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Leer Nexum (Novela) Capítulo 108 online gratis en español

El tiempo no se detuvo cuando Kael desapareció. El mundo tampoco. Las ciudades continuaron funcionando. Las rutas comerciales siguieron abiertas. Los Gobiernos siguieron tomando decisiones. Los criminales encontraron nuevos negocios y las organizaciones benéficas continuaron reparando los daños que otros provocaban. Los Retornados siguieron adelante. El Gobierno Mundial siguió adelante. Asterión siguió adelante. Incluso Nexum, indiferente a todo aquello, continuó creciendo en algún lugar más allá de la comprensión humana. Los problemas de ayer fueron resueltos, olvidados o reemplazados por otros. Y entre esos nuevos problemas seguía uno que no podía ignorarse. La Espiral Oceánica. La sala estratégica del Gobierno Mundial estaba completamente ocupada. Un mapa tridimensional de Asterión flotaba en el centro de la estancia. Sobre el océano aparecía una gigantesca formación circular. La Espiral Oceánica. Una corriente oceánica de dimensiones absurdas que llevaba décadas desplazándose lentamente por el océano Umbral. Su comportamiento había sido estudiado durante años, pero jamás había mostrado una trayectoria tan preocupante. Un científico amplió la proyección. La espiral comenzó a desplazarse. Su trayectoria terminaba directamente sobre el Continente Myr. —Velocidad actual: 3.8 Km/h —informó. Uno de los oficiales frunció el ceño. —Eso no parece particularmente rápido. —No lo es. El científico cambió la escala del mapa. —Pero lleva siete semanas desplazándose en la misma dirección. La proyección mostró una línea. Directamente hacia Myr. —Y no está siguiendo ninguno de los patrones oceánicos conocidos. El comandante supremo del Gobierno Mundial permanecía sentado al extremo de la mesa. No necesitaba levantar la voz para dominar una sala. —¿Cuánto tiempo? —Si mantiene la trayectoria actual... El científico hizo algunos cálculos. —Entre nueve y once meses antes de alcanzar las primeras zonas costeras del continente. Un murmullo recorrió la sala. El comandante levantó una mano. Silencio. —¿Qué ocurriría si llegara a Myr? El científico cambió la proyección. Las consecuencias aparecieron sobre el mapa. Inundaciones. Alteraciones climáticas. Desplazamientos de fauna marina. Interrupción de rutas comerciales. Ciudades costeras amenazadas. —No podemos determinarlo con precisión —respondió—. Nunca hemos observado una interacción entre la Espiral y un continente de esa magnitud. Mira observaba el mapa en silencio. Aleksei estaba a su lado. Pero había una tercera persona sentada junto a ellos. Una mujer de cabello oscuro y vestimenta blanca. Seraphine Aelion. Una de las cinco usuarias IBN reconocidas oficialmente por el Gobierno Mundial. Pero su reputación no provenía de sus capacidades de combate. Su IBN era conocido como “Eir”, capaz de acelerar procesos de regeneración celular, estabilizar tejidos dañados y, en condiciones extremas, reconstruir estructuras orgánicas gravemente deterioradas. Seraphine era la fundadora y líder de “Lumen Vitae”, la mayor organización médica y humanitaria de Asterión. Perteneciente a Aurelis, capital de la República de Elysara, país del continente Myr. Sus hospitales y equipos de intervención estaban presentes en decenas de países. Millones de personas habían recibido ayuda de su organización. El comandante la miró. —Seraphine. ¿Qué significa esto para Myr? Ella observó la proyección. —Depende de dónde golpee. —Sea específica. Seraphine señaló varias regiones costeras. —Estas ciudades pueden ser evacuadas. Después señaló otras. —Pero aquí viven comunidades que dependen completamente de la pesca. Si la Espiral altera las corrientes, podríamos tener una crisis alimentaria antes de que llegue el primer desastre. Uno de los oficiales intervino. —Lumen Vitae podría movilizar personal. —Sí. Seraphine lo miró. —Pero no puedo movilizar a millones de personas. Aleksei intervino. —Tampoco sabemos si evacuar ahora sería peor que esperar. Mira observaba los datos. —La Espiral podría cambiar de trayectoria. El científico negó. —Podría. —Pero no lo está haciendo. —Correcto. Mira cruzó los brazos. —Entonces debemos asumir que continuará. El Comandante Supremo permaneció unos segundos mirando el mapa. —¿Existe alguna posibilidad de detenerla? Silencio. Finalmente el científico respondió: —No. —¿Desviarla? —Tampoco. —¿Predecirla? —Con suficiente tiempo, sí. El Comandante miró nuevamente la gigantesca espiral. —Entonces tenemos once meses para prepararnos. Seraphine asintió. —Y si cambia de velocidad, tendremos menos. Aleksei observó la trayectoria. Algo en aquella imagen le resultaba inquietante. No era la Espiral en sí. Era el momento. El mundo llevaba meses enfrentándose a problemas nuevos. Nexum. Las anomalías tecnológicas. Las Bestias Mecánicas. La desaparición del sexto Usuario IBN en esa misma espiral oceánica. Y ahora aquello. Mira pareció notar su expresión. —¿Qué estás pensando? Aleksei tardó un instante en responder. —Que últimamente Asterión parece estar acumulando demasiadas cosas extrañas. El comandante lo escuchó. —¿Cree que están relacionadas? Aleksei negó. —No tengo pruebas. Miró nuevamente la trayectoria. —Pero tampoco creo que debamos asumir que todo es una coincidencia. El comandante se levantó. La proyección del planeta quedó reflejada en sus ojos. —Entonces trabajaremos bajo esa premisa. Se volvió hacia los oficiales. —Preparación continental inmediata. Evacuación preventiva solo donde sea necesaria. Lumen Vitae comenzará a preparar sus equipos médicos. Seraphine asintió. —Lo haré. —Ciencia y navegación estudiarán cada variación de la Espiral. Después miró a Aleksei y Mira. —Y ustedes dos averiguarán si existe alguna relación entre este fenómeno y las anomalías que hemos registrado durante los últimos meses. Aleksei asintió. La reunión continuó. Planes. Proyecciones. Rutas de evacuación. Recursos. Miles de variables. Pero en algún punto de aquella discusión, Mira miró nuevamente el mapa. La trayectoria de la Espiral continuaba avanzando lentamente hacia Myr. Y, por un instante Aleksei pensó en Kael. No porque creyera que estuviera relacionado. Simplemente porque algunas personas dejan una ausencia tan grande que incluso cuando el mundo continúa avanzando... Uno sigue esperando verlas aparecer en algún lugar del mapa. La reunión continuaba. Sobre la mesa central, un mapa tridimensional mostraba la región afectada. La Espiral Oceánica giraba lentamente sobre sí misma, formando un enorme sistema de corrientes que parecía extenderse por kilómetros bajo la superficie. Su posición era especialmente preocupante: se encontraba entre el continente Myr y Nareth, lo bastante cerca de ambos como para convertir cualquier cambio en su trayectoria en un problema internacional. Una de las proyecciones amplió la zona. —Las primeras simulaciones indican que las corrientes vibratorias están aumentando —explicó uno de los científicos—. No sabemos si es un comportamiento natural de la Espiral o si está relacionado con la actividad de las criaturas que viven dentro. —¿Y las aeronaves? —preguntó un representante militar. El científico negó con la cabeza. —Inviables. La turbulencia no es únicamente atmosférica. Las vibraciones atraviesan la estructura de las aeronaves y afectan los sistemas de navegación. A cierta profundidad, incluso los drones pierden estabilidad. Otra imagen apareció sobre la mesa. Era el gusano. Incluso reducido a una representación holográfica, resultaba descomunal. Y no estaba solo. Cientos de miles de bestias mecánicas acuáticas lo acompañaban. Su cuerpo mecánico serpenteaba entre las aguas de la Espiral como una estructura viva. Partes de su blindaje parecían cambiar de posición constantemente y, en el centro de su cuerpo, se encontraba aquella anomalía que había desconcertado a todos los investigadores. El portal. El mismo portal que había arrastrado a Kael hasta Nexum. Durante unos segundos nadie habló. —Ese espécimen sigue siendo nuestro mayor problema —dijo Seraphine. —No sabemos siquiera si podemos llamarlo espécimen —respondió Aleksei—. Tiene relación con Nexum y sabemos con certeza que su interior es un portal directo a la Ciudad Infinita. La imagen mostró una simulación del momento en que el gusano engullía parte de la proa del Argos. Después, una segunda representación mostró a Kael desapareciendo dentro de él. —Y tampoco sabemos si el portal sigue activo. —Si lo está —intervino otro funcionario—, tenemos un problema todavía mayor. Aleksei lo miró. —¿Por qué? —Porque si la criatura vuelve a abrirlo mientras estamos intentando atravesar la Espiral, podríamos terminar enviando una nave completa a Nexum. Nadie encontró aquello particularmente tranquilizador. Seraphine apoyó los brazos sobre la mesa. —Y supongo que no tenemos forma de garantizar que algo salga de allí. —No. —Entonces estamos considerando atravesar una zona capaz de producir daños neurológicos, destruir aeronaves y tragarse cosas hacia Nexum. Aleksei la observó durante unos segundos. —Dicho de esa manera suena peor. Algunos de los presentes intercambiaron miradas. Un informe apareció frente a ellos. EFECTOS NEUROLÓGICOS ESTIMADOS Los niveles más bajos de exposición provocaban desorientación, pérdida del equilibrio y alteraciones sensoriales. Una exposición prolongada podía producir daños neuronales permanentes. Y esos valores habían sido calculados para personas normales. —Los individuos con modificaciones biomecánicas podrían soportar una exposición mayor —explicó el científico—, pero tampoco sabemos dónde está el límite. Los usuarios IBN presentan una resistencia considerablemente superior, aunque no disponemos de suficientes datos para establecer una escala fiable. La imagen desapareció. El mapa volvió a ocupar el centro de la sala. —Hay otro asunto —dijo una mujer situada al extremo de la mesa—. Nareth. La proyección cambió. Ahora aparecía el continente completo. VHALOR quedó resaltado. Después aparecieron varios puntos alrededor del país. —La Espiral está situada demasiado cerca de sus rutas marítimas. Si continúa desplazándose hacia Myr o modifica su trayectoria hacia Nareth, Vhalor podría sufrir consecuencias directas. —Los Retornados están allí —dijo alguien. —Los Retornados, La Ciudad y varias comunidades independientes —corrigió ella—. Pero Vhalor no es el único afectado. Hay otros países de Nareth dentro del radio potencial de impacto. Una nueva línea apareció en el mapa. —No necesariamente recibirían un ataque directo. El problema son las consecuencias secundarias. Alteraciones marítimas, desplazamientos de fauna mecánica, interrupciones de las rutas comerciales... —Y evacuaciones masivas —añadió Aleksei. La sala quedó en silencio. —Todavía no —dijo finalmente uno de los representantes—. No podemos evacuar regiones enteras basándonos únicamente en una posibilidad. —No he dicho que debamos hacerlo ahora. Pero debemos prepararlo. Seraphine volvió a mirar el mapa. La Espiral parecía casi insignificante desde aquella perspectiva. Un pequeño remolino entre dos continentes. Sin embargo, todos en la sala sabían que aquella imagen era engañosa. —Tenemos tiempo —dijo Aleksei—. Poco, pero lo tenemos. Seraphine cruzó los brazos. —Entonces utilicémoslo. La proyección se detuvo sobre la frontera marítima entre Myr y Nareth. —Si la Espiral continúa avanzando —continuó ella—, la prioridad ya no será descubrir qué más contiene. Será impedir que alcance las zonas habitadas. —¿Y si no podemos? Seraphine miró nuevamente la imagen del gusano mecánico. —Entonces tendremos que decidir cuánto estamos dispuestos a perder para detenerla. Nadie respondió. Por primera vez desde el comienzo de la reunión, la sala permaneció completamente en silencio. En algún punto del océano, muy lejos de ellos, la Espiral continuaba girando. Las puertas de la sala de reuniones se cerraron detrás de ellos. El ruido de las conversaciones que aún continuaban en el interior quedó amortiguado. Por unos segundos, los tres caminaron por el amplio corredor del complejo gubernamental sin decir nada. Seraphine fue la primera en romper el silencio. —Tengo una queja. Aleksei la miró de reojo. —Eso ha sonado peligrosamente serio. Mira sonrió ligeramente. —¿Qué ocurrió? Seraphine se detuvo y se volvió hacia ambos. —Hablando de usuarios IBN...Nunca tuve la oportunidad de conocer al sexto. Aleksei soltó una pequeña risa. —Eso te habría gustado. —Después de todo lo que he leído sobre él, esperaba encontrarme con alguien bastante diferente. —¿Diferente cómo? —No sé. Más arrogante. Más... consciente de lo que significa ser un usuario IBN. Aleksei negó lentamente. —Kael no parece entenderlo del todo. Quizá eso sea precisamente lo interesante. —¿Por qué demonios nunca me lo presentaron. También soy usuario IBN? Aleksei soltó una pequeña risa. —¿Esa es tu gran queja? —Por supuesto. Es un asunto de importancia internacional. Mira negó con la cabeza, divertida. —Seraphine... —No, no. Quiero respuestas. Seraphine se cruzó de brazos. —Tenemos al sexto usuario IBN registrado en toda la historia. Un muchacho que aparece de la nada, tiene una conexión extraña con Nexum, sobrevive a cosas que deberían haberlo matado y termina desapareciendo dentro de la espiral. Hizo una pausa. —¿Y nadie pensó en llamarme? Aleksei levantó una ceja. —Tú no trabajas para el Gobierno Mundial. —Eso no es una excusa. —Es bastante buena. —No. Mira soltó una risa. Seraphine continuó caminando. —Ahora está perdido en Nexum y probablemente no volveremos a verlo durante mucho tiempo. Así que conocerlo se ha convertido en un pequeño inconveniente. —¿Pequeño? —preguntó Aleksei. —Bueno... bastante grande. Mira la observó con una expresión divertida. —Eres libre. Siempre pudiste venir a visitarnos. Eres bienvenida. Seraphine giró la cabeza. —Eso suena sospechosamente parecido a una invitación para unirme. Aleksei sonrió. —Nadie ha dicho eso. —Todavía. Mira dejó escapar otra pequeña risa. Seraphine señaló a Mira. —Además, tú tuviste ventaja. —¿Yo? —Fuiste la primera en detectarlo. Mira no respondió inmediatamente y adoptó una expresión exageradamente orgullosa. —Mientras todos ustedes estaban intentando averiguar qué demonios había ocurrido, yo estaba sintiendo un pulso IBN a una distancia absurda. Aleksei intervino: —Y lo detectaste antes de que pudiéramos confirmar siquiera que existía. —Exactamente. Seraphine levantó ligeramente el mentón. —La primera. Mira sonrió. —No tienes que recordárnoslo. —Por supuesto que sí. Aleksei negó con la cabeza. —Cuando el Gobierno Mundial confirmó el pulso, medio mundo empezó a observarnos. —Y la otra mitad decidió no acercarse —añadió Seraphine. —Porque nadie quería provocar una reacción del Gobierno Mundial —dijo Mira. Seraphine soltó una carcajada. —Esa reputación vuestra tiene ciertas ventajas. Aleksei la miró. —¿Ciertas? —Bueno, muchas. Los tres continuaron avanzando por el corredor. Seraphine se llevó una mano al mentón. —Aunque ahora que lo pienso... Miró a Mira. —Quizá no me lo presentaron por venganza. Aleksei frunció el ceño. —¿Venganza? Seraphine lo miró con una sonrisa. —Por negarme a unirme al Gobierno Mundial. Mira levantó ligeramente las cejas. —¿Crees que haríamos algo así? —Después de todos los intentos que hicieron para convencerme, perfectamente. Aleksei se rio. —Intentamos convencerte durante años. —Exactamente. —Y siempre dijiste que no. —Porque siempre quise decir que no. —Eso explica bastante. Seraphine abrió las manos. —Vamos, admítanlo. El Gobierno Mundial tiene fama de querer acapararlo todo. Mira miró a Aleksei. —No está equivocada. —No ayudas. —Solo estoy siendo objetiva. Seraphine sonrió satisfecha. —¿Lo ven? Aleksei suspiró. —Queríamos tenerte cerca. —Querían tenerme dentro. —También. —Ahí está. —En fin —dijo Mira—. Cuando vuelva, podrás conocerlo. Seraphine lo miró. —¿Prometido? —Prometido. —Bien. Seraphine volvió a caminar. —Porque si después de todo esto vuelve y descubro que ustedes dos volvieron a ocultármelo... Aleksei sonrió. —¿Qué harás? Seraphine siguió caminando sin mirar atrás. —Me uniré a Nexum. Mira soltó una carcajada. Aleksei negó con la cabeza. —Eso sería contraproducente. —No más que trabajar con ustedes. Los tres continuaron por el corredor entre risas. Detrás de ellos quedaba la sala donde acababan de discutir posibles evacuaciones, criaturas mecánicas, daños neurológicos y un portal hacia Nexum. Por unos minutos, todo aquello podía esperar. Después de todo, incluso los usuarios IBN necesitaban olvidarse de salvar el mundo de vez en cuando y por unos instantes, la conversación dejó de parecer una reunión entre algunas de las personas más importantes del mundo. Parecían simplemente viejos conocidos. Habían pasado años desde que sus caminos se cruzaron por primera vez. Habían discutido, competido, colaborado y, en más de una ocasión, intentado convencerse mutuamente de que sus respectivas ideas eran mejores.
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Nexum (Novela) Capítulo 108

Estás leyendo el capítulo 108 de Nexum (Novela), un novela. En un mundo donde la tecnología ha superado los límites de la comprensión humana, existe un lugar que desafía toda lógica: La Ciudad Infinita. Una gigantesca red de estructuras metálicas, sistemas de transporte… Este capítulo tiene publicado el 12 de octubre de 2026. Nexum (Novela) tiene 118 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.