella ocasión. Habían encontrado el arma entre los restos de una estructura de Nexum. No parecía extraordinaria a primera vista, pero los intentos por activarla habían terminado siempre de la misma manera. Nada. No respondía a los sistemas convencionales. No aceptaba interfaces biomecánicas. Ni siquiera los usuarios más compatibles con la tecnología de Nexum habían conseguido hacerla funcionar. Hasta que Rainer apareció. —Se la dimos a Rainer porque era el único que consiguió establecer una conexión con ella —dijo Kaedryn. —Así es. —Y ahora alguien más la utilizó. El sexto. —Según los registros. Kaedryn entrecerró los ojos. —¿Qué dicen exactamente? El subordinado consultó su dispositivo. —El sexto usuario IBN la utilizó durante el enfrentamiento contra Rainer. La expresión del líder cambió ligeramente. Ahora sí estaba interesado. —Entonces Rainer no era el único. —Parece que no. Kaedryn apoyó los dedos sobre la mesa. —Curioso. No era la existencia de otro usuario compatible con Nexum lo que más le llamaba la atención. Era quién era. Rainer había sido compatible con aquella tecnología de una manera poco habitual. Pero incluso él tenía límites. Kaedryn conocía bien sus capacidades. Rainer no había sido particularmente ambicioso. Nunca mostró interés por alcanzar una posición superior dentro de Umbral ni por convertirse en una figura histórica. Pero su cuerpo era otra historia. Había conseguido integrar prácticamente todas las modalidades conocidas de IBT. Una combinación que habría destruido a la mayoría de los usuarios. Rainer había sobrevivido. Y había aprendido a utilizarlas. Por eso había llegado a convertirse en uno de los sublíderes más fuertes de Umbral. Kaedryn había pensado más de una vez que, si Rainer hubiera encontrado un IBN compatible con él, quizá habría terminado convirtiéndose en uno de los grandes usuarios de la historia. Pero ahora existía alguien que parecía estar varios pasos por encima. El sexto usuario. Kaedryn volvió a mirar el informe. —Así que el muchacho derrotó a Rainer utilizando el arma. —Eso indican los registros. —Y después se quedó con ella. —Sí. Kaedryn sonrió ligeramente. No era una sonrisa de alegría. Era la expresión de alguien que acababa de descubrir una pieza inesperada en un tablero que creía conocer. —Interesante. El subordinado esperó. Kaedryn volvió a consultar el mapa. Su mirada descendió hasta una zona situada en el país de \*\*Vhalor\*\*. —La Ciudad. Después se desplazó hacia otro punto. —Los Retornados. El subordinado asintió. —Actualmente están bajo control de grupos independientes. —Sí. Kaedryn guardó silencio durante unos segundos. —Entonces quizá no deberíamos considerarlo una pérdida. El subordinado levantó la mirada. —¿Señor? —Si recuperamos nuestra influencia en esa región, el problema deja de ser una pérdida y se convierte en una oportunidad. Señaló el mapa. —La Ciudad. Después señaló la ubicación de los Retornados. —Los Retornados. Finalmente desplazó el dedo hacia la costa. —Y una zona costera bastante útil. El subordinado comprendió inmediatamente. —¿Quiere que preparemos una operación? —No todavía. Kaedryn cerró el informe. —Hay asuntos más urgentes. Se levantó de su asiento y caminó hacia el enorme ventanal de la sala. Desde allí podía contemplar parte del territorio controlado por Umbral. —Pero a su debido tiempo prepararemos una expedición a Vhalor. El subordinado permaneció atento. —Visitaremos La Ciudad. Kaedryn hizo una breve pausa. —Y también a los Retornados. Volvió a mirar el mapa. —Si podemos recuperar ese territorio y eliminar una futura fuente de problemas al mismo tiempo, sería una inversión bastante razonable. —¿Y el sexto usuario? Kaedryn permaneció unos segundos en silencio. —Si realmente es tan compatible con Nexum como dicen... Una ligera sonrisa apareció en su rostro. —Probablemente terminaremos encontrándonos con él. El subordinado inclinó la cabeza. Kaedryn se apartó del ventanal. —Pero no ahora. El mapa volvió a apagarse. La conversación terminó. Para Kaedryn, Vhalor podía esperar. La Ciudad podía esperar. Los Retornados podían esperar. Incluso aquel misterioso sexto usuario podía esperar. Por el momento había asuntos mucho más urgentes. Pero la idea ya había quedado sembrada. Y como tantas otras cosas en el mundo, solo necesitaba tiempo para crecer. Durante unos segundos solo se escuchó el ruido lejano de los combates en los niveles inferiores. En algún lugar de la base, un estruendo sacudió las paredes. Nadie reaccionó. Allí abajo, las explosiones eran parte de la rutina. La Faxxion Umbral continuaba entrenando. Robando. Experimentando. Preparándose. Y mientras el resto del mundo comenzaba a mirar hacia la Espiral Oceánica, Kaedryn Vhal acababa de encontrar un nuevo motivo para mirar hacia Nexum.
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Nexum (Novela) Capítulo 109

Estás leyendo el capítulo 109 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.